BreveNota

Road to Ninja es una película de Naruto que se estrenó en Japón en Julio. Trata de un mundo donde todos los personajes son 100% contrarios a lo que son en el verdadero mundo de Naruto y en este contexto voy a narrar mi historia.
En este mundo al revés, Naruto se llama MENMA (que es otro topping que se le pone al ramen). Si quieren saber más del tema, busquen por "Road to Ninja".


CAPÍTULO 1
¿Y SÍ?

Hinata se preparó para aquella misión como lo hubiese hecho para cualquier otra. Repasó mentalmente todo lo que podría salir mal y formas en cómo lo solucionaría. Se vendó uno de sus muslos y amarró un portakunais en él con todo lo necesario dentro desde armas a bombas de humo y sellos explosivos. Visualizó la forma en que Menma reaccionaría cuando la viese y supo que si cometía un error, estaba muerta. Nunca se podía ser demasiado cuidadosa cuando se traba de Menma Uzumaki.

Tomó un desayuno ligero esa mañana y tuvo que soportar la presencia de su familia mientras lo hacía. Hanabi les trajo té caminando cuidadosamente con la bandeja entre sus manos, tiritando y mostrando el poco equilibrio que tenía. Bufó molesta; aún no entendía por qué Hanabi insistía en comportarse de esa forma cuando tenían miembros de la familia secundaria para servirlos. Parecía como si estuviese entrenándose para ser ama de casa y no una kunoichi. Esa chica no parecía una verdadera Hyuga y lo peor era que su padre fomentaba ese tipo de conductas con sonrisas y mimos.

Por su parte, Neji se sentó junto a ella mostrándole su mejor sonrisa. A penas la taza de té tocó sus labios, sintió una de las manos de su primo mayor acariciándole su muslo derecho. Lo miró de reojo y liberó chakra a través de los tenketsus de su pierna para alejar sus sudorosos y pervertidos dedos de ella. Neji se sonrojó y le miró el escote. Eso fue suficientemente para hacerla levantarse de golpe de la mesa.

—Tengo una misión. No espero volver pronto. — Anunció desinteresada mirando a su padre.
— ¿De qué se trata tu misión? — Le preguntó con una sonrisa amable, intentando mostrarse lo más preocupado posible. — ¿Necesitas ayuda con algo? Neji puede acompañarte si es muy peligroso.
—Sí Hinata-sama… podemos pasar más tiempo juntos de esa forma. — Dijo Neji dándole una mirada libidinosa. Hinata arqueó una ceja y sintió deseos de golpearlo, sólo no lo hizo porque su padre estaba ahí.
—Es una misión secreta. — Respondió caminando hacia la puerta. — Neji sólo sería un estorbo. Es un fastidio.
—Hinata… — La llamó su padre con cariño, haciendo que ella se volteara sobre su hombro para observarlo. — No te sobre exijas. Pase lo que pase, estoy orgulloso de ti.
—Hn. Como sea. — Se dio la vuelta y salió de ahí.

Mientras caminaba hacia la salida, las miradas de los miembros del clan se enfocaron en ella. Todos le realizaban una reverencia cortés mientras pasaba. Hacían bien en mostrarle ese tipo de respeto; ella sería su líder cuando Hiashi Hyuga falleciera y pondría orden en ese lugar, marcando firmemente de una vez por todas quien mandaba ahí y quien debía obedecer. Se había dicho a sí misma muchas veces que lo primero que haría sería poner el sello en su hermana. Hanabi era demasiado inútil para ser considerada si quiera un miembro de la familia principal.

Pasó por el portón y comenzó a caminar para dirigirse a la entrada de Konoha. Lucía completamente determinada con cada paso que daba. No iba a retroceder ahora cuando estaba decidida. De hecho, ya le había advertido a Shino y a Kiba que no estaría en la Villa por unos días. Había arreglado la mayoría de sus asuntos antes de partir, todo estaba en orden, no tenía motivos para arrepentirse de la decisión que había tomado.

