Disclaimer: Nada me pertenece los personajes son de S. Meyer y la historia es de Shahula. Yo solo traduzco con su autorización.
Capítulo BETEADO por Yanina Barboza, Beta de Élite fanfiction (www facebook com / grupos / .fanfiction elite)
Capítulo 2
"La única cosa a la que debemos de temer es al miedo mismo." Franklin D. Roosevelt
Al entrar en las salas del ala oeste, Edward fue recibido rápidamente por los miembros sorprendidos de su personal, tanto por su repentina aparición como por su estado y se precipitó a través de la sala del Gabinete.
—Señor presidente —lo llamaron algunos de ellos, él los ignoró y se dirigió a la oficina Oval (1), con Emmett siguiéndolo de cerca. Una vez que los hombres entraron a la habitación, Edward se movió al gran Escritorio Resolute (2), tomando su asiento y preparándose para la noticia que estaba por recibir. Inhaló profundamente, envió una rápida oración al cielo y revisó los papeles que Emmett puso delante de él.
Agarró la carpeta del primer archivo, hojeando los distintos papeles. En el interior solo había notas que detallaban diversas misiones y notas de figuras públicas. Nada nuevo se podría decir.
—Yo no veo nada nuevo aquí, señor McCarty. Dime lo que esto significa, Emmett —exigió Edward abrumado por todo el lío que tenía delante. Aunque Edward estaba acostumbrado a leer entre páginas y páginas de documentos legislativos, no tenía paciencia para eso en este momento. Solo quería saber por qué el equipo especial creía haber encontrado a su esposa.
—Señor, como usted sabe, hemos estado haciendo misiones de reconocimiento, directrices de investigación y recopilación de informes detallados de los que estuvieron presentes el día que la señora Cullen fue, eh, tomada.
Edward se estremeció no necesitando el recordatorio de ese horrible día. Lo perseguía cada noche en sus sueños, y temía que lo haría el resto de su vida, a menos que Bella regresara a él.
—Edward. —Jasper se acercó lentamente a él, con miedo en sus ojos azul claro.
—Oye, Jas, ¿qué pasa? Si esto es acerca de las encuestas en Arizona, no parece que tengamos que preocuparnos por eso, la aparición de Bella cambió el estado clave para el campo Cullen —dijo Edward con orgullo. Amaba lo emocionada e involucrada que estaba Bella con su campaña, ofreciendo conseguir apoyo por su cuenta cada vez que lo necesitaba.
Se suponía que ella debía estar volando de su estado natal Arizona a Massachusetts esa noche, después de estar una semana separados. Sabía que Beth estaba emocionada de verla, pero no tanto como él. No había nada mejor para conciliar el sueño que estar en la cama al lado de su hermosa esposa cada noche. Bueno, excepto cuando no dormían nada en absoluto, sonrió para sus adentros.
—No, no, no es eso. Tengo algunas, eh, noticias —explicó Jasper con cautela, tomando asiento en la silla a la izquierda del sofá donde descansaba Edward.
—Claro, adelante. Yo no tengo que recoger a Bella hasta dentro de un par de horas, así que tengo tiempo —dijo jovialmente, pensando ya en cómo le daría a su esposa la bienvenida a casa.
—En realidad es sobre Bella —dijo Jasper con solemnidad. Edward dio a su hermano una mirada inquisitiva. Dejando la pluma y papeles en los que estaba trabajando cuando reconoció el tono serio de Jasper.
—¿Qué está pasando? ¡¿Pasó algo?! —preguntó Edward comenzando a preocuparse.
Tragando grueso, los ojos de Jasper empezaron a llenarse de lágrimas, mientras miraba los ojos confiados de su hermano menor y le dijo las palabras que nunca hubiera querido decir.
—El avión de Bella ha tenido un accidente.
La ruidosa voz de Emmett sacó a Edward de sus pensamientos, trayéndolo al presente.
—Mientras que el público en general piensa que la señora Cullen murió junto con el piloto y la tripulación, recientemente nos dimos cuenta, gracias a un ciudadano diligente, que hay una mujer parecida a la señora Cullen residiendo en Alaska. Su hermano es un cabo en la marina, y él lo contactó para decirle sobre la coincidencia. Una vez que se corrió la voz a nuestras oficinas, de inmediato enviamos un equipo operativo del FBI para investigar y pudieron obtener estas fotografías. Después de un cuidadoso escrutinio y una amplia verificación de antecedentes, que incluyó pruebas de ADN, creemos que esta mujer es realmente su esposa, señor.
Edward miró los documentos distribuidos en su escritorio por un momento, tratando de envolver su mente en torno a la situación. Sus ojos se posaron en el marco de la foto al lado de la lámpara. Allí su hermosa Beth, vestida con un vestido amarillo y blanco tenía sus pequeños brazos envueltos alrededor de la cara de Bella, ambos pares de ojos de un marrón brillante y feliz. Fue una de las fotos que tenía de ellas dos, tomada pocas semanas antes del accidente.
