LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN.
¡Muy buenas chicas! ¡Mil gracias por los reviews, me animaron a continuar! Espero no decepcionarlas -.- ¡Sigan dejando reviews si quieren que la continúe!
Sakura se quedó fuera un ratito más, terminando su cigarrillo. No pasó por alto el hecho de que Gaara se había marchado sin darle esa palabra de aliento que tanto necesitaba pero no le pareció algo extraño.
Hace mucho que nadie me tiene en cuenta.
Suspiró exasperada. Tenía que hacer un gran esfuerzo por no entrar allí y acabar con esas ratas de Orochimaru. ¿Cómo se le había podido ocurrir a Tsunade aliarse con ellos? Solo son unos bastardos.
Ahora no podré acabar con todos de una sola estacada… ¡Maldita Tsunade! Por una vez, Sakura pensó que la situación le favorecería y podría acabar con todos sus fantasmas de una sola vez, en la Cuarta Guerra Ninja, pero ahora Tsunade lo había estropeado al ponerlos a todos del mismo lado.
Tiró la colilla del cigarro y se dispuso a entrar. No estaba muy segura de querer tener la conversación que tenía pendiente pero no tenía otra opción.
Arrugó el ceño nada más llegar a la sala dónde estaban algunos reunidos, tenía la sensación de que el aire cerca de Sasuke, Taka y Orochimaru estaba como viciado, enrarecido… Parece como si estas ratas hubieran contaminado el aire.
Llegó a la altura de dónde estaba Tsunade, que estaba sentada con los codos apoyados en una mesa. Sakura pasó por su lado y se apoyó en la pared, quedando justo en frente de ella.
No estaban solas en la sala, allí estaban Sai, Gaara y los miembros del equipo Taka [N/A: entre los miembros del equipo Taka, incluyo a Naruto y Hinata] junto con Orochimaru.
Tras unos instantes de silencio absoluto, en los que todos se miraban entre sí, Sakura decidió romper el silencio.
-Muy bien, Tsunade. Te escucho.
Tsunade se tensó, aún no la había mirado directamente a los ojos desde que había parecido y en ese momento, deseó con todas sus fuerzas que Sakura hubiera aparecido directamente en la batalla en vez de haber quedado con ella en aquel lugar. Lo hubiera descubierto todo igual pero todos estarían demasiado ocupados intentando no morir como para dar explicaciones.
Levantó la cabeza y miró detenidamente a su ex alumna. Sakura había cambiado demasiado deprisa, había tenido demasiadas cargas, había sufrido demasiado… Solo había que mirarla para darse cuenta. Este pensamiento hizo que Tsunade se encogiera un poco.
Si solo hubiera estado más atenta a ella… Si hubiera dedicado un poco de tiempo a saber que le estaba ocurriendo…
Antes, cuando miraba a Sakura, veía una chica feliz dentro de todo lo que le estaba pasando, veía una chica que quería cambiar las cosas de verdad, que quería recuperar a sus amigos. Ahora, no veía ni la sombra de lo que fue antaño. Esa persona fría, calculadora que la miraba con esos ojos intimidantes no era Sakura. Se negaba a creer que Sakura se hubiera convertido en eso.
-Creo que primero debes curarte esas herid…
-No será necesario. Habla. – Cualquiera que le hubiera hablado en ese tono a Tsunade, sabía que como mínimo se ganaría una buena bofetada pero con Sakura era diferente. Con ella, nada servía.
Tsunade suspiró.
-En esa batalla, salí gravemente herida, Sakura. – Se miraban a los ojos pero no había rastro de cariño ni ningún sentimiento en ellas. – Orochimaru y su equipo me ayudaron. Descubrimos que estábamos del mismo lado y decidimos unir fuerzas para esta guerra.
Sakura apretó los puños ante lo escueta que fue su respuesta y ante la respuesta en sí. ¿Esa es la maldita explicación? Después de años detrás de estas ratas… Años de batallas inútiles, de misiones desperdiciadas… ¿Así me paga todo lo que he hecho por Konoha? No sé si es una traición o una humillación…
Sakura miró con ojos llameantes de ira a Tsunade. Sasuke y Naruto, a ambos lados de Tsunade, tensaron sus músculos. Parecía que Sakura iba a atacar en cualquier momento.
Contra todas las expectativas, Sakura desvió la mirada y esbozó una irónica sonrisa.
-¿Sabes, Tsunade? – habló Sakura, mientras se encendía el segundo cigarrillo de la noche. – Creo que desconoces el significado de la palabra "orgullo". – Y dicho esto, le dio una profunda calada al cigarro. Incluso respirar ese humo le parecía más cómodo que compartir el aire con esos traidores.
