Vamos con el segundo capítulo.

Miles de gracias a Altariel de Valinor por revisar y corregir esto.

Mentiras

Apenas faltaban diez minutos para las siete cuando el timbre volvió a sonar. Con desgana, John abrió la puerta para dejar pasar a Lestrade, que no tenía aspecto de haber descansado desde el día anterior. La simpatía por el Inspector ganó, por el momento, la batalla a la mezquina sensación de que Sherlock se alegraría de verlo casi agotado después del inapropiado comentario de la noche anterior.

- Buenos días, John. ¿Estáis listos?

- Hola Greg. ¿Tienes tiempo para un café?

- Me temo que no.

Sherlock se unió a ellos, colocándose la chaqueta y mirando a Lestrade, frunciendo el ceño.

- ¿Qué ocurre? - preguntó sin saludar.

- Lo siento, pero son órdenes de arriba, he intentado…

- ¿Mycroft?

- No sé si es tu hermano o no el que ha movido los hilos - Lestrade se encogió de hombros sin fuerzas para enfrentar a Sherlock a esa hora de la mañana después de treinta horas en pie -. Se me ha ordenado claramente seguir las instrucciones de Mycroft bajo la amenaza de degradarme, y francamente, ya pasé por eso, Sherlock. Si no estás de acuerdo, llámalo personalmente y discute tú con él, pero te vas a subir al coche que ha enviado. John, tú y yo, estamos convocados a una reunión en su oficina a las siete y media.

- Bien - contestó el detective, dejando a Lestrade con la boca abierta por su actitud colaboradora.

- ¿No vas a protestar? ¿A negarte a subir al maldito coche? - miró a John con sorpresa - ¿lo has amenazado o algo así para que se comporte?

John negó con la cabeza, cogiendo su abrigo mientras Sherlock se colocaba el suyo.

- Yo sólo le ha dado de desayunar.

- Tarde o temprano tenemos que verle la cara a mi hermano, así que cuanto antes terminemos, antes podrá John ver a Watson. Esto se está alargando demasiado -. Cruzó una mirada con John, quien asintió con agradecimiento.

- Pues, vámonos.

Lestrade se acomodó en el asiento del copiloto del vehículo, mientras Sherlock y John en la parte de atrás guardaban silencio la mayor parte del trayecto, sumido cada uno en sus pensamientos. Faltaba poco para llegar, cuando la mano de Sherlock rozó ligeramente la de John, que descansaba en su rodilla, para llamar su atención.

- ¿Qué debo hacer con Molly? - preguntó el detective en poco más de un susurro para que sólo John lo oyese.

- ¿A qué te refieres?

- Tú deberías saber mejor que yo que Eurus tenía razón al decir que lo ocurrido puede haberla afectado. Ella es una persona importante... para mí. Creo que merece saber lo ocurrido, pero puede tener la impresión de que le miento, que lo hago para utilizarla.

- No sería la primera vez que lo haces - el reproche en la voz del médico no pasó desapercibido para Sherlock-. Es una buena chica, está enamorada de ti hasta los huesos y tú has utilizado eso para tener acceso a la morgue, a los laboratorios, a tus experimentos... La has manipulado para tu propio beneficio casi desde que la conoces, incluso la hiciste mentir a sus amigos durante dos años sobre tu supuesta muerte.

- Ella era consciente de lo que le pedía en aquel momento y no tenía muchas más opciones.

- Sí, en aquel momento sí, pero has flirteado con ella para conseguir lo que te proponías durante tanto tiempo que no me extraña que no haya podido desengancharse de ti. Y lo peor de todo, es que lo has hecho sin importarte quién era testigo de cómo lo hacías. Creo que esta vez no estaría de más pedirle perdón por haberse visto expuesta y amenazada de esa forma debido a la relación que tiene contigo.

- Es sólo una amiga. Sé que halagarla un poco la hace más cooperativa.

-Creo que es algo más que eso, Sherlock - John mantuvo la mirada de su amigo con seriedad -. Le confiaste tu vida y hay muy pocas personas con las que harías lo mismo. Dile lo que realmente significa para ti, cuéntale la verdad de lo que pasó en Sherrinford, dile que realmente la quieres, pero no de la forma que ella desearía y que nunca podrá ser, pero hazlo con delicadeza. Ella lo entenderá. A pesar de esa apariencia de fragilidad es una mujer fuerte, últimamente ha pasado por mucho y lo ha hecho sola. Si decide que quiere alejarse de ti, déjala sin pensar en cómo afectará a tu ilimitado acceso a material para tus experimentos, piensa en ella. Necesitará tiempo y espacio para saber si quiere tenerte como amigo.

