Hola de nuevo, esta vez no me he tardado tanto en actualizar.

Muchas gracias por las leídas, reviews, fav, follow que me dejaron en FanFiction. También gracias por los votos y comentarios dejados en Wattpad n_n

Advertencia: En este fic puede haber tanto un Tetsuhiro x Souichi como también un Souichi x Tetsuhiro, ya están advertidos n_n

Nota 1: Los personajes de KSB no son de mi propiedad, sino de Hinako-sensei, yo solo los utilizo para mis historias sin ningún fin de lucro.

Nota 2: Me disculpo por los errores ortográficos que se me pudieron haber pasado.

Ahora sí, a leer.

Capítulo 2: Lazo

Había pasado ya una semana desde aquel incidente con los intrusos, una jodida semana que le había parecido siglos. Por más que Souichi buscase algún rastro de ellos, en especial del alfa de cabellos azulados, no había nada, absolutamente nada que pudiera dar con su paradero. Quería vengarse de ese atrevido.

—Quieres acostarte con él, Souichi-kun

—¡Claro que no! —renegó completamente encolerizado, pero sobretodo avergonzado por las palabras del maldito alfa que se hacía llamar su único amigo. ¡Cómo lo detestaba!

Ahora ambos se encontraban en las afueras del bosque, lejos de la mansión del Clan Tatsumi.

Souichi lamentaba terriblemente haberle contado a Isogai sobre los dos intrusos que había encontrado hacía una semana, y le irritaba aun más que el maldito le hubiera obligado a contarle las partes vergonzosas del asunto. Le daban ganas de matarlo y esconder el cadáver.

Isogai, un alfa de clase dos, era bastante observador y sabía que el alfa que le miraba de manera asesina buscaba a ese otro alfa llamado Tetsuhiro para tener algo de él; ¿venganza? eso era lo último que buscaba Souichi aunque este dijera lo contrario. Solo el recordar el aroma a sexo que había captado en él apenas lo encontró en el bosque, le hizo saber que algo más que una pelea de espadas había ocurrido entre Souichi y el supuesto alfa de cabellos negros azulados.

Nunca antes lo había visto tan interesado en alguien y debía admitir que también tenía curiosidad por saber quién era el sujeto que había captado toda la atención del hijo mayor del líder del clan Tatsumi.

—Es de él de lo único que hablas. Que es un idiota, que es un pervertido, un desgraciado manipulador, y puros blablabla —Isogai hizo una pausa para mirar de manera burlona a Souichi, que estaba comenzando a sonrojarse por lo que escuchaba —. Se nota que ese chico captó demasiado tu atención, ¿estás seguro que no te lo quieres follar? —preguntó de manera seria.

—¡Cállate, imbécil! —gritó completamente rojo por el atrevido comentario —Yo no soy como tú que te tiras a la primera omega o beta que te encuentras.

—Siempre te invito para que te diviertas con algunas de ellas, pero no les haces caso. No es mi culpa que te gusten los chicos de cabellos negros azulados que sean más altos que tú y que se llamen Tetsuhiro —dijo en forma de broma solo para ver al otro alfa colorearse aún más.

—¡Suficiente! —gritó totalmente enfurecido Souichi, que intentó golpear a Isogai para que de una vez dejara de avergonzarlo. Pero como ya había ocurrido otras veces el alfa de cabellos cortos esquivó el golpe con suma facilidad y le hizo una llave al pobre de Souichi, quien se quedó renegando por el dolor en su brazo.

—Souichi-kun, ¿cuántas veces tengo que decirte que no dejes que tus emociones te controlen?, dejas que tu impulsividad haga tus movimientos predecibles.

—¡Acaso olvidas que soy uno de los espadachines más fuerte que tiene el clan!— exclamó Tatsumi mientras trataba de liberarse —¡No soy alguien débil! —Sentía que Isogai le estaba insultando; le había derrotado tan fácilmente que hería su orgullo.

—No lo he olvidado, pero últimamente te encuentras más irritado de lo habitual y eso mucho antes de que conocieras a esos dos alfas que me has contado. —dijo antes de liberarlo de la llave y sentarse nuevamente en pasto.

Era cierto, Souichi solía ser un poco más calmado a la hora de tener un combate. Pero desde hacía unos meses su padre Souji había estado tratando de convencerle para que consiguiera una pareja antes de dejarle el lugar de líder del clan. Eso le molestaba bastante, el saber que por culpa de las malditas tradiciones y prejuicios que tenían los clanes acerca de la imagen que debía de tener un líder alfa. El líder no solo debía tener fuerza y habilidad con el manejo de la espada, sino que también debía demostrar su virilidad teniendo muchos cachorros con su omega. Esto último era lo que más enfermaba al joven Tatsumi, pues no quería estar enlazado con nadie, algo que Souji no entendía.

