Holaaaaaa! Volví, después de un par de días xD
Cuando aprenda a responder los review, prometo contestar. Gracias por los concejos, es la primera vez que publico un fic y que lo escribo, en usar FF y bueno, en todo xD
Los cambios de personalidades es por la buena causa de la historia, sino no sería divertido.
Como todos saben Bleach no me pertenece, es Tite, pero estoy tratando de cambiar esto ofreciéndole chocolates (?)
No molesto más, y si quieren tirarme con algo, me avisan así me cubro.
Esta parte surgió ha pedido, y no tengo más, solo serán estos dos caps.
Saludos!
Lisa
Parte 2
Tan solo había pasado media hora desde que el pelinaranja fue y regreso con el juego que olvido en el hospital abandonado. Estaba congelado, a pesar de ser un alma, sentía tanto frío como si la misma Rukia o Toushiro lo hubieran atacado con sus zanpakuto en modo shikai. La lluvia en ese lapso de tiempo se había tornado de tranquila a una fuerte, por suerte su cuerpo no estaba mojado, así que no se enfermaría. Entro a su habitación por la ventana evitando pisar la cama para no despertar a la shinigami, dejo sobre el escritorio la caja del juego y se dispuso a entrar en su cuerpo, ¡al fin podría dormir! Miro hacia su cama y solo se encontraba
-Maldita enana del demonio- la maldijo en voz baja -¿en dónde habrás metido mi cuerpo?
Busco dentro del armario y ahí no estaba, busco en muchas partes, pero no lo encontraba, sentía muchas ganas de matarla, su último lugar de búsqueda fue debajo de la cama y ¡tachan! Ahí estaba él, tapado con una cobija.
-Me vengare Rukia, no te preocupes- le hablo mientras respiraba con fuerza por la sensación que le provocaba ser de carne y hueso nuevamente.
El pelinaranja volvió a sentir frío, estaba congelado, involuntariamente su mandíbula temblaba, estaba seguro que si no se metía a la cama moriría de hipotermia. Lentamente corrió a la pelinegra para un costado –ella dormía en el medio la cama- para no despertarla, por un momento pensó en tirarla al suelo, pero borro esa idea inmediatamente, necesitaba calor humano. Se acomodó en el lado libre y poco a poco fue tomando temperatura, hasta que el sueño gano nuevamente la batalla.
Rukia despertó por la mañana, le dolía el cuerpo ¿Dónde estaba? ¿Por qué estaba sentada como si se hubiera metido a presión? No podía ver nada el lugar estaba oscuro, intento mover las manos y los pies, pero no pudo. Estaba atada. ¿Cómo llego a ese lugar y de esa manera? Lo último que recordaba era haber despertado en algún momento de la madrugada encontrándose a Ichigo durmiendo a su lado, este tenía una mano sobre su estómago (en el de ella) y sentía su respiración cerca de su oreja. Era la primera vez que el sustituto se mostraba tranquilo, su respiración era tan relajante que logro hacerla dormir de nuevo.
-Ichigo sácame de aquí- grito desesperada –esto no es divertido, necesito ir al baño- sabía que el responsable de su situación era el cabeza de zanahoria.
-Ojo por ojo- respondió él desde algún lugar –tu dejaste mi cuerpo debajo la cama, casi muero de frío. Así que te metí en el armario, como en los viejos tiempos.
-Por favor Ichigo, discúlpame- suplico –necesito ir al baño y no es broma.
Se abrió la puerta del armario dejando ver a un pelinaranja con el ceño completamente fruncido y con un humor de perros. Este vio la expresión de Rukia y cambio su rostro en tan solo segundos, estaba disfrutando ese momento.
-Veo que es verdad que necesitas ir al baño- hablo entre risas mientras sacaba a la shinigami y le desataba las manos.
-Claro que si idiota, ya no aguanto más.- En cuanto sus pies fueron liberados salió corriendo de la habitación.
El día, al igual que la noche anterior, estaba nublado y de a ratos una fina llovizna caía para mojar a todos aquellos que caminaban por la calle. Ichigo caminaba con las manos en los bolsillos, mientras que Rukia a la par de él llevaba un paraguas que la resguardaba de la llovizna.
