Hola hola! estoy de vuelta, alguien por ahi? bueno si es asi, les dejo el segundo cap ^^ Le agradesco a: soumako por su coment y sin mas a leer nos leemos a bajo.

A LEER!


"Si tuvieses un momento… ¿pensarías en mi?"

Lentamente abrió sus ojos amatistas, parpadeando unas veces para estabilizarce. Se quedo Así por un momento mas, con un fuerte sabor amargo en la boca, ligero dolor de cabeza y la piel de sus parpados tibia. Algo blando entre sus brazos que palpo. Entonces lo recordó, hubiera deseado que fuese un sueño no, una pesadilla y así seguir su vida cotidiana mostrando una buena cara.

Deseaba quedarse así por el resto del día, pero aunque no tuviese ánimos de nada había que ganarse el pan. Se enderezo cabizbajo levantándose hacia una mesa donde había una jarra y un Platón llenos de agua. Formando un cuenco con sus manos tomo una cantidad apropiada, llevársela a la cara para limpiarse y de paso, despertarlo. Se llevo una mano a su frente frotando con sus dedos hasta llegar a sus cabellos azules, suspiro de cansancio.

El golpear de la puerta le devolvió a la realidad. Asegurandose de no tener rastro de pesar en su rostro, acomodo su ropa para recibir su "inesperada visita".

—¿Diga?— No esperaba que su voz sonara tan ronca, rezo por que no se dicen cuenta.

—¡Rei kun!—Al abrir la puerta una mujer de cabellos negros se abalanzo sobre él.

—Buenos días, Kimura san.—Correspondió a su abrazo con amabilidad.

—He venido a verte y saber como estas.—Deshizo el abrazo para mirarlo, en la cara de la chica había preocupación y angustia.—Lamento mucho lo de tu hermano…—

—Lo se, yo también…— Arrastro las palabras dando a entender que no quería hablar mas del tema.

—Si necesitas algo, alquier cosa, no dudes en pedirnoslo, ¿okey?—Le ofreció con tono cariñoso y confiable.

—Claro, muchas gracias Kimura san…—

Se despidió correctamente de su vecina, era parte de las ruecas para telas y debía volver a su trabajo.

Ahora era él quien debía ponerse a trabajar, las telas no se venderían solas. Se asocio con las practicantes y expertas en lo textil, gracias a que en algunas ocasiones miraba como cocían decidió dedicarse a ser sastre -no era del todo oficial, por así decirlo- formando parte así de un negocio estable y de prestigio, de calidad y buen servicio.

EN EL PALACIO.

—¿Una fiesta?—Cuestiono Gou, haciendo que bufara.

—Fiesta no, un convivió, sin mucho disturbio.—Explico mas pausadamente, pues también fue su culpa por explicar un plan así de improvisto y velocidad.

—¡Ah ya!…—suspiro en comprensión, le dedico una mirada cómplice a su hermano.—¿Y eso, por que tan interesado en las fiesta, hermano?.—Curioseo la chica de cabellos rojos, a lo cual su hermano trago saliva disimuladamente.

—Solo estoy aburrido…—Deshizo sus brazos cruzado para dirigirse a su habitación, se detuvo.—Te lo encargo, Gou…—Siguió su camino por el oscuro pasillo, ignorando el berrinche que estaba haciendo la menor.

—¡Que es Kou! y ¡Si, déjamelo a mi!.—Con ideas rondándole la cabeza para los preparativos y olvidando la molestia de su nombre, se puso manos a la obra.

Ya en su habitación, con cortinas cerradas dejándolo en una semi-penumbra, tomo una capa apropiada para camuflarse, usándola sobre su acostumbraba ropa por si acaso. Uno de los puntos de su plan se estaba llevando a cabo y otro se desarrollara en el proceso. Dejara que todo fluya como debe, no había de que preocuparse, sonrío para si mismo. Ahora vería como estaba su chico de pelo azul.

MIENTRAS TANTO

—Gracias por su compra.—Tendió el envoltorio hacia al cliente con una sonrisa cordial.

—Gracias, hasta pronto.—Esta salió del establecimiento por una puerta que era cubierta por una cortina traslúcida.

Soltó el oxigeno retenido, quitándose algo de sudor de su frente, cuatro ventas en la mañana y una en apartado dejan con estrés a cualquiera y eso que el sol no esta en lo mas alto aun.

