Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. La historia pertenece a Lady Cere, yo solo la adapto para que ustedes la disfruten. Fic AU (universo alterno)
Summary:
No te llevas bien con el chico malo del instituto, lo aborreces por los tontos y estúpidos apodos con los cuales te llama. Él te odia y te lo ha demostrado y ha dicho en más de una ocasión, pero que hacer cuando luego de una fiesta despiertas con él a tu lado y como si fuera poco te enteras que esa noche tuvo consecuencias. Tu familia te bota de tu casa y tienes que dejar tu vida e irte a vivir con esa persona que tanto te desprecia. ¿Podrás cambiarle la vida y vivir en paz mientras deciden qué hacer con sus vidas?...¿Es un amor difícil o es él difícil de amar?
Difícil de Amar
By
Lady Cere
Capitulo 2: Consecuencias
Despertó cuando escuchó unos fuertes golpes en la puerta, tiró la mano a lo que supuso que era una mesita de noche y tomó su celular en el cual vio la hora, ocho y media de la mañana. Se volvió a recostar nuevamente, se sentía sumamente agotado, necesitaba dormir, era muy temprano.
— ¡Joder Hermione, abre la puerta!– al escuchar el nombre de la castaña fue que notó algo o mejor dicho alguien durmiendo sobre su pecho.
— ¿Qué mierda? —se preguntó.
— ¡Herms, despierta! —se volvió a escuchar.
Estaba realmente sorprendido...¿Qué se suponía que hacía con ella en esa cama y peor, desnudos?...recuerdos de la noche anterior azotaron su mente.
— Nada mal para tu primera vez, ratoncita —fue todo lo que pudo decir.
Se levantó como pudo alejándola de su cuerpo, buscó su ropa y se colocó los pantalones para luego abrir la puerta.
— ¡Malfoy! —exclamó muy sorprendida cuando vio que quien abría la puerta era el rubio— No me digas que tú... —miró la cama y vio a su amiga, estaba arropada pero si Malfoy estaba con ese aspecto y apenas con ropa eso solo significaba una sola cosa— ¡Oh maldición, te acostaste con ella! —con rapidez se acercó a la cama— Hermione—la llamó. Le tocó el rostro— Despierta, nos tenemos que ir —dijo— Por lo menos usaron protección —le dijo al ver varios preservativos usados en el piso.
Abrió los ojos con lentitud y se sintió mareada.
— ¿Dónde estoy? —preguntó desconcertada.
— En la casa de Theo —le dijo al ayudarla sentarse mientras se tapaba— Vamos vístete, tenemos que ir a mi casa, tu hermano a llamado como tres veces preguntando por ti —se alejó y del piso recogió su ropa interior y su vestido y se lo dio.
— John —su cabeza le daba vueltas y no entendía nada.
— ¡Ayúdame Malfoy, no te quedes ahí paradote! —espetó.
Él maldijo al cerrar la puerta y acercarse, tomó a Hermione en brazos y Ginny se encargó de vestirla.
— Malfoy... —susurró ella a la misma vez que se ponía pálida.
Retrocedió, se alejó de él, muy borrosas imágenes vinieron a su mente.
— Dime que no pasó... —sintió las lagrimas acumularse es su ojos.
— No pasó nada —sonrió.
— ¡No te burles de mi miserable! —le gritó.
— Me dijiste que te dijera que no pasó nada —dijo con un tono burlón y ella lo odio por eso.
— ¡Te aprovechaste de mi! —espetó.
— No, no me aproveché —se defendió.
— Maldito miserable —se acercó y le abofeteó fuertemente la mejilla.
— Niñata de la mierda —le gritó. Ginny se tuvo que interponer al ver la clara intención del rubio.
— Eres una basura —dijo Hermione— Jamás odie a nadie como te odio a ti.
— El sentimiento es mutuo, zorrita.
Maldita mujer loca, si ella fue la que empezó todo. La vio llevarse las manos a la boca y luego la vio salir corriendo hacia el baño.
— Espero que estés muy sano —le dijo la pelirroja.
— Como un tronco —tomó su camisa y se la empezó a poner.
Ambas miradas se desviaron al escuchar como la puerta se abría.
— ¡Oh diablos! —exclamó Blaise al ver los preservativos en el piso— ¡Hiciste fiesta hermano! —le dijo sonriendo.
