Voy a aprovechar para agradecer a todos los que leyeron el capitulo anterior, en especial como siempre, a los que me dejaron sus reviews, ¡mil gracias!
Y para que veáis que leo las cosas jeje… a este capítulo le he añadido una frase especialmente dedicada a MissCullen9 ¡a ver si la adivinas!
.
Febrero, Amor
El mes del amor por excelencia había llegado a Odaiba y con él traería este maravilloso sentimiento, la mejor sensación que se puede experimentar, pero también se puede transformar en la más absoluta agonía si ese sentimiento no es correspondido. De todas formas, a pesar de su corta duración, Febrero daría mucho de si para dos jóvenes enamorados que recién habían empezado su relación.
En el instituto de Odaiba era donde se encontraban Sora y Yamato, las clases ya habían finalizado y ellos aprovechaban sus momentos libres para estar juntos y hacer planes para el futuro.
-Este fin de semana estoy libre, si tu no tienes nada que hacer podríamos quedar.- empezó Yamato tomando asiento al lado de la pelirroja.
Sora alzó la cabeza dejando que la fría brisa invernal juguetease con sus cabellos y miró a Yamato con una sonrisa de ilusión.
-Yo también estoy libre, ¿Qué quieres que hagamos?
-Mmmmm… no se…
-¡Y si vamos a patinar!.- propuso la chica levantándose de golpe e interrumpiendo los pensamientos del rubio.
-Eh… eh… ¿patinar?.- preguntó Ishida sobresaltado por la inesperada proposición de su amiga.
-Si, unas compañeras de tenis estuvieron el fin de semana pasado y se lo pasaron genial, será divertido.- dijo Sora imaginándose lo romántico que podía resultar patinar de la mano de Yamato.
-Eh… patinar… pero te refieres ¿sobre hielo?… ¿con patines y todo?.- preguntó Yamato con temor haciendo que a Sora se le dibujase una tierna sonrisa.
-Esa es la idea Yamato, pero si no quieres no pasa nada.
-¡No!, yo quiero, es que…- empezó a excusarse el rubio.
-¿No sabes patinar?.- interrumpió Sora con inocencia.
-¡¡Claro que se patinar!!.- se apresuró a responder Ishida dispuesto a seguir conservando su orgullo intacto.
-¿Entonces?…- preguntó la joven, no encontraba ningún motivo por el cual no se pudiese negar.
-Iremos…- accedió al fin el chico sin ningún convencimiento.
Realmente lo último que quería Yamato era ir a pegarse costalazos contra el hielo, pero la cara de ilusión de Sora cuando escuchó el "sí" hizo que se le olvidase por completo el hecho de que no tenía la menor idea sobre patinar.
Esa misma tarde, el rubio empezó la búsqueda de un profesor digno que le enseñase a patinar en menos de dos días, que era el tiempo que tenía antes de su cita con Sora, finalmente el elegido no fue otro que…
-¡Hermano!.- saludó amablemente Takeru, nada mas entrar en casa de su hermano.- ¡que ilusión que me hayas llamado!, se me ha ocurrido que podemos hacer un montón de cosas juntos como…
-¿Sabes patinar?.- interrumpió Yamato el largo saludo de su hermanito.
-Eh… ¿sobre hielo?.- preguntó el chico un tanto sorprendido por esta repentina pregunta.
-Si…
-¿Con patines y todo?.- volvió a preguntar el rubio con inocencia.
-Si….
-Mmmmmmm… no.- respondió el joven con naturalidad.
-¿Y para eso me haces tantas preguntas?, ¡¡largo!!.- gritó Yamato un tanto alterado por el tiempo que le había hecho perder su hermanito. El joven Ishida empujó a Takeru hacia la salida pero este no se dejó echar tan fácilmente y amarrándose al marco de la puerta empezó a suplicar:
-¡¡Espera, Yamato!!
Yamato, al ver el espectáculo que estaba montando decidió tranquilizarse y aceptar que su hermano entrase en casa, al fin y al cabo puede que le resultase de alguna ayuda.
-Y encima se come mi merienda.- murmuraba al ver como estaba en un error y su hermanito no solo no le resultaba de ninguna ayuda sino que le ponía mas trabajo.
-Ygaf… ¿a ñam… vienffe estagaf afición mmm que rico patinar?.- logró articular Takeru cuya boca no podía contener mas comida en ese momento.
-¡Takeru no hables con la boca llena!, pareces Taichi, o peor aún ¡¡Daisuke!!.- recriminó el rubio con enfado.
-Vale, perdona… pero ¿Por qué quieres patinar?, si siempre has dicho que era de nenazas.- dijo el rubio menor, que sabe que Yamato siempre decía eso porque es incapaz de aguantar mas de dos segundos sobre los patines.
-Yo no he dicho que quiera patinar…- se defendió el chico con enfado.
-Vale, ¿me pasas la mermelada?.- pidió el rubio ignorando a Yamato a sabiendas de que estaba a minutos de perder la paciencia.
Viendo que su hermano no iba a insistir más en el tema, Yamato se confesó dando un clamoroso grito.
-¡¡Vale!!, si quiero patinar, ¿me puedes ayudar o no?
-¿Es por Sora?.- preguntó Takeru emocionado mientras pensaba "el truco de ignorar a Yamato sigue funcionando a la perfección".
-Eh… yo… no… eso no es de tu incumbencia.- sentenció Yamato con molestia.
-Vale, ¿me pasas la tostada?.- volvió a pedir Takeru con una adorable sonrisa.
-¡¡¡Vale!!!, si es por Sora… quiere ir a patinar.- gritó Yamato que de nuevo había caído en la trampa de su hermano.
-¿Y por que no le pides que te enseñe?, sería romántico.- propuso Takaishi con una pícara sonrisa.- cogidos de la mano, sobre el hielo, cayendo accidentalmente uno encima del otro…
-¡Basta ya!.- cortó Yamato las ensoñaciones de su hermano, mientras un ligero rubor se adueñaba de sus mejillas.-… eso no puede ser porque… es que yo… le he dicho que se patinar.
-¿Y por que le has dicho eso?.- preguntó el más joven de los hermanos mientras se untaba una nueva tostada.
-Pues… ¡por que si!… ¡y no tengo que darte explicaciones!.- dijo finalmente Yamato con brusquedad a la vez que arrebataba la tostada que Takeru estaba a punto de meterse en la boca.-… y ahora ¿vas a ayudarme?, porque sino te largas, ¡y deja de comerte mi comida!
-Pero hermano, ya te he dicho que yo no se patinar, no puedo enseñarte.- se excusó Takaishi mientras intentaba adueñarse de la tostada que le ha sido arrebatada.
-Ya, ya… mmm, ¿y quien puede saber?.- decía Yamato pensativo mientras pegaba un bocado a la tostada de su hermano.-…. Mmm agh, esta asquerosa, Takeru siempre te pasas con el dulce.
El músico soltó la tostada y Takeru conteniéndose por ese sacrilegio de su hermano consiguió recuperarla al primer bote y metérsela entera en la boca.
-¿Y Hikari-chan?
-¿mmmm?
Yamato sacó su D-terminal emocionado mientras trataba de explicarse al tragón de su hermano.
-Hikari, ella seguro que sabe, voy a mandarle un mensaje.
El bajista de los Teen-age Wolves comenzó a escribir el mensaje a su joven amiga, ante la atónita mirada de su hermano, que al verlo preguntó con inquietud.
-¡Yamato!, vas… vas… ¿vas a quedar con Hikari?
-Si… ¿algún problema?, ya esta, ¡¡mañana sabre patinar!!.- anunciaba Ishida con una sonrisa justo después de enviar el mensaje a la pequeña Yagami.
-Y… y… y ¿vais a estar solos?.- volvió a preguntar el portador de la esperanza con cierta preocupación.
-Takeru, porque te conozco sino diría que estas… ¿celoso?.- preguntó Yamato con una divertida sonrisa ya que en momentos como este podía vengarse de todas las veces que Takeru le molestaba por su relación con Sora.
-¿Yo?… jajajaja… que tontería Yamato… ¿Por qué iba a estarlo?, ¿eh?, dime ¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué?....- intentaba defenderse el pequeño Takaishi con nerviosismo.
-¿Quieres venir?
-Si, por favor.- suplicó Takeru perdiendo cualquier rastro de sutileza.
-De acuerdo, de todas formas le he enviado el mensaje poniendo tu nombre, así que ella piensa que le has pedido una cita.- comentó Ishida con naturalidad.
Y al escuchar eso, el pánico y la preocupación se adueñaron de Takeru.
-¡¡¿Qué?!!
-Tranquilo hermanito, será muy romántico… los dos cogidos de la mano, patinando juntitos mientras caéis el uno sobre el otro.- empezó Ishida con burla imitando a su hermanito, mientras este se volvía rojo por momentos.
Al día siguiente, todo estaba listo para que los hermanos Ishida-Takaishi aprendiesen a patinar. Estos, se apresuraron a ir cuanto antes a la pista de hielo donde se encontrarían con su profesora particular.
-¡No son de mi talla!.- se quejaba Ishida, viéndose incapaz de abrocharse el patín.
-Yamato es que te lo estas poniendo en el pie contrario y…
Pero antes de que Takeru continuase hablando vio algo que hizo que no pudiese contener la risa estallando así a carcajadas, ante la sorpresa de Yamato, que no tardó en mostrar su preocupación por tan repentino ataque de su hermano.
-¿Qué?, ¿Qué pasa?
-¿Llevas calcetines de Shin-chan?, jajajajajaja…- reía Takeru atónito por este desconocido gusto de su hermano mayor.
-Eh… ¡son un regalo, vale!.- gritó Yamato poniéndose con velocidad los patines a la vez que intentaba esconder su avergonzado rostro.
Rápidamente, Yamato saltó a la pista de hielo, ya que no deseaba seguir escuchando las sonoras risas de su hermano ni un minuto más. Su hermano en cambio continuo con su vital alegría hasta que un comentario de su compañero hizo que se callase.
-Toma Takeru, por si acaso.- dijo Patamon trayendo consigo el casco de la bici de su compañero.
-¡Patamon, te he dicho que no necesito eso!, patinar no debe ser tan complicado.- protestaba Takeru a la vez que salía a la pista de hielo a acompañar a su hermano.
-Pues díselo a Yamato….- murmuró el pequeño digimon.