De pronto, escuchó los sonidos de risitas infantiles, gritos de admiración y chicas murmurando. Suspiró irritada sin querer voltearse, sabía exactamente a quién le pertenecían esos pasos apresurados que se dirigían hacia ella.

—Buenos días Hinata-san. —Conocía esa voz a la perfección. Como la irritaba. — Te ves fantástica esta mañana.
—Piérdete Uchiha. — Respondió sin detenerse. Tal vez habría mirado a Itachi Uchiha más de una vez, pues era galante y además aterrorizantemente fuerte pero no a Sasuke. A sus ojos, el menor de los Uchiha era un verdadero perdedor. — A menos que lo que quieras perder sea un par de dientes. Eso sería trágico para alguien tan bellocomo tú.

No lo decía como un halago. El aspecto de Sasuke le parecía demasiado delicado para haber sido un shinobi, más bien parecía un modelo. Consideraba aquellos rasgos finos amanerados y carentes de personalidad. Un verdadero shinobi definitivamente no usaba tantas joyas ni se preocupaba tanto de lucir perfecto.

—¿Dónde vas con tanta prisa? — Le preguntó intentando alcanzarla, pero cada paso que daba en su dirección, Hinata se apresuraba más por perderlo. — ¡Ey! Hinata-san… detente.
—¿Qué quieres? — Le preguntó parando en seco y dándose la vuelta.

Su mirada era aterradora y Sasuke pareció entender el mensaje, sin embargo en vez de retroceder el sonrió. Puso una de sus manos en la cintura de Hinata y acaricio su piel con la yema de su pulgar. Hinata bajó su mirada a aquella mano arrogante y consideró seriamente la idea de sacar un kunai y cortársela. Sin embargo, no quería ensuciarse. Al menos no en ese instante.

—Ahora que Menma desapareció del panorama, tú y yo podríamos comenzar algo, ¿sabes? — Le guiñó un ojo y acercó su rostro demasiado al de ella. — Eras demasiada mujer para alguien como él. En cambio yo…
—¿Ya estás dando a Menma por perdido? — Le preguntó extrañada, intentando ignorar el hecho de que su cercanía le provocaba nauseas. — Si vuelve, te mataría por acercarte tanto a mí. Menma no comparte lo que considera suyo.
—Lo vi hace un par de semanas. — Respondió Sasuke poniéndose serio. Guardó silencio, evocando la memoria de su mejor amigo. — Tengo que entrenar aún más para traerlo de vuelta. Volverá a Konoha, aunque tenga que quebrarle todos los huesos del cuerpo, volverá. — Miró a Hinata con una sonrisa.
—¿Ha... cambiado? ¿Se ha vuelto más poderoso que antes? —Esa era la única información que le interesaba recibir de Sasuke Uchiha.
—Sí, se ha vuelto muy fuerte. — Respondió perdido en sus pensamientos. Tenía una expresión en el rostro que incluso ella podría haber considerado noble. — Pero lo haré volver. Se lo prometí a Sakura. — Y ese gesto cordial pasó a ser malicioso. — Pero en el intertanto nosotros podríamos… — Hinata tomó una de las manos con la que estaba acariciando su rostro y se la dobló tan fuerte que sus huesos crujieron. — ¡Detente Hinata-san! — Gritó entre divertido y quejumbroso. — Me duele.
—Te he dicho un millón de veces que no me toques, fracasado.

Te dio un palmazo directo al pecho con su puño suave que lo hizo volar al menos quince metros hacia atrás hasta chocar contra una cerca de madera. Un ejército de fans d lo fueron a ayudar mientras Sasuke le gritaba una y otra vez que adoraba que jugara con él de esa forma violenta y que algún día la haría su esposa. Hinata sólo rodo los ojos mientras seguía su camino.