Souichi se volvió a sentar en su lugar en el césped mientras se sobaba su brazo lastimado. Se sentía cansado e irritado y ni siquiera el entrenar le animaba, sentía que todo eso era por culpa de ese pervertido que le había dado una mamada en el bosque y se sonrojó por el recuerdo. Necesitaba encontrarlo para cobrarle la humillación, pensaba derrotarlo y hacerle morder el piso. Quería vengarse.

—Deberías buscarlo.

—¡¿Qué crees que he estado haciendo?! —preguntó indignado —. Los he buscado en cada pueblo cercano e interrogado a cada sospechoso que ha merodeado cerca al clan Tatsumi, pero ninguno parece tener información sobre ellos. Es como si se los hubiera tragado la tierra.

—Pero hay un lugar al que de seguro no has ido a preguntar…

Souichi no tuvo que preguntar, pues sabía a qué lugar se refería Isogai

Unas horas más tarde ya se encontraban caminando en aquel pueblo de mala muerte donde la delincuencia y el libertinaje son la ley, un lugar lleno de burdeles, mercenarios y bandidos que iban para hacer de las suyas.

Isogai caminaba de lo más tranquilo, como si el ver a un par de prostitutas omegas saludándole desde la comodidad de su recinto fuera de lo más normal. Aquellas mujeres eran muy diferentes a la gran mayoría de omegas que había en su clan y en los otros pueblos que había visitado: no eran sumisas, habían aprendido a ser independientes y salir adelante por su propia cuenta en una época donde si como omega no tenías un lugar a donde ir, morir o prostituirse eran desgraciadamente las únicas alternativas que tenían aquellas mujeres, pues esperar a que un alfa las acogiera no era una opción viable, menos aun cuando las guerras y la hambruna predominaban. Eso sin tomar en cuenta que los omegas no tenían derecho a casi prácticamente nada en la sociedad.

— Ellas no tuvieron muchas opciones, Souichi-kun, pero no te sientas mal que eso es lo que menos quieren de nosotros —hablaba tranquilamente Isogai al ver el semblante serio y preocupado de su amigo—. Muchas de ellas perdieron a sus familias a causa de la guerra y yo me hice su amigo.

— Eres un cliente regular, de seguro. —habló un tanto indignado. Pero no le iba a reprochar las actividades que el alfa de cabellos cortos tenía en ese lugar.

— Cierto, aunque también gracias a eso puedo conseguir mucha información. —Sonrió divertido ante la mirada severa de Souichi.

— Aun no creo que esos intrusos se encuentren en este lugar. —susurró Souichi. No se podía imaginar a esos alfas en especial a Tetsuhiro, rondando por un pueblo de mala muerte como ese, pues no tenían la misma pinta que las personas que se paseaban por el lugar.

Isogai no le contestó pues algo, o mejor dicho alguien, había llamado su atención. Souichi trató de preguntar, pero no salió palabra alguna de sus labios al darse cuenta que cierto chico de cabellos rubios caminaba en dirección a uno de los bares que había en ese pueblo. Se trataba del alfa llamado Masaki, uno de los intrusos que estaban buscando. Este resaltaba completamente en el pueblo, ya que su pulcra vestimenta contrastaba completamente con los de los demás lugareños. Al no ver a su compañero, tanto Isogai como Souichi pensaron que tal vez Tetsuhiro ya se encontraría bebiendo en dicho bar.

Ambos alfas del clan Tatsumi entraron al bar, que se encontraba repleto de personas de las tres castas, había alfas borrachos compitiendo entre sí para ver quien se llevaría a la cama a una mujer beta que les acompañaba y la cual se encontraba de lo mas divertida viendo como sus supuestos pretendientes se peleaban y hacían el ridículo.

En otra mesa, una mujer alfa seducía a otro grupo compuesto de dos varones alfas y uno beta, mientras una omega de manera sigilosa les robaba lo que ella consideraba de valor aprovechándose de la embriaguez de sus víctimas y la casi nula atención que prestaban a su persona, pues la mujer alfa era quien los tenía hipnotizados con su apariencia y su desvergonzada actitud al sentarse en las piernas de uno de ellos.

Viendo casos similares en otras mesas de ese lugar, era obvio para Souichi que a nadie le importaba que esas mujeres fueran ladronas, tal vez por el mismo hecho que sus víctimas tampoco eran unos santos, pero sí nuevos en ese pueblo.

—Esas mujeres son conocidas por pertenecer a un grupo de bandidos de solo mujeres —dijo Isogai mientras se sentaba en una de las sillas de la barra —. Ellas también me robaron la primera vez que pisé este lugar...

Souichi le escuchaba sin prestarle mucha atención, pues todo su interés estaba centrado en encontrar al dichoso alfa rubio. Cuando lo encontró pensó en enfrentarlo, pero ese sujeto no se encontraba solo, estaba rodeado de un grupo de alfas.