- Ir a la escuela un día así debería considerarse un pecado- dijo la pelinegra mirando hacia el frente.
-Eso es porque eres una vaga- contesto su amigo bostezando –además sabes que no es necesario que asistas a la escuela, total luego te vas a la sociedad de almas y las notas no importan.
-Eres un idiota Ichigo, se supone que debo comportarme como una humana. Entonces debo ir a la escuela- continuo haciendo girar el paraguas.
-Y tú eres una enana que quiere parecerse humana, cuando llevas muerta vaya uno a saber cuántos años- ni siquiera la miro –a pesar de tener esa apariencia, estas vieja.
Continuo caminando un par de metros cuando se dio cuenta que su amiga se quedó parada en el mismo lugar que antes. En ese momento un escalofrío recorrió todo su ser, la enana se había enojado.
-Hey, siento lo que dije, no fueron mis intenciones decirte vieja.- se paró para mirarla, estaba seguro que tenía un pie en el mundo real y el otro en la sociedad de almas.
-Púdrete Ichigo- contesto para seguir caminando.
El transcurso hasta la escuela fue en silencio, el pelinaranja no dijo ni una palabra, para conservar su vida, en cambio Rukia iba pensando la mejor manera de vénganse de él, una por decirle vieja y otra por haberla metido dentro del armario, aunque estaba segura que eso lo tenía merecido. Entraron al aula juntos para encontrarse con sus amigos, algunos riendo y otros con cara de no haber pegado un ojo en toda la noche, se dirigieron a sus respectivos lugares y se sentaron.
-Kuchiki-san, Kurosaki-kun ¿Cómo han dormido?- los saludo Inoue acercándose a ellos.
Los aludidos se miraron a los ojos por unos segundos y notaron como sus vasos sanguíneos se dilataban, no dirían por nada del mundo que durmieron juntos, no complicarían más la situación que no era verdadera gracias a que Zero-san dijo algo que no era cierto.
-Hola Inoue- dijo Ichigo –dormí bien, aunque tome un poco de frío y creo que enfermare de gripe.
-Yo también dormí bien, pero estoy contracturada por una mala posición- rio Rukia haciéndose la inocente, pero odiaba a su compañero en ese momento –y tu Inoue ¿Cómo pasaste la noche?
-Muy bien, por un momento tuve un poco de miedo, por el mensaje que dejo Zero-san, pero luego recordé que seguramente fue uno de nosotros haciendo una broma y me quede tranquila –miro a la pareja con tristeza y Rukia entendió su mirada, estaba dolida por lo de la noche anterior.
-¿Podemos hablar Inoue?- pregunto la pelinegra parándose de su lugar.
Antes de que Orihime pueda responder, Keigo entro corriendo al salón, lloraba exageradamente, todos lo quedaron mirando.
-¡Kuchiki-san!- grito y la pelinegra se quedó petrificada al escuchar su nombre de ese modo -¿Por qué me engañaste con este mal amigo?- señalo con el dedo a Ichigo que lo miraba con el ceño fruncido, salto para abrazar a la joven cuando fue interceptado por un brazo antes de llegar a destino, cayó bruscamente de bruces.
-No te atrevas a tocarla- dijo el pelinaranja –no seas idiota, yo no estoy saliendo con la enana plana esta- señalo a Rukia.
-No estas saliendo con ella y no me dejas que la abrace ¿Qué clase de amigo eres? Y no le digas plana, así esta perfecta- dijo con más lágrimas en sus ojos.
-Solamente no quiero que invadas su espacio personal, es todo.
Iban a seguir discutiendo cuando ven entrar a Uryuu tranquilamente al aula, se había alejado dos metros de la puerta cuando la misma se cerró con fuerza y las luces se apagaron. Los gritos de alguno de los alumnos resonaron en toda la escuela. A los minutos la puerta se vuelve a abrir, dejando ver la sombra de Chad en el pasillo, entra y enciende la luz. Se encontró con muchas caras de pánico, Keigo estaba escondido detrás de Mizuiro, Rukia se abrazaba a la cintura de Ichigo con bastante fuerza -por la cara de este-, Inoue apretaba la mano de Tatsuki.
