Notas iniciales: Aquí Hikari curada de la gripa pero del mal Hr-H never XD de paso agradecimiento general por los comentarios. Hikari de paso avisa que si dejan review estando registrados, le contestará, si están de anónimos y dejan mail, también les contestará.
Vamos a la mitad de la historia, el capítulo número dos, como muchos me adivinaron, será Agua. A ver si se imaginan el siguiente. Esta es la historia de dos amigos pasando por los elementos de nuestro planeta.
Los 4 elementos
Capítulo 02: Agua
El cielo estaba totalmente obscurecido y dejaba fluir lo que tenía acumulado por tanto tiempo. El agua caía sin tregua, dejando la humedad a su paso y en instantes se formaban charcos de agua en el inmenso pasto.
Harrysintió una especie de corriente recorrerle la médula, aunque no podía decir a ciencia cierta si era producto de la lluvia que le empapó la espalda en cuestión de segundos o por ese aroma tan Hermione que lo dejaba con la mente completamente en blanco.
Porque estando perdido en la nada era lo que le permitía estar a escasos milímetros de los labios de ella, sin atreverse a dar el siguiente paso. Pero a él en esos instantes no le importaba lo que pensara Hermione, aunque es muy seguro que en esos instantes ella, como pocas veces en su existencia, no estuviese pensando. Más bien parecía que Hermione se hallaba en un estado de shock.
Quizá un tanto comprensible la impresión de ella, puesto que no todos los días tu mejor amigo, el que se supone es tímido con las chicas y hasta piensa cien mil veces antes de siquiera mirarla fijamente, de pronto le haya entrado la neurona del galanteo y prácticamente se le abalanzara encima.
Hermione parpadeó cuando su cerebro recordó cómo hacerlo. Se fijó que Harry tenía los ojos cerrados, con el agua chorreándole por el rostro, cayendo en el de ella, en un completo silencio, como si de pronto tuviese que pasar la eternidad en esa posición y él, encantado, lo hace.
Poco ella imaginaba que Harry estaba grabando en su mente ese instante, el olor a humedad y el olor de Hermione, perfectamente sincronizados para alterarle los pensamientos y bloqueárselos por completo.
«Huele a jabón natural» pensó él apenas dejando entrever una sonrisa. Nada de perfumes extravagantes, sino a limpieza total.
Hermione bajó la cabeza, dejando fuera del alcance de Harry sus labios. Un tanto nerviosa llegó a la conclusión de que ni siquiera él trataba de besarla. Simplemente fue un vano intento de protegerla de la lluvia.
¡Pero qué mala se estaba volviendo ella para los pretextos!
El agua seguía cayendo sobre los dos jóvenes, empapándoles hasta el alma. Las ropas pegándoseles como si fuese una segunda piel. El líquido recorriendo por sus cuerpos, perdiéndose en algún punto indeterminado.
Harry apenas reparó que Hermione, más bien sus labios, se habían ido de su alcance. Hubiese maldecido interiormente, pero ahora él no era de esas actitudes. No si quería tener a su alcance a su mejor amiga y tenerla como su futura esposa al mismo tiempo.
Él ya lo había decidido. La quería de ambas maneras, y aunque arriesgue su amistad por lanzarse al vacío en búsqueda de algo más profundo, estaba dispuesto a tomar el riesgo. Ya se había cansado de pasar noches en vela meditando entre lo hago o no lo hago sin llegar a una conclusión definitiva.
Y él ya había tomado una decisión.
No obstante al dar el primer gran paso el cielo le envía tremendo aguacero. ¿Quizá alguien allá arriba está en contra de que Harry Potter tome a ese ángel? Lástima, no debió entonces permitir que ella apareciera en su vida. Ahora era demasiado tarde para dejarlo pasar.
- Estamos empapándonos - observó Hermione, mordiéndose el labio inferior. ¿Por qué tenía que ser tan condenadamente preciosa cuando lo hacía?
