Los personajes no son míos , yo solo los tomo para crear mi historia.
aviso:
Algunos personajes no son tan fieles en sus personalidades como en los libros.
Esta es una historia ficticia.
Leer notas por favor, es importante. al final del capitulo. enserio lean las , pongo como se centrará la historia, demas cosas, que es importante que lean. al final del capitulo estaran la nota.
La fiesta.
Estaba seguro de que era el sueño, las razones por mi certeza es que estaba viendo a mi abuelo, Edward.
Él nunca había cambiado mucho antes de que muriera por vejez. Recuerdo que había vivido largos años. La vida solía ser muy alegre, pero ya que mi abuela había perdido su sonrisa, esa cara amable fue reemplazada por una mueca de tristeza que acompañó durante 5 años que vivió. Tenía el pelo blanco como una nube, no había rastreado el cabello con el color.
Nos quedamos mirando por unos pocos segundos. Me di cuenta de que mi abuelo traía un regalo en sus manos, era una pequeña caja envuelta, ambos con mi abuelo fruncimos entrecejo, esa caja era el regalo de Bella por su cumpleaños. Lo que quiero preguntar por qué lo tiene en sus manos.
Eduardo
Él no había pronunciado mi nombre así que ambos giramos hacia el sonido de esa voz. Aunque no necesitamos saber quién es la mejor manera de hacerlo.
Bella
Estaba encantado de ver a Bella pero me preocupaba un poco mi abuelo, él no sabía que mi novia era vampira, menos que brillaba al sol, aunque sabía que era un sueño no quería que mi abuelo le diera un infarto en mi sueño.
Pero ¿qué haría ella aquí? La única razón de la vida en Forks es el lugar más lluvioso del mundo. Sin embargo, ahí estaba; Se acercaba, como si yo estaba solo, con que andar tuyo tan grácil y despreocupada y esa hermosísima sonrisa en su rostro angelical.
Me lancé una mirada aterrado al abuelo y me di cuenta de que era demasiado tarde. En ese instante, se volvió para mirarme y sus ojos expresaron la misma alarma que los míos.
Bella continuó sonriendo de esa forma tan arrebatadora que hizo que mi corazón se desbocara y pareciera un punto de vista dentro de mi pecho. Puso su mano en mi brazo como en forma de saludo y se volvió para mirar a mi abuelo. Su expresión me sorprendió. Me miraba avergonzado, como si esperara una reprimenda, en vez de horrorizarse. Mantuvo aquel extraño gesto y separó el brazo del cuerpo; Entonces, ¿qué hay de nuevo?
Sólo me refiero al marco que rodea su figura al contemplar la imagen desde una perspectiva más amplia. Sin comprender aún, no hay nada mejor que la cintura de Bella y el tema para tocar a mi abuelo. Él repitió el movimiento de forma exacta, como en un espejo. Pero donde nuestros dedos se han debido a que, sólo había frío de cristal ...
El sueño se convierte en una pesadilla de forma brusca y vertiginosa.
Ése no era el abuelo.
Era mi imagen reflejada en un espejo.
Era yo, anciano, arrugado y marchito.
Bella, tomé el regalo en mis manos, me miró con sonrisas, con ese rostro de 19 años eternamente joven y hermosa
Se puso de puntillas y apretó sus labios fríos y perfectos contra mi mejilla decrépita.
—Gracias por el regalo —susurró.
Me desperté jadeando y con los ojos sobresaltados, miré la fecha y vi que era 13 de septiembre, no era mi cumpleaños porque ya había cumplido los diecisiete años, pero era el cumpleaños de Bella cuando ella cumplió 151 años.
Me levanté de un salto no pude ver en el espejo, siguia igual. Me pareció que estaba solo no tenía sentido en ningún sentido, sino que también me gustó.
Lo que no había importado, que no era necesario transfórmarme para estar con Bella, que tenía Bella, que no tenía duda, que sí, que no había corrido la misma suerte con la mía, que no era una buena persona, a veces solía ser muy egoísta.
Sin embargo, me gustaría saber qué es lo mejor que nosotras.
Baje para comer mi desayuno, mi padre me esperaba con un gesto de sorprendido que no tuviera que ir a despertar, últimamente y no fuera por él y yo he estado libre. No era totalmente mi culpa, porque Bella se quedaba en mi habitación, aunque no tengo mucho que decir al respecto. Me quedé despierto hasta que ella me dijo que era suficiente, y me marché a su casa.