Y es que el pobre Yamato estaba agarrado a la barandilla con todas sus fuerzas mientras intentaba no caerse, ya que los pies se le deslizaban solos, finalmente tras un duro enfrentamiento consigo mismo, Yamato sintió la dureza del frío hielo en sus nalgas, lo que provoco las descaradas risas de Takeru y Patamon.
-¡¡Callaos!!.- gritó Ishida en un vago intento por seguir conservando su dignidad, mientras trataba, inútilmente, de levantarse.
-Oye, creo que le voy a dar el casco a tu hermano.- anunció Patamon con una sonrisa.
-¡¡Cállate!.- gritó Yamato, que al fin había conseguido levantarse, volviéndose a agarrar a la barandilla como un poseso.- ¿se puede saber para que has traído a este pesado?
-Es que, estaba en casa y le pareció divertido venir a ver como nos damos costalazos.- explicó Takeru, soltándose de la barandilla y para sorpresa de todos continuando en pie sobre el hielo.
Antes de que Yamato cayese al suelo por décimo quinta vez y su hermano se riese de él puesto que su trasero aún no había probado el suelo, Hikari al fin apareció, pero para sorpresa de todos y desconcierto de Takeru no vino sola.
-¡Hikari!.- llamó Takeru emocionado patinando hacia su amiga.
-¡Gatomon!.- llamó Patamon emocionado volando hacia su amiga.
-Hola chicos.- saludó amablemente Hikari, luego dirigiéndose hacia su compañera preguntó con desconfianza.- ¿estas segura de que sabes como usarla?
-Que si Hikari, tranquila.- dijo Gatomon tomando la cámara de fotos de su amiga mientras iba hacia la barandilla con Patamon.
-Gatomon… ¿sabes usarla?.- preguntó el pequeño digimon con desconfianza.
-No debe ser tan difícil, ¿no?.- contestó Gatomon examinando la cámara digital, y demostrando que la desconfianza de Hikari era más que justificada.
Takeru, que al ver a Hikari se le dibujo la sonrisa en el acto, no tardó en desplegar sus encantos con la joven castaña.
-Vaya, así tendremos fotos de nuestras caídas ¿no?
-Se empeño en venir, yo creo que para reírse de nosotros…- explicó la castaña, que no se fiaba ni un pelo de las buenas intenciones de fotógrafa de Gatomon.
-Entonces como Patamon…
Hikari, bajo la mirada para que Takeru no pudiese ver su sonrojado rostro, y pasándose la mano sobre su fino pelo dijo con nerviosismo.
-Takeru, tengo que decir que tu mensaje me sorprendió un poco..
-Eh… yo… eh…
El chico se encontraba completamente nervioso ante semejante declaración, no sabía como responder, pero su hermano sin quererlo, salió a su rescate.
-¡Mierda!.- se oyó a lo lejos a un desquiciado Yamato, que acababa de tener una nueva caída.
Ese grito le pillo por sorpresa a Hikari, ya que se había dado cuenta de que se trataba de la voz de Yamato, por eso alzando la cabeza empezó a buscarlo con la mirada, hasta que dio con él arrastrándose por el suelo y señalándolo gritó:
-¿Eh?, ese de ahí, ¡es tu hermano!
-No, no lo es.- dijo Takaishi, que por un momento se había olvidado de Yamato y le gustaba esto de estar a solas con Hikari.
-Si, claro que lo es.- confirmó la muchacha mientras patinaba hacia él, Takeru la siguió con desesperación.- menos mal que lo has traído, por un momento pensé que se trataba de una cita…
Confesó la joven haciendo como si se sintiera aliviada, aunque interiormente le invadía una gran decepción, al igual que a Takeru, que intentando disimular comenzó a reír de nuevo.
-Jajajajaja… una cita… ¡claro que no!
Ambos jóvenes patinaron hasta donde se encontraba el mayor de ellos, que seguía sintiéndose incapaz de mantenerse sobre las cuchillas.
-Hola Yamato-san.- saludó la castaña con alegría.
-Mierda de patines.- es lo único que dijo el joven, que al fin había conseguido levantarse.- ah, hola Hikari-chan…
Pero ese momento fue interrumpido por un joven que patinaba a toda velocidad hacia ellos, para él le era imposible parar, hasta que finalmente chocó contra la barandilla tragándosela por completo y haciendo un esfuerzo para no ser volteado por el aire y caer por el otro lado. Obviamente los chicos quedaron atónitos por esta inesperada y original, muy original aparición.
-Dai… Dai… ¿Daisuke?, ¿Qué haces tu aquí?.- preguntó el pequeño rubio extrañado.
Tosidos por parte del goggle-boy, puesto que su esófago casi le había salido por la espalda tras el choque, una vez que logró que su respiración volviese a parecer humana se dirigió a Takeru con arrogancia y superioridad, tratando de mantenerse en pie, ya que parece que es más inútil incluso que Yamato, le dijo:
-Yo, tengo una cita con Hikari, ¿verdad Hikari?
Cara de susto por parte de Hikari y por parte de Takeru aún más, pero la castaña no tardó en dejarle las cosas claras a su amigo.
-Daisuke, no es una cita, es una reunión de amigos, ya te lo dije.
-¿Reunión?.- preguntó Takaishi con molestia.
-Lo siento Takeru, pero es que cuando recibí tu mensaje Daisuke estaba en casa y se apunto, bueno se quería apuntar hasta mi hermano, pero menos mal que no podía porque es un negado para patinar.- explicó Hikari, recordando que la ultima vez que estuvo patinando con su hermano, prometió no volver a patinar nunca más.
-Si, habría estado genial que viniese el capitán Taichi, lastima que tuviese una cita con Sora-san…- habló Daisuke, como de costumbre sin medir sus palabras.
Y como era de esperar, el oír el nombre de Sora hizo que Yamato prestase atención a lo que decía Daisuke, y en cierto tono celoso preguntó:
-¿Sora?
-Eh, si… eh… bueno, le iba a ayudar con un trabajo.- se apresuró a responder Hikari.
-Genial, me parece genial.- respondió Yamato con la mayor naturalidad posible, aunque solo él se la creyó, ya que los demás habían captado perfectamente su tono de voz y su real significado, pero ninguno dijo nada, pero claro estando Daisuke presente, es de imaginar lo que pasó.
-¿No estarás celoso verdad?.- preguntó Motomiya con inocencia, haciendo nuevamente gala de su nulo tacto.
-Daisuke… esto… ¿Por qué no te vas a patinar?.- dijo Yamato dándole un empujón a su joven amigo y haciendo que este se deslizase directo al suelo.
Una vez que Motomiya hubiese hecho las veces de disco de hockey y rodado por todo el suelo de la pista, se fue directo a Hikari, ya que mientras este estaba por los suelos Takeru era el único que sacaba provecho de sus clases como profesora. Yamato en cambio se había quedado bastante serio al conocer un nuevo capítulo de su particular pesadilla "los encuentros clandestinos de Taichi y Sora" y sobretodo porque Sora le había dicho que esa tarde tenía entrenamiento y el nombre de Taichi no apareció en ningún momento. Pero una vez más, Ishida decidió dar plena confianza a sus amigos y no darle más importancia, ya pedirá explicaciones cuando deba hacerlo, ahora lo único que pasaba por sus mente era "aprender a patinar", aunque para su desgracia ya era consciente de que debería aprender solo, puesto que de todos sus amigos la única que no parecía un pato mareado con los patines era Hikari, pero al estar con ella Daisuke y Takeru, era misión imposible captar su atención.
-Hikari, Hikari, ¿a que lo hago bien?.- preguntaba Daisuke segundos antes de volver a chocar su cara contra el suelo.
-Eh… em… claro Daisuke-kun.- respondió la apurada joven intentando contener las carcajadas, en cambio Takeru no hizo nada por contenerlas provocando así una nueva disputa entre los dos chicos.
Ishida, que contemplaba esto desde la lejanía no podía dejar de pensar que nunca sería capaz de mantenerse más de 9 segundos encima de esos patines, esto era lo que cruzaba su mente en su última caída al suelo. Y desde esa perspectiva encontró a la última persona que esperaba (y deseaba) encontrar ahí, y cuando vio que se le acercaba murmuró un proyecto de futuro.
-Voy a matar a Daisuke…
-Vaya, vaya, vaya, pero si es Yamato Ishida, ¡que sorpresa encontrarte aquí!.- exclamó la joven frenando con brusquedad provocando que saltase hielo a la cara de Ishida.
El rubio, molesto, se pasó la mano sobre la cara para quitarse esas virutas, y se levantó lo más rápido que pudo, ya que esa situación de tener que mirar hacia arriba para hablar con esa chica le molestaba bastante, luego le miró arqueando una ceja con desconfianza, y demostrando que no cree en las casualidades le dijo:
-Si… menuda sorpresa Jun… porque Daisuke no te ha dicho nada, ¿verdad?
Jun, se dio cuenta de que Yamato le había descubierto de modo que en seguida desvió el tema para no tener que soportar la vergüenza de admitir que seguía interesada en el chico.
-Eh… bueno…- empezó a tartamudear la chica…- ¡¡no sabía que supieses patinar!!.
Nueva caída del rubio.
-Y por lo visto estaba en lo cierto.- añadió Motomiya al verlo, provocando el enfurecimiento de Yamato.
-¡¿Por qué no te vas con quien hayas venido y me dejas seguir practicando?!.- bufó el rubio mientras hacia fuerza para levantarse.
Pero la joven no se movió ni un milímetro y con una amable sonrisa le dijo:
-Si quieres te enseño.
-No gracias, ya tengo profesora.
-De acuerdo, como quieras.- contestó la chica empezando a patinar.
Yamato que no se fiaba ni un pelo de que Jun se hubiese dado por vencida tan fácilmente se quedo a la expectativa y solo pudo abrir la boca de asombró al ver como esta patinaba a una velocidad de infarto haciendo piruetas dignas de Plushenko, cuando finalizó su exhibición, Ishida tartamudeo como pudo.
-Ha… ha… ha sido increíble.
-¿Eso?.- preguntó la muchacha como si nada.- al jurado del concurso junior no les impresiono tanto… no me dieron el oro.
Recordando ese horroroso día en el que dejo el equipo de patinaje al no conseguir el oro, se acerco de nuevo a Ishida y con una sonrisa le volvió a preguntar.
-¿Quieres que te enseñe?
-Mmm… yo… no… bueno.- balbuceó consciente de que no le irían mal unos consejos.
