Estaban en un vestíbulo detrás de un telón, esperando a que Doujima terminara su discurso para pasar y tener un primer vistazo de los alumnos de la 102ma generación de Totsuki. Se encontraban en los hoteles de lujo de Totsuki, asistiendo como instructores a lo que ellos conocían como "La concentración demoniaca".

Las 6 personas que se encontraban presentes estaban muy serias, ya casi era su momento de pasar al escenario y la persona que tenía que dar el discurso de presentación no llegaba. Casi todos estaban guardando su enojo para el momento oportuno, pero de repente escucharon el sonido de gente caminando, demasiadas pisadas puesto que esperaban a 2 personas, no pudieron más que sonreír cuando la familia Yukihira entro al vestíbulo, llevaban su ropa estándar de cocina, incluidos los 2 pequeños que los acompañaban, que paseaban la vista de un lugar a otro, maravillándose por todo lo que veían.

- Estábamos empezando a creer que se habían perdido – Akira Hayama suspiro al voltear a ver a la familia que si bien se veía "normal", los dos padres demostraron su cansancio en una sola frase.

- Hemos tenido que evadir a un grupo de periodistas que nos estuvieron siguiendo todo el camino, la noticia fue demasiado contundente para muchos, pensando en que por 8 años nadie supo nada de nosotros – Yukihira Souma no podía evitar reírse de la situación, al contrario de su esposa que se veía por mucho, exasperada.

- Tía Alice! – Hisao acababa de notar la presencia de su tía Alice, y no podía evitar sentirse feliz por encontrarla, después de todo, siempre le daba algún dulce cuando los visitaba.

- Hisao-kun, has crecido desde la última vez que te vi, eres demasiado grande para que tía Alice te siga regalando dulces – Alice solía jugarle muchas bromas a su sobrino, ponía caras demasiado tiernas cuando ella no le quería regalar dulces.

- Pero mami dice que sigo siendo un niño, entonces sí puedo comer dulces! Incluso papa come dulces de vez en cuando – Hisao no se dio por vencido y trato de obtener ese dulce, Alice solo sonrió y se sacó un par de paletas para darle a sus dos sobrinos, aunque Megu no se notara muy emocionada con los dulces después de lanzar una mirada del otro lado.

- Hay demasiada gente, son cientos de ellos – hablo con un tono de impresión demasiado exagerado, su padre sonrió y dispuesto a impresionarla más le dijo la cifra exacta de personas que había en el lugar.

- Son 1103 personas Megu, son estudiantes de la escuela del abuelo Senzaemon – Megu se giró con los ojos como platos, 1103 personas en el mismo sitio, ella solo veía tantas personas cuando iban al parque de diversiones, no podía mantenerse seria.

- Y pueden darles clases a todas esas personas? Ustedes son solo 8… - Souma y Erina sonrieron a su hija.

- Podemos, cuando estábamos estudiando estuvimos en esta concentración, y no recuerdo ningún problema con los instructores, además, para el ultimo día más de la mitad de ellos ya no estarán aquí – Erina había tratado de no decirle a sus hijos que los que volvían a casa no volvían a la escuela, Megu era muy sensible y se molestaría al saber que sus padres expulsarían estudiantes, preferían guardarle el secreto a tratar con una hija enojada.

Megu se relajó y fue a jugar con su hermano, eran por mucho los dos más pequeños en todo el hotel, solo se tenían entre ellos para no aburrirse.

- No me sorprende que los trajeran, pero no les darán problemas a la hora de las tareas? – Hayama seguía siendo bastante serio y les mantenía un respeto muy especial a Souma y Erina, eran después de todo, las únicas dos personas que lo habían superado.

- Estarán con nosotros en las tareas, no debería ser problema –

- Yukihira, has considerado mi oferta de trabajar con ustedes? – Kurokiba Ryou había abierto la boca por primera vez después de llegar al hotel, estaba calmado como cuando no estaba cocinando, en realidad sus intenciones no eran las que podrían llegar a creer las personas que lo conocían, quería estar cerca de Souma y Erina para entender cómo podían haber superado a todos los de su generación, sin verdaderas intenciones de derrotarlos, para Kurokiba, Souma y Erina tenían algo que el aún no había encontrado.

Kurokiba Ryou era lento cuando se trataba de relacionarse con las personas, y aun no había descubierto los sentimientos que le tenían, y que el mismo tenia guardados dentro de sí mismo, al considerarlos innecesarios a la hora de cocinar.

- Lo siento Ryou, pero aun no nos decidimos, Hisako también quiere trabajar con nosotros – Souma había puesto la bomba y si había un problema, no sería el solo el que lidiaría con eso.