Volvieron a guardar silencio, Sherlock mirando por la ventanilla cómo descendían al parking del edificio gubernamental donde se encontraban las oficinas de Mycroft. A través del retrovisor, John vio los ojos de Lestrade fijos en Sherlock con algo parecido a la comprensión por las dudas del detective.

El vehículo se detuvo junto a los ascensores, donde Anthea esperaba con su eterna BlackBerry en las manos. Abrió la puerta trasera, mirando apenas a Lestrade una vez que se situó a su lado.

-Por favor, síganme. El señor Holmes los espera.

Fueron conducidos a una sala de reuniones de grandes ventanales, donde la fría mañana de Londres apenas dejaba vislumbrar el sol, sumiendo la ciudad en una luminosidad grisácea y triste. Mycroft estaba en pie, mirando al exterior con los hombros menos firmes de lo que era habitual. Se había cambiado de traje desde los acontecimientos del día anterior, pero era evidente que no había dormido y Sherlock pudo ver en el rostro de su hermano cuando se giró a mirarlos, que el férreo control de sus emociones dejaba mucho que desear en aquel momento.

- Buenos días, John, Sherlock, Inspector...

- Deberías desayunar, querido hermano, tu ánimo decae mucho cuando tu estómago reclama atención.

- Dadas las circunstancias no me encuentro con apetito - contestó Mycroft con una mueca que simulaba una sonrisa -. Deberíamos cerrar lo antes posible el asunto que nos ha traído aquí y poder retomar la normalidad. Tomad asiento y os informaré de los pasos que debemos seguir.

Los tres hombres se acercaron a la mesa tomando asiento. Había cuatro carpetas de color manila que Mycroft puso delante de cada uno de ellos.

- Antes de comenzar debo advertiros que ésta será la única ocasión en la que trataremos este asunto. Una vez finalizado, sólo nos referiremos a él con los hechos que figuran en ese dossier, por lo que os recomiendo que lo memoricéis y lo asumáis como la verdad.

John miró desconcertado a Sherlock sentado frente a él, y después a Greg, que parecía estar en su misma situación.

- Se trata, entonces, de manipular una vez más la verdad, ¿no, hermano? - preguntó el detective.

- Prefiero pensar que se trata de contener en un mal menor el error que se ha cometido en Sherrinford.

- ¿Y eso en qué me concierne a mí? - preguntó el Inspector Lestrade -. Una vez que redacte mi informe, este asunto saldrá de mis manos y no quiero saber nada más de él.

- Usted, Inspector, se ha visto involucrado desde el momento en que Sherlock lo llamó para que se hiciese cargo de la situación de Musgrave, por lo tanto será... el filtro que mantendrá a raya la información que pueda llegar o salir desde Scotland Yard. Se le derivarán todas las investigaciones, informes, llamadas o susurros donde se mencione Sherrinford, Musgrave o Euros, desviará y desestimará cada uno de ellos hasta que nadie dedique más de un segundo en tomar como irrelevante cualquier referencia a ellos. Recogerá de forma detallada y pormenorizada toda la información que para los demás será una pérdida de tiempo y la canalizará directamente con Sherlock y conmigo. No la compartirá con nadie, no la comentará con nadie y no tomará ninguna acción hasta que evaluemos los datos.

- ¿Y por qué? ¿Para ocultar que hubo un fallo de seguridad en una prisión? ¿O es por esa hermana que ha aparecido de la nada? - Lestrade se pasó las manos por el cabello, echando de menos la tranquila locura de su oficina.

- Yo no pienso mentir - agregó John, mirando seriamente a Sherlock y después a Mycroft, que torció el gesto.

- No se trata de mentir John, se trata de mantener la apariencia de seguridad en la población. Si se supiera que una persona de altas capacidades intelectuales ha sido capaz de hacerse con el mando de una prisión de alta seguridad sin más arma que su mente, ¿cuánto tardarían en pedir que todo criminal relevante sea evaluado? Y después de eso, si es considerado peligroso, ¿se le encierra en una institución? ¿en una prisión? Se tardaría muy poco en escuchar las primeras voces alzarse para que se instaurara la pena de muerte para criminales peligrosos, después criminales potenciales, genios inadaptados... Es difícil mantener un equilibrio en la población reclusa o altamente capacitada en la que los peores especímenes apenas salgan a la luz. El ejemplo de Moriarty es más que suficiente. Un hombre que sobresale de la media era capaz de manejar una red de personas que cometían delitos en más de doce países con total impunidad. Se cometen tales atrocidades de las no tienes ni idea que es mejor silenciarlas para evitar la psicosis. ¿Te ha parecido cruel lo que hizo Eurus? Era apenas un juego de niños...