-Sé perfectamente lo que es el orgullo, Sakura. Es lo que nos ha llevado a todos a la Guerra que se nos aproxima. – Tsunade estaba perdiendo la paciencia con la pelirrosa, puede que le dejara pasar muchas cosas, que se hubiera equivocado en incontables ocasiones con ella pero también era sabido que la Hokage tenía un fuerte carácter.
-Te equivocas. – Le replicó Sakura con rapidez. – Lo que nos ha llevado a esta guerra son los errores. "Error" es la palabra clave en todo esto. – Hizo una pequeña pausa pero no hubo reacciones. Parecía que todos estuvieran conteniendo la respiración. – Los errores de los gobernantes de Konoha, siempre creyendo que tenían la verdad absoluta en sus manos… Vosotros y vuestras estúpidas decisiones. Vosotros sois los culpables de que Konoha se haya convertido en el blanco de todos los enemigos, de que sea la Aldea más odiada de la historia. ¿Y sabes qué hubiera mejorado esta situación? Haber matado a estas ratas cuando tuve la oportunidad, incluso si eso hubiera supuesto desobedecer tus órdenes.
Se hizo el silencio de nuevo. Esta vez, era Tsunade la que luchaba por contenerse, mientras Sakura sonreía cínicamente.
Solo se oía la respiración acelerada de Tsunade que se había levantado de golpe, haciendo caer su silla.
-Sakura… Te he consentido muchas cosas en estos años pero no voy a permitirte que digas esas cosas sobre los Hokages. – Dio un puñetazo sobre la mesa que casi la parte en dos.
A veces, es tan ridícula… No puedo creer que haya pasado años a su sombra.
-Si con "consentirme" quieres decir que me has enviado a las peores misiones y no te has preocupado por mí en años, tienes razón: me has consentido demasiado.
-¡Ya basta, Sakura! ¡Tú sabías como estaban las cosas en la Aldea! ¡Empeoraron muchísimo en poco tiempo! ¡Todos teníamos que arrimar el hombro! – Tsunade no paraba de vociferar. Entonces, Sakura, la imitó. No soportaba que le alzaran la voz.
-¡Pues claro que lo sabía, Tsunade! ¡Tú me mandabas a las peores misiones, completamente sola! ¡¿Cómo pretendías que acabara?! ¡Ni siquiera me dejaste ir con Neji en la misión en la que murió por salvar a la estúpida de Hinata! – La nombrada agachó la cabeza, avergonzada. Escuchar hablar así a su amiga la hería y no pudo evitar unas lágrimas. - ¡Tú sabías tan bien como yo que era una misión suicida pero no permitiste que lo acompañara! – Tsunade abrió los ojos desmesuradamente. No se esperaba ese golpe tan bajo. Ella era consciente de que cometió un gran error a mandar a Neji completamente solo a aquella batalla pero Sakura jamás se lo había dicho. Sakura imitó la posición de Tsunade sobre la mesa, dejando poco espacio entre sus caras. – Nunca. Jamás, te voy a perdonar la muerte de Neji. Y te juro, que te haré pagar por ello. – Su voz sonaba afilada. Sus palabras dolían y cortaban como miles de cuchillas.
Tsunade se tambaleó y tuvo que recoger su silla para sentarse de nuevo. Sentía que le costaba respirar. Sabía que Sakura había dicho la verdad, ella se equivocó y Neji Hyuuga lo pagó con su vida. Sabía que muchos lo pensaban pero nadie se había dignado a decírselo.
Gaara estaba asustado, Tsunade y Sakura habían tenido muchos roces a causa del cambio de actitud de la kunoichi pero jamás habían tenido una bronca como esa. Se levantó y sacó a Sakura de allí, tirando de su brazo. De nuevo, la llevó fuera.
-Estás perdiendo el control, Sakura. – Gaara hablaba serio, no salía de su asombro pero en esos momentos le parecía lo menos importante.
-El control lo perdí hace mucho tiempo, Gaara.
-¿Cómo se te ha ocurrido ni siquiera mencionar el tema de Neji? – Más que una pregunta, era una reprimenda pero Sakura no se arrepintió ni un poco.
-¿Por qué? ¿Me vas a decir que he dicho una mentira? – Sakura le hablaba desafiante.