El trayecto hasta la Ciudad de los Hostales fue rápido. Se demoró exactamente una hora y treinta minutos en llegar saltando de rama en rama a través de los bosques del País del Fuego.

No era de extrañarse, después de todo Hinata era sumamente eficiente cuando se proponía algo y esa no sería la excepción. No podía serlo si lo que estaba en juego era su orgullo y además… Menma.

Paró a unos cien metros de la entrada de aquella ciudad y activó el byakugan. Tal vez para otra persona habría sido difícil encontrarlo ya que su olor podía haber cambiado, sus huellas, su aspecto… pero Menma tenía algo único en él que nunca podría cambiar y aquello era su firma de chakra. Siendo una poseedora del dojutsu que enorgullecía a Konoha y además una de las que mejor lo sabían emplear, hallarlo fue fácil.

Lo encontró en las afueras de la Aldea parado en medio de la nada, inspeccionando algo que llevaba entre sus manos.

Hinata se sorprendió al darse cuenta que una máscara ocultaba el rostro de Menma y que incluso su byakugan no le permitía ver más allá de ella.

Lucía un tanto salvaje, portando ropa digna de un bárbaro o incluso un ermitaño con correas en sus brazos y pieles cubriendo su torso. Su cabello rubio había cambiado a negro y por un momento Hinata dudó si la persona que tenía frente a ella era realmente Menma Uzumaki. Sin embargo, su firma de chakra era inconfundible; quien estaba ahí era la persona a quien ella había ido a buscar. Menma se podía ocultar del mundo si así lo quería, pero no se podía esconder del byakugan.

Eso la consolaba y le daba una calma única para comenzar todo eso. Sabía que tenía una clara ventaja cuando se trataba de localizarlo. Una media sonrisa apareció en el rostro de Hinata al darse cuenta que lo tenía justo donde lo quería. Era demasiado rápida y silenciosa para que Menma si quiera se pudiese defender.

Dejó caer una lluvia de kunais con sellos explosivos sobre él desde la cima del árbol en donde se encontraba. Menma miró en su dirección al notar el sonido del acero en el aire pero no se movió. Una tras otra las explosiones estallaron a su alrededor y la Hyuga se sintió levemente decepcionada de que aquello se acabara tan pronto.

No obstante, cuando el fuego y el humo se disiparon, lo único que vio en medio de todo los escombros fue un tronco quemándose.

—¡Bu! — Escuchó desde atrás.

Ni si quiera se alcanzó a dar vuelta cuando una patada la hizo caer de la rama del árbol. Se escuchó un "hmph" bastante aburrido de parte del enmascarado cuando la figura de Hinata se volvió un tronco al caer al suelo.

—Has mejorado estos meses, ni si quiera vi tus sellos de manos. — Dijo con gracia. — Podemos estar jugando a esto todo el día, ¿sabes? — Gritó en voz alta.
—Podríamos. — Dijo Hinata desde una rama por encima de dónde él se encontraba. Menma subió la vista para ver como ella caía sobre él. — Con la diferencia de que siempre sabré dónde estás.

Lo tomó con su mano derecha y lo hizo estrellarse contra el tronco con sobre él.

Menma comenzó a reír en voz alta mientras se la sacaba de encima aprovechando el propio impulso de la joven para volver a caer, esta vez ambos sujetándose con firmeza.

Menma fue el primero en golpear el suelo con Hinata contra él. La caída sonó seca pero ninguno de ellos se quejó. Haberlo hecho le habría demostrado al otro debilidad y ambos eran demasiado orgullosos para eso.

Hinata sacó un kunai con su mano izquierda y lo presionó sobre su cuello antes de que él pudiese reaccionar.

—¿Acaso ahora no puedes si quiera mostrar tu rostro? — Le preguntó divertida apretando el acero contra su piel. — ¿Y ese cabello? ¿El rubio te aburrió?
Menma ladeó lentamente la cara. — El cabello negro se ve genial en mí de cualquier forma.

