What the world needs now is love
Despertaste con un dolor de cabeza increíble.
Parecía que el mundo se movía a tus pies, y el sonido del berg en movimiento te causaba vértigo. Las personas alrededor tuyo estaba bajo un manto invisible de sueño, puesto que tus amigas estaba completamente noqueadas por el cansancio sobre el suelo al igual que el grupo de los chicos.
Chicos…hacía tanto que no pensabas en ellos.
La vida en el claro se había vuelto muy tranquila estando con las chicas igual que una familia muy grande, en dónde habías pasado tus mejores momentos; desde que te sacaron de aquella caja en donde todas llegaban, cuanto encontraste tu lugar junto al grupo médico y por fin conseguiste con quién almorzar. Ellas te vieron reír, llorar y sufrir añorando la esperanza de salir. Ellas eran tu familia.
Y Casi salieron todas con vida.
A pesar de los problemas, las instrucciones de matar a un chico que no conocían (y que no estaban dispuestas a seguir), esa chica tan agresiva llamada Teresa y la confrontación que tuvieron con ambos grupos, las cosas no habían salido tan mal…
Derrotada y llena de suciedad, te rendiste en uno de los sillones con tal rapidez que te sorprendiste al tener tan poca fuerza en el cuerpo. Tus músculos gritaron cansancio y sin ninguna atadura más a ese mundo, decidiste entregarte al sueño como fiel seguidora para olvidarte de una vez por todas de esa pesadilla que llamabas vida.
Todo iba bien hasta ese momento, cuando te diste cuenta que estabas mucho más cómoda que en el comienzo.
Los brazos del chico que te sostenía eran fuertes y marcados; casi quisiste gritar al momento en que tu cuerpo registró el peso y calor ajeno, pero no parecía querer hacerte daño. Te mantenía junto a él y tú lo abrazabas por la cintura, dejándote de almohada su fuerte pecho donde ya habías dejado una marca de saliva.
Lo miraste bien, era interesante y abrumadoramente arrebatador ver a un chico de cerca, más aún cuando era un muy guapo; Su rostro era severo y anguloso, mucho más tosco que el cualquier chica que hubiera visto, pues tenía los pómulos marcados así como su quijada y nariz; Las cejas eran gruesas y sus labios perfectos.
¿Cómo habías terminado así?
Sentiste nervios al instante, ¿Cómo, entre todas las cosas casi letales que sucedieron, jamás experimentaste esa ansiedad? Era un nudo en el estómago que te empujaba hacía abajo, pero no era doloroso.
Sonreíste ante tu propio descubrimiento.
No sabías qué hacer en casos como éstos, ni siquiera sabías cómo hablar con un chico, y aquello te hacía sentir ese revoloteo en el estómago que nunca sentiste en el Claro. Era tan mundano, pero muy especial al mismo tiempo.
Al parecer, nadie los notó, puesto que el mundo continuaba en silencio y el sueño reinaba en el berg. Te sentiste dichosa de poder tenerlo a tu lado, aunque fuera un completo extraño el cual pudo haber muerto horas atrás, pero sabías que compartían esa horrible experiencia del cautiverio y al final, eran simplemente adolescentes.
Lo abrazaste de nuevo apretándolo fuertemente a tu costado, le besas te la mejilla y volviste a conciliar el sueño.
Todo se volvió negro.
¡La segunda parte que hace mil años quería escribir!
muchas gracias por leer, y muchos besos.