Ese comportamiento con Gaara, decía que estaba a punto de colapsar en todos los sentidos. Ella jamás se comportaría así con su amigo. En todos los años que llevaban siéndolo, desde la partida de Sasuke, jamás tuvo una mala palabra para él o para Neji, ni un mal gesto… Siempre parecía olvidar su vida cuando estaba con ellos. Por un momento, al pelirrojo le parecía que la antigua Sakura había vuelto. Pero esta vez no.
-No, Sakura. No has mentido. – Coincidió Gaara. Le temblaba la voz, estaba poniendo todo su autocontrol en la situación. – Pero es tu superior, es la Hokage de tu Aldea, le debes respeto y sumisión. ¡¿Cómo se te ha ocurrido amenazarla siquiera? Ella hace lo que cree que es mejor para la Aldea, ¡le debes sumisión, joder! ¡Ella te enseñó todo lo que sabes de medicina!
-Ese es el gran problema de esta aldea: la sumisión. Si yo en su momento, hubiera hecho lo que creía correcto, esta situación ni siquiera se daría porque Orochimaru, Sasuke, Hinata, Naruto y el resto del equipo Taka estarían muertos. Pero le debo sumisión a la Aldea. ¿Por qué, Gaara?! ¡¿Por qué demonios tengo que obedecer las órdenes de unos gobernantes que me odian?!
-Eso no es verdad, Sakura. – Gaara hablaba inseguro. Sabía a lo que Sakura se refería.
-¡¿Qué no es verdad?! ¡La víbora de Orochimaru me aprecia más que todos vosotros! – Gaara abrió los ojos, sorprendido, por primera vez lo incluía a él entre las personas que lo odiaban. – Tsunade solo me mandaba a misiones suicidas, sola. Solo esperaba el momento en el que le dijeran que yo había muerto porque creía que era una amenaza para la Aldea. Y tú lo sabes. Lo sabes perfectamente. – Hizo una pausa. – ¿Sabes? Me gustaría estar presente el día que todos vuestros errores os estallen en la cara, cuando Tsunade se dé cuenta de que la mayor amenaza para Konoha es ella, que sigue los pasos de los anteriores Hokages.
Y dicho esto se marchó, dejando a Gaara pensativo y con la respiración entrecortada.
Por el camino, vio el panorama que había dentro, pero no se paró a verlo: Hinata llorando, Tsunade en shock y todos mirando a un punto fijo. Todos excepto Naruto, que trataba de consolar a su novia sin éxito aparente.
Pasó entre ellos como si no hubiera nadie, como si estuviera sola en el lugar. Sé que es como si estuviera sola.
Ya estaba a punto de meterse por el pasillo que la llevaría a su habitación cuando alguien la agarró a la altura del codo. Se dio la vuelta, desafiante. Naruto.
-Sakura… - Fue interrumpido por la pelirrosa.
-Ahora no, Uzumaki. – Y dicho esto, se deshizo del agarre y se largó.
-Tu habitación es la sextaa la derecha… - Oyó que le susurraba Sai.
Se metió en el pasillo y se dirigió a la habitación que le había dicho Sai. No se fijó en la habitación, simplemente entró y se tumbó en la cama, mirando al techo.
Orochimaru le vino a la mente por unos instantes. Esa víbora… Aún recuerdo cuando…
La tranquilidad solo le duró unos minutos y su pensamiento fue interrumpido por una puerta que se abría. Su puerta. No se molestó en mirar quién era. No le interesaba.
Sasuke abrió la puerta de golpe y vio a Sakura tumbada en la cama, boca arriba, no lo miró ni dijo nada. Se apoyó en el marco de la puerta.
-¿Qué te ha pasado, Sakura?
¡Aquí lo dejo! ¡Muchas gracias por leer! Espero no decepcionarlos con este capítulo, me ha costado escribirlo porque las palabras hoy no ayudaban -.-
¡Muchas gracias por los reviews! Me habéis animado a continuar. Espero que os guste y que seáis sinceras y me digáis que os ha gustado o qué no. ¡También acepto ideas para continuarla! (Lo tengo más o menos decidido pero acepto propuestas). He decidido haceros esperar un poco más para el encuentro entre Sakura y Sasuke y también para saber qué pasó con Orochimaru y Sakura.
Estoy escribiendo otro fic: ¿Final feliz? ¡Os animo a que la lean y me den vuestras opiniones! Mil gracias de nuevo, especialmente a:
-Sara.
-Cerezo-kai.
-Colombianidad.
-Daniela.
-Michelita.
-Sakurita Haruno.
:3
Espero vuestras críticas. ¡Un beso para todas!
~NekooUchiha~
