"¿Estamos dentro?"

Kumiko caminaba por los pasillos de la escuela. Se dirigía al comedor cuando, a lo lejos, logró divisar a Gris que se encontraba recargada en una de las tantas ventanas. Se acercó lo más rápido que pudo, su expresión mostraba preocupación y felicidad a la vez.

–¿Gris? ¿Qué tienes, estás bien?–pregunta Kumiko colocándose a un lado de la pelinaraja. Ésta desvió su mirada observando fijamente los ojos castaños de Kumiko.

–Dime… ¿cómo estarías tú si la persona que más quieres va a estar contigo a solas toda la tarde?

–Muy bien, eso me hizo pensar mucho, así que dime que fue lo que paso– Gris contó lo sucedido, Kumiko estaba que le ganaba la risa, no podía imaginarse a su amiga en aquella situación. Era obvio que la apoyaría en todo lo que pudiera.

–Hasta que se te hizo– comentaba la castaña en forma de burla dando unos pequeños codazos en la cintura de la pelinaranja.

–Tienes razón, tal vez no fue la manera en la que habría querido pero, me dará tiempo para conocerlo un poquito más.

–Y para que él te conozca también - comentaba Kumiko– definitivamente esto será emocionante.

–Sabes, cuando dices eso me das miedo– Éste comentario hizo que la sonrisa de la castaña creciera aún más. Ella era todo lo contrario a Gris, dulce, tierna… pero cuando se proponía a ayudarla definitivamente estaba lista para hacer cualquier cosa, mostrando cuan buena amiga podía llegar a ser.

Después de su pequeña platica se dirigieron al comedor. Una vez que compraron su almuerzo se sentaron en una de las mesas sin darse cuenta de que dos miembros del club de tenis se habían percatado de su presencia.

Oishi y Kikumaru platicaban animadamente mientras devoraban sus alimentos. En eso, Kikumaru alcanzó a ver a Kumiko y Gris que entraban al comedor. Comenzó a seguir con la mirada a la castaña y por unos minutos dejó a su amigo hablando como loco. Se dedicó a observar cada detalle de su rostro, sus ojos grandes y castaños, su larga cabellera ondulada… definitivamente se había perdido en ella. O eso hacía cuando algo empezó a tapar esa vista, percatándose de que Oishi pasaba su mano frente a él de arriba abajo cómo tratando de regresarlo a la realidad.

–Oishi, ¿qué haces?–pregunta a su compañero quién lo miraba confundido.

–¿Qué hago? Llevó cinco minutos hablando solo, ¿qué es lo que miras?– Oishi siguió la mirada de Kikumaru que lo llevó hacia aquella chica y comprendiendo lo que pasaba con su amigo. El pelirrojo se dio cuenta de la mirada de Oishi y rápidamente comenzó a dar un montón de excusas.

–No, no es lo que piensas, es que yo… estaba viendo la comida y… y pues luego vi para allá y estaba ella y…

–Tranquilo Kikumaru, hacen una bonita pareja– comenta Oishi sonriente

–¿Enserio lo crees?–pregunta el pelirrojo emocionado sin embargo, se dio cuenta de las intenciones de su compañero de dobles, que ahora le decía con la mirada "caíste"– Ah Oishi eso fue trampa, ¡no es justo!– reclamaba infantilmente inflando un poco sus mejillas y cruzándose de brazos, mientras el pelinegro sólo reía ante sus acciones.

Comparado con ese receso tan peculiar, el resto de día continúo con más tranquilidad. Al final, las clases terminaron y todo el mundo regresaba a sus hogares.

Antes de salir de la escuela Gris recordó lo que Syusuke le había dicho, y que por salir rápido del salón, no le dijo donde vivía. Pero cómo podía ser tan tonta, una oportunidad así no se da todos los días y ella la había arruinado. Así, sin más, se quejó durante todo el camino de regreso a casa, después de todo no encontraría a Syusuke con todas las personas saliendo de la escuela.

Pasaron unas horas y ella continúo con sus actividades cotidianas. Se encontraba sentada en la sala frente a una pequeña mesa que estaba llena de útiles escolares. Había comenzado a responder los ejercicios de matemáticas o por lo menos eso intentaba hasta que escuchó como alguien tocaba la puerta, así que se levantó y al abrir la puerta casi se le cae la boca al suelo.

-Hola, lamento llegar un poco tarde pero fue algo difícil encontrar tu casa- se disculpaba Fuji amablemente

-Pero tú . . .¿cómo? ¿quién?- tartamudea Gris sin terminar ninguna de sus oraciones

-Kumiko me dio la dirección, dijo que seguramente se te había olvidado dármela- explicaba Syusuke aún sonriendo. Gris daba mentalmente gracias a los dioses por tener a Kumiko. Inmediatamente lo dejó entrar para que comenzaran con su trabajo.

-Veo que ya has comenzado- dice el castaño al ver el tiradero de cuadernos que la chica tenía en la sala.

-Lo siento, es que en verdad pensé que no vendrías

–¿Puedo preguntarte algo Gris?– pregunta el ojiazul ya sentado en uno de los sillones quedando frente a frente con la chica.

-Depende, porque si es lo del partido de la mañana, ya se que no debimos de hacerlo y que estuvo mal, así que lo sentimos- dice primeramente antes de que Fuji lograra decir algo.

- No hicieron nada malo, de hecho el partido fue increíble-comenta sin perder su sonrisa-Sólo quiero saber , ¿por qué lo hicieron?