— Y ni te imaginas con quien —sonrió cuando su amigo vio a Hemione salir del baño.
— ¡Hijo de puta! —le gritó— ¡Te la follaste, te follaste a Herms! —seguía gritando— Y yo que pensaba que al drogarla sería yo el privilegiado —no fue consciente de lo que dijo.
— Entonces fuiste tú —dijo la castaña, su rostro era una máscara de odio.
— ¡Oh coño, Hermione, lo siento! —se disculpó Blaise al ver su rostro.
— Se van a arrepentir —les dijo.
— Ve, acúsanos con tu hermanito —se burló el rubio.
— Con la policía —dijo con seriedad.
— ¿Y qué dirás? —le preguntó— ¿Que te follé tantas veces que ahora te sientes mareada y te duele todo el cuerpo? —se le acercó con pasos amenazantes— Cuidado ratoncita —dijo— No querrás problemas conmigo —la amenazó.
— Ya basta —dijo Ginny— Acepten que se pasaron, Hermione era virgen Malfoy —le recordó.
— Y valla que lo era —dijo sonriendo— No supo ni como chupármela.
Por cada palabra dicha por él ella palidecía, no se acordaba de eso, solo pequeñas y borrosas escenas eran las que le llegaban a la mente.
— Pero le enseñé muy bien a cómo hacerlo, esa boquita me hizo correrme varias veces —miró sus labios.
— Basta —retrocedió sonrojada y apenada por todo lo que decía.
— Cuidado con lo que harás —su semblante se volvió muy serio.
El rubio se marchó dejándola con la cabeza gacha y con una lagrima deslizándose por su mejilla.
— Yo... —ahora no sabía cómo disculparse con la castaña— Lo siento mucho —luego se marchó al igual que su amigo.
Ginny observó a su amiga con tristeza, no pudo más que abrazarla y dejarla llorar, sabía que para ella era doloroso, se había estado guardando para Ron el chico cual ella amaba.
Lo que quedó del resto del fin de semana se la pasó en su habitación, no quería ver ni hablar con nadie, pero ahora tenía que enfrentar su realidad, era lunes y tenía que volver al instituto.
Apenas puso un pie dentro sintió como la miraban y de vez en cuando susurraban a su alrededor. Ya todo lo sabían, sabían que se hqqabía acostado con Malfoy.
— Hermione —la llamó su amiga al acercarse— ¿Estás bien? —le preguntó preocupada.
— No me dejaré morir —le dijo.
— Así se hace Herms, no le des el gusto a Malfoy —le dijo— Estuve llamándote todo el fin de semana, fui a la playa.
— No tenía ganas de hablar, Ginny.
— Bueno... —dejó escapar un suspiro.
— ¿Todos lo saben no? —le preguntó.
— No les hagas caso, sabes lo chismosos que son —le dijo— De seguro están celosos, ¡te acostaste con Malfoy! —le dijo.
— No por mi propio gusto —dijo con desgano.
— Y dime —dijo— ¿Qué tanto te hizo? —no pudo evitar preguntarle.
— No me acuerdo —se sonrojó— Solo me acuerdo que llegamos a la recamara, nos besamos y cuando desperté ya sabes lo demás —le dijo.
— ¿¡Que! —gritó— ¿Tu primera vez y no te acuerdas? —dijo sorprendida.
Automáticamente cuando entraron al salón de clases las miradas se posaron sobre Hermione, ella solo se sonrojó y tomó asiento, se sentía un bicho raro.
— ¿Y cómo fue Hermione? —le preguntó una compañera.
— ¿Qué cosa? —contraatacó haciéndose la que no entendía.
— No te hagas, ya todo el instituto sabe que tú y Malfoy se acostaron el viernes —le dijo con una picara sonrisa.
— ¿Si lo saben entonces porqué preguntas? —genial, valla forma de perder la virginidad, todos lo sabían.
— Ahora no te hagas la niña buena —dijo otra.
Se quedó en silencio al no saber qué contestar. El maestro entró al salón y los mandó a callar a todos y se dispuso a dar su clase.
— ¿Entrará señor Malfoy? —dijo luego de un rato.