—Tal parece que tu amorcito es el centro de atención en esa mesa. —Isogai lo dijo un tanto serio, pues había captado el interés de esos alfas en el joven que se encontraba sentado bebiendo tranquilamente el sake que Masaki Junya le servía, sin incomodarle estar rodeado de un grupo de alfas hambrientos. —Esos sujetos son extraños, en especial el tal Tetsuhiro.

Y era cierto, Morinaga se encontraba bebiendo mientras observaba al grupo de machos alfa que lo habían rodeado mucho antes que su amigo lo encontrara. Ser el centro de atención no era algo nuevo para él pues sabía que su aroma de alguna manera atraía a los sujetos que pensaban con lo que les colgaba entre las piernas.

Masaki estaba alerta de cada movimiento de esos hombres porque sabía lo que esos alfas eran capaces de hacer por tener unas horas que calmaran su calentura.

—Deberías aceptar mi invitación —habló uno de los alfas. Morinaga le prestó atención aun cuando había olvidado su nombre puesto que no le interesaba, a pesar que su apariencia no estaba mal. Sus ojos eran de color café y sus cabellos marrones oscuros además de tener un buen porte; lástima que su aroma no le agradara, era molesto para su sensible olfato, algo que trató de no hacer evidente mientras aceptaba la bebida que le ofrecía. —Nos divertiremos, te lo aseguro. —susurró el alfa de cabellos marrones cerca de su oreja para después alejarse de manera rápida al sentir la mirada asesina de Masaki.

—A mi amigo no le agradas —. Sonrió burlón Morinaga mientras olfateaba su bebida tratando de captar algún aroma fuera de lugar. Solo necesitó unos segundos, pero fueron más que suficientes para olfatear la droga afrodisíaca en su bebida, haciendo que sonriera nuevamente ante el descubrimiento —. Y desgraciadamente tampoco eres mi tipo —sentenció al mismo tiempo que dejaba caer el contenido de su copa al suelo.

Ante dicha acción, el alfa castaño cambió su semblante y mostró claramente su molestia. Había creído que su presa no se daría cuenta de la droga en su bebida y una vez se encontrase vulnerable se lo llevaría a su campamento a divertirse con él hasta hartarse, mientras dejaba que sus compañeros hicieran lo que quisieran con el alfa rubio. Pero ahora que sus planes se habían arruinado, lo haría a la fuerza.

El alfa era un idiota, fue lo que pensó Morinaga sin inmutarse.

La tensión en el lugar se intensificó, las feromonas que desplegaba el alfa molesto era tan claras que de manera disimulada algunos comensales salieron del lugar, pues sabían que habría problemas, los que se quedaron en cambio buscaban algo de acción. Fue por eso que cuando Morinaga fue levantado bruscamente de su asiento por el alfa castaño, todos los demás alfas comenzaron a desenfundar sus espadas para comenzar una pelea.

Masaki comenzó a atacar a cada alfa que se encargaba de alejarlo de su amigo, Morinaga por su parte seguía mirando desafiante a su atacante, quien al ver que no se intimidaba ante el ataque de sus feromonas intentó asfixiarlo hasta cuando un golpe a su espalda lo hizo voltear y recibir un golpe tan fuerte que hizo soltar a su presa y le dejó tirado en piso.

—¡¿Porque no te defendiste?! ¡Eres más fuerte que ese enfermo! —Regañó Souichi a Tetsuhiro quien simplemente sonrió, gesto que enfadó más al alfa de cabellos largos claros —. ¡¿Acaso te estás burlando de mí?!

—No, es solo que tu preocupación me pareció un gesto muy lindo. —Ese comentario hizo que Tatsumi frunciera el ceño— .Tengo todo bajo control, no era necesaria tu intervención.

—¡Eres un malagradecido!

—Piensa lo que quieras tenemos otros asuntos que atender, alfa.

Ser nuevamente llamado de esa forma hizo que Souichi sintiera un extraño, pero agradable cosquilleo en su cuerpo. Trataba de comprender por qué su cuerpo reaccionaba de esa manera cuando era llamado de esa forma por el alfa de cabellos azulados, quería preguntarle, pero tendría que esperar.

El alfa castaño se había despertado de muy mal humor y no dudó en atacar al causante de su ira, pero Morinaga le hizo frente sin una pizca de temor a pesar de verse rodeado por todo el grupo que antes estaba embobado por él

Morinaga desenfundó su espada y comenzó a pelear y Souichi hizo lo mismo. Quería terminar pronto con toda esa locura, el alfa castaño ahora no dudaba en atacarlos con todos los sujetos que le acompañaban, otros alfas también se metieron en la pelea a causa de la adrenalina que en su casta causaba el estar expuestos a tantas feromonas.

El aroma era fuerte, tanto como para sacar ese lado animal que todos los alfas poseían; el deseo por dominar y humillar a la presa invadía por completo todo el bar, todos los alfas habían enloquecido.

