Hola una vez más por aquí trayéndoles el segundo capítulo de esta historia, gracias por sus comentarios

Advertencias: Dosis peligrosas de dramatismo xD, en realidad ninguna por ahora

Disclaimer: Todo el mundo sabe que Naruto me pertenece sólo en mis mas locos sueños pues es de Kishimoto-sama


II: Planes de engaño

Sakura se encontraba en su casa con los pensamientos enredados, esa duda de engaño daba vueltas en su mente mas no podía evitar sus acciones las cuales se adelantaban a sus pensamientos, de rato en rato maldecía el nombre de cierto pelinegro que dejó en ese perfumado árbol, lo maldecía porque simplemente no podía hacer nada en contra de él y eso le provocaba inseguridad, se sentía vulnerable y sin embargo en lugar de alejarse de aquel sujeto se encontraba allí entre medicamentos pensando en cual sería más eficaz para sanar su herida…

Dio un bostezo y colocando la cabeza sobre la mesa recordó esa sonrisa, aunque breve tan refrescante y varonil, y sus dedos que delicados le recorrían el rostro, pero el timbre rompió la imagen haciendo que saliera de ese trance, apresurada guardó en un cajón los medicamentos y abrió la puerta, tras ella vio a su viejo amigo, Naruto que con un ademán la saludaba efusivo

-¡Sakura-chan! ¿Cómo estás? –Le dijo entrando sin ser invitado, divisó en la mesa un solitario vaso de leche- no me digas que sólo eso desayunas, con razón estás tan escuálida –le dijo ahora abriendo la heladera para explorarla

-Naruto, tú siempre pensando sólo en comida… ¿Cómo que escuálida? –se molestó colocando sus mano en las caderas en señal de enojo-

-No te enojes, Sakura-chan

-…por cierto ¿Qué haces aquí?

-Pues Tsunade oba-chan se preocupó por ti, debías llegar hace hora y media

Es cierto, lo había olvidado, tenía un día de trabajo, miro el reloj, marcaba las 8: 30, con una mano tapó su rostro yendo por una pila de papeles que tenía en un escritorio cercano, le hizo un gesto al rubio que salió tras ella cerrando la puerta…

Mientras tanto en la solitaria casa escondida dormía despreocupado el ojinegro con el torso al descubierto cuando sintió una mano que se posaba en sus grandes pectorales, de inmediato agarró aquel brazo abriendo de a poco los ojos, con la vista nublada a penas pudo distinguir un rostro de mujer

-¿Karin?

-Te estabas tardando, Sasuke pero… veo que no pierdes el tiempo…

Sasuke exasperado bruscamente le quitó el brazo de encima apartándolo y sentándose estando ella a su lado

-Esto marcha bien –dijo sin prestarle atención a su acto de rechazo- con ella pronto te recuperarás y nuestros planes comenzaran a rodar

Le dijo con una sonrisa de malicia, sus ojos brillaban tras las gafas mientras intentaba acariciarle el pelo sin resultado puesto que se puso de pie aunque eso no impidió que lo mirara con su típica sonrisa de enamorada

-Ya vete

-No te preocupes, no me verá

-Les dije que no se acercaran

-Pues fue Tobi quien me envió, ya sabes que donde quieras que estés yo siempre te encontraré… además teníamos que saber cómo iban las cosas, tú siempre tan reservado Sasuke, sabemos perfectamente que esa herida que te hizo el jinchuuriki de las ocho colas no es poca cosa, necesitas un buen tratamiento, yo no tengo el suficiente chakra para dártelo, pero ella si… la puedes engañar fácilmente

-Que idea tan patética… ¿De veras piensas que me acerqué a ella por un propósito tan estúpido?

-Yo sé que tus planes van más allá de eso, ella es tu camino a la destrucción de konoha, pero sólo recuerda no creer tu propia mentira, Sasuke

-Ja, cuando pensé que no podías decir más idioteces…

-Tienes fiebre…

-Ashh, sólo lárgate –siseó molesto por aquella presencia femenina-

La pelirroja, ignorando las palabras del muchacho, sonrió y saltó por la ventana gritando "Estaremos esperando tus órdenes", él volvió a desplomarse en la cama, su respiración era algo agitada, sus mejillas estaban rojas y de pronto las vendas comenzaron a impregnarse en sangre en el momento en que nuevamente se adormecía

Lentamente se acercaba el mediodía, Sakura sentada frente a una mesa redonda rodeada de los médicos y personal del hospital miraba persistentemente el reloj que colgaba de la pared, su lento tic tac la desesperaba, no escuchaba las palabras de quienes le hablaban, sólo pensaba en salir de esa aburrida reunión de rutina para ver al moreno que casi agonizaba con tamaña herida, cuando una voz la sacó de sus pensamientos

-Entonces, Sakura-san ¿podrás tomar el turno del sábado?

-Ah –respondió con una mirada distraída, luego optó por un- ¿perdón?

