La Flor del Desierto 2
Ikhny Shy
Todo lo que está en cursiva es lo que GajeelImagina.
Gajeel entro en la habitación sintiendo su cuerpo pesado y cansado. Se arrojó en la cama y cubrió sus ojos con su brazo. Todavía sentía su estómago algo resentido por el intenso mareo que sufrió sobre el carruaje esa mañana, el Dragon Slayer de Hierro no estaba acostumbrado a tener problemas con los transportes, la sensación era nueva, desconocida y para él, frustrante.
-Maldito Salamander… - Pensó recordando que Natsu se había llevado un punto extra en la competencia.
-Ummm… ¿Gajeel? – Sintió la vos dudosa junto a él y la ignoró, volteando en la cama dándole la espalda a las dos chicas. -¿Otra vez aquí? – Se escuchó un suspiro por parte de ellas luego que el mago evitara contestarles.
-Gajeel… ¿Estás bien? – Levy se levantó de su silla y camino hasta la cama donde se había recostado, se asomó levemente para verle el rostro. -¿Todavía estás mareado? – El mago chasqueo la lengua sin contestarle.
-Déjalo, Levy. Quiero saber cómo continúa la historia. – Interrumpió Lucy mostrándose ansiosa por continuar la lectura. Gajeel agudizó su oído, pero permaneció dándoles la espalda, por el rabillo de su ojo, espió a la maga de escritura sólida que luego de observarlo unos instantes volvió sobre sus pasos hacia su amiga.
-Está bien… ¿Por dónde íbamos?... – Se preguntó Levy en voz alta abriendo el libro en donde lo había dejado marcado.
-Ella había llevado al viajero a una ciudad… - Le recordó la maga rubia reacomodándose en la cama.
Gajeel se tensionó y un gruñido involuntario escapó de él. Por alguna razón se sentía molesto por haberse perdido un fragmento de la historia y la curiosidad por el relato volvió a invadirlo. Quiso evitar la tentación de escuchar, quería obligarse a mostrarse indiferente por las aventuras del joven viajero que él se imaginaba físicamente muy parecido a sí mismo, pero su cuerpo lo traicionó, volteó en el colchón hasta quedar de frente a las dos magas, sus ojos se pegaron a la delgada espalda de la maga de cabello azul, sus oídos se enfocaron en la melodiosa voz de Levy que poco a poco volvía a proyectar en su mente ese universo rodeado de arena y envuelto en calor…
Las inmensas puertas doradas del palacio se abrieron y una cabeza curiosa de una mujer de cabello azulado enrulado en sus puntas y enigmáticos ojos avellanados se asomó por la abertura. Observó a un lado y a otro antes de abrir aún más y posar un pie fuera de palacio, solo para pisar una superficie distinta del suelo que llamó enseguida su atención…
-Oh, Juvia lo siente mucho. – Susurró observando al hombre que yacía débil en el suelo. Gajeel! Ha vuelto! –Exclamó Juvia y se arrodilló para observar al hombre recostado en el suelo. Posó una mano sobre su frente y la retiro enseguida –Oh, pero si estás hirviendo… - Miró a un lado y al otro. –Juvia quería ir a ver al señor Gray… - Se lamentó suspirando y se levantó con los hombros caídos y caminando pesadamente. –Pero Juvia no puede dejarte así… ahora vuelvo… -
El viajero abrió un ojo débilmente y un quejido de dolor escapó de su boca… aun tenía sed y el cuerpo le dolía, pero se encontraba fuera de cualquier peligro. Una sonrisa pequeña se coló en sus facciones rígidas mientras recordaba el rostro de la mujer del desierto, la mujer que le había salvado la vida. En ese momento el hombre juró que volvería a encontrarla, no descansaría hasta verla de nuevo…
La puerta volvió a abrirse y un hombre alto, robusto, de cabello blanco corto y una cicatriz debajo de su ojo derecho salió, detrás de él la mujer de cabello azul de antes le señaló el cuerpo del viajero.
-No es de hombres, dejar que alguien muera bajo el calor del desierto. –
-Juvia sabía que Elfman diría algo como eso. – Comentó la mujer, mientras el hombre levantaba el cuerpo del viajero.
El viajero observóa su alrededor, las altas paredes doradas tenían inmensos ventanales cubiertos por unas cortinas finas de color rojo, caminaban por un suelo alfombrado con extraños dibujos impresos. En el ambiente se sentía un intenso aroma a incienso.
-Oye, grandulón. Creo que puedo caminar solo… - Gruñó el hombre de cabello negro.
