Capítulo 2: "This Charming Man", The Smiths
Blaine se giró para mirar a Kurt y luego regresó su mirada a Dave, que les sonreía sin intención de ocultar su sorpresa y curiosidad. Blaine boqueó un poco y la sonrisa de Dave se ensanchó.
—Dave Karofsky —dijo el propio Dave mientras le tendía la mano—. No pretendo que me recuerdes después de tantos años pero solía molestar a Kurt e intenté suicidarme. Lo sé, una descripción muy pobre de mi terrible juventud. Te aseguro que las cosas mejoraron con el tiempo y la descripción es más amplia.
—Te recuerdo. No podría olvidarte. —Blaine le apretó la mano con fuerza y un segundo después vio llegar a Kurt a su lado. Éste abrazó a Dave efusivamente y le sonrió.
—Te ves genial, David. —Karofsky sonrió antes de soltarle.
—Creo que eso si ha sido una formalidad. ¿Qué hacen aquí? —Dave seguía sonriendo—. Ya sé, parece una frase hecha pero no tanto como el clásico cuánto tiempo sin vernos. —Kurt se rió por la propia torpeza de la situación y porque, a pesar de todo, Dave se veía demasiado relajado—. Nunca pensé en encontrarlos aquí, tal vez en Los Ángeles o en Nueva York, a menos que hayan venido a presentar un espectáculo o…
—A jugar —dijo Blaine simplemente. Kurt le cogió la mano en señal de apoyo. Pese a que intentaba estar bien sabían que Blaine no se encontraba tranquilo. Eran demasiados años de lucha perdidos y no sólo en el juego. Habían tenido la derrota pegada a la espalda desde la casilla de salida.
—Claro, simplemente a jugar. —Dave pudo detectar de inmediato la leve tensión entre la pareja. Era parte de su oficio, aprender a detectar los leves titubeos, los problemas, el deseo de ocultar algo con palabras.
—¿Y tú? ¿Estás de vacaciones? ¿Algún hombre bello que te acompañé? —Dave rió profundamente.
—El bello acompañante aún no llega. Y no, no estoy de vacaciones. De hecho vengo por negocios. El hotel y el casino están en venta y me recomendaron adquirirlos. —Durante mucho tiempo Dave había estado preocupado por lo pedantes que sonaban frases así pero de nuevo su buen amigo Sebastian le había dicho algo completamente cierto: Nunca te avergüences de lo que tienes, cariño. Es tu dinero, el producto de tu trabajo. Preocúpate cuando seas millonario e idiota. Esos son los peores. Dave no presumía de su dinero, sólo hablaba con sinceridad de lo que hacía, en ese caso, comprar el hotel.
—Vaya… Eso es impresionante. —El comentario de Blaine era genuino. Estaba gratamente sorprendido del progreso de Dave y… Vaya que parecía tener dinero. Dave sonrió levemente sin poder evitar avergonzarse un poco.
—¿Les molesta si los invito a cenar? Seguro que prefieren estar solos pero hace años que no veo a nadie de Lima. Bueno, además de Az, pero él no cuenta. Hace años que no visita Lima. Creo que lo odia aún más que yo.
Kurt miró a Blaine, quien estaba muy sorprendido de la actitud de Dave. Se veía a lo lejos que nunca se hubiese esperado un encuentro así.
Si era honesto, Kurt no había pensado en David durante años. Un mes después de dejar el hospital Dave había desaparecido y aunque intentó saber de él le fue imposible encontrar información. David no tenía amigos y ni siquiera su madre parecía interesada en saber nada de su hijo. Así que Kurt tuvo que olvidarlo por el simple hecho de que no tenía manera de saber nada de él. Los años habían pasado, Kurt había tenido otras relaciones, había intentado olvidar a Blaine mil veces y luego se había vuelto a enamorar de él. David Karofsky ni siquiera había pasado por su mente en esos años.
