Capítulo 2
Despertó desorientado y confundido, no recordaba porque estaba en la calle, tampoco a donde se dirigía, comenzaba a oscurecer por lo que pensó que mejor era volver a casa. ¿Qué pasó antes? ¿Se habría desmayado? Quizás fue un golpe en la cabeza a juzgar por el ligero dolor de cabeza que comenzó a formarse, tuvo que quitarse los lentes un momento para presionarse los ojos, pero no sentía ningún chichón, ni nada sangrante, tan sólo un malestar general que le provocaba vomitar.
Se obligó a seguir caminando para llegar a su cama y recostarse.
Para cuando llegó a su casa el malestar ya se había atenuado lo suficiente, en cambio un intenso mal humor comenzaba a afectarle, normalmente él no era un adolescente que se dejaba llevar por el enojo o la ira pero por alguna razón ésta se estaba apoderando rápidamente de sus emociones.
Fue un mal momento para que Albert decidiera molestarlo.
-¡Oye, nerd! ¿Dónde estabas? – como siempre, los gritos y provocaciones eran parte de su pan diario.- Te estoy hablando Irving. ¿Estabas con esos niñitos? "Phibias y Berg".
-Se llaman Phineas y Ferb, te lo he dicho un millón de veces.- respondió con los dientes apretados.
-No me importa ¿Hasta cuándo vas a seguir detrás de ellos? Esto se está volviendo enfermizo, deberías madurar de una vez y olvidarte de esos dos.
-Cállate Albert.- gruñó tratando de no hacer caso a las palabras de su hermano mayor pero llevaba años escuchando las mismas palabras. Claro, él no podía entender lo que era admirar a una persona, era demasiado egocéntrico, demasiado pagado de sí mismo.- No sabes de lo que hablas.- intentó pasar a un lado del rubio cenizo para subir a su cuarto, una vez más Albert le impidió el paso.
-Claro que lo sé. Estás obsesionado con un par de niños desde los 12 años ¡Es enfermizo! – Albert en seguida se dio cuenta de que esas fueron las palabras equivocadas, comprendiendo que Irving estaba realmente molesto quiso remediarlo, quizás realmente se había pasado de la raya esta vez.
-Irving.- tomó su brazo. Nada lo preparo para el estallido de furia.
-¡No me toques! – se deshizo del agarre de su hermano, antes de que se diera cuenta su cuerpo actuó por propia voluntad estrellando su puño cerrado en la cara de su hermano. Jamás golpeó a Albert, ni aunque dejaran de hablarse por días, se horrorizó de sentir la satisfacción de ver la nariz tan grande de su hermano mayor sangrando, descubrió que le agradaba sentir el ligero dolor en sus nudillos al partir los lentes ajenos y disfrutar de la cara de horror con la que lo miraba Albert.
Asustado de esas nuevas sensaciones corrió escaleras arriba ignorando el grito del rubio llamándole desde el piso inferior.
Se encerró en su cuarto, temblando de miedo y placer. Él nunca había golpeado a alguien, menos a Albert, por muy fastidioso que fuera era su hermano y lo quería, pero… ¡Dios! Como lo odió cuando desprecio a Phineas y Ferb, él no tenía derecho…
Pensar en los hermanos Flynn-Fletcher le distrajo de Albert y su satisfactoriamente nariz sangrante.
Le vino un golpe de adrenalina tan intenso que sintió su corazón explotar, la sangre zumbándole los oídos y también…Algo más.
-¿Qué….? – mirando hacia abajo se encontró con una erección punzante, mojada de pre-semen.- ¿Por qué…? – ¿Acaso era por Phineas y Ferb? Ese pensamiento hizo estremecer al pelirrojo, una punzada le hizo bajar la vista, estaba tan excitado que dolía.
Sin pensarlo mucho toma una foto de su escritorio donde estaban Phineas y Ferb en trajes de baño, una imagen muy sensual donde Ferb se había encimado sobre su hermanastro a modo de juego. Se acostó en la cama cuan largo era, viendo embobado la foto de los hermanos, antes de que su cerebro procesara la acción a ejecutar su mano ya estaba masajeando su erección.
El primer agarre le hizo gruñir, apretándose con fuerza la base del pene comenzó un movimiento tortuosamente lento, se imaginó a los hermanos lamiéndole, se preguntó cómo se sentiría si realmente estuvieran ahí complaciéndole. Phineas tendría un adorable sonrojo y sus inocentes ojos azules le mirarían con deseo mientras el estoico Ferb tendría esa mirada apasionada atravesándolo hasta lo más profundo, oh si, como deseaba eso…
El movimiento de su mano se intensificaba con cada pensamiento morboso, gimoteando llevo su otra mano a sus bolas apretándolas suavemente, su respiración intensificándose, su imaginación se disparó al virar sus ojos a la pared de fotografías que tenía, fijando su vista en la casi desnudes de Phineas pensó en cómo le gustaría empotrarlo contra la pared del baño y clavársela tan fuerte que lo hiciera gritar, Ferb correría por su hermanito y entonces….
Entonces…
Obligaría al peliverde a cogerse a su hermano, esa idea era tan deliciosa, tan prohibida, los gemidos de los hermanos se mezclaron con los suyos en su imaginación. Justo antes de terminar su fantasía cogiéndose al hombre de pocas palabras su mundo explotó en brillantes colores.
Lo prometido es deuda, aquí está la continuación de Corrompedor Inador, ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que actualice pero espero que este estallido de furia de Irving haya valido la pena :3