Con lentitud, como avisando que no estaba realizando ningún movimiento en falso, llevó una de sus manos hasta la máscara, corriéndola hacia arriba.

— Hinata-hime Hyuga. — Dijo con una sonrisa. Él sabía que odiaba cuando la llamaba así, su padre le había puesto ese nombre como forma de mostrarle su amor cuando era una niña. — Creo que nos dijimos e hicimos todo lo que había que decirnos y hacernos antes de irme de la aldea. —Menma sonaba divertido.
—Algo recuerdo. — Respondió Hinata con burla. — Aunque no fue tan memorable como para desenterrar los detalles.

Se miraron a los ojos intensamente por un momento recordando aquel día. Ninguno si quiera se sonrojó.

—¿Estás segura de eso? — Le preguntó Menma con burla. — Recuerdo sonidos que salieron de tus labios que ni si quiera un animal en celo habría emitido.
—Bastardo. — El acero beso el cuello del pelinegro. — Alguien te debió haber enseñado a no provocar a quien tiene un kunai contra tu cuello.
— Tal vez, pero no me arrepiento nunca de lo que hago o digo. Por lo mismo, deberías saber que no voy a volver a Konoha. — Le indicó con seriedad, pero aún sonriendo. Todo aquello parecía divertirlo más que otra cosa.
—No quiero que vuelvas. — Hinata suspiró mientras retiraba el kunai de su cuello. —Sin ti ese lugar se ha vuelvo bastante poco tolerable, ¿sabes?
—¿Se supone que eso es un halago? — Preguntó con algo de burla. Ni si quiera hacía un intento por sacarse a Hinata de encima. — Déjame adivinar… Neji te sigue acosando, Sasuke continúa luciendo como un flameante homosexual, Shikamaru puede estar horas mirando una mosca volar hasta que Shino la mata, Akamaru continúa mordiéndole el trasero a Kiba, quien, aún se cree un gato. Ni si quiera voy a hablar de Sakura, Tenten e Ino, no merecen mi atención. — Suspiró con gracia. — Si vienes con el mismo lloriqueo con que vino Sasuke, sólo quiero que sepas una cosa. — Su sonrisa desapareció y la empujó con fuerza hacia un costado. — Quebré mis lazos con todos en Konoha y eso te incluye… aunque… — Le guiñó un ojo con picardía. — Nunca me negaría a un tour por el pasillo de los recuerdos si tú estás dispuesta a ello. Pero que sea rápido, tengo cosas que hacer.

Hinata entendió que aquello, como todo lo demás con Menma, también era un reto. Estaba probando si la quebraría sólo con su altanería. Aquello le agradaba, era precisamente esa cualidad desafiante y desinteresada lo que la hacía admirar a Menma Uzumaki. No lo miraba como su inferior, lo podía ver como su igual.

El pelinegro la tomó por las caderas y la movió con brusquedad hacia un costado para ponerse de pie. Se alejó de ella, riendo por lo bajo. Hinata supo que si no decía algo rápido, lo perdería nuevamente. Menma no era una persona paciente.

— No vine a hablar sobre aquellos perdedores contigo. — Contestó sentándose sobre el césped descuidadamente.
—Entonces, ¿debo asumir que sólo vienes a coger y joderme la vida? — Le preguntó más enfocado en afirmar las correas en sus brazos que en ella.
—Por favor. Si sólo quisiera coger tengo a Sasuke en Konoha. — Dijo ella.
—¿Entonces a qué mierda viniste? — Le preguntó sin darse vuelta, encrespándose levemente cuando escuchó lo último. Hinata podría haber jurado que estaba celoso pero no quiso saltar a conclusiones. Lo observó acomodarse la capa de piel. La batalla había logrado chamuscarla levemente. — No tengo tiempo para estos juegos Hinata. — De pronto se dio vuelta sobre su hombro y la miró sonriendo con astucia. — A menos que… ¿No me digas que me extrañas?
— ¿Qué diferencia haría si te extrañara? — Preguntó impasible.
Menma subió los hombros. —Ninguna. Maté a Jiraiya. Y planeo hacer mucho más que eso. Konoha no es un lugar que pueda llamar mi hogar.