Esas palabras sin sentido fueron una absoluta afirmación para Jun, que con su habitual descaro se apresuro a tomar las manos de Yamato mientras patinaba hacia atrás.
-¿Lo ves?, es muy fácil…
-Si… bueno…- asintió el chico claramente incomodo.
Motomiya, al igual que la mayoría de los presentes no tardo en darse cuenta de que Yamato era un absoluto negado para este deporte, por lo que las dudas del porque se había empeñado a aprender llegaron a su mente exponiéndoselas así al joven.
-¿Y como es que quieres aprender a patinar?
-Porque si.- respondió secamente el portador de la amistad.
La mujer miró hacia los lados para ver que compañía había traído, seguidamente prosiguió con sus deducciones.
-Además vienes con tu hermano… si hubieses venido con una chica aún… ya que es muy romántico patinar los dos juntos mientras… ¡caemos accidentalmente el uno sobre el otro!.- y mientras decía esta ultima frase Jun se dejo caer encima de su ídolo empujándolo de nuevo al frío hielo y haciendo que Yamato perdiese por completo los nervios.
-¡¡Apártate!!, ¡Jun, quítate de encima!.- gritó el chico empujando a la aprovechada mujer.
-Vale perdona, ha sido un accidente.- se excusó la chica mientras se ponía en pie, luego ofreció la mano a Yamato para ayudarle a levantarse, aunque este no la acepto y solo murmuraba con enfado.
-Y yo voy y me lo creo que te has caído accidentalmente.
Tras un duro esfuerzo intentando ponerse en pie, mientras Jun le miraba con escepticismo a Yamato no le quedo más remedio que aceptar la ayuda de la chica ya que sino se tendría que haberse quedado a vivir en el suelo donde se encontraba.
-¡Pero no vuelvas a hacerlo!.- advirtió el joven a la vez que tomaba la mano de Motomiya.
-De acuerdo…- accedió ella con desgana.
De esa forma y con ayuda de Jun, Yamato aprendió a mover los pies de forma que deslizasen y pudiese seguir manteniéndose en pie, lo que comúnmente se conoce como…¡¡¡PATINAR!!!
-¡Muy bien!, ¿lo ves? no era tan complicado.- dijo Hikari viendo como Daisuke había conseguido echar una foto con su cámara.-… y ahora ¿quieres que volvamos a patinar?
-¡Ni hablar!, prefiero seguir con esto.- respondió el chico mientras sacaba fotos a Patamon y Gatomon haciendo el tonto
Como era de esperar, Daisuke ya se había dado cuenta de que nunca aprendería a patinar y había encontrado una nueva afición como fotógrafo de digimons, por el contrario, Takeru estaba como pez en el agua y aprovecho la ocasión para patinar cerca de Hikari. Y otra que aprovechaba esta oportunidad era Jun, ya que era más que posible que nunca volviese a estar de esta forma con su idolatrado Yamato, y esta era la ocasión para conocer todo sobre el estado sentimental de Ishida.
-¿Y por que no has venido con "esa"?.- preguntó Motomiya con desprecio.
-¿Con quien?.- preguntó también Yamato un tanto ofendido.
-Con "esa"… ya sabes tu "amiguita".- explicaba la chica con fastidio por recordarla.
-Sora, se llama Sora ya lo sabes.- sentenció Yamato con enfado, por ver el desprecio con que hablaban de su chica.
-De acuerdo, vale… como se llame…
-¡¡Sora!!.- gritó una vez más el rubio con ira.
-Esta bien… Sora…- accedió la chica con cierto desprecio.- el caso, ¿ya no sales con ella?.- preguntó ilusionada, lo que provoco más si puede el enfado de Ishida y con brusquedad gritó:
-¡Eso no es asunto tuyo!
Y al perder los nervios, Yamato también perdió el equilibrio sufriendo así una nueva caída, al levantarse pensó que ya no tendría más que hablar de este tema con Jun, claro, se equivoco.
-Oye Yamato, no te enfades.- empezó la muchacha mientras intentaba volver a tomar las manos de Ishida, acción en la que no tuvo éxito, el rubio ya no estaba por la labor de pasar más tiempo con esa mujer, intentó alejarse de ella, pero cuando Jun continuó hablando, se detuvo en seco.- es lo que dicen todos… que no estáis juntos…
-¿Qué has dicho?.- preguntó volviéndose poco a poco.-… ¿Quién… quien dice eso…?
-Pues en el insti… no se habla de otra cosa…
-Eso son habladurías de niñatas desesperadas y caprichosas que no soportan que este con una chica como Sora… cada día tengo una autodenominada novia nueva.- habló Yamato más irritado por momentos, pero Jun que no se daba cuenta de que eso iba en gran parte por ella continuó con sus cotilleos estudiantiles.
-Si no lo dicen por ti, lo dicen por ella… es Sora la que esta con otro chico…
El joven Ishida se quedo estático por un momento, contuvo la respiración mientras procesaba esas palabras, pero respiro de alivio cuando volvió en si y se dio cuenta de quien era la portadora de esa afirmación, y con enfado volvió a gritar.
-¡No seas ridícula Jun!, ¡¡no creí que fueses tan ruin como para inventarte semejante tontería!!
La joven sintiéndose herida en su orgullo, ya que como a cualquiera no le gusta que despotriquen contra ella, también empezó a gritar con enfado.
-¡Ey!, ¿Qué te has creído?, ¡¡yo no me invento nada!!… ¡¡de hecho todo el mundo sabe que Sora esta con tu amigo Taichi!!
Entonces es cuando Yamato quedo paralizado nuevamente, su cabeza le decía que era una tontería, era más que consciente de la especial relación que Sora mantenía con Taichi, y confiaba de sobra en ellos, pero la inseguridad que sentía a veces se hacia más presente cuando oía el nombre de Taichi, y una parte de él no podía evitar preguntarse si era cierto lo que decía Jun, ¿sería posible que sus dos mejores amigos le traicionasen de esa forma?, ¡no!, debía eliminar ese pensamiento, por lo que negando con la cabeza con velocidad se dirigió a Jun y decidió dejarle las cosas claras.
-¡Muy bien!, se acabo.- dijo el portador de la amistad desde el suelo ya que obviamente había sufrido una nueva caída.- me da igual lo que digan y quien lo diga, son mis amigos y confío en ellos en eso se basa la amistad, y si cotillas como tu no tenéis otra cosa que hacer que andar especulando sobre mis amigos y yo ¡es vuestro problema, ¡a mi me da igual!
Tras semejante declaración Yamato comenzó a arrastrase hacia la barandilla para poder ponerse nuevamente sobre dos piernas, cuando lo consiguió no tardó en ser alcanzado por su pesadilla de pelo en punta: Jun.
-¿Y ahora que quieres?.- farfulló el chico con desgana.
-Nada, que tienes razón en lo que has dicho… no hay nada peor que los cotillas que van especulando sobre la vida de los demás.- dijo Jun pareciendo una persona en sus cabales y dejando al joven perplejo.-… lo se por experiencia, de mi también dicen cosas… dicen que me dedico a acosar a chicos, ¿te lo puedes creer? ¡¡yo!!, ¡¡como si necesitase hacer eso!!
-Si… jeje… es que la gente no sabe que inventar.- asintió el rubio con cierto temor.
-Bueno Yamato, ahora que somos otra vez amigos dime ¿Qué vas a hacer para San Valentín?.- preguntó Motomiya volviendo a su habitual comportamiento y por lo visto olvidando todo el sabio discurso que acababa de pregonar.
El portador de la amistad, que por un momento la idea de que Jun fuese una persona normal había cruzado por su mente, volvió a su cruda realidad de tener que lidiar con la incansable hermana de Daisuke.
-Pues no se…
-¿Quieres que lo pasemos juntos?.- preguntó la joven con ilusión al mismo tiempo que se colgaba del brazo de Yamato.
-¡¡No!!.- gritó el chico como un histérico, luego intentando sonar amable se explico.-… yo, lo pasare con Sora….
-¡Si, claro!.- asintió la joven haciendo como si no le importa que Yamato le haya rechazado, una vez más.- era una prueba, si yo tampoco quiero pasarlo contigo…
Jun se dio cuenta de que nunca conseguiría llamar la atención de Yamato y la tristeza le invadió por completo, debería renunciar al amor del chico más popular del instituto, lo que era un gran trauma para ella, ya que nunca sería primera dama, tardaría mucho tiempo en poder olvidar a Ishida, aunque una llamada de teléfono ayudo bastante.
-Moshi, moshi?… ¡Oh, que sorpresa!, ¿Qué estas en la ciudad?, claro ahora voy…
Y tras colgar la llamada, la chica miró a Yamato y con una sonrisa solo le pudo decir.
-¡Me voy!
-¿Eh?.- pregunto él incrédulo, puesto que ya se había hecho a la idea de que Jun no le iba a dejar en paz en toda la tarde.
-Pues eso, que me voy… Shuu Kido esta en la ciudad, y sinceramente me parece mucho más interesante estar con él que ver como te caes al suelo una y otra vez.- explicó Motomiya demostrando todo el amor que procesa al rubio.
-Vale.- asintió el joven un tanto alucinado.
-Si, Yamato suerte con tu relación…- dijo la mujer con aparente sinceridad, dejando al chico más estupefacto por momentos, pero lo estropeo cuando al irse añadió.- de todas formas te haré chocolate en San Valentín, por si acaso… Bye…
Sin la hermana Motomiya, el día de patinar sobre hielo continuó para Ishida y sus amigos, a este le salio bastante caro, tuvo que invitar a todos a un chocolate caliente (a Daisuke a tres), pero a grandes rasgos para Yamato ese día había sido de lo más entretenido y lo mejor de todo, había aprendido nociones básicas para no hacer demasiado el ridículo en una pista de hielo, y al día siguiente pondría en práctica todos sus conocimientos, pero esta vez con su Sora.
Sora estaba de lo más ilusionada y lo reflejaba en su imperturbable sonrisa, Yamato por el contrario no dejaba de pensar en la supuesta cita de Sora y Taichi de la tarde pasada, deseaba que Sora le aclarase lo sucedido, pero ella en ningún momento saco el tema, por lo que él solo podía mantenerse a la espera, aunque de todas formas no dejaría que esos pensamientos estropeasen su cita.
Pero cuando llegaron a la pista de hielo empezaron irremediablemente los problemas para el joven rubio, cuando al pedir los patines fue reconocido por la chica encargada de ello.