—Ya pensaba en ir a despertarte para dejándome un tazón de cereal. Mire con desconfianza el cereal. Mi padre no fue reconocido por la cocina ni el cereal ni se quemó, sino porque era un milagro.
—La última vez que agregé el azúcar — dije comiendo, él se sonrojo.
—Por qué te despertaste tan temprano— cambio de tema.
—Hoy es el cumpleaños de Bella tengo que ponerme de acuerdo con Alicia en la fiesta que le van a hacer.
—Así verdad, toma — dijo entreguándome en un paquete, lo que he preguntado— Es el regalo de Bella, feliz cumpleaños de mi parte.
—Está bien —dije guardarlo en mi mochila— Espero que no vean antes de llegar a la casa, se va a molestar.
—Me puse de acuerdo con sus padres—dijo arreglándose la corbata— Ellos le regalaran una cámara ya sabes a Bella no le gusta los regalos así que prefería saber que regalarle y que no costará mucho.
—Genial, todos le pueden regalar cosas menos yo—dije refunfuñando.
—Le vas a regalar algo Edward tiene más valor que cualquier cosa que le regalemos —tomó su maletín—me voy, que no se te haga tarde, nos vemos, dile a Bella feliz cumpleaños—saliendo hacia su coche, me comí el cereal rápido para ir a ver a Bella.
Mis sueños no le hacían justicias, no importaba como se viera ella, seguiría siendo hermosa, descubrir a Bella en aparcamiento con una cara entre molestia e irritada, estaba recostada en su camioneta Chevrolet, como un tributo de marfil consagrado a algún olvidada diosa pagana de la belleza.
Y estaba allí esperándome sólo a mí, igual que cualquier otro día. La desesperación se disipó momentáneamente y la sustituyó el embeleso.
Su hermana Alice estaba a su lado, esperándome también. Bella y Alice no estaban emparentados de verdad, por supuesto —la historia que corría por Forks era que los retoños de los Cullen habían sido adoptados por el doctor Carlisle Cullen y su esposa Esme, ya que ambos tenían un aspecto excesivamente joven como para tener hijos adolescentes—, aunque su piel tenía el mismo tono de palidez, sus ojos el mismo extraño matiz dorado y las mismas ojeras marcadas y amoratadas. El rostro de Alice, al igual que el de bella, era de una hermosura asombrosa, y estas similitudes los delataban a los ojos de alguien que, como yo, sabía que eran.
—Alguien parece que no está alegre—dije acercándome a Bella, dando un beso en sus labios fríos.
—Detesto las fiestas—dijo en son de molestia miró a Alice—no iré.
—Deberías estar emocionada… te has conservado bien a pesar de tus años—dijo en son de broma Alicia, que se estaba riendo.
—Te crees muy graciosa—dijo suspirando— ace más de una década que no me regalan regalos ni siquiera deberían acordarse de esta fecha.
—No todos los días celebramos Bella—dijo Alice con un puchero—esta es la primera vez que Edward está en la familia, es importante.
—Claro, me he hecho mayor—dijo haciendo comillas.
—Bueno, y a qué hora llegaran a casa—dijo Alice sin perder su alegría.
—No sabía que Edward tenía que ir a la casa—dijo Bella mirando a Alicia con molestia.
—¡Oh, por favor, Bella, no te pongas difícil! —Se quejó ella—. No nos vamos a arruinar toda la diversión de esa cara, ¿verdad?
—Creía que mi cumpleaños era para tener lo que yo deseara.
—Iremos después de clases —dije haciendo que Bella me mirara con molestia con esos ojos dorados.
—Lo cierto es que tienes que ver la obra de Roma y Julieta — dijo Bella mirándome con retocar.
—Que eres, su madre — dijo Alice perdiendo la paciencia— te sabes the Rome y Julieta de memoria, se lo puedes decir hasta todo el diálogo.
Usted podría ser el momento en el que pasaría por la obra y el señor Berty.
Puse los ojos en blanco.
—Pero si ya has visto la película - la acusación Alice.
No en la versión de los sesenta. El señor Berty aseguró que era la mejor.
Finalmente, Alice perdió su sonrisa satisfecha y miró fijamente.
—Mira, puedes ponértelo difícil o fácil, tú verás, pero en un modo u otro ...