-Bueno te contaré. Inicialmente Kumiko y yo habíamos entrado a Hyotei, habíamos escuchado cosas muy buenas acerca de su club de tenis y quisimos probarlo. Cuando finalmente entramos nos dimos cuenta de que en el club femenino sólo se dedicaban a animar al masculino, sus entrenamientos eran inconstantes y casi ni había partidos. Después de un tiempo las dos decidimos retar a alguno de los chicos, queríamos ver cuál era nuestro nivel dentro de Hyotei, así que nos disfrazamos y jugamos contra dos de ellos. Al final pudimos empatarlos, después de eso nos ofrecieron entrenar con ellos, claro que a escondidas del entrenador, y durante un tiempo todo estuvo bien hasta que éste se dio cuenta y nos prohibió seguir jugando con ellos. Lo peor de todo fue que la capitana del club femenino nos hecho.

-Ya veo, fue por eso que esta vez se disfrazaron, lastima que no contaban con la fuerza de Momo- dice Syusuke inocentemente

-Sí, por cierto, no tiene nada que ver con el tema pero tuve esta duda desde el principio, ¿Tezuka sonríe?- pregunta Gris ingenuamente por lo que Fuji comienza a reír ligeramente haciendo que la pelinaranja se ruborice. -¿Qué es tan gracioso?-

-Lo siento pero es la primera vez que me preguntan eso. Verás, Tezuka tiene una personalidad tranquila y seria, ya sabrás cuando lo conozcas bien

-¿Por qué dices eso?

-Te lo diré cuando terminemos la primera hoja de ejercicios-dice Syusuke sacando su cuaderno

Gris no tuvo más opción que aceptar los términos del prodigio y comenzar a resolver los problemas. Durante ese tiempo platicaron de algunas cosas más y terminaron llevándose muy bien. Por alguna razón la chica sentía que podía confiar en Syusuke y él podía darse cuenta que no era como cualquier otra persona que hubiese conocido y eso le agradaba.

-¡Por fin!- gritó Gris alegremente estirando sus brazos.

-Bueno, entonces es hora de irme-dice guardando sus cosas en la mochila que llevaba

-Espera, no te dejaré ir hasta que me digas lo que querías decir hace rato- dice en tono desafiante. Syusuke se acercó a la puerta pero Gris le impidió el paso.

-Esta bien, Tezuka habló con la entrenadora Ryusaki, dile a tu amiga Kumiko que las estaremos esperando mañana para el entrenamiento

-¿Es enserio?-pregunta Gris completamente sorprendida

-Como podría mentirte-dice tranquilamente Syusuke-Además, eso es lo que querían, ¿cierto?

-¡Wuau! Es la mejor noticia que me han dado en la vida-Fuji sólo veía como festejaba la chica, podía decir que se veía algo graciosa, pero por alguna razón le gustaba. Finalmente termino por despedirse y salir de la casa, dejando a la chica verdaderamente emocionada. Entre todos sus festejos Gris capto algo que no había notado, ¿quién le había dicho aTezuka que querían entrar al equipo? ¿Acaso habían sido tan obvias?

-Quien sabe, después lo sabré.-dijo dejando de preocuparse y dispuesta a darle unas muy buenas noticias a Kumiko.

Se dirigió a su cuarto, sus padres no tardarían mucho en llegar, así que lo mejor en ese momento era llamar a su amiga. Descolgó el teléfono y marco el número correspondiente, no paso mucho para que la voz de la otra línea se escuchara.

-Bueno.

-Kumiko hola, tengo muy buenas noticias-la castaña podía distinguir en su tono de voz mucha emoción.

-¿Enserio? Entonces vamos, dime y sorpréndeme

-La entrenadora Ryusaki y el capitán Tezuka nos han aceptado en su equipo-De repente el silencio se hizo presente. Gris comenzaba a preocuparse, tal vez le había dado un infarto-¿Kumiko? ¿estás ahí?

-Tranquila, veo que Syusuke ya te lo dijo-Gris estaba confundida

-¿Fuiste tú?¿Pero cómo?

-Verás. Te contare. . .

*0*0*0*0*0*0*0*FLASHBACK0*0*0*0*0*0*0*0*

El receso había terminado y poco a poco los estudiantes regresaban a sus aulas. Tezuka Kunimitsu se encontraba sentado en su pupitre, comenzaba a leer un libro que recién había pedido de la biblioteca cuando sintió que alguien lo observaba por detrás. Al voltear se encontró con la mirada fija de una castaña que se dio cuenta de que la había notado.

-¿Sucede algo?-

-Lo siento, es que te veías tan concentrado que no quería interrumpirte. Es solo que quería hablar contigo-Se sorprendió un poco pero no lo demostró. Intentaba pensar sobre que quería hablar –Es bueno, sobre los partidos de hoy.

-¿Acaso querían demostrar algo?

-Bueno, de hecho sí. Era para probar que no solo podíamos estar a su nivel sino que, podríamos superarlos de alguna forma

-¿Y cual era la finalidad de probarlo?-Su seriedad comenzaba a ponerla nerviosa.

-Es que, bueno Gris y yo nos preguntábamos si nos podrían aceptar en el equipo masculino, o cuando menos dejarnos entrenar con ustedes, ¿podríamos?-Su mirada se veía suplicante, normalmente era inaceptable pero, en verdad habían demostrado lo buenas que eran y no parecían tener alguna otra intención, tal vez las probaría por un tiempo.

-Hablare con la entrenadora, dependerá de ella. . .

0*0*0*0*0*0*FIN DEL FLASHBACK0*0*0*0*0*0*0*

-Entonces eso fue lo que pasó- dice Gris sorprendida, en verdad agradecía tener una amiga como ella.

-Sí, habló con la entrenadora y si nos aceptaron. Sin embargo, estaremos a prueba, sí logramos seguir con sus entrenamientos toda esta semana, lograremos que sea oficial.

-¿Aprueba? Bueno es mejor que nada.

-Sólo una cosa más, el único que sabe de eso hasta ahora, es Syusuke.