Elfman asintió con la cabeza y cuidadosamente apoyó los pies de Gajeel en la alfombra. Al principio el viajero sintió sus piernas débiles que casi ceden si no fuese porque Elfman lo atajó antes que cayera. Orgulloso como era, el hombre apartó a quien le ofrecía su ayuda e insistió en mantenerse en pie por sí mismo, una vez que sus pies se arraigaron al suelo, comenzó a enderezar su columna para mantenerse rígido, aunque le costaba y su cuerpo se tambaleaba hacia los lados inestable, Gajeel fue capaz de avanzar algunos pasos…
-Que ridiculez… - Interrumpió el Dragon Slayer chasqueando la lengua, cortando el relato de Levy con su voz gruesa retumbando en la habitación. Lucy se cruzó de brazos ofendida por la interrupción.
-Si no te gusta la historia no tienes por qué escucharla, Gajeel. –
-Como si tuviera opción. – Se quejó el mago sentándose en la cama. Una oleada de mareo lo atacó, haciendo que la habitación girara delante de sus ojos.
-Gajeel! – Exclamó la maga de escritura sólida y lo sostuvo desde los hombros ayudándole a recostarse en la cama, acompañando el movimiento del mago con sus manos firmes en sus hombros hasta que estuviera cómodamente acostado. –Todavía estás mareado, no hagas movimientos bruscos. – Comandó la maga, dándole un afectuoso y corto masaje en la zona donde lo había sujetado. Gajeel levanto la mirada sorprendido por la extraña demostración de afecto, sus ojos se cruzaron con los de ella, ambos hipnotizados por la mirada del otro,
Lucy los observó con una sonrisa divertida, curiosa por la reacción de sus compañeros y ansiosa por ser testigo de un momento único entre ellos. Pero lamentablemente para todos la puerta se abrió de par en par tras una patada violenta de Natsu, quien entró dando pasos agigantados mostrándose molesto, seguido por un sonriente Happy.
-Natsu! ¿Por qué entras así? ¿No puedes ser más delicado? – Se quejó Lucy al borde de un grito. El mago de fuego la ignoró y se detuvo entre las dos camas.
-Porque está Gajeel aquí?! – Exclamó apuntando con su dedo al Dragon Slayer recostado en la cama. Enseguida el pelirosado inclinó la cabeza confundido al ver a Levy casi abrazando a su compañero y con el rostro tan cerca del mago de hierro. -¿Qué están haciendo? –
-Quítate enana. – Gruño Gajeel con el rostro rojo. Levy se apartó enseguida, sintiéndose avergonzada, insegura de como había acabado en esa posición con el Dragon Slayer.
-Y tú, Salamander, ¿Qué rayos te pasa? - Natsu miró hacia Lucy y se cruzó de brazos.
-¿Por qué está Gajeel aquí? – Cuestionó observando fijamente a su compañera.
-El Maestro lo envió. – Respondió Levy volviendo a su asiento y tomando el libro que había quedado sobre la cama de Lucy. Tratando de ocultar de los demás presentes el color rosado de sus mejillas.
-¿El Maestro? ¿Porqué? – Gajeel miro hacia otro lado frunciendo el ceño.
-Por Raven Tail. – Continuo respondiendo Levy, siendo lo única que no se daba cuenta que la excusa de Gajeel era mentira y enfocando su atención al libro para buscar el lugar donde la habían interrumpido. Natsu observó a Lucy quien le hizo un gesto para que guardara silencio y no dijera nada. El Dragon Slayer de fuego miró a la cama donde se encontraba el mago de hierro, Happy voló hasta quedar junto al rostro de Natsu y susurró…
-Le guuusssta… -
-¿Quién? – Preguntó Natsu entre curioso y preocupado. El gato volador señaló a la maga de escritura sólida con sus ojos y el mago rio divertido.
-Así que es eso… - Sonrió y se sentó en la cama de Lucy en diagonal a Levy. -¿Qué están haciendo?-
-Levy está leyéndome una historia. – Le respondió la rubia.
-Oh, ¿Puedo escuchar yo también, Levy? –
-No creo que te interese. – Respondió la maga de espíritus.
-¿Porqué no? –
-Porque es una historia de amor. – Lucy miró al mago curiosa por la reacción de Natsu. El mago se encogió de hombros y se acomodó en el colchón recostando el peso del cuerpo sobre las palmas de sus manos. -¿No te molesta? –
-No, ¿Por qué iba a molestarme? –
-Creí que no te gustaban esas cosas… -
-No es lo que más me gusta, pero… - El mago miró a su compañera con una enorme sonrisa característica de él –Quiero quedarme aquí. –
Lucy frunció el ceño sintiéndose extraña y bajó la mirada. Levy levantó sus ojos del libro levemente para observar la reacción de su compañera y una pequeña sonrisa bailó en su rostro.
Gajeel no dijo nada, pero no se sentía cómodo con la presencia del mago de fuego. Se cruzó de brazos, fijando sus ojos en el techo, intentando ignorarlo y dejando una vez más que sus oídos se llenaran con la voz de Levy.