- Basta Mycroft - cortó Sherlock sin demasiada brusquedad. Él mismo había cometido y sido testigo de cosas que no quería que el mundo, y menos John, supieran -. ¿Cuál será la versión oficial?

Mycroft suspiró cansado, apoyando la frente en las manos por unos segundos antes de enfrentar de nuevo a los tres hombres.

- Hace cuatro años, cuando James Moriarty se quitó la vida en Bart's, dejó un legado del que no teníamos noticia. Tenía un hermano, Jeffersson, jefe de estación en el norte, qué recibió instrucciones meses después de la desaparición de James Moriarty, para iniciar el juego que Eurus había comenzado . Jeffersson dirigía una pequeña organización dedicada al contrabando, sin aspiraciones de parecerse en lo más mínimo al que conocimos como Asesor Criminal. Ahí, James le pedía que una vez muerto continuase con la labor de introducir en Sherrinford a ciertas personas como personal de seguridad. Le proporcionó los contactos de quienes ya estaban dentro y el efectivo necesario para pagar por adelantado a las personas seleccionadas. Después de eso, Jeffersson no tenía que hacer nada más que esperar. Eso es la verdad de lo ocurrido, pero hasta hace unas horas no he podido confirmarlo.

- El Moriarty de Sherrinford no era James - murmuró Sherlock.

- ¿Cómo?

Mycroft sonrió ante el estupor de John.

- Sí, doctor, el Moriarty de Sherrinford en esas grabaciones era Jeffersson, son gemelos. Rara vez son gemelos. Hasta ahí, que sepamos, es la única implicación de Jeffersson. Una vez introducidas las personas designadas por James Moriarty en el centro, sólo fue cuestión de tiempo que llegaran a Euros y le facilitaran acceso al resto del personal, las comunicaciones y por último el poder salir y entrar a su antojo. Por suerte, nuestra hermana tiene una fijación con Sherlock, lo que hizo que sus acciones, aunque lamentables, no fuesen más allá. De habérselo propuesto, la red de Moriarty hubiese sido poco más que un ensayo.

- ¿Y cuál es la versión que se va a dar, hermano?

- A grandes rasgos, Jeffersson Moriarty será el responsable del desastre. El hecho de que la cara de Moriarty apareciera en todas las pantallas cuando se le tenía por muerto, ayudará a dar credibilidad. Ya sabes, una vez que el difunto se levanta, cualquiera que diga trabajar en su nombre será creído por los incautos. Moriarty está retenido, acusado de conspiración, homicidio, contrabando y asociación criminal. Él será quien quede como el cerebro que introdujo personal en Sherrinford, con la intención de sacar a varios de los peores criminales que allí se encuentran e incorporarlos a la organización que estaría rehaciendo. Planificó un motín por parte del personal a las órdenes de Moriarty, donde el director y su esposa lamentablemente fueron tomados como rehenes y poco después ejecutados. Los hermanos Garrideb, integrantes de los hombres de Moriarty, fueron abatidos por el grupo de asalto que recuperó el complejo a última hora del día de ayer. Durante la intervención, hubo varios heridos de distinta consideración, todos ellos trasladados para ser atendidos en centros donde se les tratará las posibles secuelas psíquicas. La reclusa conocida como Eurus, uno de los objetivos de Moriarty, fue sacada del complejo tras el motín por la gente de Moriarty y llevada a Musgrave, donde el objetivo era intercambiarla por Sherlock Holmes, ya que Jeffersson Moriarty quería venganza por la muerte de su hermano, James. Ante la inminente llegada de la policía tras el fracaso del motín y la detención de Jeffersson, la gente de Moriarty abandonó tanto a Eurus como Sherlock en Musgrave.

- ¿Y qué explicación hay para que John estuviese en ese pozo? - preguntó Lestrade.

- Un aliciente más para que Sherlock accediera a presentarse en Musgrave.

Un profundo silencio se instaló en la sala, asimilando cada uno lo que habían escuchado.

- Y así se fabrican las mentiras - susurró John, mirando intensamente a Sherlock.

- Así, querido doctor Watson – contestó Mycroft -, se protege a las personas que esperan que quienes tenemos algo de poder, nos aseguremos de que el mundo parezca un lugar un poco más seguro. A veces eso sólo podemos hacerlo ocultando el verdadero peligro mientras lo combatimos, otras modificando la verdad. La mayoría de las veces se hace tomando decisiones con las que tenemos que vivir aunque vayan en contra de todo aquello en lo que creemos.