-Mealegra que haya aceptado mi propuesta- Sonrió complacido por el negocio que acababa de consolidar y le sonrió a la joven que se notaba nerviosa…-No se aflija yo cuidare bien de su hermanita…me gustaría que la boda fuera en dos semanas.

La muchacha brinco del asiento impresionada por la rapidez en que las cosas iban….-No le gustaría primero tratar a kagome-.

-No soy un caballero, y el protocolo es lo que menos me importa… seamos realistas el compromiso es un buen trato para ambos no se impresione señorita ni ponga esa cara la gente suele ser sutil yo soy directo- Apoyo ambas manos en el escrito y sonrió burlonamente.

-Bueno creo que en dos semanas esta bien- Se levanto de la silla y se despidió rápidamente arrepentida por vender de esa forma a Kagome y mas a un sujeto sin modales ni escrúpulos.

-En dos semanas, yo le enviare el vestido de novia a mí querida prometida y arreglare todo, usted y ella solo estén a la hora y en el lugar- apoyo la cabeza en el sillón y fijo la vista en el techo con la sonrisa tatuada en el rostro.

Sonrió sarcásticamente y lo miro con un malestar estomacal pero con la firme idea que era lo mejor… bienestar económico.

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-¡Que, Sango pero eso es demasiado pronto¡- Se dejo caer en la silla de madera con el gesto tenso los labios abiertos y pensando que aceptar ese matrimonio solo por estabilidad había sido su peor error… pero ya no había vuelta atrás.

-Lose Kagome pero fueron sus condiciones, el te acepto sin dote… sin nada- Se sentó enfrente de su hermana e intento calmar las cosas…-El pagara toda la boda y enviara tu vestido.

-Sango, yo... nose si estoy preparada- Cerro los ojos y se mordió los labios, como la vida puede dar una vuelta de 360 grados en cuestión de horas….-Que implica casarse Sango-Su difunta madre jamás le hablo de los deberes matrimoniales y muy poco sabia sobre eso.

-Mama jamás te hablo sobre tus deberes como esposa- Levanto ambas cejas como le explicaría que tenia que estar con ese hombre que ni siquiera conocía compartir la misma cama y… no, no se lo diría poco a poco lo entendería….-Pues solo te casas y ya Kagome no preguntes.

Estaba inconforme con la respuesta pero si Sango decía que solo era casarse en una bonita iglesia y nada mas entonces el matrimonio no era tan malo o terrible, si su mama se había casado era por algo.

-¡Kagome mira!- Corrió hasta el cuarto de su hermana que estaba acostada en la cama pensativa, tenia una gran caja blanca en las manos…-Mira es tu vestido lo a enviado- abrió la caja con mucha mas emoción que la misma Kagome que solo miraba de reojo sin interés alguno…-¡¡Hay Kagome esta hermoso!!- Tomo el vestido de seda entre sus manos era un vestido con mangas de encaje hasta las muñecas escote recatado que solo dejaba ver lo necesario entrelazado de atrás entallado de la cintura hasta las rodillas donde caía de una forma sutil y denotaba mas la gran cola, se lo sobrepuso y se vio en el espejo...-¿No te gusta Kagome?

-Es muy hermoso- Sonrió y se acerco a la caja aun quedaba algo dentro una pequeña caja negra y una nota, tomo la nota entre sus manos y la leyó lenta y cuidadosamente.

Mi querida Kagome espero te haya gustado mi regalo no e tenido el tiempo de visitarte ni de que nos conozcamos pero después de la boda habrá tiempo, el collar de diamantes es para que lo uses espero te gusta lo escogí personalmente.

Con cariño Inuyasha Taicho

-Kagome… ya viste esta gargantilla- Abrió enormemente los ojos con el brillo de aquella joya jamás había visto algo tan brillante y hermoso, la tomo entre sus dedos delicadamente sobreponiéndosela a su hermana que abrazaba la pequeña nota y suspiraba.

-Si es muy bonita- Le quito la joya y la vio con cariño no le importaba el valor material si no que el personalmente la hubiese escogido para ella, nunca le habían dado una joya tan hermosa sintió mariposas en el estomago por la pequeña y corta nota y la apretó fuertemente entre sus manos como un tesoro que guardaría por siempre.