—Rei kun—Una voz amable le llama desde la entrada frontal.

—¿Que sucede Kimura san?—Vio a la chica a comandando algunos velos para que el sol no molestara.

—¿Me ayudas con esto, por favor?—Señalo el clavo que sostenía la esquina de la tela.

—¡Claro! permiteme.—

Vaya que no fue tan largo el camino para encontrarlo, pues ahí estaba en una tienda clandestina o algo por el estilo ayudando a una chica de cabello negro para poner una cortina. Lo observaba con habilidad para acomodarlo de forma complicada. Ladeo su cabeza curioso.

—Ya esta—Canto victorioso bajando del banquillo.

—¡Quedo perfecto!—Le felicito animada.—Gracias Rei.—

—No hay de que.—

Esa sonrisa…en definitiva se ha enganchado a esa sonrisa, no le importaría verla día y noche, ni siquiera hay algo legible para describir lo que siente en ese momento al verle sonreír. Recapacito, Rei era fuerte, mira que ayer se estaba esforzando por no llorar y ahora sonreía como si nada. Otro punto a su favor.

—Rei, quede con mis hermanas en ir al bazar. ¿Quieres ir con nosotras?—Le propuso la joven, que por alguna razón para Rin no le gusto como se dirigía a él, a Rei.
—Te agradezco la invitación, pero alguien debe quedarse en la tienda.—Con una mueca apenado negó el día libre ofrecido, haciendo que la adolescente arrugara el entrecejo.

—Pero puedo pedirle a alguien mas que la cuide.—Trato de convencerlo.

—Aun así, no me gusta salir, sabe que no se me da.—En vano fue su persuasión, se alzo de hombros y volteo a ver que sus hermanas le estaban esperando en una carreta.

—Esta bien. Me están esperando así que…—

—Anda ve, tu diviértete.—Le guiño el ojo en complicidad. Con una afirmatoria la vio correr a donde sus compañeras escuchando en la lejanía "te debo una", negó con la cabeza ante las actitudes tan infantiles.

¿Que hay que hacer? se debatió al ver detenidamente el interior del lugar. "Ah si, los enmendados" sin perder tiempo, se expondría a trabajar en aquello. Fue directo hacia los estantes, siendo seguido por un par de ojos rojos.

"Así que es un sastre, interesante" apunto mentalmente, eso podría serle útil en sus planes en un futuro, una melodía le interrumpió de sus pensamientos.

Al partir y muy pronto has de partir.
Cuanta distancias es desde aquí
si tuvieras un momento…piensa un poco en mi…

Que sorpresa se encontró al ver que esa melodía era tarareada por la voz dentro del local, siendo preciso de un sastre que tomaba delicadamente una seda entre sus manos, perforandola con la aguja e hilo y tratándola con cuidado. Era una visión tan espléndida y relajante, daba gracias los dioses que tenia un buen escondite y vestimenta para no ser percibido y disfrutar de un espectáculo solo para sus ojos y oídos.

…siempre feliz promete tu amo-

De repente paro en seco, dejándolo colgando de su entonación, frunciendo el ceño por la interrupción. ¿Por que se detuvo?

Amor…—Dijo en un susurro al mirar el rojo brillante de la prenda en sus manos. Cuando escucha amor viene el rojo a su mente, sonrío ante un recuerdo.

Algo en su capo de visión hizo movimiento a sus espaldas, debe ser un cliente.—¿Puedo ayudar…lo…?—Al voltear a la entrada la encontró desierta, torció los labios dudoso. Creyó haber visto a alguien.

—Eso estuvo cerca…—Le latía corazón frenético, aun no debían encontrarse según él.

Se escabulle entre las personas y la sombras hacia su palacio. Supone que el rumor se debió haber corrido como es debido y también ÉL debió de enterase.

—¡Rin chan!—Justo a tiempo.

—Hola Nagisa—Saludo al imperativo rubio que se acercaba hacia su persona.

—¿En verdad darás una fiesta?—Pregunto con un brillo muy singular en sus ojos. El pelirrojo asintió.—Es muy raro viniendo de ti, Rin chan.—Alego divertido jugando con algo en mano, Rin chasqueo la lengua, pero…

—¿Esa será la mascada que usaras para la fiesta?— Apunto a la mano del de ojos rosas.