Interrumpí su amenaza
—Tanquilizar a Alicia, si Bella quiere que veamos la película la veremos. Es tu cumpleaños aprecio que te preocupes por mí.
Bella dio un suspiro
—Después de la película, aprovechare para llevarla a casa —continúe, intente ignorar la mirada Bella — oses más tiempo para preparar todo.
La risa de Alicia resonó con fuerza.
—Así me suena bien, os veo en la noche, no nos preocupa Bella haremos esto con moderación —Alicia antes de irse dio un gran abrazo a Bella poniéndose de acuerdo para salir disparada a su clase, así Bella no tenía tiempo de pelear
—Edward, por favor…—la interrumpió sabía si quería algo solo tenía que pedírmelo.
—Ya lo discutiremos luego. Vamos a llegar tarde.
Nadie se tomó la molestia observando cuando nos posicionamos al final de nuestro puesto, estamos casi en todas las asignaturas, era sorprendente lo que podía causar sus hermanos a las mujeres de administración.
Mike nisiquiera nos dirigió la mirada, me sentí complacido que se diera cuenta que Bella estaba fuera de su alcance. Aun si los tonos de su mente siempre eran hostiles, no me molestaban, ya que yo tenía al ser más hermoso del mundo y el no.
Mire de reojo como Bella tenía cara concentración era bastante claro que ella estaba pensando como aludir su fiesta de cumpleaños, claro cada vez estaba más irritada cuando pasaba el día, se acercaba que tenía que volver a casa. Bella había dejado claro que no quería que le celebraran nada en su cumpleaños que no era necesario que le recordara que ella era una asalta cunas.
A Bella no le gustaba llamar la atención, mucho menos los regalos, eran un gasto innecesario. Pero claro Bella era la única diferente en esto por los demás Cullen el dinero era irrelevante, Alice podio gastar un dineral en compras y vestido sin tener ningún remordimiento, claro Bella siempre le decía que no debería gastar tanto, y Alice le no le importaba cuando ella tenía la asombrosa habilidad de predecir pautas en el mercado de valores.
Bella objetaba en no le regalaran nada, no solo eso me había amenazado que en si gastaba algo en ella me arrepentiría el resto de mi vida, y según ella no era necesario pero como no iba ser necesario cuando solo deseaba darle un regalo …
Bella había pedido inclusivamente no quería regalos, eso me incluía a mí y a sus padres, claro Carlisle tenía un poco más libertades en Bella pero había dicho no nos ayudaría, porque no quería que Bella se terminara enojando con él, Carlisle era el único que podía regalar cosas a Bella.
Según Carlisle, la razón porque Bella no le gustan los regalos era porque ella nunca había tenido mucho y jamás le había interesado gastar tanto cuando era humana, ella había tenido que invertir cada centavo su padre biológico trai en las cuentas, y para pagar todo.
Claro eso había cambiado cuando fue una Cullen, según Bella, Carlisle la consintió mucho cuando la transformó no quería ni pensar en todo el dinero que debió gastar en ella cuando fue una Cullen según ella había sido mucho, porque le había dado educación universitaria, y cuando ella pudo tener más de dinero, lo guardo.
Con el tiempo ella había tenido lo suficiente para regodearse pero como era de Bella quien hablamos ella siempre lo había mantenido guardado.
El día pasó deprisa, Alicia y yo habíamos hecho un plan para que Bella no tuviera más opción que ir, así que cuando fuimos al aparcamiento me quedo mirando mal.
—Fue tu idea verdad—dijo molesta— maldita enana se llevó mi auto.
—Vamos dijiste que iríamos a la casa ver Romeo—dije abriendo el asiento del copiloto, Bella me miro molesta— ¿Qué?
—Es mi cumpleaños no me vas a dejar conducir— dijo algo molesta sonríe si quería jugar ese juego lo jugaríamos.
—Me comporto como si no fuera tu cumpleaños como lo querías, es mi auto así ...
—Pues como no es mi cumpleaños no tienes por qué ir a mi casa...
—Muy bien—dije cerrando la puerta de copiloto, y abrí el conductor— trata de que no se apague el motor por lo lenta que vas—dije entregando las llaves ella me las quito de mala manera— así verdad… FELIZ CUMPLEAÑOS.
—Calla—masculló
Me puse ver el kilómetros. No superaba los 95. La verdad, ni es que me molestara que condujera lento, la amaba por eso, pero me encanta molestarla.
