Una despedida
La casa estaba tan bella, demasiado arreglada, de manera fina al igual que la música, los alimentos eran realmente exquisitos, todos se la pasaban de maravilla, aunque cierto niño moría por ver a una invitada en especial.
- Que hermoso niño tienes Izayoi
- Es tan lindo (le aprietan una mejilla)
- Se parece tanto a su padre
Izayoi: En carácter más de lo que se imaginan
Inuyasha: Mamá ven por favor
Izayoi: ¿Me permiten un segundo? - se aleja de las señoras con las que platicaba - Dime hijo
Inuyasha: Perdóname, pero me molestan muchísimo esas señoras
Izayoi: ¿De cuando acá tan educado amor? ¿Quieres pedirme algo verdad?
Inuyasha se pone rojo, sabe que no le puede ocultar lo que esta pensando, pero prefiere resumir todo de modo simple para no levantar más sospechas.
Inuyasha: En realidad voy a tomar aire a la entrada, no quiero seguir con las señoras
Izayoi: Muy bien hijo ve
No tardo ni un segundo y casi sale corriendo sin darle las gracias a su madre, cuando llego a la entrada, no dejaba de mirar los carros que de detenían frente a la casa, pasaron algunos minutos cuando al fin llego su amiga. Inuyasha bajo a recibir a sus invitados, cosa que a la señora Samaria le pareció un gesto encantador, la verdad es que sentía demasiado cariño por el niño y sabía que su hija se lo tenía aun más.
Inuyasha: Buenas noches señora, hola Kagome
Samaria: Gracias por venirnos a recibir hijo, si gustas sigo sola, quédate a platicar con Kagome
Kagome: Siiiiiiiiiiiiiiiii, ups... digo, hola Inu, como estas
Los tres soltaron una risa, al parecer a los niños les agrado mucho la idea y no perdieron tiempo, aprovechando el lleno de su casa, Inuyasha llevo a Kagome la parte de atrás de la casa aprovechando que no había tanta gente como adentro, además todo estaba adornado de forma muy elegante, pequeños foquitos brillando desde lo alto de algunos árboles y las fuentes iluminadas, cerca de allí estaban unos columpios, la gente pasaba por allí pero no se detenían, el jardín estaba tan bello que preferían caminar.
Inuyasha: Kagome siéntate, mira te traje aquí por una razón importante y no quería que nos interrumpieran
Kagome: Si dime
Inyasha: Seguro algo te haz enterado, veras... la verdad es que.... no nos veremos por algunos años... o eso creo
Kagome: Perooooo, entonces es cierto, ¿te iras a estudiar al extranjero?
Inuyasha: Ese no es el motivo, mi padre nos lleva por trabajo, por eso estudiare fueras, el problema es que no tiene un tiempo definido, calcula que será terminando la secundaria
Kagome: ¡Tanto tiempo! ¿Y aun bajo la advertencia que puede ser más?
Inuyasha: .................
Kagome: No quiero que te vayas
Inuyasha: Ni yo, sabes que, te voy a extrañar demasiado.....
Kagome: Yo más... eres mi mejor amigo.....
No puede aguantar más las lágrimas y se pone a llorar, pero no quiere que su amigo la vea, así que se levanta rápido del columpio y camina rápidamente, pero Inuyasha la alcanza y la abraza.
Inuyasha: Yo no te quiero sólo como amigo... eres más que eso, creeme jamás te olvidare y te escribiré cartas para no perder el contacto contigo, ¿Harás lo mismo?
Kagome: Gracias por tus palabras, por supuesto que responderé tus cartas
Inuyasha: Kagome yo... quería pedirte que me esperes por favor, regresare, te lo prometo
Kagome no entendió muy bien a que se refería y claro, él tampoco fue muy claro pues tenía pena, pero cuando ella estaba por preguntarle, fueron interrumpidos.
Izayoi: Niños los andaba buscando, pro favor vengan conmigo
Los dos niños y la señora se dirigieron al salón principal, en ese momento se da el anuncio de felicitaciones al señor Inutaisho por su nuevo puesto en el gobierno, algunas palabras de despedida de gente importante, demasiado aburrido para los niños, pero a Inuyasha lo tenía su madre junto a su padre y Kagome se encontraba casi atrás de toda la gente que se acerco para brindar por el éxito de Inutaisho.