Elfman escoltó al recién llegado hasta una inmensa habitación al final de un largo pasillo. En ella se encontraba una cama bastante grande de barrotes dorados con delgados tules blancos que bailaban por el soplo del viento que entraba desde la ventana, varios almohadones rellenos de plumas y sábanas finas invitaban al hombre a arrojarse allí para una merecida siesta que lave el cansancio de su cuerpo. La decoración del lugar era bastante simple aunque delicada y fina. Predominaba el metal dorado en casi todo rincón de la zona y la alfombra suave bajo los pies del viajero tenia un color rojo mezclado con detalles negros.
Gajeel se dejo caer sobre la cama de boca al colchón y gimió complacido cuando su cuerpo se relajó sobre la comodidad de su cama. Volteó lentamente para mirar hacia el techo de tules y extendió sus brazos y piernas completamente.
-Un hombre debe alimentarse… - Interrumpió la voz de Elfman –Mirajane te traerá algo en un momento. –
El hombre de cabello negro respondió con un sonido incomprensible mientras llevaba su brazo a su rostro para cubrir sus ojos de los invasores rayos de sol y así tratar de descansar un poco. El de cabello blanco se marchó sin decir más cerrando la puerta con un leve sonido.
La mente del recién llegado divagó en su viaje en el desierto, donde se había aventurado para recolectar información sobre un grupo de vándalos que se estaban fortaleciendo en un rincón del inmenso mar de arena, el sultán estaba preocupado por los planes que estos malhechores podrían estar elaborando considerando que el líder de la banda no era otro más que su propio hijo, Ivan. Imágenes fugaces, cargadas de violencia… de sangre y muerte perturbaron su descanso y se retorció en la cama deseando poder librar su mente de ellas… gritos, llantos y súplicas llenaron sus oídos, se recostó de lado y cubrió sus oídos con sus palmas, creyendo que con eso podría detener su tortura interna, cerró los ojos con fuerza y un gruñido escapó de su pecho.
Una imagen salvadora nubló la presencia de su tormento, un par de inmensos y expresivos ojos marrones alejaron los recuerdos salvajes y lo distrajeron de su martirio, un rostro fresco con una sonrisa gentil enmarcada con delicados mechones de cabello azul, lograron desclavar su pesar de su pecho y atraer un sentimiento cálido y reconfortante. Sintió su piel erizarse ante el recuerdo de las caricias compasivas, los dedos suaves que se habían deslizado por su rostro trazando rutas de consuelo en sus expresiones formadas por los delirios de sus memorias. Los labios de ella se habían posado afectuosamente sobre su frente en un intento por calmarlo en una de sus frenéticas pesadillas que lo enloquecían en sueños, un beso que había marcado el inicio de una obsesión…
-No entiendo nada. – Comentó Natsu interrumpiendo el relato.
-Pues claro que no entiendes, si te perdiste todo el inicio. – Respondió Lucy suspirando.
-Por lo que parece… - Continuó el mago de fuego cruzándose de brazos y fijando sus ojos en el libro que Levy tenía en sus manos. –El tipo está muy loco. –
-Tiene bastantes cosas en su mente. – Respondió Levy cerrando el tomo y dando por finalizada la lectura de la noche. –Es un personaje muy complejo, por eso me gusta esta historia. – Sonrió levemente y se levantó de la silla.
-¿Eh? Levy, ¿Ya te vas? – Preguntó la maga de espíritus sobresaltada.
-Lo siento, Lucy… estoy cansada para seguir leyendo y creo que es un buen punto para detenernos. –
Gajeel, quien se había quedado pensativo luego de escuchar el relato, observó a la maga de escritura sólida quien se refregaba un ojo cansada, y con un movimiento que parecía mostrar resignación, el mago se levantó de su lugar.
-Bunas noches, Lu-chan… Natsu… Que descansen… - Saludó sonriente la maga y comenzó a caminar fuera del cuarto siendo seguida por el mago de hierro.
-¿Gajeel? ¿No tenías que quedarte con Lu-chan? – El mago chasqueó la lengua y camino pasando junto a su compañera de gremio. Ella cerró la puerta tras de sí para seguirlo.
-No pienso quedarme en la misma habitación que Salamander. –
-Pero… - Levy inclinó la cabeza confundida y trotó unos pasos para alcanzar al Dragon Slayer.
-Vamos, enana, estoy cansado y quiero dormir. –
-Pero… ¿Dónde piensas quedarte? – Gajeel volvió a chasquear la lengua y revoleó los ojos exasperado.
-¿Qué no es obvio? Pensé que eras más inteligente. – Levy iba a protestar ante su comentario hiriente, pero el mago continuó. –Me quedo contigo. En tu habitación. -
CONTINUARÁ…
Ikhny Shy
Gracias a todos por los Reviews y Favs del Capítulo 1! Espero que este también les haya gustado! Quedó bastante cortito, espero que el próximo pueda explayarme más. Saludos!
Ikhny