—Oh.… mira el caracol nos está ganando—dije. Ella me miro molesta.
—Quieres que conduzca rápido, pues entonces no hagas que Alicia se lleve mi maldito auto— dijo molesta apreté los labios para no soltar una carcajada.
Apago el motor en frente de la casa de mi padre, me incliné hacia ella, para tomar su rostro entre mis manos. Pasea las puntas de mis dedos por sus sienes, sus pómulos y la línea de la mandíbula.
—Deberías estar de un humor estupendo, hoy más que nunca —susurré.
—¿Y si no quiero estar de buen humor? —preguntó con la respiración entrecortada. Su dulce aliento se deslizó por mi rostro. Sus ojos dorados ardieron con pasión.
—Pues muy mal.
La mire fijamente, para terminal acercarme y tocar eso labios fríos que tanto amaba y deseaba, una parte de mi se nublaba dejándome solo pensando en inspiraba y expiraba.
Su boca se detuvo sobre la mía, fría, suave y dulce, Bella deslizó sus brazos finos en torno a mi cuello y me beso con más entusiasmo dejándome complicado para respirar. Sentí cómo sus labios se curvaban hacia arriba cuando se apartó de mi cara y se alzó para deshacerse del abrazo. Bella había dejado claro si bien ella podía manejar un poco más mi sangre cada día, no lo hacía el deseo, había establecido con cuidado los límites exactos de nuestro contacto físico a fin de mantenerme vivo. Siempre me recordaba que cualquier movimiento me podía hacer daño. Aunque yo respetaba la necesidad de guardar una distancia segura entre mi piel y sus dientes ponzoñosos y afilados como navajas, tendía a olvidar esas trivialidades cuando me besaba.
—Pórtate bien, por favor —suspiró contra mi mejilla. Presionó sus labios contra los míos una vez más y se apartó definitivamente de mí, obligándome no conseguir más. El pulso me atronaba los oídos. Me puse una mano en el corazón. Palpitaba enloquecido. —Sabes muy bien soy débil a ti.
—Es bueno saberlo —respondí, un poco presumido. Bella me dedico una mirada divertida.
—Anda, vamos a ver cómo los Capuletos y los Montescos se destrozan unos a otros, ¿vale?
—Tus deseos son órdenes para mí.
Me senté en sofá mientras Bella ponía la película, y pasaba los créditos rápido del principio. La envolví mis brazos en su cintura y se reclinó contra mi pecho. Su cuerpo frío y duro, aunque perfecto, como la escultura de hielo. Bella tomó la manta que estaba al lado suya y se envolvió en ella, no es que ella tuviera frío, era para que no me congelara con su contacto de su cuerpo.
—¿Sabes?, Romeo no me cae nada bien —comente cuando empezó la película.
—¿Y qué le pasa a Romeo? —me preguntó, y su tono salió molesto. Yo ya sabía que era unos de los personajes favoritos de Bella, hasta ella me admitió que fue unos de sus personajes que más amo cuando leyó primera vez la obra. Una punzada de celos irracionales me atacó.
—Bien, en primer lugar, está enamorado de esa Rosalinda, ¿no te parece que es un poco voluble? Y luego, unos pocos minutos después de su boda, mata al primo de Julieta. No es precisamente un rasgo de brillantez. Acumula un error tras otro. ¿Habría alguna otra manera más completa de destruir su felicidad?
Suspiro.
—¿Podemos ver otra cosa si te quieres? — Bella amaba la película, a pesar para mi gusto quería complacerla.
—No, de todos modos, yo estaré mirándote a ti la mayor parte del rato — deslice mis dedos en su piel trazando formas haciendo que Bella se estremeciera.—. ¿Te vas a poner triste?
—Probablemente —admitió—. Si estás pendiente de mí todo el rato.
—Entonces no te distraere —
La película no captó mi interés, estaba más entrenado susurrando los versos de Romeo al oído de Bella. Sonríe cuando Bella se le puso los ojos llorosos al ver como Julieta despierta y encuentra a su reciente esposo muerto. Unas cuantas lágrimas salieron de los ojos de Bella, aun no me dejaba impresionar cuando eso pasaba, la verdad podía contar con las dedos cuando eso ocurría.