-Vaya, dos días seguidos ¿tienes un bono de temporada o que?.- pregunto la muchacha al ver a Yamato de nuevo. Sora se asombro por ese comentario y este al darse cuenta intento salir de esa incomoda situación.
-¿Qué?, me debe de haber confundido.- se excusó mientras tomaba los patines e intentaba esconder su rostro.
-Lo dudo… un chico tan guapo como tu, no es fácil de confundir.- coqueteó descaradamente la joven, dejando a Sora más estupefacta por momentos, pero el joven no dio lugar a que dijese nada ya que rápidamente se la llevo de ahí.
-¿La conoces?.- preguntó Sora aparentando naturalidad, mientras se abrochaba los patines.
-¿Eh?, ¡no!, me ha confundido…- se excusó sin levantar la cabeza, ya que nunca se le ha dado demasiado bien mentir. Pero para su desgracia, la pelirroja no era tan ingenua como aparentaba y volvió a insistir en el tema.
-Yamato… ¿estuviste aquí ayer?
Ishida enmudeció, por un momento dejo de abrocharse los patines, y tras un segundo, levantó la cabeza mirando a su compañera y con una sonrisa dijo:
-Claro que no, me ha confundido.
Sora no insistió más en el tema, sabía que Yamato no le estaba siendo del todo sincero, pero ella tampoco le había sido sincera en lo que refería a la pasada tarde, por lo que decidió olvidar el tema y disfrutar de la compañía del rubio.
Ambos chicos ya se encontraban agarrados a la barandilla, el músico esperaba que Sora empezase a patinar para seguirla pero lo que el no sabia es que ella esperaba lo mismo, de modo que tras varios minutos donde solo intercambiaban miradas expectantes, la chica decidió hablar por fin.
-Bueno Yamato… ¿Qué hay que hacer?
El aludido se sorprendió por la pregunta y un tanto incrédulo acertó a preguntar.
-¿Cómo que, que hay que hacer?… acaso tu no… no… ¿no sabes patinar?
Sora negó con la cabeza de forma divertida y más cuando observo la cara de desconcierto que le dejo a su amigo y con una sonrisa le explicó su particular historia.
-Yo nunca… aprendí a patinar sobre hielo, ¡¡y no es porque no lo haya intentado!!, mira (alzó la barbilla señalando una pequeña cicatriz) mi intento de aprender a patinar con 7 años… ahora mira esto (se remangó la manga hasta el codo señalando otra pequeña cicatriz) mi intento de los 10 años… y en la rodilla tengo mi intento de los 12.- finalizó la pelirroja con una sonrisa ante la total sorpresa de Yamato.
-Vaya… ¿estas segura de que quieres intentarlo de nuevo?.- preguntó el chico atónito porque daba por hecho que Sora sería una patinadora excepcional.
-¡Si!, claro que si… ¡quiero conseguirlo!, y cuando dijiste que sabías patinar, me dije este es el momento, ¡¡Yamato me enseñara!!.- gritó Takenouchi más ilusionada por momentos.
"Tierra trágame" es lo que pensó Yamato al escuchar que Sora había depositado todas sus esperanzas de aprender a patinar en él, y de nuevo la vitalidad de la pelirroja le hizo salir de sus pensamientos cuando le volvió a preguntar.
-Y bien ¿Qué hay que hacer?
"Tierra trágame de nuevo".
Yamato no desesperó y con su habitual calma y tranquilidad intento recordar todo lo que había aprendido la tarde pasada, de modo que tendiendo la mano a la pelirroja empezó a patinar despacio, sorprendiéndose a si mismo de que no se cayo.
-Básicamente consiste en deslizar los pies.- habló el joven como si fuese la voz de la experiencia, aunque interiormente sabía que pronto caería al suelo.
-¿Voy bien Yamato?.- preguntó la chica, que en dos segundos ya tenía mas arte encima de los patines que su profesor.
-Si, vas bien… pero cuidado no cojas tanta velocidad…- empezó a temer por su integridad física el muchacho.
Y no era para menos, Sora estaba tan emocionada que ya era ella la que tiraba de la mano de Yamato, este viéndose cada vez más cerca del suelo decidió soltarla y tirarse hacia la barandilla para tener algo a lo que agarrarse mientras la chica incrementaba su velocidad tanto que no fue consciente de cuando su acompañante la soltó.
-¿Yamato?.- preguntó al verse sola y desamparada.
Lo empezó a buscar con la mirada y cuando lo vio no dudo en dirigirse de nuevo a él. Patinaba a una velocidad alarmante tanto que varios patinadores hicieron malabarismos para no chocar, cuando Yamato vio que se dirigía hacia él, temió seriamente por su vida, pero temió mas por la vida de Sora ya que en esos instantes descubrió el porque nunca había aprendido a patinar y el motivo era que… ¡¡le era imposible frenar!!
La cara de pánico de la pelirroja lo decía todo, en su interior sabía que desde esa tarde una nueva cicatriz decoraría su cuerpo, por lo que decidió cerrar los ojos y llevarse las manos a la cara, para que al menos el golpe no fuese en su rostro, pero la sorpresa se la llevo cuando freno y siguió manteniéndose en pie.
No fue consciente muy bien de cómo había frenado, hasta que escuchó un susurro en su oído.
-Te pille…
En ese momento quito las manos de su rostro y abrió lentamente los ojos, no había nadie delante de ella, pero sentía un brazo que la rodeaba de la cintura, miró para abajo, reconoció ese brazo en el acto y lentamente echo la cabeza hacia a un lado encontrándose así con la cara de Yamato a pocos milímetros de la suya. El chico se mantenía detrás de ella agarrándola fuertemente de la cintura, mientras con la otra mano agarraba la barandilla, lentamente y con delicadeza se deslizó más hacia la barandilla hasta que pudo apoyarse en ella. Por el contrario Sora no reacciono en ningún momento, parece que estuviera totalmente en shock, tanto así que fue Ishida el que tuvo que tomar una de sus manos y llevarla a la barandilla, mientras le decía con dulzura y diversión.
-Sujétate bien Speedy…
Sora sintió la mano de Yamato encima de la suya, guiándola, se quedo observando todo el movimiento, dejando que el rubio la llevase y rápidamente entrelazo la mano que le quedaba libre con la otra de él, la que mantenía abrazándola alrededor de su cuerpo, y de esa forma, con ambas manos entrelazadas, la chica giro la cabeza buscando el rostro de Yamato, el cual no fue difícil encontrar ya que él, al sentir como Sora tomaba su mano se había quedado mirándola a la expectativa, y con la respiración aún agitada por su gran odisea por la pista de hielo, solo pudo tartamudear un "gracias", que hizo que a Yamato se le formase una tierna sonrisa en la cara, y que llevase sus labios hasta la mejilla de esta, dándole un suave beso mientras susurraba:
-De nada…
Poco a poco la portadora del amor fue recuperándose del shock inicial, hasta que al fin sonrío y se dio la vuelta para poder ver a Yamato de frente, eso si, dejando que el chico continuase abrazándola y con diversión comenzó a reír ante la atónita mirada de Ishida.
-Esos patines parece que llevan turbo, ya me veía otra vez en el hospital… gracias por frenarme…
-No iba a permitir que te hicieses daño.- dijo el joven con ternura acariciando el rostro de su amada.
Sora se estremeció ante esa caricia, haciendo que una vez más su rostro se sonrojase en presencia de Ishida, este se dio cuenta de eso, y decidió no hacerle pasar más apuros en el día de hoy por lo que para relajarse después del susto, le invitó a un chocolate caliente, al que por supuesto ella aceptó, aunque lo que Yamato no sabía es que el que pasaría apuros en esa cafetería seria él.
Estaban sentados en la mesa y amenizaban la espera de la camarera recordando entre risas la pequeña aventurilla de la pista de hielo, Yamato no paraba de hacer bromas respecto a la cara de pánico que llevaba Sora, lo que hacia que la chica sintiese más vergüenza por momentos, pero su divertida conversación se vio interrumpida por la camarera que les debía pedir nota, y que para desgracia de Ishida era la misma del día anterior.
-Que van a tomar..- empezó la joven con la libreta en la mano y cuando alzó la cabeza no tardo en reconocer a Ishida.-… ¡Vaya!, otra vez tu… que será ¿chocolate como ayer?
Yamato deseaba morirse y miró a Sora para ver cual era la expresión de esta, ella se encontraba a la expectativa y un tanto confusa, luego volviéndose a la camarera intento sonar lo más convincente posible.
-Debe de haberse confundido…
-¡Claro que no!.- interrumpió la joven.- no es difícil olvidar al chico que derramo un chocolate caliente sobre la cabeza de su amigo el de pelo en punta, fue muy divertido, y la verdad si pide otro chocolate más, habría sido yo la que se lo habría tirado…
-¡Se ha confundido!.- cortó bruscamente el rubio claramente incomodo.- por favor ¿puede servirnos?
Al ver la expresión de severidad de Ishida, la joven camarera se dio cuenta de que tal vez estuviese metiendo la pata, ya que era más que evidente que el chico no quería que se supiese su estancia de la tarde pasada, por lo que solo se limitó a disculparse y a hacer su trabajo. Pero este pequeño momento de tensión no paso desapercibido para Takenouchi, que mirando a Yamato le preguntó confusa.
-¿A que ha venido todo eso?
El joven de nuevo se tenso y con semblante serio repitió las palabras que le había dicho a la camarera, que todo era una confusión, pero la pelirroja no se lo creyó y un tanto molesta por ver que Yamato le mentía en su cara, preguntó intentando sonar amable.
-Yamato… ¿Por qué no me dices la verdad?… dime ¿estuviste aquí ayer?
Esa inocente pregunta fue la gota que colmo el vaso para Ishida, es verdad que él no le estaba siendo sincero, pero lo que Sora no sabía es que Yamato estaba al corriente de que ella también le ocultaba la verdad, por lo que con tono serio y un tanto sarcástico dijo:
-¿Quieres ser sincera?… bien… ¿entonces porque no hablamos de lo que hiciste tu ayer a la tarde?
A Sora se le heló la sangre, no tanto por la pregunta sino por el tono empleado, Yamato nunca le había hablado de esa forma y por eso al escucharle un escalofrío recorrió su cuerpo, pero intentando mantener la compostura bajo la mirada y respondió de una manera convincente.