-¿Qué sucedió?- pregunto Chad a Ishida, que era el más cercano a él.
-No lo sé, se asustaron porque la puerta se cerró y la luz se apagó- respondió tranquilamente.
-¿Acaso no recuerdan que anoche no terminaron el juego?
Keigo grito y señalo con un dedo el pizarrón, en el mismo estaba escrito "Hola chicos, el juego aún no termina". Varios alumnos comenzaron a murmurar, el apagón fue de algunos segundos y nadie se había movido de sus respectivos lugares como para escribir ese mensaje en la pizarra. Uryuu y Chad se unieron al pequeño círculo que se formó con el grupo de participantes del juego de la ouija.
-Entonces, es verdad que hay un espíritu entre nosotros- razono por unos instantes Mizuiro.
-Así es- hablo Ishida acomodando sus lentes –paso toda la noche en mi casa y vino siguiéndome.
-¿Cómo que se quedó en tu casa?- pregunto asustada Inoue -¿Por qué no te mato?
-Solo quería sangre y se la di- continúo como si nada. Se había puesto de acuerdo con Renji para asustar a los que podía y solo le quedaba hablar con Ichigo para continuar con su broma. –Después pase el resto de la noche en suma tranquilidad.
-Ichigo tengo miedo- la pelinegra apretaba con más fuerza a su amigo.
-No seas miedosa enana, hazle frente como siempre lo haces- logro soltarse con bastante dificultad. Todavía sostenía las manos de Rukia cuando la profesora entro al aula.
-¡Buenos días alumnos!- saludo con euforia –Kurosaki y Kuchiki pueden seguir con las muestras de afecto en el recreo, ahora todos a sus lugares.
Los siguientes minutos transcurrieron en silencio, los aludidos ocuparon sus lugares con la cara completamente rojas. Gracias al maldito de Renji ahora más gente creía que ellos dos eran pareja, el pelinaranja en cuanto lo viera lo golpearía por la vergüenza que lo hacía pasar.
-¡Muy bien!- aplaudió la profesora –como sabrán, hoy es viernes 13, un día con mucha mala suerte- escribió la fecha en el pizarrón, sin borrar el mensaje escrito –y para no salir de esta desdicha- rio divertida –saquen una hoja, que tomare examen sorpresa.
Un murmullo de quejas se escuchó en toda el aula. La profesora se divertía desde su lugar viendo a sus alumnos dejar una hoja sobre el escritorio y guardando el resto de sus cosas en las maletas. Disfrutaría corregir esos exámenes. La siguiente media hora transcurrió con bastante velocidad, Ichigo tenía su examen terminado y esperaba un poco más de tiempo para entregarlo. Miro a Rukia que por momento se la veía muy concentrada.
-"Genial, de seguro estará dibujando"- pensó el pelinaranja.
-Kurosaki-kun- escucho la voz de su amiga con bastante fuerza y esa vocecita que tanto lo irritaba –estamos en examen, no puedo pasarte las respuestas, no es algo correcto.- dijo dándose vuelta mostrándole una sonrisa malvada.
-¡Kurosaki Ichigo entregue su examen por favor!- la profesora lo miro con enojo.
El sustituto se levantó, camino hacia el escritorio y entrego su examen, esa enana maldita se la pagaría. La profesora miro el examen, miro a Rukia y por ultimo al chico.
-Veo que tu novia te jugo una trampa- le hablo en voz baja –ve un rato al patio, tu examen ya estaba terminado.
Salió del aula y camino por el pasillo hasta llegar antes del patio, se quedó bajo techo. Una gruesa niebla borraba la visibilidad a larga distancia. Se concentró en intentar ver más allá de lo que podía, un brazo se apoyó en su hombro haciéndolo saltar del susto, miro hacia atrás y se encontró con Renji sonriendo divertido.
-Rukia te jugo mal, amigo- le mostro la pulsera que ocultaba su reiatsu –no te preocupes, solo tú y Uryuu saben que estoy aquí.
-Esa enana del demonio me las pagara. De todos modos le tiene miedo a Zero-san, si tan solo supiera que eres tú, se te vendría la noche.