-Planificábamos la guardia de la semana…. ¿Crees poder asistir al hospital el sábado?

-Ah, si, no hay problema –le dijo siendo un "sí", lo primero y más breve que se le ocurría-

-Creo que todo está en regla, ¿Por qué no damos la reunión por terminada? –dijo la hokage dirigiendo una mirada reprobatoria a su alumna que no comprendió en ese momento, todos se fueron, ella espero hasta el final cuando un "no te vayas" la detuvo

-¿Qué sucede, Tsunade-sama?

-Eso mismo iba a preguntarte –le dijo la rubia con una mirada acusadora

-No comprendo –se hizo la desentendida rascando su cabeza-

-Estuviste muy distraída…

-Gomen asai… -llegó a musitar

-¿Hay algo que te moleste? –Susurró con los ojos de miel llenos de preocupación-

-No… de hecho, ah… -sin saber que decir su voz se tensionó- creo que no me siento bien, tal vez vaya a pescar un resfriado -se excusó fingiendo un estornudo, la mujer de edad avanzada la miró con desconfianza pero sin poder descifrar lo que sucedía con ella no tuvo más remedio que dejarla ir-

-En ese caso… tomate el resto del día…

-¡Arigato! –agradeció más animada saliendo corriendo del lugar para tomar de su casa un bolso, al ver la salida vigilada desapareció en una nube de humo, mientras a lo lejos un hombre de cabello plateado oculto tras un libro levantó la mirada

-Sakura… ¿Qué te traes ahora? –Dijo en el momento en que se recostaba en un tejado volviendo a su lectura viéndose en la portada del libro color naranja "icha icha paradise"-

Llegó a toda prisa hasta donde reposaba el muchacho de torso desnudo, tocó su frente y le colocó un paño húmedo, luego se dirigió a la herida que sangraba, empezó a quitar el vendaje para dejar al descubierto la lesión, él la sujetó por la muñeca

-Te dije que vendría… -le dijo sonriéndole débilmente, bien sabía que su estado era delicado- Estás ardiendo en fiebre –le masculló

-Eres un mal médico, abandonas mucho tiempo a tus pacientes –le susurró sonando casi como una broma

-Tal vez sea un mal medico, pero también eres un mal paciente –le desinfectó la herida que no dejaba de sangrar, tenía todo su equipo médico regado por el piso, sacó una aguja-Colocaré anestesia local- le explicó- tendré que suturarla –se puso unos guantes y un tapa boca, el no le prestaba atención, concentró su vista en una pared de la cual tendía un retrato de ella, Naruto y Sai, entonces vino a su mente aquella vieja fotografía que resignada una lejana época su recamara decoraba, donde veía a diario el rostro de esos niños, él con su enfado habitual, Naruto con su típica expresión de celos, Kakashi con su sonrisa desprevenida y Sakura, con euforia y sonrojo notorio, ciertamente esos niños habían quedado en el pasado, casi no notó el momento en que Sakura terminaba su trabajo, ahora dándole suaves palmaditas en el estómago lo traía de vuelta a la realidad, él la miro por unos segundos que parecían eternos, pronto se sintió incómoda al sentirse observada de esa manera tan descarada, con sus ojos recorría cada parte de su figura comparándola con la niña de su recuerdo, entonces ella atrajo con nerviosismo hasta él una bandeja con comida

-Debes alimentarte si quieres recuperarte

-¿Tú lo preparaste? –asintió con la cabeza ofreciéndole los palillos, el probó mientras ella esperaba deseosa una respuesta- no está mal… -un "no está mal" proveniente de Sasuke definitivamente era un halago, lo que bastó para que sus mejillas se tiñeran de rojo

La tarde pasó silenciosa, cada seis horas Sakura le proporcionaba una serie de medicamentos, que iban desde capsulas hasta inyecciones, increíblemente el portador del sharingan no opuso resistencia y siguió obediente las indicaciones de la kunoichi, tal vez la debilidad causada por la pérdida de sangre era tal que no le quedó más que renunciar a sus reclamos tontos pensó ella pero más bien lo que sucedía con él es que se encontraba inmerso en otro lugar, en otro tiempo, abatido, por primera vez confundido, porque algo que se negaba a aceptar comenzaba irreversiblemente a aflorar en él, un sentimiento…

La noche llegó igual a la anterior, aquieta e iluminada por la luna llena, un rocío invisible mojaba sutilmente las hojas de aquel cerezo donde se mantenían ocultos, Sasuke con sus ojos abiertos, en la calma del lugar alumbrado tenuemente observaba dormir en un diván a esa muchachita de figura esbelta, por algún motivo la miraba embelesado casi sin darse cuenta, su piel se veía suave y brillante, sus delicadas curvas le proporcionaban la simetría justa, mientras sus cabellos resbalaban por su rostro rozando sus labios de rojo carmesí