-Yo… tuve entrenamiento ya te lo dije…
-¿Y no hiciste nada más?.- preguntó el rubio con una mirada acusatoria, de la cual la chica no se percató ya que seguía con la vista en la mesa, y con la mayor naturalidad posible negó con la cabeza, acción que provoco que Yamato perdiera por completo los nervios. Se levantó de golpe, haciendo que Sora se asustase y levantase por fin la cabeza, y dándole la espalda cogió su chaqueta que colgaba tras la silla y mientras se la colocaba dijo con firmeza.
-No me trates como a un idiota.
Instintivamente Sora también se levantó, había enmudecido por completo, Yamato se mostraba realmente enojado pero tampoco sabía como debía reaccionar, hasta que vio que empezaba a irse y entonces por acto reflejo unas palabras salieron de su boca.
-Estuve en casa de Taichi…
Al escuchar esa confesión, Ishida paro, se volteó y sin decir nada se limitó a mirar a su acompañante como esperando la explicación, la chica entendió el mensaje y sentándose de nuevo comenzó a hablar.
-No fue premeditado… estaba en el entrenamiento, y me llamo para que le ayudase con el trabajo de geografía… ya sabes que Taichi es un desastre para la geografía…- sonrío intentado quitar hierro al asunto, pero al ver que Yamato continuaba imperturbable, la seriedad volvió a su rostro y prosiguió con su historia.- el caso es que me pidió ayuda y le ayude, eso es todo.
Yamato continuaba serio, procesando la información, Sora le miraba con expectación y nerviosismo por su posible reacción, finalmente el chico bajo la cabeza pensativo y al volverla a levantar pregunto en un tono mucho más amable que antes.
-¿Y porque no me lo has contado desde el principio?, ¿Por qué me lo ocultaste?
Sora entristeció, realmente no le gustaba mentir a Yamato, o en este caso ocultarle la verdad, le hacia sentir culpable, como si estuviese haciendo algo malo al quedar con su mejor amigo a espaldas de él, pero tenia una razón para comportarse así y bajando la mirada musitó:
-No… quería que te enfadases…
Esa declaración fue realmente sorprenderte para Ishida, no entendía el por qué Sora pensaba que se enfadaría por estar con Taichi, y al ver la expresión tan triste que se había adueñado de su cara, la ternura le invadió el corazón y tomando asiento de nuevo le agarró la mano, cuando esta levantó la vista, Yamato le preguntó con dulzura.
-¿Por qué creías que me enfadaría?
-Bueno… por lo que paso el mes pasado…- empezó la joven con nerviosismo, Yamato no entendía muy bien de que hablaba y su cara de confusión era muestra de ello.-… si bueno, cuando fui al cine con él… tu… se que no te sentó bien… y no quería… que te molestases de nuevo.
El chico estaba completamente perplejo, cierto era que no le hizo demasiada gracia la salida al cine del mes pasado, pero no le había reprochado nada ni mucho menos, no tenía ni idea de que Sora pensase de esa forma.
-Sora a mi no me molesta que estés con Taichi.- dijo Yamato intentando sonar convincente.-… se que sois amigos y también es amigo mío y se que si te necesita te va a tener igual que a mi, no me preocupa que estéis juntos, lo que me preocupa es que me lo ocultes, porque entonces es cuando puede que empiece a pensar cosas raras…
Ni una palabra por parte de la chica, continuó con su semblante de tristeza, puesto que conocía de sobra la rivalidad de Taichi y Yamato, y aunque este le asegurase que todo estaba bien, no era suficiente para ella, pero las palabras de Yamato sonaban sinceras y sobre todo lo más importante era el tono de voz que empleaba ahora, un tono dulce y cariñoso, el que siempre reservaba para ella, por lo que dedujo que el enfado se le había pasado y poco a poco la sonrisa fue volviendo a su rostro, contagiándosela así a Ishida, que con la misma dulzura de antes le dijo:
-Sora, para que lo nuestro funcione debemos de ser sinceros, ¿de acuerdo?
Sora asintió con la cabeza.
-Bien.- dijo también Yamato contento por superar esta pequeña crisis, pero como de costumbre, en cuanto salían de una discusión se metían en otra y esto ocurrió cuando Sora abrió la boca preguntando:
-Yamato, si tenemos que ser sinceros… ¿me contaras si estuviste aquí ayer?
Ishida palideció, fijó la mirada en sus manos entrelazadas y comenzó a juguetear con los pulgares, y sin desviar la vista una débil afirmación salió de su boca, dejando a la chica con una pequeña sonrisa triunfal que se esfumó cuando Yamato la miró y tartamudeó lo siguiente.
-Y… eso no es todo… la verdad yo no se patinar y lo poco que se me lo enseño ayer… cofJuncof.- dijo esto último en un tosido para hacerlo inentendible.
-¿Quién?.- preguntó Sora un tanto confusa.
-CofJuncofcof… - volvió a toser camuflando el nombre.
-Yamato ¿quieres un caramelo?.- ofreció la muchacha con cierta ironía que Yamato capto en el acto, decidió dejar de hacer el tonto, y aclarando la garganta dijo vocalizando bastante.
-¡Jun!, ¡Jun Motomiya!
Al escuchar ese nombre, la compañera de Piyomon se sorprendió bastante, no sabía que responder, y para su suerte se libró de hacerlo cuando la camarera les trajo por fin el pedido, viendo en su chocolate espeso la evasiva perfecta, Yamato la miraba con el rabillo del ojo, era más que evidente que a Sora no le había hecho ninguna gracia escuchar eso y en tono cansado le preguntó:
-¿Te has enfado?
-¿Qué?.- se hizo la distraída Takenouchi.
-Que si te molesta que patinase con Jun, que me lo digas.
-No me molesta, me sorprende, pero no me molesta.- argumentó la pelirroja mientras probaba una cucharada de su sabrosa merienda.
A Yamato no le quedó más remedio que aceptar esa respuesta, y dejar pasar el tema, lo último que deseaba era otra discusión.
Sora no habló en todo el rato, Yamato jugueteaba con la cuchara en el chocolate, sabía que ella estaba molesta, pero si no quería hablar el no iba a obligarla, además dentro de si mismo no entendía el porque de su enfado, al fin y al cabo, los dos habían hecho prácticamente lo mismo, Sora ayudó a Taichi con un trabajo y Jun ayudó a Yamato a patinar, pero para la chica estas dos divertidas anécdotas no tenían ni punto de comparación y se lo dejo claro a su chico cuando en un acto improvisto dejo la cuchara sobre la mesa y cruzándose de brazos mientras fruncía el ceño bufó:
-Podrías habérmelo dicho.
-¿El qué?.- preguntó sorprendido por esta inesperada acción.
-Todo.- dijo la muchacha desafiante.
-Ya te lo he dicho… patine con Jun y ya esta.- se excusó el joven sin entender demasiado de que hablaba su amiga.
-Pero podrías haberme dicho desde el principio que no sabías patinar y ya esta, habríamos aprendido juntos, pero no, tu prefieres ir con Jun…- hablaba la pelirroja sin ocultar su enfado y sus celos.
-¡No fui a patinar con Jun!, ¡fui con mi hermano!, lo que pasa que me la encontré y me ayudo, ¡no creo que sea para tanto!.- dijo Yamato empezando a alzar la voz y a enojarse también.
-¿Y se puede saber para que fuiste con otros si habías quedado en ir conmigo?.- dijo la chica de manera acusatoria, lo que hizo que Ishida perdiese la paciencia por completo y empezase a gritar descaradamente.
-¡Oh perdona!, solo quería ser considerado y puesto que daba por hecho que tu serías una gran patinadora, quería que no te avergonzases de mi, ¡si llego a saber que eres una suicida incapaz de utilizar los frenos de los patines no me habría molestado!, y no te preocupes la próxima vez te lo diré desde el principio… te diré… ¡¡¡me parece una idea estúpida ir a patinar sin tener ni idea de cómo se hace!!!
Takenouchi, que aguantó todos los histéricos gritos de Yamato cada vez más furiosa, se levantó, a la vez que gritaba con contundencia.
-¡¡No te preocupes, no habrá próxima vez!!, ¡¡mejor vete con Jun, ella no te avergonzara, ¿verdad?!!
Yamato también se puso en pie completamente cabreado y recogiendo de nuevo su chaqueta se dispuso a irse no sin antes dedicar una última palabra a la pelirroja.
-¡¡Madura!!
Tras esa horrible discusión el fin de semana paso, y los muchachos no volvieron hablar entre ellos, pero llegó el lunes y tuvieron que encontrarse en el instituto. En clase ni se dirigieron la palabra, y fue en la hora de la comida cuando tuvieron su primer encuentro, que la verdad, ambos habrían suprimido ya que no arreglaron nada, mas bien lo estropearon más.
Todo ocurrió en la fila de la comida, Yamato estaba con su bandeja ido en su mundo, tanto que no se enteró de cuando la fila avanzaba y mucho menos de la persona que iba detrás suya, pero esta se hizo presente con un soberano grito.
-¡Ishida espabila los demás queremos comer!.- gritó de forma despreciativa la pelirroja que le seguía.
Yamato despertó de sus pensamientos y cuando vio que la persona que la hablaba con tanto desprecio era Sora, le hirvió la sangre por completo y con una socarrona sonrisa solo se limito a decir.
-Vaya debo haberme confundido, pensaba que estaba en la secundaria pero al estar tu aquí debo estar en jardín de infancia.
Obviamente esas palabras le dolieron a la aludida, ese tipo de comentarios sarcásticos nunca eran de su agrado y mucho menos cuando salían de Yamato, por lo que dejando la bandeja con fuerza, le miró y le dijo:
-Eres un idiota.
Abandonando acto seguido el comedor escolar y dejando a Yamato sintiéndose como un completo estúpido. Y no era para menos, ya que no soportaba la situación de estar enfadado con Sora, pero a veces su orgullo le impedía mirar más allá, y la bordería y chulería primaban en su actitud. Pero era consciente de que con ese comentario había hecho daño a la pelirroja, y puesto que su mayor deseo no era otro que arreglar la situación con ella, no tardo en buscarla para disculparse como es debido.
Sora ya estaba sentada en una de las mesas que el instituto de Odaiba tiene al aire libre, el encuentro con Yamato le había quitado por completo las ganas de comer, estaba completamente furiosa y farfullaba cosas sin sentido hasta que la aparición de una de sus amigas hizo que reaccionase.
-Hi Sora!, ¿hoy no comes con creído-Ishida?.- dijo la joven con la bandeja en la mano mientras tomaba asiento al lado de la pelirroja.