La noche ya estaba por terminar, pusieron unos bals a gusto de Izayoi y le pidió a Inuyasha sacara a bailar a su amiga, él preferiría seguir hablando con ella, pero la madre de Kagome le hizo la seña de que bailaran y no le quedo más que obedecer, desgraciadamente por la música tan fuerte y rodeados de tanta gente que les dirigía la mirada y estaban atentos a ellos por ser él el hijo del gran empresario, no pudieron seguir platicando.
Al final de la fiesta no les quedo nada más que decirse hasta luego casi sin querer separarse, pero sus padres los separaron después de un bello abrazo y un beso en la frente de Kagome por parte de Inuyasha y se dijeron hasta luego. Durante algún tiempo Kagome lloro extrañando a su compañero de juegos, en la escuela se porto un tanto seria, pero después de un tiempo se hizo amiga de una niña llamada Sango la cual le levanto mucho el animo, posteriormente conocería a Eri, Yuka y Ayumi.
Inuyasha paso deprimido también bastante tiempo, como siempre su seriedad le impedía hacer amistad con otros compañeros, hasta que se presento uno nuevo, unos meses después que él llegara, su nombre era Miroku y era de Japón como él, entre cortadamente hicieron platica al enterarse Miroku que Inuyasha era también del mismo lugar (o mejor dicho, trato de sacarle las palabras), no fue su única amistad, pero si la más firme.
El tiempo pasó y sin darse cuenta ya habían pasado casi 8 años, la madre de Kagome tuvo un niño al que le puso Sota, Inuyasha termino la secundaria e ingreso a la universidad con un alto promedio, estudiaba la carrera de negocios empresariales a gusto de su padre y tal vez un poco por él mismo (por cierto que en algunas secundarias duran 5 años y no hay preparatoria, de allí directo a la universidad), además estaba practicando Fut Boll Americano, allí desahogaba un poco su agresividad que no se le quitaba, aunque se seguía demostrando serio, ahora era un muchacho muchísimo más apuesto, no le faltaban admiradoras, pero él jamás tomo a nadie en serio, pues según él, todas eran una convenencieras que ni siquiera lo conocían lo suficiente.
Kagome por su lado, había comenzado su entrenamiento para ser la sucesora de su abuelo como sacerdotisa además de que con algo de trabajo estaba estudiando la secundaria, no es que fuera mala para el estadio, simplemente se distraía mucho fantaseando, pero era excelente en la materia de arquería, ella se estaba volviendo aun más hermosa y agraciada que cuando era niña, pero eso si, su carácter seguía siendo impulsivo cuando tenía alguna preocupación o se enojaba, tenía pretendientes pero su abuelo como siempre le prohibía relacionarse mucho con ellos, de no ser por su madre, ni amigos tendría.
Inuyasha y Kagome se escribían por cartas como prometieron, aunque para sorpresa de ella, él la llamo varias veces por teléfono, él no le había vuelto a mencionar nada de aquella noche o de lo que intento decirle al final, sentía mucha pena, mucho más porque la distancia lo ponía inseguro, mientras que Kagome entendió el asunto de modo distinto, no queriendo preguntar a nadie, creyó que él se refería a un cariño de hermanos, pues desde niña tenía entendido que ella no se podría casar, por lo tanto no tendría novios y no se quiso hacer ilusiones con nadie, aunque la edad la hacia fantasear con algunos chicos traicionado mentalmente su deber, pero quien lo sabría, tan sólo a una persona le contaba sus secretos y fue allí donde empezaron los problemas.
NOTA 1: Disculpen el retraso, no fue mi culpa, agradezco que me dejaran sus Review's pero desgraciadamente y no se porque me borraron este fic, el cual volví a subir y espero no lo vuelvan a borrar, pues no estoy violando ninguna regla... entonces espero que sigan apoyándome con sus Review, espero esta vez no me borren la historia.