En un segundo Hinata estuvo frente a él impulsada con una velocidad difícil de contrarrestar. Terminó haciéndolo chocar contra la corteza de un árbol mientras lo tomaba del pecho con ambas manos. Tenía la suficiente fuerza para maltratarlo si así le daba la gana, pero por ahora sólo quería estar cerca de él para que entendiera que iba en serio.

Menma lucía entretenido, todo aquello más que irritarlo parecía divertirlo. Puso sus manos en las caderas de Hinata asegurándose de que la chica no se moviera de esa posición.

—No me importa a quien hayas matado. — Dijo Hinata acercando el rostro sobre el suyo.
—¿Por qué no? — Le preguntó Menma inclinando su cabeza hacia un costado, buscando intimidarla con su cercanía.

De un rápido movimiento, aún aferrando sus caderas, se apoyó con la planta del pie contra el tronco, empujándola hacia el árbol de enfrente. Hinata ni si quiera se quejó, aunque el brusco movimiento la tomó por sorpresa.
Sólo Menma conseguía contrarrestarla de forma tan tajante. Era uno de los motivos por los cuales se sentía excitada cuando estaba con él. Era un constante desafío poder estar a su altura y demostrarle que no era mejor que ella.

—Porque aún así sigues siendo mi hombre. — Se miraron intensamente y por un instante, un atisbo de duda cruzó la mirada del pelinegro. — Te apoyaré en todo lo que hagas.
—¿Todo? — Una de las manos de Menma comenzó a explorar bajo su camiseta de mallas.
—Todo. — Respondió Hinata dejándose llevar por la sensación que le provocaban esos dedos curiosos.
—¿Y si decido matar a Neji? — Le preguntó suavizando levemente sus gestos.
—Lo mataría yo misma si no fuera mi primo.
—¿Y si matara a tu hermanita menor?
—Le harías un favor al clan Hyuga.

Menma la estaba probando, Hinata lo sabía. No se movió cuando notó que sacaba un kunai de su portaherramientas. Si mostraba miedo, era como decirle que ella no valía la pena. Si a Menma le atraía, era precisamente porque nunca había bajado el rostro ante él. Era su arrogancia lo que lo hacía querer dominarla constantemente. Era un desafío a su propio ego.

El acero contra la piel en su abdomen la hizo estremecerse, pero no se movió. Menma la miró de reojo y sonrió mientras le cortaba la camiseta de un tajo limpio. De inmediato su boca comenzó a entretenerse con uno de los senos de Hinata.

La respiración de la peliazul empezó a agitarse al sentir la lengua de Menma rozando la punta de sus pechos. Un escalofrío recorrió su espalda y se preguntó si él sería el único hombre que la hiciera sentir así en su vida.

Sin embargo, lo que la hizo gemir fue percibir la presión de la cadera de Menma contra ella mientras llevaba una de sus manos bajo los pequeños shorts que portaba.

— ¿Y si destruyo Konoha?
—Estaré junto a ti viéndola arder. — Lo dijo con tanta rapidez que incluso se sorprendió a sí misma.
— ¿Y si… — Subió lentamente hasta su cuello, lamiéndolo sin cuidado alguno hasta quedar frente a frente con ella. Su sonrisa mostraba sus intensiones. —… decido matarte a ti?


NOTA

Como dije en un momento, este fic es bastante cítrico xD
Si aún no saben quien es Menma Uzumaki, vayan a Youtube o Google y búsquenlo, o busquen información de "Road to Ninja".
En este momento estoy trabajando en Team Seven, por favor paciencia con todos los otros fics xD
Un beso y muchas gracias por leerme ^^