Bueno, aquí estoy de nuevo con el cap 2. Espero que os guste y que le cojáis gustillo al KirinoxTenma.

Me voy, tengo la roja y me está matando ... y de que manera ¡DIOS!

UN DÍA REVUELTO.2.

Siempre estaba a su lado, le hacía reír y le ayudaba cuando lo necesitaba. Le mostraba siempre lo mucho que le importaba, pues así era. Él, Kirino Ranmaru, quería a su mejor amigo, Shindou, más que a nada en el mundo. Muchas veces pensó en contarle lo que sentía, pero las palabras nunca salían de su boca, siempre le traicionaban. Y después de pensarlo durante días, o mejor dicho, meses, se decidió a declararse. Ese mismo día le diría a Shindou que estaba locamente enamorado de él.

Salió decidido del Raimon. Su capitán le había invitado a su casa esa tarde. Miraba a ningún sitio, pensando en lo que podría ocurrir después de haberse declarado ... si es que lo conseguía. Sí, definitivamente iba a dec-

- ¡Kirino-sempai!

Levantó la vista, encontrándose con Tenma, quién estaba a casi un metro de distancia, ¡ni que fuera a morderle!

- ¿Pasa algo?

- Etto ... había pensado que quizás, no sé, querrías venir conmigo al Rai-Rai ... tengo una promoción especial para dos personas-

- Lo siento Tenma, pero precisamente hoy tengo algo muy importante que hacer. Otro día a lo mejor.

Y se fue, sin decir nada más. Toda una semana y tenía que ir a preguntárselo ese mismo día. Ya le vale ...

:~:~:~:~:~:~

Llegada casi la hora de la cita, Kirino se encontraba de camino a casa de Shindou. Antes de entrar revisó que todo estuviera perfecto, respondió hondo un par de veces y llamó al timbre.

Las sirvientas le guiaron hasta el cuarto de Shindou, el cual le recibió con una sonrisa (a su manera). La tarde pasó rápidamente. Shindou tocó un poco el piano, salieron juntos a pasear y volvieron a casa del capitán. Merendando se encontraban, Shindou hablaba de una nueva serie de entrenamientos, Kirino en cambio le miraba con estrellas en los ojos y se convencía a sí mismo de que era el momento de hablar.

- Oye, Shindou ... – interrumpió.

- ¿Eh?

- Verás, es que … - le temblaba el labio inferior y las palabras no salían.

- ¿Te encuentras bien? – preguntó el capitán.

Kirino se odió a sí mismo. Tenía la oportunidad perfecta y aun así iba a cagarla de nuevo. "¡No!" pensó "Aunque me falten las palabras ... yo ..." Le cogió la mano, se enganchó a su nuca con su brazo izquierdo y le besó.

Se acabó. Ya lo había hecho, lo que ocurriera después no importaba , ahora sólo disfrutaba de aquel dulce sabor procedente de los labios de Shindou. Se separó y le miró a los ojos con miedo de ver el rechazo que, efectivamente, se reflejaba en los ojos del otro chico.

- Kirino, ¿por qué ...?

El pelirrosa bajó la mirada apenado. Se lo guardó todo en su interior y salió corriendo de ahí.

- ¡E-espera! – gritó su capitán.

Kirino no paró. Siguió corriendo hasta salir a la callé. Sólo paró cuando el cansancio empezó a hacerse presente en sus piernas y su respiración . Se encontraba cerca del campo de fútbol del río. Caminó a paso lento, recuperando el aliento perdido,sin un rumbo fijo.

- ¿Kirino-sempai?- oyó una voz, la cual reconoció sin dificultad alguna.

- ¿Qué haces aquí a estas horas?

- N-nada importante ...

Se le veía tan feliz. Claro, él no se enamoraba de quien no debía y no le correspondía (Pobre Kirino, no sabía lo equivocado que estaba). Igualmente, se acordó de lo que había dicho la pulga ese mediodía. Tal vez si cenaban juntos se podría contagiar de la alegría del menor y así animarse un poco. Ese era un gran encanto de Tenma, poder sacarle una sonrisa a cualquier persona.

- Oye Tenma ... ¿aún está en pie lo de ir al Rai-Rai?

- ¡Por supuesto! – gritó Tenma instantáneamente.

Kirino se sorprendió un poco, pero sonrió. "De verdad, quien tuviera su mismo espíritu" pensó para sus adentros.