Masaki decidió cambiar el escenario y no dudó en patear a uno de los maleantes y lanzarlo a través de una de las ventanas del lugar ocasionando que esta se rompiera, algo que aprovechó para salir del lugar. Isogai decidió seguirle.

Morinaga y Souichi también salieron, pero por la que una vez fue una puerta antes de ser destruida de una patada por el alfa rubio platinado.

—Muy curiosa tu forma de abrirme la puerta, alfa.susurró Tetsuhiro colocándose espalda contra espalda con su nuevo amigo —. Solo tenías que deslizarla

—¡Cállate! —Souichi gritó algo sofocado—. Este no es el momento para tus juegos.

—Tienes razón, acabemos con esto rápido para poder acostarnos después. —Afirmó Morinaga guiñándole un ojo antes de alejarse de un estupefacto Tatsumi, que no tuvo tiempo para reclamar porque un alfa se metió en su camino y decidió atacarlo.

A pesar de tener varios contrincantes que le superaban en número a cada uno, Souichi no tuvo problemas en derrotarlos mostrando sus excelentes habilidades con la espada. Todo esto era observado muy sutilmente por Tetsuhiro mientras peleaba, que estaba encantado con el otro por la energía que desprendía, por la vitalidad de quien disfruta combatir y demostrar lo bueno que era.

Sentía admiración y también algo de envidia, sonriendo ante este último descubrimiento.

Por otra parte, Souichi tampoco perdía detalles de aquel ser que había cautivado a su alfa interior. El estilo de pelea de Morinaga era bastante llamativo en una pelea de espadas, como en una danza, el alfa de cabellos azulados se acercaba al rival esquivando los ataques para después terminar desarmándolo. Souichi también había notado que Morinaga usaba la cantidad de oponentes a su favor, pues al esquivar sus ataques, muchas veces los contrincantes terminaban atacándose entre ellos para total disfrute del alfa de largos cabellos azulados.

Mientras tanto, Masaki e Isogai combatían codo con codo, sin cruzar ninguna palabra peleaban en equipo ambos con un solo objetivo: llegar hasta donde se encontraban sus respectivos amigos.

—No eran tan fuertes como presumían ser. —habló el rubio platinado mientras enfundaba su espada después de haberla limpiado.

—La mayoría estaban borrachos y solo peleaban guiados por su lado animal, no esperes mucho de ellos. —respondió tranquilamente el chico de ojos verdes mientras se acomodaba su ropa —. No esperaba verte en un lugar como este…

Souichi le miró con una clara interrogación en su rostro, ante eso Morinaga le aclaró —. Es que me diste la impresión de ser un alfa que cuida mucho de su entorno, con quien te rodeas, y encontrarte en un bar de un pueblo donde las prostitutas y bandidos están a la orden del día fue bastante… sorpresivo. Todo lo contrario a lo que me había imaginado de ti.

—¡Eso es por culpa del maldito de Isogai, quien me arrastró hasta este lugar! —exclamó bastante indignado Souichi al pensar que Tetsuhiro tendría una muy mala imagen mental de él —. Es la primera vez que visito este pueblo y será la última. —Gruñó apenas terminó de hablar

—Souichi-kun, ¡qué mal amigo eres! —exclamó con falsa molestia el alfa auto nombrado "mejor amigo del demonio platinado", quien apenas terminó de eliminar a sus oponentes se fue directo a molestar a Souichi, mas aun al verle conversando con el joven de cabellos azulados —. Si no fuera por mi ayuda, todavía estarías llorando por no encontrar a tu amado espadachín. —dijo sin dejar de observar a Morinaga, quien le miraba de manera indescifrable. Eso causó aun más curiosidad en Isogai.

—¡Deja de decir tantas estupideces, Isogai! —Souichi se erizó como un gato. Estaba pensando seriamente en cometer un crimen si su supuesto mejor amigo seguía haciendo ese tipo de comentarios.

—Tetsuhiro, ¿te encuentras bien? —preguntó Masaki mientras revisaba que no hubiera ninguna herida en el cuerpo de su amigo —. No debes de exponerte de esa manera; a Kunihiro no le gustaría para nada verte herido. —dijo cuando terminó con su inspección.

Tanto Souichi como Isogai se sorprendieron ante la manera de actuar de Masaki frente a Morinaga. Ya habían notado que este le vigilaba mucho y se comportaba como un guardaespaldas, por lo que ambos llegaron a la conclusión que Morinaga no era cualquier alfa sino que debía ser hijo de alguien importante para que tuviera tan preocupado hasta en el más mínimo detalle a Masaki.

—Masaki-san estás exagerando, sabes que me puedo defender muy bien. Una prueba de ello es que no me dejé engañar por ese alfa y beber la droga que había puesto en mi sake. —respondió sin darle mucha importancia a las palabras de su amigo.

—¿Una droga? —preguntó Souichi interrumpiendo la conversación. Por una extraña razón no soportaba que esos dos estuvieran tan cerca.