Bueno, tal vez una vez, después de un Año Nuevo. Había bebido como un irlandés en una taberna y había tenido un sueño. Estaba en un vestuario lleno humo y unas fuertes manos lo habían agarrado y llevado hacía un casillero y lo habían empotrado ahí para elevarlo como si pesase menos que una hoja. Después lo habían besado con una pasión que nunca había sentido. Por delante de sus ojos pasó el número 67. Había deslizado las manos por los fuertes músculos del pecho y después las había sumergido en el corto pelo castaño que casualmente pertenecía a un jugador fuerte, rudo, agresivo y lascivamente caliente llamado David Karofsky. Nunca prestó demasiada atención a ese sueño, para Kurt solo había sido un sueño erótico más. Y la razón de ver la cara de David… Bueno, David era el único jugador de fútbol americano que lo había besado, así que no había por qué darle más vueltas a las cosas.
—Nosotros… —Blaine miró un segundo a Kurt y éste le dio una mirada de aceptación—. Estaremos encantados de aceptar la invitación. —Kurt cogió el brazo de Blaine mientras sonreía complacido a Dave.
—Maravilloso.
Dave olvidó el móvil, olvidó el hotel, olvidó a su madre y la soledad de las últimas semanas. La conversación con Kurt y con Blaine fue muy amena, sobre todo por la curiosidad natural de ambos por temas que a Dave ya le estaban aburriendo. También era consciente de lo mucho que estaba observando a Kurt. Seguía tan estúpidamente guapo como siempre. Si era honesto, Kurt era uno de los hombres más guapos que había conocido. Tal vez eran los ojos azules, tal vez la sonrisa franca o las mejillas sonrosadas. Tragó saliva y se tragó el suspiro que estaba pugnando por salirle de la garganta. Blaine sonreía por una de sus bromas. Se sorprendió al notar que Blaine podía ser agradable y eso rompía un poco la imagen que tenía de él de gay esnob con el ego más grande que monte Rushmore, y aunque eso no era del todo mentira podía notar que los egos de Kurt y Blaine se soportaban y parecían convivir bien.
El servicio de la cena comenzó y ellos siguieron compartiendo historias. Dave les contestó lo que pudo de su transformación en un hombre gay feliz de serlo y que en realidad no tenía nada de particular. Después del suicidio y con el tiempo a su favor solo tuvo que probar las mieles del sexo con otro hombre para empezar a caminar por el camino de la aceptación. Y vaya si guardaba bonitos recuerdos de su primera mamada. Cuando el postre llegó, ya tenían cinco horas hablando como grandes amigos así que Dave se atrevió a preguntar por fin, ya que Kurt no era el único curioso en esa mesa.
—¿Puedo ser indiscreto con ustedes, chicos? —Dave vio la expresión recelosa de Blaine y la extrañada de Kurt—. Es que me parece que no han venido sólo a jugar ni de vacaciones. —Los vio incómodos por primera vez en toda noche. Blaine se humedeció los labios y Kurt bajó un poco la mirada.
—La obra que queríamos presentar... Nos hemos quedado sin dinero y con deudas y pensamos en invertir todo lo que teníamos guardado en Las Vegas. —Blaine ni siquiera podía mirarle a los ojos mientras lo contaba. Kurt le apretaba fuerte la mano como muestra de apoyo—. Hemos perdido todo, hasta lo que no teníamos.
—Lo siento. —Dave estaba consternado por los rostros de la pareja—. Puedo preguntar… —Kurt asintió de inmediato—. ¿Por qué se retiraron sus socios?
—Es difícil pensar que la obra recupere la inversión y además se gane algo con su exhibición. Los costos son elevados, un millón de dólares, tal vez algo más, y…
—Tuvieron miedo —concluyó Blaine. Dave asintió distraído.
—¿Regresan a su casa mañana por alguna cita importante? —Ambos negaron sonriendo tristemente.
—Para nada, Dave —Blaine sonrió y besó la mejilla de Kurt.