Le dolía saber que Beth, que tenía tres años en el momento que Bella desapareció, apenas podía recordar a su madre ahora. Ella todavía la extrañaba, al igual que él. Con cada pista del caso, Beth obtenía esperanza de nuevo. Pero inevitablemente la burbuja reventaba, y cada uno perdía más esperanza, refugiándose en sí mismos para cuidar de sus heridas. No sabía cuánto tiempo más podía aguantar y mucho menos su bebé.
Edward suspiró pesadamente, un sonido de resignación. Sus ojos verdes miraron al gran hombre delante de él y le habló en voz baja pero con una gran autoridad presente:
—Emmett, si esto… —Tragó grueso antes de continuar—: si esto no es verd…, si no es ella, no puedo pasar por esto otra vez. No voy a hacerle esto a Beth nunca más.
Asintiendo en comprensión, Emmett encontró el archivo que necesitaba y se lo entregó al ansioso presidente.
Los dos hombres se dieron una mirada estoica, sabiendo que dentro de esta carpeta estaba la información de una mujer que puede ser o no la primera dama, y que irrevocablemente cambiaría el curso de la vida de Edward.
Al pasar la carpeta a Edward, Emmett dio un paso atrás, sabiendo que debía dar espacio al hombre para que vea las imágenes. Se sentó en un sofá blanco frente a la mesa, alisando su corbata azul y sacando su teléfono para revisar sus e-mails, mientras que el presidente estaba ocupado.
Edward estaba agradecido con su amigo, lo conocía tan bien, y volvió a respirar profundo antes de abrir el archivo. En el interior vio muestras y comparaciones de ADN, así como fotos. Empujó los papeles a un lado, centrándose en las imágenes.
Sus ojos revolotearon rápidamente a través de la impresión de color brillante, se le atoró la respiración al verla. Una mujer de estatura media pelo rubio caramelo se mostraba caminado por la calle. Sus ropas eran sencillas, una blusa azul en capas, una bufanda rosada, jeans desteñidos y botas marrones altas que llegaban justo por debajo de las rodillas. Tenía un poco bronceada la piel, casi parecía una capa de oro, mientras sonreía abiertamente a algo fuera de la toma.
Aunque era tan diferente de su Bella, que siempre había llevado sus rizos marrones chocolate oscuro largo por la espalda, era fácil para Edward ver las similitudes. Ella parecía tener la misma altura que Bella, la misma forma de la cara con la misma nariz pequeña, labios carnosos y una sonrisa que le recordaba a las de ella, que hizo que se le apretara el corazón. Pero no podía estar seguro. Era difícil comparar con una foto que fue tomada desde la distancia, pero su pulso errático era un indicio, esta mujer bien podría ser su esposa.
Edward volteó a otra foto, esta vez en blanco y negro, y mucho más cerca. Esta mujer era aún más como Bella. La luz brillante en sus ojos familiares y acogedores para Edward. Había incluso una leve insinuación de una cicatriz en la línea del cabello. Bella tenía una por caer en un tramo de la escalera en la secundaria que necesitó seis puntos de sutura.
Edward puso esa foto en blanco y negro a un lado de su escritorio y pasó a la siguiente foto. Su corazón se detuvo, sus pulmones se encogieron cuando finalmente vio lo que solo podía pertenecer a una persona, solidificando su esperanza.
La imagen era muy cercana, y en color nítido, de la cara de la mujer. Se veía delicada, arqueando las cejas y tenía unas líneas pequeñas en las esquinas de sus ojos mientras sonreía brillante. Pero el punto de inflexión, el indicador final fueron los hermosos ojos de color marrón oscuro, con un anillo de oro cerca del centro que le devolvieron la mirada, como si pudieran leer su alma. Solo había visto un par de ojos tan únicos, tan impresionantes y fascinantes.
Era Bella. Su Bella. Su esposa.
Edward expulsó una risa temblorosa, una lágrima deslizándose por su mejilla, mientras continuaba guardando la imagen en su memoria. Con reverencia trazó las líneas de su cara con un dedo tembloroso, sabiendo que el infierno que había sido su vida sin ella había terminado.
Estaba viva y ella estaría con él de nuevo. Pronto.
Y entonces sería para siempre.
Oficina Oval: Es la Oficina oficial del Presidente de Los Estados Unidos de América.
Escritorio Resolute: Es el escritorio frecuentemente seleccionado por los Presidentes de . para su uso en el Despacho Oval. Fue un regalo de la Reina Victoria al Presidente Rutherford B. Hayes en 1880.
Hola!, aquí tienen el segundo cap de la historia. Respondiendo a sus preguntas la historia tiene 30 capítulos. Mi Beta Yanina y yo decidimos que las actu serán el domingo. Gracias a todas por sus reviews y espero que el capitulo les haya gustado como para dejar más. :)