—Una práctica bastante habitual en los pueblos sin ley como este, recuerda que la gran mayoría en este pueblo son maleantes y prostitutas. —respondió Isogai a la pregunta de Souichi—. Aquí los alfas buscan diversión y si alguien llama su atención lo toman, ya sea por las buenas o por las malas. —Masaki y Morinaga asintieron ante esa respuesta.

—Ese grupo de alfas ya me habían dado a conocer sus intensiones y al darse cuenta que no estaba de acuerdo pensaron en drogarme. Es una lástima para ellos el que pudiera captar su aroma. —respondió Morinaga como si estuviera hablando del clima.

Souichi no tenía idea de qué tan peligroso era ese pueblo pues era la primera vez que entraba a un lugar como ese, pero sin duda lo que verdaderamente le sorprendió fue la naturalidad con que se expresaba Morinaga ante un posible intento de violación, como si eso fuera lo más normal del mundo ¿Eso quería decir que ya antes ha pasado por una situación similar?,

Quería respuestas y cuando estaba pensando en preguntar, una mujer vestida con un bonito kimono amarillo con flores se acercó a Morinaga y no dudó en abrazarle apenas lo tuvo cerca.

—¡Morinaga-san, me alegra tanto saber que usted y su acompañante se encuentran bien! —Se expresó con clara preocupación en su voz y en su rostro —. Vine tan rápido apenas me enteré que había comenzado una batalla campal en el bar hacia donde se dirigía.

—Lamentamos haberla preocupado, Saki-san. —respondió Masaki en lugar de Tetsuhiro.

—¿Existiría algún inconveniente si la acompañamos? —preguntó Tetsuhiro al notar que la noticia de la pelea había llegado hasta oídos de Saki quien residía en el pueblo vecino. Eso le pareció extraño —. Mis amigos y yo necesitaremos un lugar donde ocultarnos antes de que vengan mas indeseables que quieran sacar provecho de la situación.

La mujer asintió, Morinaga y Masaki no dudaron en seguirle aunque Souichi e Isogai dudaron un poco antes de ir con ellos.

En el camino se fueron dando cuenta que efectivamente la pelea en el bar había llamado mucho la atención, pero lo que a Souichi mas le sorprendió fue la rapidez de la noticia: ¿Cómo es que se enteraron tan rápido?

—Fue planeado. —respondió Isogai a las dudas silenciosas de Souichi —. Pero, ¿por qué?, ¿qué era lo que buscaban?

El grupo se encontraba en un onsen, lugar donde Saki los había llevado como clientes exclusivos, aunque ambos miembros del clan Tatsumi sabían que esa hospitalidad se debía a que Morinaga los había presentado como sus amigos.

Morinaga Tetsuhiro, así era como se había presentado mientras entraban al pueblo, que a diferencia del anterior estaba lleno de guardias para evitar el ingreso de personas consideradas indeseables. Era un lugar donde la mayoría de sus habitantes eran comerciantes textiles cuyas telas eran destinadas para los jefes de los grandes y antiguos clanes, muy pocos tenían acceso a esas vestimentas y a los lujos de dicho pueblo.

Tanto Isogai como Souichi no tuvieron impedimentos para entrar, porque el ser parte del clan Tatsumi y trabajar directamente para el líder de su clan ya les otorgaba acceso directo al lugar. Su clan ya gozaba de reconocimiento.

—Robar las armas occidentales que ese alfa traía consigo. —respondió Tetsuhiro apenas escuchó las dudas de Isogai.

—¡¿Qué?! —respondieron al mismo tiempo Souichi e Isogai mientras observaban como Morinaga se sentaba cómodamente en su cojín y recibía una copa de sake por parte de Masaki. Habían pedido privacidad y por tanto Saki era la única omega que les acompañaba y quien se encargaba de atender a Isogai, que disfrutaba de la compañía de ella.

—Me mostró una de ellas y supongo que buscaba impresionarme con eso, pues funcionó con su anterior conquista. Una mujer muy hermosa por cierto. —habló con una naturalidad que ya comenzaba a preocupar a Souichi. A Isogai le parecía divertida la atención que su amigo le dirigía a Morinaga —. Ya les había mencionado que no era la primera vez que se me insinuaba.

—Eres muy popular con los alfas por lo que pude notar. —habló de manera divertida Isogai mientras observaba como su amigo comenzaba a fruncir su ceño y poner sus manos en puños.

—Es popular con las tres castas, en realidad. —respondió la omega llamada Saki —, ya he perdido la cuenta de todas sus conquistas— rio al finalizar su comentario.

Morinaga no afirmó ni negó lo dicho por la omega, pero por unos segundos hizo una mueca de disgusto para después ya no mostrar absolutamente nada en su rostro. Ese cambio fue notado únicamente por Masaki quien lo conocía de años.