Esa sensación de querer y no querer lo estaba enloqueciendo, sólo el primer encuentro bastó para que ese deseo de hacerla suya apareciera y cada minuto se volvía más incontenible, mas una idea que, él creía, superaba cualquier deseo se mantenía firme, y le prohibía ese anhelo incesante…

-Sólo es un deseo –se dijo a sí mismo, después de todo él era un hombre y estaba claro que ella se había vuelto una mujer-

Su mirada jade despertó con los primeros rayos de sol, miro a su alrededor casi no recordaba lo que hacía allí, de pronto sobresaltada miró bruscamente la cama la cual se encontraba vacía

-Sasuke…

Con cierto enojo salió del lugar, recorrió el bosque, sus pies sentían por debajo el crujir de las ramas, mientras un radiante sol brillaba implacable en el cielo veraniego, pronto llegó hasta un riachuelo, y divisó allí a la persona que buscaba, miro con algo de desconcierto y sintiéndose totalmente estúpida, él se encontraba lavando su rostro con esa tibia agua, intentó marcharse disimuladamente pero una voz masculina la retuvo

-Como ves no me he escapado –le dijo observándola por arriba de los hombros, al tiempo en que unas gotas de agua recorrían su piel tersa y algo pálida, con la cabeza gacha saltó del árbol

-Como sea, no puedes salir así, aún estás muy débil además ya es hora de tu medicina –se excuso ocultando un sonrojo en su mejilla, giro en su eje y se fue de regreso, él la siguió sin decir nada, no entendía porque lo cuidaba de ese modo cuando lo único que recibió de él fue desprecio, no lograba comprender como una persona podía querer a alguien que sólo le causo dolor, en su corazón a pesar de todo había espacio para quererlo y ese pensamiento lo mantenía más callado de lo habitual, de vez en cuando le dedicaba miradas que ella no percibía…

Rondaba el mediodía, almorzaron juntos sin cruzar palabra, si bien Sasuke tenía una mejoría aparente ella no estaba segura de su estado, su fortaleza ciertamente la sorprendía pero por alguna razón no podía evitar pensar que sólo era una mera máscara tras la que se ocultaba para no mostrarse vulnerable, aunque sus signos estaban estables y la herida se encontraba cerrada no podía descartar la idea de una posible infección.

Llegó la tarde, ese día no tenía trabajo, mas recordó que debía preparar más medicamentos para el siguiente día, el muchacho reposaba silencioso mientras la kunoichi se marchaba sin darle explicación

-Creo que ya fue suficiente misterio por ayer, no quiero causar más sospechas, es mejor que al menos me haga ver con alguien o se darán cuenta que me ausenté de la villa –habló para sí mientras seguía el camino de regreso a konoha, entró a su casa y se dio un baño de agua fría intentando que se le quitara de la cabeza la imagen sus orbes negras, luego de un rato siguió naufragando en sus pensamientos comiendo una manzana y caminando hasta la oficina de la hokage tras haber encontrado en el piso una nota que le pedía su presencia, al caminar por los pacillos de aquel enorme lugar se encontró con la figura imponente pero a la vez cálida de aquel que había sido su mentor en la niñez, lo saludaba con su típico ademán y sonrisa algo infantil

-¡Hola!

-Kakashi-sensei ¿Qué hace aquí?

En ese momento shizune abrió la puerta antes de que pudiera responder y allí frente a la mujer de pronunciados senos se encontraban Naruto y Sai que le sonreía fingidamente

-Adelante, Sakura, Kakashi

-Tsunade-sama traía los informes médicos de los últimos pacientes y el cronograma de la semana entrante pero veo que no me llamó para eso…

-¿Qué comes que adivinas Sakura-chan? –Grito entusiasmado su hiperactivo compañero-

-Equipo Kakashi –llamó la mujer-

-¡Hai! –Respondieron a la vez-

-Se les ha asignado una nueva misión

-¡Qué bueno!! Ya estaba cansado de andar por ahí sin hacer nada ¿Qué opina Kakashi-sensei?

-Que no podré leer mi libro

-¡Demo…. Demo!! –el cuerpo de la chica de cabellos rosa temblaba en sólo pensar que tendía que dejar a Sasuke justo cuando su tratamiento comenzaba- ¿Tiene que ser ahora?

-Saldrán en la mañana, ¿acaso hay algún problema? Creo que ya estás mejor del resfriado –expresó hablándole con las manos en el mentón mirándola de pies a cabeza

-Ah… bueno… es que yo… -se le acababan las excusas, no sabía qué decir- creo que estará bien –dijo resignada dejando caer sus brazos al costado del cuerpo- ¿De qué se trata? –preguntó entre suspiros

-De… Sasuke–les confesó con tono serio, todos abrieron expectantes los ojos mientras Sakura empalideció al oír aquel nombre


Eso es todo, gracias por leer y espero que se tomen algunos segundos para escribirme, lo que sea es bienvenidos, felicitaciones, criticas, golosinas, un Sasuke… todo en un review, no es difícil, sólo sigan la flecha

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