Era bien sabido que los vampiros no podían llorar, pero Bella me había explicado que ella, en su vida humana por ser más sensible al dolor ajeno y no preocuparse más en sí misma, era más sensible que la mayoría de los vampiros. Aun así cuando eso pasaba, mi corazón se apretaba por que ver a Bella soltar lágrimas era unas de las cosas más dolorosas que había visto, sus ojos dorados se llenaban de lágrimas mientras su rostro de perfecto era infundado por ellas. Era como ver un ángel llorar.
—Tengo que admitir—dijo cuando dejó de soplar en la última parte y seque unas de lágrimas con mis manos— que le tengo mucha envidia a Julieta—fruncí el ceño en que podía tener celos a la simple Julieta—para ella es tan fácil, terminar con el dolor.
—No te entiendo—dije mirándola sin comprender—terminar con el dolor
—Para vosotros los humanos es fácil acabar con su vida—sonrió un gesto de tristeza— una simple navaja, o unas pastillas, hasta con veneno…
—¡Que! —dije aterrado donde nos llevaba esta conversación.
—Es algo que me he planteado…no tengo muchas maneras de morir claro… se por lo relatos de papá que no es fácil matarse, me contó de todas la formas que intentó destruirse—su voz era seria hasta se aligero— aun si su salud sigue excelente—Bella lucia pensativa— creo no le preguntado si puedo sobrevivir lanzándose de un acantilado justo en agua… aunque creo seria el mismo resultado.
—De qué hablas—quise saber—eso de que te lo has planteado.
—Tu, no vas a estar para siempre, claro, entiendo que no queras esta vida—sonrió—debo tener un plan de emergencia para a cuando lléguese momento.
—Qué tipo de plan de emergencia—dije viéndola directamente los ojos, ella se encogió de hombros como si estuviéramos hablando de poco de mariposas.
—No es como si fuera hacerlo enseguida. Cuando tú ya no estés—dijo como si le explicara un niño— por Esme, eso le haría mucho dolor… seria 3 a 10 años que podría estar bien, después de eso estaba planteado ver si podía, acabar conmigo de una manera sin involucrar a los Vulturis, podrían en peligro la familia eso no sería bueno, pero es mi plan B, Si no hay un modo de ... acabar conmigo
Lo decía como fuera tan normal, no como si me estuviera relatando sus planes para acabar con su vida. Me puse molesto de pronto.
—Los Vulturi—dije jadeando negando por lo que me decía.
—Son una familia —contestó con la mirada ausente—, una familia muy antigua y muy poderosa de nuestra clase. Es lo más cercano que hay en nuestro mundo a la realeza, supongo. Papá vivió con ellos algún tiempo durante sus primeros años, en Italia, antes de venir a América. ¿No recuerdas la historia?
—Claro que me acuerdo.
Nunca podría olvidar la primera vez que visité su casa, la enorme mansión blanca escondida en el bosque al lado del río, o la habitación donde Carlisle —el padre de Bella en tantos sentidos reales— tenía una pared llena de pinturas que contaban su historia personal. El lienzo más vívido, el de colores más luminosos y también el más grande, procedía de la época que Carlisle había pasado en Italia.
Naturalmente que me acordaba del sereno cuarteto de hombres, cada uno con el rostro exquisito de un serafín, pintados en la más alta de las balconadas, observando la espiral caótica de colores. Aunque la pintura se había realizado hacía siglos, Carlisle, el ángel rubio, permanecía inalterable. Y recuerdo a los otros tres, los primeros conocidos de Carlisle. Bella nunca había utilizado la palabra Vulturis para referirse al hermoso trío, dos con el pelo negro y uno con el cabello blanco como la nieve. Los llamó Aro, Cayo y Marco, los mecenas nocturnos de las artes.
—De cualquier modo, lo mejor es no irritar a los Vulturis —continuó bella, interrumpiendo mi ensoñación—. No a menos que desees morir. —su voz sonaba tan tranquila que parecía casi aburrido con la perspectiva.
Mi ira se transformó en terror. Tomé su rostro marmóreo entre mis manos y se lo apreté fuerte.
—¡Nunca, nunca vuelvas a pensar en eso otra vez!
—No tiene por qué preocuparte… no sería tu culpa, simplemente... acabaría con esto—dijo un susurro—como te he dicho no sería en seguida, por Esme claro, y Carlisle... Oh, ya es la hora que le prepare la cena a tu padre.