- Oye! No lo hagas ver como que fue mi decisión, me lo pediste porque Erina-sama no quiere tener a Kurokiba en su cocina – Y la bomba explotó, Souma, Hisako y Kurokiba empezaron a discutir, mientras los demás solo sonreían al recordar su época en la secundaria y sus interminables discusiones cuando estaban en la mesa de los 10 consejeros.

Alice se acercó a Erina, mientras esta se giraba para tener a sus hijos en su campo de visión, sintió a su prima acercarse y le prestó atención, Alice utilizo el ruido de sus compañeros para tener una charla bastante seria con Erina.

- Son bastante parecidos a Souma y a ti – Erina empezó a notar el ambiente tensarse sobre ellas dos, empezó a recordar sus últimos meses en Totsuki.

- Son más parecidos a el que a mí, realmente no quisiera que se parecieran a mí – Erina hizo una mueca y Alice se rio.

- Así que mami no quiere que sus hijos sean como ella, eso es raro – Sonrió y Erina sintió el ambiente tensarse más – A mí me hubiera gustado que se parecieran a mí –Alice seguía sonriendo, pero erina ya empezaba a sentir el rumbo de la conversación.

- Que crees que pensarían Hisao y Megu si supieran que Tía Alice quisiera ser su mami? – Erina se giró para ver a una Alice que sobre todo, seguía sonriendo.

- Te lo digo una vez más, no lo sabía, nunca nadie me dijo nada, sigues teniéndome rencor por eso? – Erina hablaba en voz baja, no quería que sus hijos escucharan su conversación, Alice entendió eso y también hablo en voz baja.

- Te robaste a mi novio, después de ese maldito Shokugeki, te paseabas por la estrella polar buscando recuperar el primer puesto, eso solo logro que Souma se alejara de mí, dejo de cocinar para mí y empezó a cocinar para ganarte, cuando me dejo hacía más de 1 mes que no lo veía… por supuesto que te sigo teniendo rencor, de no haber sido por ti esos dos niños serian mis hijos… - Alice abrió los ojos y Erina sintió una descarga bajarle por la espina dorsal, hacía años que sabía que su prima le tenía un rencor profundo por haberle robado a Souma, aunque ella nunca supo que eran una pareja.

- Nunca me lo dijiste, no había forma… - Erina fue detenida a media frase.

- Toda la escuela lo sabía, mis padres y el abuelo lo habían aceptado, Souma era parte de la familia, mamá y papá decían que cuando cocinábamos juntos era como si bailáramos y me dices que no lo sabias, hablar con su familia sobre esas cosas es demasiado trivial para la lengua de dios? Espero el día en que ya no estés para poder recuperar a Souma… No lo olvides– Alice estaba liberando su dosis de odio hacia Erina, la que casi empezaba a llorar, de no ser porque Doujima los acababa de llamar al escenario, y a Souma que corto la tensión con su humor.

- Muy bien chicos, es hora de hacer temblar a unos cuantos estudiantes – y como si hubiera sido planeado, todos parecieron cambiar de personalidad, hasta la cariñosa Tadokoro, que había estado escuchando a Alice y Erina.

Tadokoro Megumi se lamentaba el nunca haberle dicho sus sentimientos al pelirrojo, cuando se enteró que Souma y Erina se habían casado se desmorono, para luego hacerse creer a si misma que con trabajar a su lado le bastaba, pero no era así, ella también quisiera haber sido la madre de Hisao y Megu.

Y pasaron al escenario uno tras otro, Arato Hisako, Takumi Aldini, Tadokoro Megumi, Nakiri Alice, Kurokiba Ryou, Hayama Akira, Yukihira Erina y Yukihira Souma, al verlos subir al escenario, algunos alumnos empezaron a gritar y a lamentarse la mala suerte que habían tenido.

- Estamos perdidos! –

- Por qué a nosotros!? – muchos otros empezaron a cuestionar el miedo de sus compañeros.

- No podríamos tener peor suerte! son los 8 graduados de la generación de las joyas, la única generación de Totsuki en la que se graduaron más de 5! estamos muertos, nuestra carrera termina aquí! – Arriba del escenario, Souma no pudo evitar sonreír ante los estudiantes, así que así era como se sentía estar arriba y ver el sufrimiento de los alumnos.

- Buenas a todos! Yo realmente nunca he sido bueno con los discursos así que tratare de ser lo más breve posible – Souma se había colocado frente al micrófono y empezó a dar su pequeño e intimidante discurso, pues justo después de la introducción entro en su modo Indra.