—Bien. Eso es perfecto. Serán mis invitados hasta pasado mañana. Todos los gastos corren por mi cuenta. Yo tengo que quedarme aquí hasta que se decidan si vendérmelo o no así que… Por favor. Les aseguro que me harían muy llevadera la estancia y que no voy a molestarles mucho.
—David, no… —Kurt quería decir que no era una molestia quedarse pero eso significaba que podían quedarse y no sabía si Blaine quería hacerlo. Aunque en casa no les esperaban nada más que cuentas por pagar y la preocupación de no tener para hacerlo.
—Por favor. —Dave les sonrió encantador.
—A mí me parece bien. No hay nada que nos obligue a regresar… —dijo Blaine muy contundente.
—Perfecto… Entonces voy a dejar todo en orden para que su cuenta me la carguen a mí y les suplico que no se limiten ni en lo más mínimo. —Blaine y Kurt boquearon—. No admito ningún pretexto.
Dave pagó la cuenta de la cena y siguió contando algunas tonterías para aminorar el rigor de la conversación anterior. Se despidió de ellos cuando el ascensor llegó a su piso y él siguió hasta el penthouse. La luz se encendió en cuanto pisó el lugar. Se quitó la chaqueta y se desabotonó la camisa. Abrió el balcón para sentir el aire algo frío de la noche en el desierto de Las Vegas. Había sido una noche singular y no entendía qué fuerza misteriosa los había traído a todos allí.
Kurt y Blaine cayeron cansados con las sabanas echas un lio entre las piernas. Blaine suspiró mientras miraba hacia el techo. Kurt intentaba recuperar el aliento. Habían decidido echar un buen polvo para liberar la tensión de sus cuerpos.
—¿Qué te ha parecido David? —La pregunta de Kurt cortó el silencio entre la pareja. Blaine rió.
—Es una pregunta injusta, ¿no crees? —Kurt lo miró extrañado—. Lo recordaba gordo, con tendencia a quedarse calvo y hablando sólo con monosílabos y resulta que tiene un cuerpo bastante acorde con su forma de ser. Vamos, le has visto los brazos… —Kurt rió por la expresión de Blaine—. Tiene un bonito pelo rizado color castaño y es… ciertamente encantador. Además de que tiene millones y más millones.
—Detecto celos, señor Anderson. —Blaine rió y luego lo miró.
—Tengo derecho a sentirme un poco inseguro. Después de todo, fue tu primer beso. —Kurt le golpeó amistoso en el pecho—. Vale. Honestamente… sí que es un poco amenazante que un tipo como en el que se ha convertido Karofsky se haya encontrado de nuevo contigo. —Kurt rió y besó suavemente a Blaine mientras se acurrucaba junto a su cuerpo sin decir nada más.
Aquí tienen el segundo. Espero que les vaya gustan.
Cómo parte de la idea de comunicarnos con ustedes y gracias a que Winter a musicalizado el fic de tal manera que resulta más que perfecta les invito a checar la lista de canciones. (Sólo coloquen en la pagina de inició de YT, después del punto com lo siguiente)
playlist?list=PL-ENjHscY4V_L2Ruj-0BCQftF4y6ydh6v
¿Qué hay con esa lista de canciones? Bueno, cada jueves por la noche en España, (medio día Mexíco), Winter publicara la canción que da título al capítulo que yo publicare ese mismo día por la noche en mi país. ¿Para qué? Pues para darles pistas sobre de que va el capítulo. Cada canción tiene una relación estrecha y habla de cada capítulo. Todas fueron elegidas a consciencia por Winter.
En la lista de YT pueden suscribirse. Winter nos ha buscado las canciones con subtítulos para que no tengan pretextos. Y aunque es bastante dura de pelar pueden sonsacarle más cosas de los capítulos en su tuiter:
(arroba) socwinter
Anímense, éste fic puede ser una nueva experiencia de hacer fandom. Díganos sus teorías, que les parecieron las canciones, que creen que pueda pasar… para eso les damos nuestros tuiters y esperamos sus cometarios por aquí.
Un abrazo y nos vemos… el viernes… ya prontito.