Sabía que Bella estaba cambiando de tema con rapidez, eso me hizo plantearme cómo era posible que Bella siquiera pensara en suicidarse, era mentira y sus padres no lo permitirán claro, sus hermanos la amaban con locura ellos nunca dejarían que nada le pasara de pronto el alivio se vino a mí, sabiendo que eso no pasaría que Bella nunca llegaría hacerse daño.
—Bella —dije quejándome, no me gustaba que hiciera. Claro está agradecido de lo que no es mi padre en una parada en el hospital, si no fuera por ella con suerte hablar con mi padre. Pero no quería que ella creyera que era mi sirviente
—Te ha dicho gozo de tiempo. Estoy probando algunas cosas — dijo sacando un poco de carne— últimamente. Él no puede saborear la comida humana así que he dicho que he intentado algunas cosas, claro que no puedo hacer en mi casa, todos los quejan del olor.
—No te molesta —dije viendola del sillón ella hizo una mueca— ¿Te huele mal?
—En teoría, al principio huele bien. pero después ... no, pero de poco se va alargando el tiempo antes eran 1 segundo ahora son 3 — Me rei. -¿What?
—Te das cuentas son solo 2 segundos nada más — ella sonrió
—Supongo para los humanos no hay diferencia.
Para la cena de mi padre, Bella hizo hamburguesas de carne, y ensalada.
—Así que, huele bien, Bella — dijo mi padre, sentado en la mesa, dio las gracias—. Me sobresalte, se me había olvidado: Edward
—Se me olvido —dije abriendo mi mochila, saqué el regalo se entregué a mi padre.
—Feliz cumpleaños — dijo entregando el regalo.
No se debió molestar.
—Claro que no — dijo negando sonriendo— te pasas en esta casa haciéndome la cena para nosotros. Para que nuestra gastronomía no nos mate de algo, dijo riendo, es lo mínimo que mereces hija.
Mi padre estaba loco por ella, la adora más que el cielo. Claro siempre le gustaría agradecida a ella por no matarlo con la comida, por que la adoraba como su hija.
—Ho—dijo Bella cuando abrió el regalo miro el álbum de foto Bella se rio cuando saco su cámara de su mochila— muchas gracias señor Masen, aprecio el regalo.
—no es de gran cosa, —dijo papá sentado en su sillón después me tiró las llaves— deberían irse, no quieren llegar tarde a tú propia fiesta—Bella suspiró derrotada.
Eso era la despedida de papá, así tome la mano triunfante de Bella y la lleve hasta mi auto aun me costaba bastante llegar de noche a la casa oculta de Bella, pero con las indicación que me daba mi novia me acercaba más.
—Tómatelo con calma —Me advirtió cuando tuve bajar la velocidad en una curva
—¿Sabes qué te gustaría un montón? Un precioso y pequeño Audi Coupé. Los estuve viendo hace unos meses, no son tan caros…
—Edward ya tengo un auto, no deberías pensar un gastar tanto. Y hablando de caprichos caros, si supieras lo que te conviene, no te gastarías nada en regalos de cumpleaños.
—Ni un centavo —dijo intentando no se viera el juego de palabras que estaba haciendo
—Muy bien.
—¿Puedes hacerme un favor?
—Depende de lo que sea.
Suspire y me puse serio, deseaba que entendiera porque su cumpleaños era tan importante para mí.
—Bella, el último cumpleaños real que tuve fue el de mi madre, no fue el mejor, fue en un hospital después de su quimio. Se que has tenido quizás más de 80 cumpleaños pero esto es importante para mí, es tu cumpleaños y deseo que sepas que estoy tan agradecido que nacieras este día en todos los sentidos. — dio un gran suspiro. Y me acorde como todos en la familia de Bella estaban entusiasmados— Todos están muy emocionados. Nunca los dejas hacer nada para ti, ellos en verdad desean hacerte feliz.
—Vale, me comportare. — Bella parecía algo pensativa, para después asentir— lo are por ti, y ellos… Emmett y Rose no estarán—dijo Bella, lo en último en susurro, como si no quisiera que la escuchara.
Sabía era parte de la razón por la que Bella no deseaba celebrar su cumpleaños, dos de su familia no estaban, si bien extrañaba al que consideraba como mi hermano, no podía decir lo mismo de Rosalie, ella me odiaba, y el odio era mutuo ni siquiera había razón tan fuerte para eso aun así era casi como si debería ser, no odiamos era algo en común que teníamos los dos.