-Tengo para proponerte lo siguiente- comenzó el pelirojo y le conto todo lo que tenía pensado hacer para asustar a Rukia de una manera muy "tierna".
A Ichigo le pareció una idea sumamente interesante y divertida, ahora si media las consecuencias eso ya era un tema aparte.
Rukia continuaba con su examen, ¡esas cuentas eran imposibles! Sonrió al recordar que Ichigo tuvo que entregar su examen por estar "copiándose". Los minutos transcurrieron, su celular sonó, "alerta de hollow" pensó, Ishida se levantó y entrego su examen, hablo unas palabras con la profesora y salió del aula con naturalidad. Ahora podía quedarse tranquila con el examen, el Quincy y el shinigami sustituto se encargarían de ese maldito hollow. De golpe una intranquilidad la invadió, sintió como el reiatsu de Ichigo se descontrolaba por unos instantes y luego se tranquilizó, estaba segura que uso el bankai, por otra parte el reiatsu del Quincy había desaparecido por completo. ¿Qué estaba pasando? Necesitaba ir a comprobar que todo estaba bien. Tomo su examen y lo entrego, ya pediría ayuda para poder recuperar esa mala nota.
Llego a la velocidad del shunpo al lugar en donde sentía a Ichigo, había bastante niebla por lo tanto no podía verlo, camino y se encontró con Ishida apoyado en el tronco de un árbol bastante agotado y seminconsciente, estaba bien, pero el pelinaranja la tenía más preocupada, camino varios pasos más adelante y lo vio arrodillado en el piso con las manos enterradas en la tierra húmeda.
-Ichigo ¿Estas bien?- pregunto bastante asustada.
-No te acerques Rukia- advirtió.
¿Por qué esa voz era y no era la de Kurosaki? Se acercó unos pasos más y noto como la máscara de hollow se le iba formando, ya ocupaba casi la totalidad de su rostro, el chico cayo rendido al suelo. Rukia lo levanto poniéndolo boca arriba y sostuvo medio cuerpo en el de ella.
-¡Ichigo! ¡Ichigo!- lo llamaba desesperada, le rompía la máscara con la mano, pero la misma se seguía formando -¡Ichigo reacciona!
-Te dije que no te acercaras- dijo con esa voz extraña. Se quitó la máscara y abrió los ojos lentamente ambos eran negros, solo el color miel podía distinguirse –Te dije que no te acercaras- volvió a repetir, ahora estaba segura que no era Ichigo, sino que su hollow lo había controlado.
-Tú no eres Ichigo- afirmo soltándolo, pero el chico fue más rápido y la tomo de los brazos con fuerza, la acerco a él con violencia y la beso en los labios. – ¡Suéltame!- dijo en cuanto pudo deshacer el beso.
Al hollow no pareció importarle e hizo caso omiso volviéndole a aprisionar los labios con los suyos, la besaba con desesperación, ella no sabía cómo soltarse, la agarraba estratégicamente. De golpe sintió como dejo de besarla y se quedó petrificado, lo miro a los ojos y estos comenzaban a ser normales nuevamente.
-Quería jugarte una broma- dijo débilmente Ichigo –pero salió mal, lo siento- se disculpó para luego dejar caer su cuerpo sobre la chica, estaba completamente dormido.
La shinigami sostuvo varios minutos el cuerpo de su amigo, vio como de su pecho corría una fina línea de sangre. Le corrió el shihakusho para poder ver qué tipo de herida tenía. Quedo completamente pálida al ver la frase que tenía escrita sobre la piel "ya tome la sangre de otro" entonces Zero-san estaba ahí y quería su sangre.
Por la tarde
Ichigo abrió los ojos lentamente, parpadeo varias veces hasta que pudo ver bien, estaba en su habitación, en su cama ¿Cómo llego ahí? Se sentó de golpe. En la orilla de la misma Renji dormitaba y Rukia leía un manga sentada sobre el escritorio.
-Hasta que la princesa se dignó a despertar- dijo con ironía la pelinegra, despertando a su amigo.
-Ichigo ¿Cómo estás?- el pelirrojo le tiro una almohada en la cara –maldita sea nos hiciste llevar un susto de muerte idiota.