Masaki Junya se mostraba tranquilo mientras analizaba a sus invitados. Se había percatado que Souichi mostraba su inquietud moviendo compulsivamente su pierna izquierda, a pesar de lo poco que le había tratado, le llamó la atención que no preguntara sus dudas de una vez por todas, pero al darse cuenta que su mirada iba dirigida de vez en cuando a Morinaga para después desviarla por completo supuso que era algo privado, entonces recordó lo sucedido en el bosque territorio del clan Tatsumi.

Esa debía ser la razón.

Le dirigió una mirada a la omega, que fue correspondida por ella. Saki entendió lo que le quería decir Junya en esos momentos, así que con mucha educación se retiró de la habitación dando como excusa que tenía asuntos que atender de suma importancia.

Una vez solos los cuatro jóvenes, Souichi, quien se había encontrado en todo momento sentado lejos del grupo, cerca de la ventana que tenía vista al jardín interior del Onsen, fue el primero en preguntar.

—¡¿Quiénes son ustedes realmente?!, ¡¿de dónde vienen?!

El alfa rubio platinado exigía respuestas y las quería ahora. Durante todo el camino había estado observando las interacciones entre Tetsuhiro y Junya, y era obvio para él que no eran personas ordinarias. Solo bastaba ver como se vestían, su vestimentas estaban hechas con una tela de alta calidad, no era algo que cualquier espadachín pudiera costearse.

El hakama de Morinaga era de color azul marino del mismo color que sus largos cabellos, tenía algunos dibujos en la tela de un tono dorado, mientras que el kimono era de color rojo, uno que combinaba con el haori negro que llevaba puesto, además del lazo rojo que sujetaba su larga cabellera de manera pulcra solo dejando el flequillo que cubría su frente y partes de sus mejillas.

Era apuesto, admitió internamente Souichi, pero algo le decía que no era esa la única razón para que su alfa interno estuviera tan obsesionado por un poco de contacto con él.

Las miradas de Morinaga y de Masaki se posaron en él al escuchar la pregunta, pero solo la mirada del primero hizo que se sonrojara. Esos iris esmeraldas eran verdaderas joyas que delataban tantos sentimientos, enmascarados por las expresiones faciales de su dueño que no mostraban nada. Tan contradictorios.

—¿Por qué tanto interés en saberlo? —respondió con otra pregunta el joven de cabellos azulados mientras permitía que Masaki le sirviera un poco mas de sake, que agradeció con una sutil sonrisa la cual fue correspondida de la misma manera —. No somos sus enemigos.

¿Serían pareja?, se preguntó Souichi cada vez más enfadado por la actitud de esos dos ignorando por completo el último comentario de Morinaga.

Su alfa interno estaba celoso.

—Ustedes invadieron territorio del clan Tatsumi, evadieron las trampas colocadas en el bosque, además que no dudaron en atacar a un miembro de nuestro clan. —respondió Isogai al ver que su amigo se estaba dejando llevar por el enfado. Quería evitar todo enfrentamiento —. Tienen que haber tenido alguna razón para haber hecho todo lo que he mencionado anteriormente. Si no son el enemigo, eso lo juzgaremos después que nos den sus respectivas respuestas. Lo que menos deseamos es desatar una guerra entre clanes en estos momentos.

Nuevamente ambas miradas se sincronizaron y se dirigieron esta vez en la dirección de Isogai, este no se inmutó y enfrentó ambas miradas. Parecía una competencia, pero Souichi sabía que entre ellos estaban debatiendo si debían facilitar o no más información de la que tenían permitida. Lo que menos uno quería era en poner en riesgo su propio clan por confiar demasiado rápido.

—Solo estábamos investigando la zona. —Junya respondió mirando de reojo a su compañero como pidiendo permiso, pues Morinaga asintió —.Hace años que no se había vuelto a pisar ese lugar, la última vez yo era un niño.

—¿No sabían que ese era nuestro territorio? —Souichi preguntó con incredulidad hacia las palabras del alfa rubio.

—No al inicio, pero una vez que detectamos las trampas, supusimos que el bosque ya tenía dueño. —Fue la respuesta de Masaki.

—¿Entonces, por qué siguieron adentrándose al bosque? —Souichi recordaba donde los había encontrado, una zona en la que ya habían sobrepasado los límites permitidos para alguien ajeno al clan —. Sus respuestas solo me hacen verlos como espías y por tanto como nuestros enemigos. —respondió desafiante mientras comenzaba a sujetar su fiel espada.

Isogai al ver dicha acción le dijo con la mirada que no se dejara llevar por sus emociones, pero Souichi no quería hacerle caso. Buscaba que con su actitud, los otros alfas cambiaran de postura y dijeran algo que valiera la pena para evitar el enfrentamiento.

—Eso fue mi culpa. —La voz sería y varonil de Morinaga desconcertó por completo a Souichi y a Isogai, no esperaban una respuesta así de él —. Masaki-san se negó a seguir, pero yo no le escuché, pues al estar ahí podía tener una imagen clara del potencial del clan que lo habitaba.