El rostro bella aparecía una mueca de tristeza deseaba decirle que ellos estarían, pero era una sorpresa que Alice me hizo prometer no decirla, aun así era difícil no decirlo, Alice me había jurado que Rosalie se comportaría tanto conmigo como con Bella. Ella también deseaba verla.
Por lo que a Rosalie se refería, yo era una intruso indeseado en la vida secreta de su familia.
Intente cambiar de tema
—Así que no me dejas regalarte nada, que más deseas— esperaba siquiera me contestara con un nada, pero Bella se mantuvo en silencio cuando la vi de reojo aun así sin despegar la mirada del camino a casa.
Ella parecía tensa, no contesto aun le envié muchas mirada para me dijera, de pronto caí en cuenta de lo que deseaba, hizo una mueca, parecía esta noche no era más que discusiones.
—Sabes que no puedo darte eso.
—No te lo iba pedir—dijo sin verme— te promete no te forzaria —sonrió pero esa sonrisa no llegó a su ojos— todo está bien.
No conteste seguimos en camino en silencio profundo, yo ya sabía lo que Bella quería, aun así no podía dárselo, no me quería trasformar, Bella se lo había tomado bien cuando le conté mis motivos, no volvimos hablar del tema más, pero a veces cuando Bella no sabía que la observaba podía ver la profunda tristeza que le causaba mi decisión.
Estábamos a punto de llegar a la casa. Las luces brillaban con fuerza en las ventanas de los dos primeros pisos. Una larga línea de relucientes farolillos de papel colgaba de los aleros del porche, irradiando un sutil resplandor sobre los enormes cedros que rodeaban la casa. Grandes maceteros de flores —rosas de color rosáceo— se alineaban en las amplias escaleras que conducían a la puerta principal.
Gemio.
—Esto es una fiesta —se recordó—. Intentaré ser comprensiva.
Di la vuelta en el coche para abrirle la puerta y ofrecer mi mano.
—Tengo una pregunta.
Esperó con cautela.
—Si revelas esta película —dije mientras apuntaba con mi mentó la cámara que tenía ella en su mano—, ¿aparecerás en las fotos?
Bella se echó a reír. la ayude a salir del coche, y la arrastre casi por las escaleras y todavía estaba riéndose cuando le abrí la puerta. Todos nos esperaban en el enorme salón de color blanco.
La saludaron con «¡Feliz cumpleaños, Bella!», a coro y en voz alta, cuando atravesamos a la puerta.
Pov Bella
Alice, supuse que había sido ella, había cubierto cada superficie plana con velas rosadas y había docenas de jarrones de cristal llenos con cientos de rosas. había una mesa con un mantel blanco, sobre el cual estaba el pastel rosa de cumpleaños, más rosas, una pila de platos de cristal y un pequeño montón de regalos envueltos en papel plateado.
Mire todo con incredulidad, es que Alice se le había ido la cabeza
Mis tan jóvenes hasta lo inverosímil y tan encantadores como siempre padres — eran los que estaban más cerca de la puerta. Esme mi abrazó con cuidado y me besó en la frente. Entonces, Carlisle me pasó el brazo por los hombros.
—Siento todo esto, Bella —me susurró en un aparte—. No hemos podido contener a Alice.
—Me prometiste que no sería tan malo —dije acusadoramente, aun así me empecé relajar.
—Bella querida — dijo Esme con una sonrisa— deberías ver lo que realmente quería hacer —me diía al saber cuánto Alice tuvo que contener, ella me miró ofendida.
—Les concedo eso— dije mejor humor, no sabía si Jasper está ayudando o no, pero tener toda mi familia siempre me gustaría sentir más feliz de lo normal… esperen.
Me di la vuelta para ver a Emmett y Rosalie, que no se ha visto desde que se graduaron. Habíamos pasado meses desde la última vez que los vi; Había olvidado lo gloriosamente bella que era Rosalie, tanto, que casi dolía mirarla. Y Emmett siempre había sido tan ... ¿grande?
—Emmett… Rosé — dije acercándome. Para después sentir los grandes brazos de Emmett en mí, haciéndome girar, me reí mientras lo abrazaba con más fuerza.
—Te extrañado, grandote — Emmett me dejo in the floor for mirarme burlonamente.
—No ha cambiado en nada —soltó Emmett con un tono burlón de desaprobación—. Esperanza alguna diferencia perceptible, pero aquí estás, con la cara de disgusto por algún regalo.