Se trataba de Naoko Sakurai, una chica alegre y divertida, que por su carácter hizo en seguida buenas migas con la portadora del amor, ambas estaban en el club de tenis, y para Sora era su mejor amiga en el instituto (realmente su única amiga), ya que salir con el chico con el que la mayoría de las chicas sueñan conllevaba perder muchas amistades del sexo femenino.
-Hola Naoko-chan…- saludó Sora con desgana sujetándose la cabeza con la mano mientras observaba como su amiga tomaba asiento.-… no hoy no como con Yamato.
La joven pronto captó el tono abatido de su amiga, y supo que había sucedido algo con el rubio, a Naoko nunca le ha caído demasiado bien Ishida, no soporta esa actitud chulesca y soberbia que tenía a veces, de modo que vio el momento perfecto para poder criticar al muchacho.
-¿Qué te ha hecho ese idiota?
-¡Naoko!, no le insultes…- defendió Sora inconscientemente.
-¡Oh vamos!, es un idiota integral, la verdad aún no entiendo como una chica como tu se fija en ese creído, es superior a mi…
-Tu no le conoces… no es como aparenta- dijo Sora con cierta melancolía.
-Pues a mi me parece un creído muy poco interesante.- continuó la muchacha, mientras revolvía su comida.
En ese instante Yamato se acercó a la mesa, Sora no se dio cuenta de su presencia ya que estaba demasiado ocupada contemplando sus zapatos mientras pataleaba el suelo de forma repetitiva, por el contrario su compañera de mesa si se dio cuenta, y con un tono desagradable gritó:
-¿Qué leches quieres Ishida?, ¡¿no ves que nos tapas el sol?!
Al escuchar eso, la portadora del amor alzó la cabeza encontrándose así con Yamato de pie, al borde de la mesa, que con una fingida sonrisa se disponía a contestar a Naoko.
-Buenas días a ti también Naoko-chan, ¿te importaría dejarme a solas con Sora?
-¿Y a ti te importaría desaparecer?.- respondió la chica haciendo un chasquido con los dedos, como si hiciese un conjuro de magia.
-Eres una antipática….- empezó Ishida.
-¡Y tu un soberbio!.- respondió la muchacha levantándose de la mesa y encarándose a Ishida.
-Y tu estas amargada…- siguió Ishida en tono provocador.
-¡Y tu más!.- grito la chica.
-¡Tu más!
-¡Tu!
-¡Tu creído de mierda!
-¡No, tu petarda engreída!
-¿Qué me has llamado?.- preguntó la joven en un arranque de ira.
-Petarda engreída.- repitió Yamato mientras movía la cabeza a un lado y a otro de forma divertida.- ¿Quieres que te lo diga más despacio?… Pe-tar-da en-…
-¡Lo mato!.- saltó la muchacha agarrando al joven del cuello.
Entonces fue cuando Sora, que había estado contemplando este impagable duelo dialéctico cada vez más estupefacta, se levantó al fin del banco metiéndose en medio de sus dos amigos.
-¡Basta ya!.- gritó mientras extendía los brazos para separarlos, luego volviéndose a Naoko le dijo amablemente.- Naoko, no le hagas caso, anda ve a beber agua y relájate.
Es que esa chica tenía mucho genio y carácter, y si tenia que pelearse, se peleaba, pero al fin y al cabo, aunque no soportase a Yamato, este era un asunto de Sora, por lo que le hizo caso dejando solos a los chicos.
Cuando se fue, la pelirroja volvió a tomar asiento mientras resoplaba, Yamato aún no entendía porque esa chica le tenia tanto odio, ya que al ser amiga de Sora él siempre intento ser amable con ella, pero últimamente sus encuentros eran totalmente caóticos, se quedó observando como se alejaba y sin pensar dijo:
-No se como puedes ser amiga de esa payasa.
Y Sora explotó.
-¡¡Y yo no se como puedes ser tan desagradable!!.- gritó completamente enfada, sorprendiendo a Yamato, ya que para nada pensó que ese inocente comentario le enfureciese tanto, pero lo que más le afectó es lo que Sora dijo a continuación.- para que te enteres, Naoko es de las pocas chicas del instituto que no ha dejado de hablarme y que no intenta hacerme la vida imposible por salir contigo, así que te pido que seas más respetuoso con mi amiga ¡¿has entendido?!
El compañero de Gabumon enmudeció por completo, nunca pensó que su relación con él le habría traído a Sora problemas con las chicas del instituto, bueno, no era tonto y sabía que muchas chicas le criticaban solo por el hecho de estar con él, pero no se imaginaba que hubiese sido para tanto, se sintió realmente culpable, si Sora no tenía amigas en el instituto era por su culpa, pensando en eso el rubio agacho la cabeza y susurró:
-Perdona, no lo sabía… lo siento.
La pelirroja no dijo nada, seguía demasiado enfadada con Yamato, por lo que solo se limitó a cruzar los brazos y girar la cabeza hacia a un lado, Yamato la miró, con cuidado para no perturbarla tomo asiento en frente de ella y con calma preguntó:
-¿Podemos hablar?
La respuesta le sorprendió por completo, Sora no tenía ninguna intención de hablar y mientras se levantaba de la silla dijo con ironía.
-Lo siento Yamato, pero no quiero llegar tarde a mi clase de plastilina…
El joven reaccionó a tiempo tomándola de la muñeca para que no pudiera irse y con esta aún de espaldas le dijo:
-No se tu, pero yo no soporto esta situación, no me gusta estar enfadado contigo… por favor, escúchame…
-¿En serio crees que después del corte que me has dado en la fila de la comida me apetece hablar contigo?.- preguntó la chica volviéndose con furia.
-Perdona por eso también, ya sabes que a veces se me calienta la boca y digo cosas que no pienso…
-Si lo piensas.- respondió dándole de nuevo la espalda.-… esta claro, para ti sólo soy una niñata inmadura.
-¡Eso no es cierto!.- exclamó mientras se levantaba.
-Claro que lo es.- repitió la chica intentando soltarse del agarre que mantenía Yamato.
-No, no lo eres… ¿y sabes porque?.- le susurró con dulzura al oído.- porque yo nunca me fijaría en una niñata inmadura.
Al sentir el aliento de Yamato en su oído, Sora sintió un gran estremecimiento, pero también sintió de nuevo ese tono dulce y tierno con el que siempre le hablaba. Eso fue suficiente para que Takenouchi se diese la vuelta y tomase de nuevo asiento, aceptando la proposición de Yamato para solucionar las cosas, pero aún estaba lejos de ponerle las cosas fáciles a su chico, y este lo supo cuando le hizo la pregunta que todas las chicas de Odaiba desearían escuchar por parte de Yamato, pero Sora una vez más demostró que no es como todas las chicas de Odaiba.
-Sora, ¿pasaras el día de San Valentín conmigo?
-¿Qué pasa?, ¿es que Jun no esta libre?.- respondió con rencor y dejando a Yamato completamente atónito.-… no espera ya se, quedaras con Jun el día 13 y conmigo el 14 ¿no?, como necesitas ensayar nuestras citas…
Ishida, que lo último que deseaba era volver a tener una discusión con Sora aguantó esas puñaladas con una paciencia desconocida, hasta que no pudo soportar más el cinismo con que le hablaba, y con claros síntomas de que esas palabras le estaban haciendo daño musitó:
-Como quieras…
Se levantó, y al ver como se iba abatido, un pensamiento pasó por la mente de Takenouchi, "Sora eres estúpida", y es que Yamato estaba poniendo todo de su parte para reconciliarse y ella solo se burlaba de él metiendo el dedo en la llaga, sintiéndose estúpida por esto, llamo a Ishida y tras murmurar unas disculpas, Yamato volvió a tomar asiento junto a ella.
-Es que… tendrías que habérmelo dicho.- dijo la muchacha ya mas calmada, y como era de esperar Ishida no se entero de que hablaba.
-¿El que?
-¡Que no querías patinar!, ¡habríamos hecho algo que los dos quisiésemos!.- gritó dejando de nuevo a Ishida bastante alucinado, ya que pensaba que este tema ya era historia.
-¡Sora!, ¿aún estas con eso?, si al fin y al cabo no fue tan malo, me divertí mucho contigo… excepto por la discusión fue un día muy entretenido, ¿Por qué no lo olvidas ya?
-Yamato por favor, no se trata de patinar, eso solo es un símbolo, se trata de todo, de nuestra relación, ¿Cómo va funcionar si no me dices lo que piensas?, me gustaría que fueses más comunicativo, que sino quieres patinar me lo digas, que si no quieres ir al cine me lo digas… que no siempre tengamos que hacer lo que yo quiera, quiero que te abras más a mi, que propongas cosas ¡¡me gustaría que me dijeses lo que sientes!!, ¡no puedo leer en esa cabezota!.- terminó completamente frustrada mientras daba un amistoso golpe a la frente de Ishida.
Y de nuevo, el discurso de Takenouchi volvió a sorprender al rubio, no entendía como una conversación sobre patinar se había trasformado en un reproche sobre su falta de expresividad y bastante estupefacto intento articular algo convincente.
-Yo… bueno… intento mejorar en ese aspecto… pero entiéndelo a veces me cuesta un poco expresarme, aunque contigo lo intento, pero es que no quiero… que te molestes, ni decir o hacer algo que haga que te sientas mal…
-Solo quiero que te sientas con confianza para poder expresarme lo que sientes, se que a veces no lo pongo fácil, me enfado con facilidad, pero yo también quiero mejorar en ese aspecto.- contestó la joven con ternura mientras tomaba entre sus manos la de Ishida.
Entonces el portador de la amistad sonrío y con voz de niño bueno preguntó:
-Eso quiere decir que, ¿pasaras el día de San Valentín conmigo?
-Claro que si.- respondió la chica con una sonrisa.
Ishida se levantó en el acto para tomar asiento al lado de su chica, estaba decidido a besarla, pero cuando iba a hacerlo cayo en la cuenta de que estaba en el instituto y la vergüenza primo sobre sus instintos, por lo que solo se atrevió a darle un tímido beso en la mejilla, Sora le miró con ternura y para no ponerse más acaramelados, Yamato optó por poner diversión al momento.
-Sora ¿me ayudas con el pinta y colorea?, es que si me salgo de los bordes la seño no me dejara elegir juguete…
-Baka…
Ya olvidada por completo esta pequeña crisis en su relación, la pareja siguió disfrutando de los fríos días del mes de febrero, y sin darse a penas cuenta, el esperado día de San Valentín llegó, y vino cargado de múltiples sorpresas.