—¡Si! la acabo de encontrar, ¿no es linda?—Era útil.

—Si, si lo es, así que…¡¿Oh pero que es eso?!—Grito de repente apuntando con su brazo hacia atrás de Nagisa, quien curiosos y emocionado volteo.

—¿Que es que?— Aun con mascada en mano fue tomado por otra con ciertas intenciones.

—¡Eso de ahí!—Siguio apuntando a la nada, tomo esa fina tela entre sus manos tratando de…

—Yo no veo nada…—Volvió a girar su cabeza encontrandose con su amigo de dientes afilados con los brazos detrás de su espalda.

—Ah te lo perdiste.—Expreso con lastima.—Sin bromear Nagisa, pero ya viste…—Su dedo apunto a lo que colgaba de su mano.

—Y ahora que- ¡¿EHHH?!.—Extendió la tela que se suponía que usaría esa noche y ahora estaba con un hueco enorme.—¡¿Que ha pasado?!—Estaba al borde de las lagrimas desesperadas.

—No te preocupes, conozco un buen lugar donde lo pueden arreglar.—Miro desinteresado los brazaletes en su brazo, captando la total atención del bailarín.

—¿De verdad? ¿donde?—Insistió. Pico el anzuelo.

—Esta unas calles abajo por esta misma dirección.—Hacia gesto con su brazo trazando una ruta imaginaria en aire.—Ahí lo vas a encontrar.—

—¡Ya vuelvo entonces!.—Corrió a media palabra del mayor. Lo vio correr a toda prisa por la entrada.

Bien, un menos, faltan otros mas. Ahora que lo pensaba el también tendría que ir a arreglarse para fiesta de mañana en la noche.

—Según dijo Rin chan debe de estar por…—Analizo cada uno de los puesto en su vista. Hasta dar con una señal en una entrada decorada.—¡Aquí!.—Canto Eureka adentrandose por entre las cortinas.

—¡Wow!.—Admiro todas y cada una de esas coloridas y vistosas prendas, y ropas con estampados finos. Era como el cielo.

—¿Puedo ayudarte en algo?—Una voz le interrumpió de su recorrido volteando al instante.

—Em, si quisiera un compostura para esto.—Mostro el desperfecto al chico de lentes.

—…mmm…—Analizo la textura y el agujero de aquella tela.—No te preocupes, tiene remedio.—Concluyo al ver la cara de angustia de su cliente iluminarse otra vez.

—¡Que bueno!.—

—Si eres paciente puedo arreglarte en menos de media hora.—Se giro hacia unos gabinetes en busca de sus instrumentos.
—¿Harías eso por mi?—Al ver al chico de cabellos azules asentir con una mirada tranquila, no pudo contener su gratitud.

Así paso la tarde al ver aquel chico haciendo su trabajo con tal maestría. Para este sastre no era nada del otro mundo, solo era remplazar algunos hilos y unirlos, algo complicado pero nada que unos cuantos años de practica puedan hacer. Rubio admiraba su trabajo apoyando su cabeza sobre sus brazos cruzados encima del mesón, escuchando como tarareaba una canción.

—Eres muy bueno en esto.—Reconoció con una sonrisa que no fue vista por el contrario.

—Gracias.—La respuesta tan seca no convenció al de menor estatura, bufo derrotado.—Esta es una mascada de buena calidad.—

—Si lo es, me la regalo una de mis hermanas. Siempre la uso en mis shows.—Así empezó contando casi toda su vida a un desconocido.

—Así que eres un danzante…—Ya casi estaba por terminar, aun escuchando el relato.

—Danzante del palacio, doy funciones para ocasiones especiales. ¡Oh!.—Exclamo.—A todo esto, soy Nagisa…—Se presento con orgullo.—¿Y tu eres?—Por fin el sastre le mira directo, encontrandose con unos ojos amatistas.

—Ryugazaki.—

—Oh vamos, me siento raro llamándote por tu apellido.—Dijo con una ceja alzada.—Tu nombre.—Demando en juego. Al peliazul soltó un suspiro por cuarta vez.

—Rei.—Engancho la aguja para dejarla segura para el próximo movimiento.

—Cuéntame algo de ti Rei. ¿Tienes hermanos o hermanas?—

Se quedo mudo, y la sala se lleno de un silencio incomodo, Nagisa cayo en la cuenta.

