"S4S"

Capitulo 2: "Revelaciónes"

Yo estudiaba la preparatoria por las mañanas y de viernes a domingo trabajaba en el S4S. Solo me faltaban unos cuantos meses para graduarme y alcanzar a mi familia que se había mudado a Canadá, ahí continuaría con mis estudios universitarios, nada podía salir mal. Sin embargo el S4S se estaba convirtiendo en parte de mi, todos eran muy graciosos, sobre todo Mamá Kaede, ella y el Sr. Mioga, eran muy amables, pero muchos de los varones eran muy lujuriosos, unos solo me decían "Aome eres muy guapa" con miradas pervertidas, pero al instante se retiraban, yo solo sonreía…pero había uno en especial que descaradamente me recorría el cuerpo con la mirada haciendo gestos de deseo y cada vez que podía se me acercaba demasiado. Su nombre era Miroku, yo nunca trate de ser descortés con ninguno de ellos, como dije antes, solo sonreía y me alejaba de ahí.

Claro que también existían mujeres, honestamente dos de ellas no eran muy bonitas, pero yo no juzgué a nadie por su apariencia, Ayame y Rin, ellas eran garroteras al igual que yo, éramos las únicas 3 mujeres del personal de clase baja, por así decirlo. Pero También estaba Sango la chica de la barra que servía las bebidas, ella era linda y muy amable conmigo, éramos de la misma edad y la coincidencia era que entramos a trabajar el mismo día, por eso mismo nos llevábamos muy bien. Pero a la que no puedo olvidar es a Kikio, ella era una Hannyou y desde el día en que fui a pedir trabajo me lanzaba miradas de desprecio, simplemente se encargaba de hacerme la vida imposible diciéndome que lo que hacía estaba mal, pero eso si, siempre enmascaraba su desprecio con una voz dulce, era muy hipócrita. Pero se que en cualquier lugar siempre existen personas que trataran de hacerle daño a otras, es por eso que lo tomaba con ligereza y continuaba con mi trabajo.

En mi segundo día de trabajo en el S4S me di cuenta que cada día asignaban un garrotero distinto a cada mesero y a mi me asignaron al mesero…Naraku, era bárbaro!... Esa noche de antro me di cuenta de muchas tranzas que este chico hacía, les cobraba más a los clientes y les exigía más propina de la que deberían de ser, sin embargo traté de hacer lo correcto y yo no les cobré más a los clientes que me pedían alguna bebida, pero tampoco lo acusé con algún Sacerdote, simplemente pensé que eso no era de mi incumbencia…

…Por otro lado a Inuyasha lo acababan de subir de puesto a Mecero, se veía muy feliz por eso, mientras que yo tenía curiosidad por saber un poco más sobre él. Qué le gustaba, qué no le gustaba¡¡SU EDAD MINIMO!! Pero en ese trabajo todo era tan deprisa que apenas y tenía tiempo de saludarlo.

Pero algo me decía que él sentía la misma curiosidad sobre mí, eran de esos momentos en los que sientes una mirada penetrante y a la hora de voltear, ahí estaba él, esquivando mi mirada y haciendo como si no se hubiera percatado de que yo estaba presente, era algo divertido…

"I look at you…you look away"…"You look at me…I look away"

Y así comenzó un juego entre los dos: Cuando coincidíamos en la barra de bebidas o en la de cocina, él me desamarraba el mandil haciendo que este se me cayera, yo reía y después de sujetarlo de nuevo a mi cadera le quitaba el trapo que usaba para limpiar que siempre traía colgando de su mandil y así me perseguía tratando de quitármelo hasta que lo conseguía o algún Sacerdote nos llamaba la atención.

De cierto modo me sentía atraída por el, pero no era un sentimiento muy fuerte, o al menos eso pensaba…

Un día me toco trabajar junto con Ayame, era una chica muy agradable…

-Listo!...terminé- Dije soltando el trapo con el que había limpiado las mezas.

-Yo también…uf! Ahora si me cansé- Dijo Ayame sentándose en una silla con la escoba en la mano.

-Bueno, que te parece si vamos a comer, muero de hambre! Tu no?- Me preguntó.

-Mmm…Un poco, vamos-

En ese momento Inuyasha iba pasando tras de mi con una charola en una mano y con la otra me desamarro el mandil tirando de un extremo del listón, yo ya sabía que había sido el, se le había convertido en costumbre desde unos días atrás.

Me reí silenciosamente mientras lo volvía a colocar en su lugar, entonces me acerque a el que estaba recargado en la barra de bebidas y de nuevo tomé su trapo y lo avente a las mesas.

-Oye!-

Yo solo reí

-Me las pagaras hee!!- Dijo divertidamente.

Mientras esto ocurría, Ayame nos veía desde la silla donde estaba sentada, se paro de golpe y se acercó a mi.

-Vamos Aome, tengo hambre- Dijo seriamente.

-Si claro- Y comencé a seguirla hasta la cocina, pero a mitad de camino me giré hacia Inuyasha el cual nos miraba marcharnos y acto seguido le saque la lengua en señal de burla.

El solo sonrió y regresó a su trabajo, todo ese día habían sido puras miradas entre él y yo, sin embargo nunca las cruzamos, simplemente hacíamos como que no sabíamos que estábamos cerca y cuando coincida en que nos volteábamos a vernos, yo le sonreía y el me regresaba la sonrisa. Yo no me daba cuenta pero estaba comenzando a sentir algo por el.

Cuándo Ayame y yo llegamos a la cocina para nuestros 15 minutos de descanso y poder comer, ella se notaba muy seria…

-Que tienes?- Le pregunte

-Me siento un poco mal, anoche mi bebé se enfermó y creo que me contagié yo también-

(O.o)

-Tienes un bebé?- Pregunté disimulando mi impresión, pues aquella chica a penas tenía 19 años.

-Si- Fue lo único que me contestó.

Así que mejor me quedé callada y comenzamos a comer. Al terminar me pidió que la acompañara a su casillero, la tención ya se había ido y ya habíamos entablado una nueva conversación más animada.

-Recuerdas el chico que siempre se encarga de servir los postres?- Me preguntó animadamente.

-Si, se llama Kouga no?-

-Así es, el es mi ex novio-

-EN CERIO!!?-

-Si, pero terminamos hace 4 meses-

-Y por qué?-

-Pues no lo se, pero desde que terminamos no me habla-

-Uuu… que mal-

-Pues no mucho, ahora me gusta Inuyasha…-

Inuyasha… Inuyasha… Inuyasha…

-Aaa si?...Y no se lo haz dicho?- A decir verdad había sentido algo dentro de mi que me había dejado sin aire, sin embargo me extrañé de esa sensación y continué con la conversación como si nada hubiera pasado.

-Pues entre broma y broma le trato de insinuar que me gusta, pero es muy despistado-

-Si, muchos hombres son así-

-Jajaja! Ay estos hombres no sirven para nada. Jajajaja!- Ayame reía divertida mientras que mi risa era fingida.

Continuará…