—Creo después de tantos años que no cambiaría, iba a cambiar, Emmett - Él se río.
—Esperaba que tu chico te cambia algo —hizo una pausa para guiñar teatralmente un ojo a Edward— pero tan terca como siempre.
Emmett me empujo amistosamente, hasta que note que Rosalie se estaba acercando, no pude evitarme abalance hacia ella, le he extrañado, era sorprendente como ahora todo está en su lugar, todo está donde debería estar. Rose me devolvió el abrazo también con la fuerza mientras me miraban. Mierda
—Sé que soy grandiosa pero no deberías llorar — dijo Rosa en susurro para que nadie notara mis lágrimas.
—Quizás lloro porque tengo que soportarte unos días antes que te vallas
—Digamos que es por eso — dijo dándome el ultimo abrazo para después de manera disimulada quitarme las lágrimas.
Alice soltó la mano de Jasper y saltó hacia mí, con todos sus dientes brillando en la luz viva. Jasper también sonreía, pero se mantenía a una distancia que Edward estaba unos pocos pasos de mí. Se apoyó, alto y rubio, contra la columna, al pie de las escaleras. Jasper tenía más problemas que los demás en la hora de la vida; El olor de la sangre humana resulta mucho más irresistible a él que a los demás, a pesar de que lleva mucho tiempo.
—Es la hora de abrir los regalos —declaró alicia. Pasó a su mano en mi codo y me llevó hacia la mesa donde estaba la tarta y los envoltorios plateados. Puse mi mejor cara de mártir.
—Alice, ya sabes que te dije que no quería nada ...
—Pero no te escuché —me interrumpió petulante—. Ábrelos.
Me quitó la cámara de las manos y en su lugar puso una gran caja cuadrada y plateada. Era tan ligera que la hueca, olía a madera. La tarjeta de la parte superior decía que era de Esme, Rosalie y Jasper. La historia de la vida, la música, la música, la música, la música, la música, la música, la música Nobles, tenía una pieza de joyería en el centro.
—Cuanto le dio al museo para sacar esto — dije sonriendo sin poder ocultar mi emoción.
A Rosalie se le escapó una sonrisa. Jasper se río.
—Un mago no dice sus trucos — dijo Jasper acercándose a lo que no se podía tener un poco más la sangre de Edward.
—Gracias es un hermoso regalo — sonríe solo imaginando cómo se ve mi violín en mi nuevo estuche.
—Abre ahora el de Edward y el mío aparece Alice, con una voz tan excitada que había adquirido un tono agudo. Tenía en la mano un paquete pequeño, cuadrado y plano. Me volví y le lancé a Edward una mirada de basilisco.
—Lo prometiste.
—Oh hombre esto se va a poner bueno — alardeó Emmett
"No me he gastado un centavo", me aseguró.
Me apartó un mechón de pelo de la cara, dejéme en la piel un poco cosquilleo con su contacto. Aspiré profundamente y me volví hacia Alice.
—Dámelo —suspiré. Emmett río entre dientes con placer. Pero Edward había tomado el regalo por mí.
Tomo el pequeño paquete, dirija mis ojos al dedo de Edward bajo el papel del papel y la tapa de la tapa.
-¡Maldita sea! —Murmuró, cuando el papel le cortó el dedo. Lo alzo para examinar el daño. Sólo salía una gota de sangre del pequeño corte.
Entonces, todo pasó muy rápido.
Bien ante todo, hola
los nuevos que están leyendo esta historia les queria decir que esta es el segunda libro, es como luna nueva la verda. pero como bella vampira. habia hecho una de crepuculo pero se llama La aurora. esta en mi perfil.
bien lo que quería contar es importante voy dejar claro... este libro o historia como les guste llamarlo, no va tener una tercera persona, lo quiero decir no va haber trio amoroso, asi que si buscas eso, aborta misión con esta historia por no la vas encontrar. no voy agregar una eso. si soy sincera soy un asco para romance ya se me complica describir el amor entre bella y edward con gran medida, no voy poder poner una tercera personas por me va salir falso.
Otra cosa no voy a tener una fecha de actualización. si me soy sincera me demore casi 3 años en terminar la aurora.
a veces actualizamos seguidamente otras veces pasan semanas sin verme.
Este libro se centrará en la familia, habrá depresión y mucha.
ya que estas publicidades como sera esta historia es decisión tuya seguir. Espero que te guste.
besos y abrazos