—Lo siento.—Se disculpo avergonzado, de haber dicho algo malo.

—No no, bueno…si tengo…bueno…tenia…—El bailarín pudo ver la tristeza desolada opacandole su vista. Se sintió aun mas culpable.

—Perdón, no quise hacerte sentir así…—Volvieron al silencio por unos instantes.—Lo lamento mucho…—

—Esta bien.—Tomo unas tijeras que a su lado estaba, para cortar uno de los extremos.—Listo ya quedo.—Se lo paso hacia su cliente quien no dudo en tomarlo de vuelta.

—¡Ha quedado como nuevo! ¡Gracias me has salvado la vida!.—Dramatizo al tomarle la mano, como si su vida dependiera de ello.

—No es para tanto, solo hice mi trabajo.—Se rasco la nuca, es que se declarase el mejor en lo que hacia, pero el ego es mas grande que uno.

—Y como muestra de gratitud y pago…—Mas por que se le olvidaron sus monedas.—Te invito conmigo a la fiesta que es mañana en la noche.—Aducción con ánimos tomando por sorpresa a Rei.

—Oh no, no puedo aceptarlo aunque…—Se apresuro nervioso.
—No digas tonterías. Tienes que ir si o si.—A pesar de las protesta y negaciones que le daba su ahora "amigo" Rei el rubio era tan terco que se fue por la puerta diciendo.—¡Te espero mañana en la entrada del templo!.—Dejándolo con la palabra en la boca.

Las fiestas no son para él en lo absoluto, por que estar en un lugar en cual no se encontraría ni a si mismo. O tal vez era una señal enviada para que salga de su caparazón y de que tal vez se cotice un poco. Un señal probablemente enviada por su hermano…¿será?

—Será que…—Pensó en voz alta sin darse cuenta de que cierta fémina entraba entrando.

—¿Que será que, Rei?—Lo sobresalto el sonido de los costales al caer dandose la vuelta para encararla.

—No es nada…yo…—Sabia que no podía mentirle a su supervisora y compañera de trabajo, así que decidió soltar la sopa.—…tuve una invitación a una fiesta y no se si…—

—Ve—No le dejo terminar llegando a esa precipitada conclusion.

—No puedo, no creo estar listo para salir ya.—Alzo un poco la voz alterado.

—Rei, has trabajado duro casi toda tu vida, date un descanso.—Sin querer le había dado en un punto muy sensible de su cabeza, y eso lo vio en como bajaba la cabeza de cabellos azules.—Lo siento.—

—Creo que tienes razón.—Ahora la sorprendida era ella.

—No quisiera obligarte, ¿estas seguro?—Mira la determinación que había en sus ojos violáceos. Sin necesidad de respuesta prosiguió.—En ese caso, vendrás conmigo.—Lo tomo de improvisto de brazo, jalando por la fuerza.

—¿A-Adonde me llevas?—Trataba se guiarle el paso, era como si trotara, agarro sus lentes en el aire.

—A ver que te encontramos para la gala.—No pregunto o dijo mas, pues sabia que toda alegación hacia ella seria en vano. Simplemente se dejo hacer y decir.

ENTONCES

—Hoy conocí a alguien.—Interrumpo el rubio mirando con asombro su velo sin mas agujeros.

—¿Ah si?—Le respondió su "amigo" y jefe.

—Se llama Rei y es un magnifico sastre. Ahora ya se por que me llevaste ahí.—Mostró su magnifica reparación con brillos por todos lados.—Así que lo invite a la fiesta de la noche…uh…no te molesta ¿verdad?—

—No, para nada.—Dijo haciendose el desinteresado.

—Oh Rin chan, gracias, estoy seguro que te llevaras muy bien con él…—Así comenzó su larga conversación llendo de una cosa a la otra sin importancia para el sultán. Este mas bien estaba en sus sueños.

Estaba contento y ansioso. Todo salió bien, tal como esperaba, ahora solo queda esperar.


Quien sepa cual es la cancion y de que peli le doy reconocimiento, mis respetos y un dulce(?

Espero le hayas gustado, por favor dejenme sus lindos reviews ^^

Dato: se corren rumores de que rei en realidad si tiene un hermano. Solo que se sabe como es T.T

En fin...

See you next time!