Ninguno de los dos miembros del clan Tatsumi entendía las palabras dichas por Morinaga, este captó de inmediato sus dudas y decidió explicarles.

—El clan en dónde pertenezco se caracteriza por tener omegas en un mayor número en comparación de las otras dos castas. —habló mirando fijamente a ambos alfas —. Debido a ello, suelen salir a buscar potenciales alfas que puedan darle la seguridad de una fuerte descendencia. Un alfa fuerte, viril, nos garantiza cachorros sanos y fuertes. — Hizo una pausa al ver los rostros sorprendidos de sus invitados —. El clan Tatsumi posee buenos genes y lo pude comprobar por mi cuenta. —el último comentario fue dirigido a Souichi quien se sonrojó pues recordó lo que Morinaga le había hecho en su primer encuentro.

—¡¿Estas diciendo que corriste el riesgo de ser atacado solo por el hecho de verificar el potencial sexual de los alfas de mi clan?! —exclamó escandalizado el alfa de cabellos rubio platinados, la respuesta que había dado Morinaga le había parecido la mas ridícula que podría habérsele inventado, era una completa locura —¡Debes estar loco si piensas que vamos a creer semejante estupidez!

—Cálmate, alfa —susurró y con eso fue suficiente para callar a Souichi quien comenzó a temblar, no por miedo, sino por la excitación que recorrió todo su cuerpo. Nuevamente se comenzó a cuestionar el porqué reaccionaba ante la voz de Morinaga, el porqué su alfa interno se sentía tan atraído hacia él —. No me estoy burlando de ustedes.

—Pero lo que nos has contado es completamente una locura, hablas como si los omegas tuvieran el control en tu clan. —respondió Souichi todavía sin creer en las palabras de Tetsuhiro.

—Porque así es, mi clan es gobernado por omegas, el líder actual es omega —Hizo una pausa al sentir la mano de Masaki sobre la suya como diciendo que era mejor que no siguiera, pero una mirada fue suficiente para hacerle entender que seguiría hablando —, más del sesenta por ciento de mi clan es omega y por tanto nos es difícil conseguir un compañero que cumpla con sus requisitos dentro del clan.

—Entonces buscas alfas que estén interesados en ellas y que se unan a tu clan —respondió Isogai tratando de comprender lo dicho por el joven de cabellos azulados —, así también podrías aumentar la fuerza de tu gente atrayendo alfas.

—Te equivocas, solo buscamos que nos den buenos descendientes y para eso solo se necesita al alfa por unas cuantas horas, hasta tener la seguridad de que su semilla ha dado frutos—

—¡¿Qué?! —Fue el grito de indignación de Souichi, el cual puso en guardia a Masaki. Existía cierto recelo entre ambos, como si estuvieran reclamando por algo. Por otra parte, Isogai seguía tratado de procesar la información: ¿en serio existía omegas que no dependían de un alfa?, ¿aun cuando quedaban embarazadas?

—La casta omega ha evolucionado, ya no es dependiente de un alfa siempre y cuando no haya interés amoroso de por medio. Siendo así, pueden cuidar de sus cachorros sin ningún remordimiento —habló con cierta frialdad, era como si odiara sus palabras o tal vez había algo mas oculto, pensó Souichi —. No tenemos muy buena estima hacia los alfas que no pertenecen al clan, no lo tomen de forma personal…

Apenas dejó de hablar, se levantó de su cómodo cojín y salió de la habitación dejando una atmósfera bastante pesada, a pesar de su suave aroma, Souichi pudo notar la frustración y el enojo que emanaba de Morinaga cuando dijo el último comentario.

Y por una extraña razón, le dolió sentirlo.

—Tetsuhiro —Masaki susurró con cierta tristeza, no le gustaba para nada ver a su amigo de esa manera ni mucho menos oler su aroma lleno de amargura, sabía que había cosas, temas que le incomodaban y no le gustaba porque le hacia recordar momentos muy dolorosos.

.

.

El jardín interno del Onsen le gustó mucho, mas aun por encontrar un árbol de manzanas con flores, muchas flores, tantas, que le hicieron sonreír. Extrañaba su clan, deseaba terminar con su misión rápido para poder ir a buscar la calidez de su hogar, esperaba que su hermano y sobre todo su niña no se molestaran con él por la demora.

—¿Te gustan las flores? —preguntó una voz que reconoció de inmediato-

—¿No te gustan a ti? —respondió con otra pregunta.

Souichi miró de mala manera a Morinaga, no era la respuesta que buscaba de él, el verlo tan a la defensiva le incomodaba, mas aun porque recordaba la pesada atmósfera que se abatió sobre ellos después de su salida abrupta de la habitación. Quería saber si se encontraba bien por eso la pregunta inocente sin ninguna mala intención, pero Morinaga no parecía estar de ánimos para dialogar con él ni con nadie.