- Tiene que fluir - dijo Harry respirando profundamente. Sus ojos brillantes deleitándose por la forma en que el cabello castaño se le alisaba por efecto del agua. Extrañaba sus bucles pero no se veía nada mal ahora, sobre todo considerando que ella está debajo de él.
- Sí¿Verdad? - dijo Hermione lentamente intentando salirse debajo de su amigo. Naturalmente no lo consiguió, más que nada porque él no se lo permitía. Y Harry es más fuerte que ella. - Es el ciclo de la naturaleza. Luego el agua se evaporará y volverá al cielo -
El labio inferior de ella temblaba. Y por Merlín que Harry se moría de ganas por aprisionarlo entre los suyos. Ella le estaba tentando.
- ¿Será que por ello el planeta es redondo? - Harry le quitó un mechón castaño que le cruzaba el rostro - Todo es un círculo y todo vuelve al mismo punto -
Hermione sintió tibias sus propias mejillas. Tenía la impresión de que no estaban hablando del mismo asunto. O él le estaba enviando mensajes para que ella los descifrara.
- El hombre debe comenzar - murmuró Harry más para sí mismo, por lo que delataba su mirada perdida en los castaños orbes de ella - Pero estamos en una era moderna -
En Hermione quedaría por siempre grabado ese instante en que Harry frunció el entrecejo, a escasa distancia de su rostro, con las gotas cayendo constantemente de los bordes de sus lentes y de su nariz.
El corazón de ella latía con tanta prisa que por unos instantes temió que se saliera de su pecho. Quería inventar un buen pretexto para quitárselo de encima pero su mente había decidido ir a comprobar qué tan frío era Plutón.
- Insinúas.. insinúas que es Ron quien ahora deja a Luna sin aliento -
La voz le salió tan temblorosa que no pudo siquiera definirla como pregunta o afirmación. Un charco inmenso estaba alrededor de ella y comenzaba a sentir frío en la espalda, aunque es probable que no sea por causa de la lluvia.
Harry la tomó de los brazos y se volteó, dejándola a ella sobre su pecho. Esta nueva acción de Harry volvió a tomarla desprevenida, por lo que no hizo absolutamente nada cuando él la rodeó con sus brazos, dejándolos descansar en la espalda de ella.
El agua chocando contra el pasto fue lo único que se escuchó en los siguientes minutos. Hermione parecía en esos instantes concentrada en no olvidar cómo se respiraba.
-¿Estabas preguntándolo? - indagó Harry con una media sonrisa mientras una de sus manos abandonaba la espalda de ella para pasárselas por sus humedecidos cabellos.
Hermione parpadeó varias veces. ¿De qué estaban hablando¿Qué fue lo último que ella dijo? Aún sin saber si respondía de forma correcta, la joven sacudió la cabeza diciendo silenciosamente que no.
- Déjalo fluir - pidió Harry mientras acercaba su mano libre al rostro de ella, pero se arrepintió en el último instante - Ya tenemos el primer elemento. Deja que fluya el segundo -
Hermione bajó la cabeza, observando cómo el agua chocaba con fuerza contra el pasto. También observó su mano, la que antes estaba sucia de lodo, ahora limpia y chorreando por causa de la lluvia.
- A menos que - dijo Harry tomándola del mentón y atrayendo su rostro al de él - en verdad esté equivocado y creer erradamente que tenías que sentirlo también -
Hermione sentía en su piel el agitado respirar de Harry. Casi no distinguía sus ojos por el agua corriendo por los cristales. Le costó unos instantes descubrir que los dedos que la sostenían de la barbilla temblaban.
Ella quiso huir, también quiso ponerse a llorar, producto de los nervios, claro está. Una cosa es que ella sintiera algo indescifrable por Harry (que definitivamente no podía encasillar en amistad) y otra muy distinta que él haya dado el primer paso de esta forma tan delicada.