-Tú fuiste el de la idea esa para asustar a la enana esta- le tiro el manga que su amiga estaba leyendo- imbécil, todo fue tu culpa ¿y si mataba a Rukia? No recuerdo absolutamente nada, solo sé que le dije que no se acerque y luego desperté aquí.
-Cuando no podía despertarte, apareció Renji y con Ishida te trajeron a casa, tu padre te reviso, solo necesitabas descansar.- la chica se sentó en la cama a su lado.
-¿Paso algo malo en ese lapso que no recuerdo?- pregunto mirando primero a su amigo y luego a su amiga.
-Nada grave- respondió el pelirrojo mirando a su amiga y esta se ponía toda colorada –solo que tu hollow hizo algo indebido con Rukia- rio divertido.
-¡Cállate Renji!- grito tirándole lo primero que encontró a su alcance que fue un vaso vacío.
-¿Qué hizo ese idiota enana?- la miro con miedo –perdona lo que sea que hizo, no recuerdo que fue.- sin saber porque apoyo su mano en la mejilla roja de su amiga.
-No fue nada Ichigo. Olvídalo- saco su mano y miro hacia otro lado.
-Renji…-lo llamo el pelinaranja.
-Beso a Rukia en contra de su voluntad- fue lo único que dijo.
El joven se quedó en silencio mirando a la nada, la vergüenza se apodero de él, no sabía cómo disculparse. No recordaba nada, después de todo, esa broma de hacer formar la máscara y actuar como que su hollow se había apoderado de él para asustar a Rukia, había salido mal y el hollow en un momento de debilidad ganó. Volvió a mirar a la pelinegra, levanto su mano para tocar su cara y la mantuvo ahí, ella lo miro.
-Enana, siento lo que paso, de verdad lo siento y mucho- hablo en voz baja –sé que nunca me disculpo, pero no era yo y sé que seguramente no te habrá gustado- se estaba poniendo colorado.
-No te preocupes Ichigo, sé que no eras tú- lo miro a los ojos –sé que no actuarias de esa forma violenta. Así que olvídalo.
Ambos se miraron a los ojos por varios minutos, Rukia podía leer las disculpas en los ojos de él, de verdad estaba triste por lo que había pasado. La pelinegra olvido todo a su alrededor, solo miraba a Ichigo, sentado a su lado. Lentamente se acercó a él cortando la distancia hasta unir sus labios, apenas fue un roce, un ligero contacto. El pelinaranja reaccionó al contacto y en cuanto sintió que ella se alejaba volvió a cortar la distancia para unir sus labios. Se besaron lentamente, disfrutaban el momento, Rukia pasó los brazos por la nuca de Ichigo para atraerlo más a ella.
-Después se quejan diciendo que no son novios- dijo Renji tapándose la cara con la almohada –al menos esperen a que me vaya, no quiero estar presente en un momento pasional de ustedes dos.
La pareja se separó de golpe y miraron a su amigo, se pusieron más rojos que el pelo de quien los miraba divertido. Habían olvidado por completo su presencia.
-Enana te diste cuenta que a quien le tuviste miedo- dijo fulminando con la mirada al pelirrojo –ese famoso "Zero-san" era este cabeza de piña.
-¿De verdad?- pensó un momento -¿Entonces el que me toco el trasero anoche fuiste tú y no Ichigo?- pregunto furiosa.
-Hey Rukia, yo no te toque el trasero- se excusó al sentir el ambiente como bajaba la temperatura y el reiatsu de Ichigo lo debilitaba. –Mejor me pinto de colores, me llamo mi Capitán.- se paró y desapareció de un shunpo.
-¡Renji!- grito Rukia con odio, acercándose a la ventana –Y tú- miro a pelinaranja –idiota cabeza de zanahoria, en cuanto regrese arreglaremos asuntos pendientes.- dicho esto desapareció de un shunpo.
Ichigo suspiro, al menos tendría vida un tiempo más, hasta que su amigo tenga su merecido. En ese momento abrió los ojos como platos, Renji había tocado el trasero de Rukia. Salió rápidamente de su cuerpo y desapareció de un shunpo a la cacería del teniente.
