Me niego a huir
Cap.1: Su risa.
-Hikari, me voy a trabajar.
-De acurdo. Ten cuidado, Touji. - dijo una preocupada mujer de pelo castaño. Ella le envolvió con sus brazos en un poderoso gesto de posesión.
-Tranquila, Hikari. Nada me ha pasada en cuatro años en Nerv. ¿Que podría pasarme hoy? - preguntó el con una falsa sonrisa.
Ella se mordió el labio y se paso una mano por la abultada barriga que portaba. No sabía porqué, pero entre vomito y vomito aquella mañana había tenido el presentimiento de que algo importante iba a ocurrir hoy.
Touji se despidió de ella con un beso apasionado y calmado a la vez. Ella solo suspiró antes de volver la cabeza y comenzar con las tareas del hogar. Estaba limpiando el salón cuando reparó en la foto en la foto en la que salían los que Asuka solía llamar los Tres chiflados.
Ella cogió la foto con una sonrisa nostalgica, recordando tiempos mas simples. Kensuke y Touji llevaban a Shinji en brazos luego de la victoria contra Armisael, y este sonreí, profundamente avergonzado, mientras Asuka les miraba con superioridad junto a Hikari y Rei miraba con interes la escena.
No importaba lo que Touji dijera. Ella nunca se creyó del todo que Rei pudiera haber matado a Shinji. Nadie mas parecía recordar que el era la única persona por la cúal ella se preocupaba.
Todo había cambiado desde aquel momento.
Kensuke estaba en prisión por haber iniciado un movimiento revolucionario contra el poder que Nerv ostentaba. Y Touji tambien estaría si no fuera porque Kensuke aguantó todas las torturas y las preguntas sobre quien era su confidente en Nerv.
Asuka era la nueva Misato. Desde que Shinji había muerto, ella había perdido lo que definía como "el baka de su hermano". Así lo catalogo cuando Hikari la encontró borracha en el sofa de la casa de Misato y ella nunca había vuelto a pronunciar otra cosa de el.
Y en cuanto a Rei... el hecho de que no hubiera pronunciado mas que el nombre de Shinji desde que este no estaba no hacía mas que convencerla en sus teorias. Sin embargo, el hecho de que ella fuera un angel la había dejado trastocada.
-Supongo que todos cambiamos,¿no? - se preguntó en voz alta ella.
Ella no sabía todavía cuanto.
Nerv, cuartel general.
-Mayor Katsuragi.
-¿Si, Comandante?
-Es hora de que hable con la reclusa. Veamos si quiere colaborar esta vez.
Todos los dias desde hacía cuatro años la misma frase. Todas las veces ella bajaría, Rei no hablaría y ella informaria.
Siempre lo mismo.
Siempre sin esperanza.
Si no hubiera sido por Kaji, se habría suicidado hacía mucho. Si no fuera por el pequeño Himeko, habría perdido toda la fuerza de vivir. Al fin y al cabo, ella nunca quiso ser madre. Como suponer que podría amar tanto a algo tan pequeño.
Por eso no quería que su hijo viviera así. En un mundo sin libertad, sin emociones. Un mundo sin esperanzas.
Llegó a la celda de Rei y ella seguía en la misma postura. Cuatro años así y ella seguía inmutable.
-Rei.
Ella no respondió. La misma palabra, la palabra que ella odiaba que pronunciara, recordandole a su antiguo acogido.
-Shinji...Shinji...Laziel...
Misato abrió los ojos sorprendida.
-¿Laziel?¿Quien es Laziel, Rei?
Pero ella ya volvía a estar en su mundo.
-Shinji...Shinji...Shinji...
Misato suspiró pasandose la mano por la cabeza. Luego se marchó de allí, creyendo que todo había sido un mal sueño, una equivocación.
Y Rei se quedó sola, sin guardias, sin luz. Sin vida.
De pronto, ella abrió los ojos rojos, que parecían ver mas allá de la oscuridad.
-Tabris. - dijo ella con voz clara.
Nagisa avanzó desde las sombras. La cara estaba descompuesta y desencajada.
-¿Estas bien, Ayanami?
-No has venido para saber si estoy bien., Tabris.
Una diminuta sonrisa se hizo presente en Nagisa, que se revolvió el pelo. Luego se acercó un poco mas a la jaula de Rei.
-Necesito ayuda, Ayanami. - dijo serio. Se dejó caer de rodillas hasta estar enfrente a ella. - Laziel, ¿lo notaste no?
Rei afirmó con la cabeza.
-Yo no puedo controlar lo que se avecina. Solo tú puedes salvarle.
-¿De qué? ¿De la muerte o de la vida?
-Debe avanzar, Ayanami. Tu sabes tambien como yo que si no lo hace, si no cumple con lo escrito no habrá ninguna esperanza.
-¿Me pides que vuelva a perderlo, Tabris?
-Si todo sale bien, no tendrás porque hacerlo.
Ella se calló. Volvió a su posición original, sin hacer ruido.
-Es raro verte pedir ayuda, Tabris.
-Estoy desesperado. Todos los seres vivos, incluso los angeles estamos atados al destino del chico y yo ya no sé que hacer.
"Aunque me pesé tu eres la única que tiene poder sobre el. Aunque te lo nieges, aunque no lo creas o simplemente el te lo niege, tu y el lo sabeis. Solo tu puedes cambiarle. Solo el pudo cambiarte. Sois un todo, y eso es algo que no entiendo y con lo que no me puedo comparar."
De pronto, se hizo el silencio en la habitación y ella alzó la cabeza. Una lenta sonrisa se extendió por su rostro.
-Ha empezado. Esta vivo de verdad.
/
-Mierda – masculló Touji al ver que se ponía a llover. Corrió unas cuantas calles y se refugió en un portal cercano a su casa.
Con un último sprint, llegó hasta la verja de su casa, la que abrió rápidamente. Luego se fijo en una figura que había parada en su puerta.
La luz del interior de la casa le reflejó el rostro. Touji se quedó inmovil, intentando comprender lo que sucedía.
-¡T...Tú!