- Comida Medicinal, Comida Italiana, Servicio, Gastronomía Molecular, Comidas de mar, Especias, Comida Gourmet y Comida para las masas, esas son nuestras especialidades, en el transcurso de esta semana estaremos probándolos en cada una de estas ramas, cuando nosotros consideremos que no cumplen con el requerimiento mínimo que deben de tener, se van a casa, si no cumplen nuestras ordenes, se van a casa, si no actúan como verdaderos chefs, se van a casa, esta semana son nuestros empleados, y cuando nosotros consideremos que no valen la pena, se van a casa, que tengan una buena semana y espero que muchos de ustedes consigan llegar hasta el final. –

Entonces Souma se retiró a tomar su lugar en la fila, entonces Hisako se colocó frente al micrófono, y se presentó ante los alumnos.

- Mi nombre es Arato Hisako, el mundo de la cocina me conoce como la diosa de la medicina, no tengo más que agregar a lo anterior, espero que cumplan con las expectativas que tengo de ustedes – detrás de ella Takumi se acercó al micrófono.

- Bongiorno, Mi nombre es Takumi Aldini, soy mitad italiano mitad japonés, en Totsuki solían llamarme Cavaliere della luna – Sin decir nada más se retiró dando pasa a Tadokoro.

- Hola a todos, me llamo Tadokoro Megumi, la gente suele llamarme La dama del sol, realmente les deseo mucha suerte a todos y espero que muchos de ustedes se queden al final de la semana – volvió a su lugar mientras se sonrojaba al decir el apodo que le habían puesto en Totsuki, pero esa había sido una de las peticiones de Doujima, puesto que su generación era más conocida por sus apodos que por sus nombres, pocos alumnos sabían quienes era sin escuchar su apodo, pero mientras los escuchaban y se daban cuenta de que eran las leyendas que se contaban por Totsuki, poco a poco todos se empezaron a poner pálidos.

-Hola Hola, yo soy Nakiri Alice, me llaman La enviada del cielo, así que espero que sus comidas sean capaces de satisfacer mi paladar, si no… - Regreso a su lugar riendo, al pasar a su lado, Kurokiba se empezaba a amarrar su banda de cocina y entro en su modo berserk.

- Yo soy el Perro loco, Kurokiba Ryou, Si son débiles, ninguno de ustedes tendrá un lugar en mi cocina! Si no tienen fuerza, su comida no vale nada para mí! La cocina es un campo de batalla, y ustedes tendrán que pelear conmigo! – Los pocos que se mantenían serios cayeron en la cuenta de que las historias que se contaban sobre ellos no eran exageraciones, si tenían suerte, menos de un cuarto de todos ellos volverían a la escuela.

Hayama saco una vaina de canela de una bolsa y empezó a olerla a la vez que se acercaba al micrófono, cuando llego, Souma no pudo evitar recordar a shinomiya.

- Tu, el chico que está detrás de la chica de coletas, regresas a casa – el chico se puso más pálido y empezó a gritar alegando para que no lo enviaran a casa.

- Tu perfume, es demasiado penetrante, eso arruinaría el olor de las especias, y el efecto que quiero dar a mis platillos, por tu culpa podría perder clientes, te vas a casa – dio una olfateada a la canela para luego continuar a lo que tenía que hacer.

- Yo soy Hayama Akira, El sultán de las especias, si no son capaces de impresionarme antes de que su plato llegue a la mesa, tendrán suerte si decido que vale la pena que se queden – Souma rio ante la seriedad de Hayama, pero él sabía que solo lo hacía para intimidar a los pobres alumnos, igual que Erina estaba a punto de hacerlo.

-Yukihira Erina, La lengua de Dios, basta decir, no cualquier comida tiene el honor de tocar mi lengua, y no espero que la de ninguno de ustedes valga la pena – Se sacudió el cabello, se cruzó de brazos y volvió a su lugar sonriendo, Souma recordó los primeros encuentros que tuvo con ella, de verdad era buena para mantener la impresión de ser mejor que todos. Le dio una sonrisa a su esposa y camino al micrófono.

- Mi nombre, Yukihira Souma, Apodos tengo muchos, me han llamado cocinero de segunda, hijo de Asura, y muchos otros, pero ustedes me conocen como Indra, el dios de la guerra. No pienso dejar que nadie que no es capaz de satisfacer a sus clientes y darles lo que les piden regrese a Totsuki – se dio la vuelta y todos bajaron del escenario, para que Doujima diera las ultimas indicaciones, pero pocos prestaron atención, les había impresionado lo que escucharon de erina.