Ese día había un gran revuelo en el instituto, los jóvenes permanecían a la espera de recibir sus chocolates, y si el chocolate provenía de la chica que les gustaba, la felicidad se adueñaba de ellos. Ajenos a todo esto una pareja paseaba por los pasillos del instituto, cuando el chico no pudo contener más su curiosidad respecto al día de hoy y preguntó:
-Sora, ¿Qué vas a hacer hoy?
-¿Eh?.- acertó a decir la chica, totalmente sumergida en su mundo.
-Hoy, ¿Qué vas a hacer?.- repitió Taichi zarandeando a la pelirroja del brazo, esta le miró sorprendida.- te lo pregunto porque vamos a hacer una fiesta… bueno en realidad es una excusa para que los chicos que no tenemos pareja no nos sintamos solos… va a ir mucha gente, hasta Koushiro.. ¡¡¡solo como amigo!!!.- desmintió rápidamente para no dar lugar a más rumores.
-¡Oh!, eso esta muy bien… pero yo no puedo… yo… estaré con Yamato.- respondió mientras se le dibujaba una sonrisa por pensar en su inminente cita.
-Si, claro.- asintió el moreno.- pero de todas formas os podéis venir los dos, así estará mas animado.
-Lo siento Tai-kun.- respondió con dulzura rotando en sus manos unas florecillas.- pero es que… es nuestro primer San Valentín, y Yamato lo esta preparando todo, aún no se ni donde vamos a cenar, va a ser todo una sorpresa.
Taichi comprendió que iba a ser imposible la asistencia de sus mejores amigos a su particular fiesta, pero eso no evitaría que intentase dar envidia a Sora por lo genial que iba a estar.
-¡No sabes lo que te vas a perder!, va a ser un fiestón…
-Me alegro.- respondió la chica a la vez que seguía contemplando sus flores y manteniendo su sonrisa, hasta que salió de golpe de su momento zen cuando su amigo se tiró a sus pies y suplicó desesperado.
-Es mentira, va a ser un rollo, por favor búscame alguna chica para hoy…
Sora le revolvió el pelo de forma amistosa, y volviendo a su mundo de felicidad dijo:
-Toma Taichi, feliz San Valentín.- entregando una de las flores al abandonado Yagami y siguiendo su camino.
-Se ha vuelto una cursi…- murmuró Yagami con frustración.
Prosiguiendo por el pasillo del instituto, y con la vista puesta en sus florecillas, Sora al fin se encontró con Yamato, y al verlo sonrío de nuevo. Sin decir ni una palabra le tendió una de sus flores, este se sorprendió por esta acción pero la acepto con una sonrisa.
-Feliz San Valentín Yamato…- dijo la chica con el rubor en el rostro.
-Feliz San Valentín.- le respondió el joven, colocándose a su lado para seguir el camino al aula.
Sora, miraba a Yamato de reojo, deseaba preguntarle todo los detalles de la cita de hoy, finalmente con la mayor sutileza posible se atrevió a preguntar:
-Yamato… ¿Qué vamos a hacer?
-Sorpresa.- respondió este sin inmutarse.
-Dime al menos donde vamos a cenar.
-Sorpresa.
-¡Necesito saberlo!.- exigió la chica parando en seco, haciendo que Ishida se parase también y se girase hacia ella.- tengo que saber que clase de restaurante es, para vestirme adecuadamente.
-Sora, tu siempre estas bonita, da igual lo que te pongas.- respondió, provocando más rubor si es posible en el rostro de su amada.
-Pero Yamato…
-Esta bien.- accedió al fin el chico, rodeándola por el hombro y haciendo que volviesen a caminar.- es un sitio, donde hay comida variada y ambiente juvenil…
-¿Juvenil?.- preguntó la joven confusa.
-Si, bueno… aunque también van familias y parejas… te gustara.
-¿Es muy elegante?.- preguntó apurada.
-Claro…- respondió el joven sin ningún convencimiento.
Tas las clases, la hora de la cita no tardó mucho en llegar, Yamato fue de lo más puntual y tras recibir los tradicionales chocolates de Sora, se dirigieron a cenar. Como dijo Yamato, el ambiente era… bueno no era el mas elegante del mundo, pero comieron de maravilla en esa pizzería-hamburguesería y tras la cena, ambos pasearon por las calles de Odaiba, recordando lo que había dado de si su cena.
-Lo siento, ha sido muy cutre…- se disculpaba Ishida por décimo quinta vez.
-Tranquilo Yamato, ha estado muy bien, pensaba que seria algo más sofisticado… pero he de reconocer que me has sorprendido con la pizzería.- intentaba animar Sora al abatido Yamato.
-Yo quería un restaurante elegante, pero ya estaba todo reservado… te prometo que la próxima vez no dejare todo para el último día.- dijo el chico, haciéndose notas mentales para el futuro.
-De verdad que ha sido perfecto, no te preocupes.- consolaba de nuevo la pelirroja.
Esas palabras hacían que Yamato se sintiese completamente reconfortado, aunque la hubiese llevado a cenar a una cloaca, Sora le habría encontrado el punto bueno y eso era una de las cosas que más le gustaba a Ishida, el eterno optimismo de su chica. Pensando en esto prosiguió con su plan para el día de hoy, Sora no lo sabía pero el paseo que estaban dando no era casual, puesto que el chico la estaba guiando hasta el lugar donde le iba a dar su correspondiente regalo de San Valentín. Ella no era consciente pero empezaba a extrañarse debido a que Yamato, lejos de llevarla a algún lugar romántico la había guiado por la zona de los embarques, donde daba comienzo el imponente puente colgante, el Rainbow Bridge. Finalmente, vio concluido su paseo, parándose justo debajo del puente y mirando a Sora dijo:
-Ya hemos llegado.
-¿A donde?.- preguntó esta confusa mirando hacia todos los lados.
-Ven.
Tendiéndole la mano, hizo que le siguiese, y con cuidado la guió por todo el embarque, hasta llegar a la orilla, desde donde se puede ver como se extiende todo el agua hasta el otro extremo del puente. Yamato se quedo mirando el horizonte, Sora no tardo en hacer lo mismo y unas palabras salieron por inercia de su boca.
-Es precioso…
Y es que la vista que tenían era increíble, el reflejo en el agua de las luces de Tokio, hacían ese lugar realmente hermoso.
-Lo descubrí poco después de volver del Digimundo.- empezó a hablar Yamato mientras seguía impasible, Sora se volteo para escucharle.-… es, como una burbuja fuera de la ajetreada ciudad, puedes verla… pero ella no puede verte a ti, el puente te esconde y te da tranquilidad… es como volver al Digimundo, un lugar para estar solo…
Respiró con fuerza, cerrando los ojos para disfrutar de la calma que le proporciona ese lugar, y cuando los abrió de nuevo, los dirigió a Sora, que le miraba emocionada por las palabras que acababa de escuchar.
-Bueno… ahora ya no… es mi regalo, quiero compartir este lugar contigo… si tu quieres.- dijo acercándose hacia la pelirroja con timidez.
-Gra... gracias..- tartamudeó la chica nerviosa por empezar a sentir la respiración de Yamato cerca de ella.
Y sin tenerlo preparado, un pensamiento recorrió la mente de Yamato, se trataba de algo que llevaba sintiendo mucho tiempo, y siempre lo había retenido para si mismo, pero esta vez, en esta atmosfera perfecta, no hizo nada por retener sus palabras y simplemente dejo que fluyesen.
-Te amo.
Sora quedó totalmente paralizada al escuchar eso, miró a Yamato que le miraba con cierta inseguridad pero con total sinceridad, esperaba alguna respuesta por parte de ella, sabia lo que debía responder, de hecho deseaba responderle esas mismas palabras, dejarle claro que el sentimiento era mutuo, pero al contrario que a Yamato a ella no le fluyeron las palabras, y poniéndose excesivamente nerviosa, aparto la mirada viendo en el horizonte la excusa perfecta para salir de ahí.
-¡Vaya!, se ve la torre de Tokio, desde aquí es preciosa…
Yamato quedó inerte, extrañado, analizando la respuesta de Sora, y que obviamente no era la que deseaba, con tristeza por saber lo que esto quería decir, le siguió el juego a la pelirroja.
-Si… tienes razón.
El día de San Valentín acabo para Sora y Yamato, desde el momento en que el rubio había confesado sus sentimientos, el ambiente había sido congelante, Yamato estaba triste, y Sora enfadada consigo misma por la tristeza del chico, y también con el propio Yamato por haberle dicho eso, estaba realmente confusa, estos dos meses estaban yendo demasiado rápido para ella.
Al final de la cita se despidieron de una manera muy distante y esa noche ambos no pudieron pegar ojo por lo que paso, Yamato no dejaba de sentirse culpable por haber estropeado todo confesándose, y a la vez triste por saber que Sora no sentía lo mismo, en cambio Sora… Sora no sabía que pensar.
Por suerte para ellos, el día siguiente a la desanimadora cita de San Valentín era sábado y por ello no tendrían que verse las caras en el instituto y aguantar esa incomoda situación.
Yamato estaba pensativo en su casa, no sabía como solucionar esto, normalmente, cuando se equivocaba bastaba con pedir disculpas y ya esta, pero esta vez era diferente, no consideraba que se hubiese equivocado y aunque fuese así, no podía pedir disculpas por tener esos sentimientos hacia ella. Arrojado en la cama, con estos dilemas en la cabeza, una luz cegadora invadió la habitación saliendo de ella Takeru, Patamon y Gabumon.
-¿Qué hacéis aquí?.- preguntó molesto, ya que era más que evidente que quería estar solo.
-No te enfades hermano.- dijo Takeru incorporándose.- es que estábamos en el Digimundo y Gabumon quería venir a verte…
-Si, aparte de que Takeru quiere saber que tal fue tu cita de San Valentín de ayer con Sora.- dijo Patamon haciendo que Takeru tuviese ganas de ahogarlo.
-Es verdad Yamato, ¿Qué tal te fue?.- preguntó el digimon de la amistad dirigiéndose hacia su abatido compañero.
-Déjame en paz.- contestó bruscamente Yamato sin ni siquiera mirarle.