Hay estaba en la oscuridad de la noche releyendo el escrito mi querida kagome suspiro y la metió en su diario el cual puso debajo de su almohada con recelo, le había dicho querida acaso la quería si por que si no, no hubiese pedido su mano si la quería y mucho para querer casarse en menos de una semana aunque le hubiese gustado verlo aunque sea un día para tratarlo la ultima vez que intento hablar con el se quedo muda pero se prometió que ya no seria así.

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-Joven Kouga pero que sorpresa que hace por aquí- Saludo al joven amablemente y observo el pequeño ramo de rosas blancas que tenia en la mano, aquello no le olía bien acaso buscaba cortejar a su pequeña hermana.

- Señor Kouga- La muchacha salio de la habitación y lo abrazo vigorosamente, hasta que sango carraspeo e interrumpió la poco honorable situación….-Kagome no es correcto.

-Perdón es que me alegra verlo… ¿esas flores son para mi?-Observo las flores y sonrió cuando el extendió su mano y se las dio las únicas flores que había recibido fueron de su padre y ya hacia mucho tiempo de eso.

-Por que no vas y buscas un jarrón en la habitación de mama, hay uno muy hermoso- Le sonrió a su hermana que acento con la cabeza, camino lentamente al cuarto de su madre.

-Mire señor kouga, por si no le han informado mi hermana esta comprometida y en dos días se casa así que seria tan amable de no cortejarla ella no entiende pero usted es lo bastante maduro- Aquello lo dijo con soberbia y rigor pero era mejor dejar las cosas claras a que después hubiese malos entendidos.

-Eso no lo sabia disculpe será mejor que me vaya- Sintió una puñalada en el centro del pecho con las palabras de esa mujer, se le habían adelantado justo cuando tenia planeado pedir permiso para cortejar a la pequeña kagome alguien mas listo se la llevo, le sonrió amablemente y salio de la cabaña sin despedirse de kagome.

-Y el joven kouga sango- Miro hacia todos lados pero ya no lo vio, coloco las flores en el jarrón y lo puso en el centro de la pequeña mesa de madera.

-Tenia cosas que hacer y se fue dijo que lo despidiera-Sonrió nerviosa y se alejo rápidamente rumbo a la cocina para preparar los alimentos…-A y no creas que no e notado que ya no estas usando el corcet se nota.

Arrugo la frente y la miro con rencor aquella prenda le apretaba demasiado y no le permitía hacer nada ya después tendría que usarla pero mientras pudiera librarse, aparte que tan mal se veía con su vestido naranja demasiado infantil pero muy cómodo, hizo para atrás la silla y se sentó en ella mirando las flores, cerro los ojos y se perdió en el exquisito aroma.

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Las piernas le temblaban los labios, cada milímetro de la piel se estremecía con tan solo pensar en que en unos minutos estaría casada, hay estaba viendo su reflejo en la ventanilla parecía un ángel caído el cabello perfectamente peinado con suaves ondas en las puntas el velo acomodado en el rostro con un toque muy sutil de maquillaje en los labios, el vestido que le quedo perfectamente al cuerpo que dejaba ver su delineada figura el corcet que sango le había dado sumamente ajustado y el entrelazado con un hermoso moño al final, Sujetaba fuertemente el ramo de rosas blancas que temblaba junto con ella.

-Tranquila kagome te notas muy nerviosa-Intento animarla pero aun ella se sentía nerviosa y eso que no era su boda, el carruaje era jalado por dos caballos blancos, la pequeña y delgada novia pego un brinco cuando este se detuvo y apretó el ramo tan fuerte que los tallos se doblaron unpoco

-Bajemos- La pequeña puertecilla se abrió y el chofer extendió su mano para ayudarles, la primera en bajar fue sango y se impresiono por el arreglo tan detallado de la iglesia que estaba adornada con flores blancas por fuera y una alfombra roja que llegaba hasta el carruaje, kagome que se quedo respirando casi nulamente se bajo tambaleándose por la enorme cola que sango le ayudo acomodar.

-Bueno pequeña que tengas suerte- Le dio su bendición y entro a la iglesia para dar la señal de que la novia ya había llegado, a los segundos la marcha nupcial comenzó a escucharse.

