Derechos de autor: Ni "Fireligth" ni "Lab rats" me pertenecen, yo solo lo adapto.

¡Hola! Este capitulo es largo, pero ahora si sale Chase. ¡Finalmente se conocen! Lean para saber como comienza todo…

Capitulo 2

Cuando tenía doce, le jugué una carrera a Ethan y le gané. De niños solíamos ser amigos, antes de que ninguno de los dos se transformara aún. Pero después se convirtió en un chico insoportable, y yo no podía soportarlo verlo actuar como si fuera un ángel caído del cielo para nuestro clan.

Antes de que me diera cuenta, ya estábamos volando por el cielo nocturno, con los gritos de aliento de mi papá sonando en mis oídos. Ethan tenía catorce en esos tiempos. Él es un draki onix. Sus músculos son negros y refulgentes, y posee una gran potencia. Mi padre también fue un onix. No solo los más fuertes y grandes de la especie sino que también son, en general, los más rápidos.

Excepto esa noche que derroté a Ethan, el príncipe del clan, nuestro futuro macho alfa, entrenado desde su nacimiento para ser el líder. Él mejor.

No debí de haber ganado esa noche, pero así fue. Bajo la luz de la luna, revelé ser más que la preciada lanzallamasdel clan. Después de eso, él cambió.Ya no estaba preocupado por ser el mejor, sino por ganarse a la mejor, y yo me convertí en el premio.

Durante años lamenté haberlo vencido en esa carrera; Me molestaba la atención extra que me daba y desee no poder volar con tanta rapidez. Pero en ese momento, mientras mis pies desnudos raspaban con la corteza áspera y se preparaban para emprender el vuelo, agradecí tener ese talento y poder volar como la velocidad de la luz.

Jan se encontraba detrás de mi, sus labios castañeaban y un quejido escapó de sus labios. Entonces ya no lo dudé más. Y simplemente… me fui. Me arrojé del árbol y planeé por el aire con las alas estiradas por encima de mi espalda.

Los gritos saturaron mis oídos. El ruido de los motores se acercaba rápidamente hacia mí.

Volé velozmente entre los árboles con los cazadores pisándome los talones, devorando la tierra con sus vehículos. Una sonrisa se dibujó en mi rostro cuando noté que los iba dejando atrás.

Luego, un golpe descargó en una de mis alas. Me habían disparado.

Me esforcé por mantenerme en el aire con una sola ala, pero solo alcancé a hacer un par de movimientos antes de caer desplomada en el suelo. Mi hombro chocó contra un árbol y aterricé en el suelo como un bulto, destrozada y sin aliento. Sangre se derramó por mi nariz.

Con el hombro palpitándome, me arrastre poniendo una palma por delante de la otra.

Un sonido me quemó la garganta. No me puede pasar a mí.Pensé

Doblé las rodillas por debajo del cuerpo y estiré mi ala para ver que tan dañada estaba. Reprimí el grito de agonía que quería salir de mi boca apretando los dientes.

Los oía venir, escuchaba su voces.

Igual que a papá. En este momento me estaba ocurriendo a mí.

Una vez de pie, plegué las alas contra mi cuerpo y salí disparada, corriendo frenéticamente entre la multitud de árboles.

Mirando hacia atrás en el bosque, solté un grito ahogado. El corazón me latía en los oídos.

Encontrando un lugar para esconderme miré hacia arriba y hacia los costados, y escuché algo distinto. El agua que corría por la cascada.

Corrí hacia donde se encontraba. Pero frené justo a tiempo y me aferré a un árbol para evitar desplomarme por la cascada. Sobre mi cabeza sonó un chasquido. Mi pelo se erizó y sentí una picazón. Rápidamente salté al costado antes de que la red cayera sobre mí.

"¡Arroja otra más!" Grito uno de los hombres.

Busqué con los ojos y encontré a dos tipos que estaban a punto de tirarme otra red. La evadí por poco nuevamente.

Tratando de darme cuenta de que esta locura era necesaria. Respiré profundamente, volteé y salté.

El viento golpeaba a través de mí, hasta que por fin choqué con el agua. Estaba helada. Tanto que saqué un quejito y tragué agua mezclada con algas.

Salí rápidamente del agua y me dirigí a lo más escondido y cercano que había. Una cueva.

Ya dentro de la cueva me deslicé lo más adentro que pude. Empapada y tiritando, contuve la respiración y esperé.

"La creatura saltó" Gritó alguien. Uno de los cazadores. Aún se encontraban arriba "Se sumergió en el agua" Volvió a gritar.

"Tal vez voló" Dijo otro

"Imposible, no puede volar, le di en un ala" Dijo con satisfacción.