Se generó un silencio incómodo en el que ninguno parecía estar interesado en continuar con la breve plática. El alfa Tatsumi al sentirse como un intruso decidió que lo mejor era dejarle solo, pero cuando estaba a punto de marcharse, la respuesta del otro rompió por completo el horrible silencio.

Sí me gustan, estas en particular porque me traen recuerdos —habló Morinaga mientras trataba de sacar una flor del gran manzano —y también una promesa rota.

El alfa rubio platinado se perturbó cuando vio la tristeza en los ojos de Morinaga. Fuere lo que fuere, esa promesa debió significar mucho para él. Era tanta la tristeza que emanaba que su aroma había cambiado y dolía, dolía horrores, su alfa interno no soportaba ese olor tan deprimente.

Así que, de manera inconsciente, su mano derecha se fue dirigiendo poco a poco a ese rostro cincelado que tanto le había llamado la atención, buscando alejar ese dejo de tristeza en él. Pero la mirada de Morinaga lo detuvo a mitad del camino.

Tetsuhiro, quien se había encontrado mirando la flor que había logrado sacar del árbol, se percató del cambio de aroma del alfa rubio platinado que tenía a su lado, pudo sentir la preocupación en su aroma alfa, eso le desconcertó y por eso giró su rostro para verle, para ver ese rostro que le había encantado apenas le vio la primera vez.

Iris de colores verde y miel se encontraron y por varios segundos solo se dedicaron a verse, incluso dejaron de respirar, no sabían con exactitud que les ocurría, por qué les afectaba tanto la tristeza del otro.

Souichi fue el primero en reaccionar, al darse cuenta de su accionar, bajó su mano un tanto avergonzado.

—¿Cómo sabias mi nombre? —preguntó Souichi tratando de cambiar de tema mientras buscaba darle un significado a sus acciones.

—Eres alguien conocido, tu nombre, pero sobretodo tu presencia no pasan desapercibidos, eres el hijo mayor de Tatsumi Souji y Tatsumi Hanako, el siguiente en convertirse en el líder del clan no por ser hijo del líder, sino por sus habilidades como guerrero.—respondió sin dejar de mirarle —. Eres una estrella en ascenso y tu clan también, ¿lo sabías?

Una vez terminó de hablar acortó por completo la distancia que los dividía y colocó la pequeña flor de manzano en los claros cabellos del alfa Tatsumi el cual se sonrojó por la cercanía, pero aun así no se alejó, aprovechó ese momento para embriagarse con el suave aroma que desprendía Morinaga. Tenía un ligero aroma a vainilla,pero la calidez que le transmitía ese aroma era lo que le seducía, le hacia evocar aquellos días cuando tenía a su madre a su lado.

—Te vez muy bien —Tetsuhiro susurró en sus labios, Souichi entreabrió los suyos sin dejar de sonrojarse.

El viento sopló con cierta fuerza haciendo que las flores del gran árbol se mecieran y algunas cayeran acompañadas de algunas hojas, pero aun así eso no interrumpió el beso que ambos jóvenes se dieron, un beso al que después le siguieron muchos más.

Besos cortos, besos dulces, besos sin ninguna doble intención, todos bajo ese árbol lleno de flores.

No entendían que les pasaba, pero en ese momento solo querían hacer sentir bien a la persona que tenían frente y alejarle de los pensamientos tristes. Ya después tratarían de darle una justificación a los besos que se estaban dando y al agarre de sus manos buscando no alejarse el uno del otro.

Ya después pensarían en eso y en las consecuencias.

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—Están enamorados, ¿no lo crees, Masaki-kun?— preguntó Isogai sin dejar de ver el espectáculo protagonizado por su amigo desde la comodidad de la habitación —nunca antes había visto a Souichi-kun interesado en alguien.

—Ni yo a Tetsuhiro tampoco y eso me preocupa —respondió Masaki viendo como su querido amigo frotaba su mejilla con la de Souichi para después volver a besarse —. Espero que esto resulte, no me gustaría que salgan lastimados.

—Para eso estamos nosotros, ellos merecen ser felices—Isogai estaba feliz al ver a su amigo tan afectuoso con Morinaga. El como se miraban y se abrazaban tan cariñosamente, algo le decía que ninguno de los dos era plenamente consciente de sus acciones.

Tanto Isogai como Masaki estaban de acuerdo en que ellos hacían una bonita pareja, pero solo uno de los dos sabía que las cosas podrían terminar realmente mal, lo que estaba en juego, los secretos que se revelarían y sobre todo, el oscuro suceso que atormentaba a uno de los protagonistas.

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Hasta aquí el capitulo dos, espero que haya sido de su agrado.

Gracias Fanatla por ayudarme a corregir el capítulo, te lo agradezco mucho.

Gracias por leer, agradezco por adelantado los reviews n_n

Atte: Mari-Chan