-Vamos kagome tu puedes- Comenzó a caminar lentamente las piernas le flaqueaban se sentía realmente nerviosa y mareada, dio paso tras paso se sintió tan liviana y cuando por fin estuvo dentro el peso se le vino encima había cientos de personas que en su vida había visto miro al frente hay estaba el, serio tan atractivo como la primera vez que lo vio vestido con un smoking negro y el cabello largo perfectamente peinado, sonrió aunque aquella linda sonrisa no se alcazaba a divisar por el velo que cubría su rostro.

Cuando estuvo cerca ni siquiera pudo moverse se puso rígida el obispo empezó el sermón que la joven ni siquiera escucho el mundo desapareció solo estaba ella en la oscuridad temblando de miedo.

-Señorita kagome higurashi acepta a Inuyasha Taicho para amarlo respetarlo en la pobreza y en la enfermedad hasta que la muerte los separe- Eso es lo único que alcanzo a escuchar y con un hilo de voz.

-SI…- Después nuevamente todo fue confusión hasta que el hombre al lado suyo la volteo sutilmente retirándole el fino velo de encaje de el rostro para darle un frió beso a un lado de los labios, que no le causo ni la mínima emoción

La recepción igualmente adornada con rosas blancas mesas alrededor y un gran banquete estaba en su máximo apogeo todos los invitados bailaban felizmente excepto ella que se encontraba sentada en la mesa del centro mirando hacia todos lados.

-Deberías estar bailando- Se sentó a su lado y le sonrió aquella fiesta era hermosa todo era perfecto, algo igual le gustaría para su boda pero sabia que el joven Miroku no era tan rico como los Taicho pero le esperaría algo hermoso y sencillo.

-Si… pero el señor... perdón mi esposo esta hablando con unos hombres que se nota son muy poderosos e importantes- Sonrió tristemente, imagino que su boda seria totalmente diferente no algo tan… frívolo y banal ni siquiera había hablado con el que se suponía se había convertido en su esposo, sentía un profundo amor por el, pero acaso se puede amar a alguien solo de vista sin tratarlo la enamoro con una nota suspiro que patético le pareció aquello su corazón de infante fue contemplando.

-Bueno se nota, pero ya estarán a solas y podrán conversar- Se levanto de la mesa para reunirse con su prometido y algunas amistades sango era demasiado distraída para notar que algo anda muy mal, que kagome ni siquiera se encontraba entusiasmada.

Se quito uno de los guantes de encaje y llevo su mano hasta abajo del vestido donde lo levanto muy sutilmente y saco de sus botines blancos un pequeño papel lo abrió y nuevamente era esa nota la apretó tan fuerte entre sus manos, que la arrugo mas de lo que ya estaba, tenia tantas ganas de llorar se sentía muy sola el ni siquiera la había visto no le había dicho que lucia bonita y rogaba que cuando estuvieran a solas fuera diferente.

La recepción había terminado, iba en el carruaje decepcionada de la noche tan aburrida y poco romántica que había pasado no había bailado ni una sola vez y para colmo el que se había convertido en su esposo no estaba con ella en el carruaje había decidido quedarse a tomar con esos señores, el carruaje se detuvo y el cochero abrió la puerta amablemente ayudando a bajar a la novia, sus ojos se clavaron en la hermosa casa era inmensa con pilares alrededor una gran puerta de madera con escaleras rodeadas de algunos sirvientes y un inmenso pasto verde que parecía no tener fin y aun aquel palacio no le causo ni la mínima pizca de felicidad, una anciana se acerco a ella tomándola del brazo amablemente.

-Tú debes ser la esposa del amo, eres una niña- Le sonrió a la pequeña tan joven y casada y con un hombre así, suspiro y empezó a dar pasos acompañada de la pequeña…-Te mostrare tu habitación la señora Izayoi la decoro para ti.

Cuando entro a la casa solo le dio un vistazo jamás había visto tanto lujo en su vida miles de pinturas de exquisito gusto no tuvo tiempo de ver mas por que subió las largas escaleras, recorrió el pasillo con varias puertas hasta que la anciana a su lado se paro en una abriéndola.

-Pasa pequeña esta será tu habitación- Observo como la joven recorría el cuarto empezando con el gran peinador que tenia varios perfumes un peine de plata un espejo una pequeña cajita de joyas los cajones repletos de ropa intima de lo mas fina y un closet inmenso lleno de vestidos despampanantes con variados colores, pero lo que mas le gusto fue la ventana inmensa con las cortinas corridas que dejaba ver la luz de la luna….-¿Te gusta?.