- Me están diciendo que los 2 primeros puestos de la 92da generación están casados?! – eso fue lo último que escucharon las 8 joyas antes de tirarse a sus sillas, era demasiado estresante mantener esa fachada que tenían, en especial para Souma, todos parecían demasiado cansados para lo poco que hablaron.

- Enserio, no puedo soportar la vergüenza de haber dicho eso – Tadokoro estaba sonrojada y parecía a punto de derramar lágrimas.

- De verdad, a quien se les ocurrieron esos apodos!? – Hisako cubrió su cara con sus manos tratando de ocultare por la vergüenza.

- Vamos chicos, no es tan malo… o sí? – A Souma, quien nunca había prestado especial atención a esas cosas nunca le habían molestado los apodos que vestía su persona.

- Para alguien como Tadokoro y yo es demasiado, enserio, Diosa de la medicina!? A quien se le ocurrió!? – Hisako empezó a patalear mientras hacia una rabieta.

Después de lograr calmar a Hisako y Megumi, los antiguos alumnos empezaron a conversar sobre las tareas que harían a los alumnos, todos quedaron impresionados con las tareas de Souma y Erina, sin duda, les darían dolores de cabeza a los pobres chicos.

Junto con los demás alumnos, mientras todos palidecían por la noticia sobre los instructores, 3 personas se notaban demasiado serenas.

- Qué opinas de esto, padre? – Un muchacho de cabello blanco, con un mechón negro hablo con una voz alegre hacia aquel que estaba a su lado.

- Yo? Que va, esto puede ser entretenido, no somos tan malos cocineros después de todo – A pesar de la forma despreocupada en que hablaba, aun se podía ver como esta persona se mantenía serena, y sobretodo, que seguía hablando en serio.

- La derrota no es una opción hermano, estas personas no podrán detenernos, no deben detenernos, tenemos un objetivo que cumplir – Con una voz profunda, a la derecha del peliblanco se encontraba otra persona, de cabello negro con un mechón blanco, y ojos morados, mirando al lugar de donde salieron y a donde entraron los instructores

- Quienes? – De la nada escucharon una voz detrás de ellos, los tres se giraron para ver a otro chico, de gafas y cabello largo, semi recogido en una media cola de caballo, con una mirada aburrida, o tal vez, los ojos de alguien que acaba de despertar

- Oh, Obed, tienes mucho aquí?, alguien te ha dicho que deberías hacer más ruido al caminar? – El más alto de los tres, aquel que fue llamado "padre" empezó a hablar hacia el recién llegado, mientras caminaba hacia él, y en un intento de saludarlo lanzo un golpe a su hombro, que fue detenido por Obed con un movimiento extraño, para luego hacer al "padre" inclinarse.

- Tú me lo dices, todo el tiempo, Oh, lo siento… reflejo – Cuando soltó de su agarre a su compañero, otro de sus compañeros retomo la palabra, mientras "el padre" estiraba su brazo para reducir el dolor que había sentido.

- La generación de las joyas serán nuestros instructores, sonaban intimidantes, pero según la información que tenemos… -

- Probablemente sea una fachada, verdad Troy? – El peliblanco termino la frase de su "hermano", el que solo asintió con la cabeza.

- Voy a decir, me sorprende, no esperaba que nos pusieran un obstáculo tan grande – Obed respondió mientras miraba al escenario, y a la vez, al resto de su curso que aún no recobraba el color.

- No sabemos porque, pero supongo que lo averiguaremos, por dios Obed, espero el día en que no termines haciéndome una llave – padre respondió, mientras seguía frotando y girando su brazo, con una mueca extraña, entre dolor y risa, enmarcándose en su rostro.

- Peter… el día que no trates de golpearme no lo hare- Obed suspiro- no hago esas cosas por gusto y lo sabes – Girándose hacia el hermano de Troy, Obed solo pudo quedarse callado, después de esto Peter, se giró al escenario.

- Vamos chicos, nos esperan de regreso en el dormitorio, no podemos terminar aquí, tenemos un gran camino que recorrer, solo sigamos caminando hacia adelante, juntos, hasta que los Shokugekis nos lleven por caminos distintos. -

Y así los cuatro miraron el escenario, sus oponentes, los instructores estaban detrás, y ellos sabían que era su primer paso, si querían llegar a la cima, este seria, el primero de muchos obstáculos, todos y cada uno, más difíciles que el anterior.

Para ellos, La concentración demoniaca, acababa de empezar.

Muy bien… Aquí esta, un segundo capítulo, he de decir que tenía bastante escrito pero aun no sabía si actualizar o no, de verdad espero les haya gustado, espero sus reviews para poder darle a esta historia más desarrollo y mejor trama