"No la veo por aquí abajo"

"Alguien tiene que ir tras ella"

"¡Diablos! ¿Ahí abajo? ¡Está helado! Que vaya otro"

"¿Y porque no tú? ¿Acaso eres gallina?"

"Yo iré" Escuché decir a alguien. Pero su voz sonaba diferente a la de los demás. Su voz no era dura y ronca, sino que era suave y tranquila. Eso se me hizo extraño.

"Chase ¿Estas seguro de que puedes encargarte solo?"

Mientras esperaba la respuesta, me apreté con más fuerza. Solo deseaba camuflarme y desaparecer.

Un cuerpo se arrojó al lago. Sin respirar me quedé observando el lago y esperando su aparición.

En cualquier momento me descubriría.

Al humedecerme los labios, sentí el ardor de la sangre y el fuego que comenzaban a crecer en mis pulmones. Si fuera necesario. ¿Lo haría? ¿Llegaría a usar mi habilidad para salvarme?

"Chase, ¿Estas bien?" Una voz ronca me sacó de mis pensamientos

"Si" Contestó.

Mi corazón se detuvo ante la cercanía de aquella voz. Mientras lo observaba rogué que su vición no me alcanzara.

Distinguió la cueva y se quedó rígido, mirándome directamente.

"Hay una cueva"

"¿La criatura está adentro?"

Mi cuerpo se erizó y a piel se contrajo. Las alas comenzaron a palpitar con una emoción ardiente. Me sacudí y me obligué a relajarme.

El chico se aproximó a la cueva.

Lancé humo por la nariz, no había querido hacerlo, solo… sucedió.En general podía manejarme bien, pelo el miedo tomaba control sobre mí. Los instintos draki se apoderaron de mí.

A medida que se acercaba mi corazón latía con más velocidad dentro del pecho.

Nos miramos fijamente.

Tenía que ocurrir, llamaría a los otros y se abalanzarían sobre mí como hambrientos depredadores. Recordé a papá y traté de no temblar. Yo poseía algo, una fuerza que papá no había tenido. El fuego.

Entonces el chico siguió avanzando, cuidadosamente. Lo miré, no parecía duro al igual que los otros. Ni cruel. Mas bien… Interesante. Estiró la mano hacia la cueva y entró. Conmigo. Estábamos a menos de 30 centímetros de distancia uno del otro. Los músculos en sus brazos se tensaron mientras se agachaba y palpaba ligeramente el piso de la cueva.

Nos recorrimos con la mirada como dos animales desconocidos que se inspeccionaban por primera vez.

No era la primera vez que veía a un humano. Los veo constantemente cuando voy de compras al centro con mi mamá y Leo. La mayor parte del tiempo yo también tengo aspecto humano. Pero, aun así, lo miré como si nunca en mi vida hubiera visto antes a un chico. Y, en realidad, me parecía que era la primera vez que veía a uno como el. Después de todo, no se trataba de un tipo cualquiera: era un cazador.

La camiseta a rayas negras y verdes que tenía se adhería a su pecho como una segunda piel. En nuestra caverna oscura, su pelo mojado se veía casi negro. Seco debía ser más claro. Castaño tal vez o rubio apagado. Pero fueron sus ojos los que me impactaron. Profundos, bajo cejas detalladas, me atravesaron con una intensidad descarnada, escrutándome entero. Mientras me recorría con la mirada, pude imaginarme a mi misma.

Levantó una mano. Ni siquiera me estremecí cuando cerró la palma ancha y tibia sobre mi brazo. Observando, examinando. La mano se deslizó hacia abajo con suavidad. Seguramente comparaba mi piel draki con la humana. De pronto se detuvo. Posó su mano sobre la mía y se apoyó en mis dedos largos como garras. El calor del contacto visual disparó chispas por todo mi cuerpo.

Él también lo sintió y sus ojos se agrandaron. Eran almendrados e increíbles. Amarillos con manchas marrones y doradas. Esa mirada se posó sobre los mechones húmedos de mi pelo. Me descubrí deseando que pudiera ver a la chica que había dentro del dragón.

Un sonido escapó de sus labios. Una palabra. La escuché, pero pensé: No. Él no dijo eso.

"¡Chase!" Gritó una vos desde arriba. Ambos nos sobresaltamos "¿Estas bien ahí abajo? ¿Necesitas ayuda…?"

"¡Estoy bien!"

"¿Encontraste a la criatura?"

Otra vez esa palabra. Él dudo en que decir, así que yo me preparé para que anunciara mi presencia.

"No" Respondió firmemente.

Nos miramos fijamente durante un par de minutos. Él, un cazador. Yo, una draki.

Después desapareció.

Y me quedé completamente sola.