-si es muy bonita- Le sonrió a la anciana amablemente.

-Bueno pequeña me puedes llamar Kaede, por el momento debo irme pero para lo que se te ofrezca estoy en la cocina- tomo la puerta y la cerro detrás de ella.

Vio su reflejo en el espejo ya no lucia tan feliz ni radiante y como reacción se hecho a llorar a la cama quedándose dormida profundamente, los pequeños ruidos de afuera la despertaron abrió sus ojos café y camino hasta la puerta la abrió e inspecciono el pasillo no había nadie solo una puerta semiabierta y con una tenue luz, cerro la puerta y se apoyo en ella era mejor que se quitara ese vestido y se pusiera algo mas cómodo mañana seria un nuevo día y entonces podría hablar con el.

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-kagome…. kagome deja de pensar en el- Se dejo caer en la cama tan incomoda con ese corcet que Kaede le había apretado hasta dejarla sin aire con ese vestido escotado en color verde demasiado pomposo y poco cómodo, esto era lo que realmente quería una vida llena de lujos.

-Valla quien diría que tu te ibas a casar- Sonrió burlón mientras tomaba asiento enfrente del escritorio repleto de papeles….-Terminaremos siendo familia.

-Cállate Miroku- Tenia ambos brazos cruzados y la mirada dorada penetrando a su amigo de la niñez que tenia varias años sin ver más sin embargo seguía igual.

-Sango me platico… que solo viste una vez a la señora kagome y fue en la fiesta- Levanto una ceja, inuyasha se veía cambiado aunque era joven sus facciones serias lo hacían ver mas viejo y amargado.

-"señora"- Dejo caer la cabeza en la silla…-Te seré sincero ni siquiera la vi en toda la resección y ordene que durmiéramos en cuartos separados.

-y eso por que inuyasha- Puso ambas manos en el escritorio, kagome era pequeña si pero era demasiado hermosa una niña tentadora para cualquier hombre que acaso inuyasha estaba ciego.

-Es una niña Miroku… prefiero a las mujeres mas maduras- puso ambos puños en la mesa y miro a su compañero de travesuras con una risa burlona, no le diría que se había casado solo para usarla como medio para alcanzar sus negocios, y que no tenia el mínimo interés en una niña sin cuerpo de mujer.

-¡Señora Kaede!- Corrió hasta la anciana agarrando su vestido para no tropezarse.

-No es correcto que corras así pequeña- Sonrió y observo agitada a la joven…-¿Que pasa?-.

-Mi esposo donde esta necesito hablar con el- Su madre siempre le repetía un dicho si la montaña no va a ti tu ve a la montaña y es lo que haría tal vez el estaba tan ocupado que ni siquiera tenia tiempo pero ella trataría de acercarse conocerlo.

-El amo inuyasha esta en el despecho con un visita señorita- le tomo el brazo tratando de alejarla sabia lo enojon y gruñón que era inuyasha si se le interrumpía…-Por que no vamos y visitas a la señora ella no pudo asistir a tu boda por que esta muy enferma, pero pidió verte- Camino lentamente hasta la ultima habitación de el piso de abajo abrió la puerta…-Que esperas vamos entra- Le hizo señas a la muchacha para que pasara.

-Tu debes ser la esposa de mi hijo verdad- La mujer le hablo con la voz débil y el rostro pálido cubierta entre sabanas verde oscuro extendió una mano para que la tomara y se sentara a un lado de la cama lo cual hizo la pequeña rápidamente…-No te asustes- La escrudiño no se notaba feliz parecía inconforme, también noto que solo era una niña facciones demasiado infantiles y tiernas, por que inuyasha se casaría con una niña…

-No estoy asustada- En realidad no lo estaba aquella mujer le recordaba a su madre, tenia los mismos ojos de inuyasha a excepción del color.

-Mi hijo suele ser testarudo pero debes tenerle paciencia, ¿cuantos años tienes?- se sintió demasiado ignorante al preguntarle la edad pero inuyasha no le hablo de nada, mas que se iba a casar con una buena muchacha.

Continuara….