Esas cortantes palabras, fueron suficiente para que Takeru y sus amigos se diesen cuentan de que la cita no había ido demasiado bien que digamos. A Takaishi no le gustaba ver así a su hermano, quería animarlo como fuera, pero lo conocía, sabia que necesitaba tiempo, por eso se sento en el suelo para observarle, y se dedico a esperar.
Tras casi una hora, Yamato se reincorporó, se sentó en el borde de la cama y llevándose las manos a la cabeza dijo:
-La cague.
Gabumon tomo asiento a su lado, mientras Takeru seguía observándole con detenimiento mientras Patamon descansaba en su cabeza.
-¿Qué paso Yamato?, cuéntanoslo.- pidió Gabumon con amabilidad.
Yamato se resistía a hablar, para él no era fácil expresar sus sentimientos con nadie, y por una vez que se había arriesgado, había sido una de las experiencias más dolorosas de su vida, pero necesitaba hablar con alguien, y en su hermano y compañeros digitales encontró el desahogo perfecto.
-Yo… bueno… le … dije… que la amaba.- finalizó el chico con tristeza, para asombro de todos los presentes.
-Pero… eso no es malo… ¿no?.- preguntó Patamon con inocencia, sin saber que había despertado la furia de Yamato.
-¿Qué no es malo?, ¡¡claro que es malo!!, para ella parece ser que fue horrible, ¡¡horrible!!.- gritó el músico levantándose de la cama y empezando a andar de un lado a otro desquiciado.-… me dice que quiere que me abra, que quiere que sea más comunicativo, que le diga lo que siento… y cuando lo hago ¡¡¡me habla de la torre de Tokio!!!, ¡¡¡¡LA TORRE DE TOKIO!!!!, ¿se puede saber entonces para que me echo todo ese discurso sobre los sentimientos?, ¡¡¿para reírse de mi?!!
Lo presentes, que estaban abrumados con tanta información trataron de poner un poco de orden.
-A ver si lo he entendido bien.- empezó Takeru.-…le dijiste que le amas, ¿y ella te hablo de la Torre de Tokio?
-¡¡Si!!, ¡eso fue lo que paso!, ¿te parece normal?, porque a mi ¡¡no!!.- grito de nuevo Yamato completamente histérico.
-Bueno, tienes que reconocer que con la nueva iluminación que le han puesto se ve preciosa.- dijo Takeru intentando poner un poco de humor al asunto, pero la mirada que le dedico Yamato fue suficiente para que se callase.
Yamato seguía bastante nervioso y enfadado, sus compañeros permanecían callados por precaución, hasta que la calma llego un poco a él, y mas relajado reflexionó sobre cual era el siguiente paso que debía dar en su relación.
-Voy a dejarla.
-¿Qué?.- preguntó Takeru con preocupación.
-Pues eso, voy a dejarla, es lo mejor para las dos.
-Pero Yamato, si tu la amas.- dijo Gabumon.
-Pero ella no.- contestó Ishida tristemente.- y yo se que voy a seguir enamorándome más cada día, y si ella no siente lo mismo, estaremos alargando algo absurdo y cuanto más lo alarguemos más me dolerá cuando acabe, por eso lo mejor es cortarlo desde el principio.
-Pero Yamato…- intentó detenerle su hermano, pero ya era tarde, estaba completamente decidido y en un instante ya se dirigía camino a casa de Sora para comunicarle su decisión.
Mientras esto sucedía, Sora se encontraba reflexionando sobre lo sucedido en su habitación, y como ella sola no había llegado a ninguna conclusión, decidió pedirle consejo al ser que mejor comprendía sus sentimientos.
-Sora, ¿Qué tal te fue tu esperado día de San Valentín?.- preguntó Piyomon ilusionada.
-Bueno… por eso te he llamado…
-¿Qué paso?.- preguntó la digimon ave preocupada por el tono empleado por su amiga.
-Te amo…- contestó la chica abatida.
-¡Yo también te amo Sora!.- respondió la digimon abalanzándose a los brazos de su compañera.
-No, no lo has entendido…- explicó la pelirroja una vez que pudo separar a su afectuosa amiga.
-¿No me quieres?.- preguntó con tristeza.
-No es eso…
Y tras esta pequeña confusión, Sora le contó con todo detalle la cita con Yamato, y lo confusa que se encontraba en este momento, Piyomon al escuchar toda la historia dedujo lo siguiente.
-Entonces… ¿tu no le amas?
-¿Qué?… yo... si... bueno… no es eso…- respondió la joven apurada.
-Y entonces ¿por que no se lo dijiste?
-Bueno, no es tan fácil… no me lo esperaba.- se excusó la portadora del amor como pudo.
-Sora, Yamato no es demasiado expresivo, tu siempre lo dices, ¿te das cuenta del esfuerzo que debió hacer para confesarte sus sentimientos?.- preguntó la digimon intentando que Sora comprendiese el dolor que había causado al rubio.
-Yo… no lo se… es que fue muy repentino… todo esta siendo muy repentino.- comenzó la pelirroja alterada.- no llevamos ni dos meses juntos, ¡¡ni siquiera me ha pedido que sea su novia de forma oficial!!, y va y me dice que me ama… ¡¡¿Qué credibilidad puede tener eso?!!
-Tal vez la credibilidad de un chico que lleva más de tres años enamorado de ti.- contesto tajantemente, la particular "Pepito grillo" de Sora.
Esta enmudeció ante esas palabras, puede que tuviese razón, que Yamato llevase tres largos años enamorado de ella, ¿y ella?, ¿Qué era realmente lo que sentía por Yamato?, ¿Por qué no pudo responderle a su declaración de amor?, ¿acaso no le amaba?… Esa idea cruzó su mente, sintiéndose terriblemente miserable, ¿es que no había superado sus miedos al amor?, ¿sus miedos a amar?, hasta que conoció a Piyomon, nunca le había dicho te quiero a nadie, ni siquiera a sus padres, pero con Piyomon todo cambio, ella le enseño donde estaba el verdadero amor, y que ella lo tenia de sobra, desde entonces pensó que todo seria mucho más fácil, le costaba menos expresar su amor a sus padres, a su compañera, y hasta a sus amigos, pero con Yamato… ¿Por qué con Yamato era diferente?, ¿Qué había de diferente en el amor que sentía por Yamato?, hacia él sentía algo que no había sentido nunca por nadie, ¿era eso el verdadero amor?
-Sora, ¿a que tienes miedo?.- preguntó Piyomon devolviendola a la realidad.-… ¿a que no te ame?, sabes que no es así, entonces ¿Por qué no expresas tu también tus sentimientos?
-Piyomon… yo… si… si le amo.- musitó la chica, dándose cuenta de que era la primera vez que pronunciaba esas palabras refiriéndose a Yamato.
-Entonces, ¿Qué te detiene?, ¡¡ve a decírselo!!.- dijo la digimon emocionada.
Pero Sora no estaba por la labor, se arrojó a al cama y tapándose la cara con las manos recordó como fue su cita de ayer, y que no iba a ser tan fácil expresarse ante Ishida.
-No lo entiendes, debe de estar destrozado… si yo me llego a declarar y el me habla de la torre de Tokio, me metería en una alcantarilla y no saldría el resto de mi vida.- hablaba la chica frustrada.
-¡¡Sora!!.- gritó la digimon perdiendo la paciencia.- ya veras como en cuanto oye que tu también le amas, a Yamato se le pasa cualquier dolor que sienta.
-Pero…
-¡¡¡Ve!!!
-Yo…
-¡¡¡Que vayas!!!.- gritó la digimon, preparándose para hacer un ataque si Sora se resistía a ir en busca de Yamato.
Con sus sentimientos, mas o menos claros, y por claras amenazas de Piyomon, Sora salió en busca de su chico dispuesta a confesarle la verdad. Corría a una velocidad infernal, calle abajo, en dirección a casa de Yamato, hasta que simplemente choco, llevándose consigo a la persona contra la que se estampo, y quedando los dos en el suelo ella encima de él. Ni se había percatado de contra quien había chocado hasta que reconoció su voz.
-Vaya Speedy, no solo eres rápida con los patines.- dijo Yamato, intentando dibujar una sonrisa en su rostro, cosa un poco difícil ya que se dirigía a casa de Sora para cortar con ella, y eso le llenaba de tristeza.
Sora abrió los ojos, encontrándose la cara de Yamato a menos de un palmo de la suya, y entonces lo supo, en los ojos de Yamato, vio ese amor del que le hablaba Piyomon, ese amor que estuvo oculto durante años, pero no solo por parte de Yamato, sin saberlo ella también había ido fraguando ese amor desde que le conoció, y por fin todas las dudas que revoloteaban en su cabeza se formaron en una frase, que sorprendentemente no le costo nada pronunciar.
-Yo también te amo, Yamato.
El rubio se sorprendió mucho al escuchar eso, era un sueño hecho realidad, ya que deseaba que Sora le dedicase esas palabras desde el día en que la conoció.
-Lo siento, siento no haberme dado cuenta antes… soy un poco despistada, pero te amo, claro que te amo Yamato, desde siempre…
Poco a poco el joven rubio fue entendiendo lo que la chica que tenia encima suya le decía, le amaba, ¡¡le amaba!!, inconscientemente la sonrisa se adueño de su rostro y olvidando por completo porque se dirigía a casa de Sora en ese momento, solo pudo responder.
-La torre de Tokio, se ve preciosa desde aquí…
Con la sonrisa en el rostro de Sora, y la sonrisa en el rostro de Yamato, ambos se fundieron en un calido beso, un beso muy especial, ya que estaba lleno de amor, puede que todos los que se hubiesen dado anteriormente también estuviesen repletos de amor, pero ellos no lo sabían, ahora si, estaban completamente seguros, ese sentimiento tan especial que sentían el uno por el otro y que a veces les costaba tanto entender era amor.
Tras esta declaración, el mes mas corto del calendario no tardo en irse, dejando con él ese sentimiento tan calido que envolvía por completo a Sora y Yamato, y que de ahora en adelante no dudarían en expresar, siempre que lo necesitasen.
.
N/A: y hasta aquí el mes de febreo… espero que os haya gustado, bueno respecto a este capitulo solo decir que puse lo de que Yamato le declarase su amor a Sora en San Valentín como homenaje al CD drama Michi e no armor shinka, en el que Yama grita eso tan maravilloso y que nos encanta escuchar tanto a las/os sorato fans ¡¡¡Sora ai shiteru!!!
Y que decir, que espero veros a todos en ¡¡mi querido marzo!!
Gracias por leerlo!!!