De pronto, a sus confundidas emociones, le dieron ganas de reír a carcajada limpia. Harry, a pesar de todo, aún conservaba su esencia, con esa que lo conoció siendo un niño.
Ya cuando Harry había perdido la esperanza de recibir alguna respuesta de parte de Hermione, ella le sorprendió
-¿Y no que el hombre debe ser quien comience? - indagó Hermione sintiendo cómo la voz le temblaba al encarar directamente el asunto.
Harry sonrió levemente. Volvían al juego de antes, pero con una perspectiva mejorada. Con los dedos fríos se atrevió a deslizarlos por el rostro de Hermione, haciéndola estremecerse al contacto.
-Pero eso es un hombre promedio - Harry hurgó en lo profundo de su mente - Creí que a estas alturas ya estabas enterada que necesito de ti hasta para respirar -
Y ante sus últimas palabras, acentuó sus caricias en el rostro de Hermione quien sintió estremecerse hasta la punta de sus cabellos.
Hermione se apartó un poco de él, quien había quitado la fuerza que ejercía en su espalda. Ella sonrió al notar que Harry no descifraba sus acciones, así que se afirmó más en él cuando le quitó los lentes con ambas manos.
Sostuvo los lentes con la izquierda mientras los dedos de su mano derecha marcaban el contorno de su cicatriz para inmediatamente perderse en los humedecidos cabellos azabaches.
- Es algo que me moría por hacer - murmuró Hermione fascinada de la agradable sensación de sus dedos enredándose en el cabello de Harry.
- ¿Algo más? - dijo Harry con los dientes apretados.
Hermione se mordió el labio inferior, luego entreabrió los labios y se dirigió decidida a los labios de Harry.
Y ella dejó que fluyera.
Harry pareció creer que a esas alturas, quizá por prevención, debía volver a ejercer fuerza en la espalda de ella, como si acaso en ese instante Hermione lo hubiese reconsiderado y escapaba del momento.
Pero ella no hacía el mínimo intento por huir. Parecía fascinada con su actividad.
Fluía como la tormenta que los envolvía, sentían la lluvia de imágenes golpearles la mente una y otra vez, cada momento ligándolos más que el anterior, cada instante forjando más el vínculo que los unía.
Sellaban en ese instante diez años de amistad, para renacer nuevamente con una perspectiva más amplia.
Harry hasta entonces no había experimentado algo tan suavemente adictivo como los labios de Hermione, presionándose contra los suyos, explorando, descubriendo, posesionándose.
Harry deslizó su mano libre hasta el cabello alisado de la joven, entendiendo él la maravilla de perderse en la melena de esa persona especial e importante de su vida. En la única persona importante de su existencia.
Con ese beso dieron fin al juego de hace tiempo atrás, cuando estaban a punto de traspasar el límite de la amistad, pero se arrepentían en el último instante, por temor a equivocarse.
Sus labios apenas se separaban unos milímetros, para buscar una nueva posición y dejar que el amor siguiera manando en sus cuerpos.
La intención de ambos era demostrar cuán encantados estaban que el misterio del sabor de los labios del otro haya desaparecido. Lo que seguramente no contaban era que en el caso de ellos, esto no sólo implicaba que el amor fluyera.
El frío de la lluvia ya no se sentía. Un tercer elemento los comenzaba a envolver.
Continuará
Críticas constructivas, comentarios y demás, sólo dale clic a Review y me entero. Hasta el próximo capítulo.
Caminó resueltamente hacia el retrato, lo abrió, traspasó el hueco y se encontró de cara con Hermione.
- Hola - saludó ella, que llevaba una pila de tostadas envueltas en una servilleta - Te he traído esto... ¿Quieres dar un paseo?
- Buena idea - le contestó Harry, agradecido.
Harry Potter y El Cáliz de Fuego (Pág.259-259 )