— No —se escuchó la voz del rubio detrás de la puerta. Cuando vio a Draco entrar su respiración se detuvo y la incomodidad la invadió. ¿Desde cuándo se sentía incomoda solo porque él la mirara?
— Espero que ya hayan empezado el trabajo, el miércoles los recogeré y el que no lo entregue tiene cero —dijo.
— Malfoy —lo llamó cuando la clase hubo terminado.
— Como jodes mujer —le dijo con molestia.
— ¿Dónde haremos el trabajo? —le preguntó ignorándolo.
— Haber ratoncita —la miró largamente— No haré ningún trabajo —y se marchó murmurando insultos hacia la castaña.
Los días pasaron con rapidez hasta convertirse en un mes. Desde que hizo el trabajo sola y el maestro le pusiera cero por no hacerlo con su compañero que le tocaba, no había hablado con el rubio, Claro a él que le importaba sus notas eran las mejores a pesar de todo. En esos momentos estaba en el baño con su amiga.
— ¿Y? —le preguntó impacientada al verla salir.
— Dio positivo —miraba la pequeña prueba de embarazo que tenía entre sus manos.
¿Qué se supone qué iba hacer con un bebé?...solo tenía diecisiete años. No, no iba a llorar, luego de su desgracia con Malfoy había llorado demasiado.
— Pensé que se cuidaron —dijo su mejor amiga.
— Yo todavía no recuerdo claramente.
— ¿Qué harás? —le preguntó.
— No sé —se sintió miserable, todas las de su edad habían tenido sexo, pero claro, solo a ella le pudo pasar que quedara embarazada.
— Malfoy —lo llamó cuando lo vio en la cancha de fútbol.
— Herms —le dijo Blaise con una sonrisa coqueta— ¿Te he dicho qué últimamente te ves más hermosa?
— Guárdatelo Zabini —al ver que el rubio no le hacía caso se acercó.
— ¡Cuidado! —el gritó de Blaise la alertó, y no era para menos, el balón de fútbol iba justo sobre ella.
Instantáneamente cerró los ojos mientras sentía que caía al suelo y se pegaba en el trasero pero el golpe del balón nunca llegó.
— ¡Niñata idiota! —le gritó el rubio el cual con su agilidad para correr se había atravesado entre ella y el balón.
El chillido de dolor de la castaña hizo que la observara.
— ¿Oye estás bien? —le preguntó uno de sus compañeros al ayudarla a ponerse de pie.
— Aparte de torpe —dijo el rubio.
— Tengo que hablar contigo —le dijo al rubio luego de haberse sacudido la tierra.
— No tenemos nada que hablar.
— Si, si que tenemos —ya no lo soportaba— Así que hablaremos de una maldita vez —todos se sorprendieron al escuchar a la castaña.
— Habla maldita mujer histérica —le pidió.
— No, no aquí.
— ¡Oh! —dijo— Si quieres volver a acostarte conmigo olvídalo —le dijo con una sonrisa burlona.
— Ni en tus mejores sueños me volvería a acostar contigo
— Si tú lo dices —dijo— Sígueme —empezó a caminar y ella lo siguió, se alejaron bastante de los demás estudiantes— ¿Qué es tan importante, zorrita? —le preguntó.
— ¿Usamos preservativos? —le preguntó sin dudar. Él alzó una ceja— En la casa de Theo, ¿nos cuidamos? —le volvió a preguntar.
Imágenes invadieron la mente del rubio, hasta ese momento pensó que se había protegido pero las imágenes que vinieron a su mente dijeron todo lo contrario. Ahora lo recordaba claramente, los preservativos que habían en la habitación la mañana siguiente no fueron usados por él, de seguro antes que ellos hubo otra pareja u otras.
— No... —sintió seca la garganta.
— Eso lo explica todo —respiró profundamente por lo que iba a decir— Estoy embarazada —miró su rostro para ver si había una muestra de sorpresa.
— Aborta —le dijo con simpleza.
— ¿Qué? —preguntó sin creer lo que él le acababa de decir.
— Aborta, no es tan complicado de entender —le dijo.
— No lo haré —dijo decidida.
— Mira niñata, no me joderé la vida solo porque tú así lo desees —la acorraló contra un árbol.
— Ahora te aguantas —no le iba tener miedo— Tú me jodiste la vida, por tu culpa ahora estoy embarazada, ahora te aguantas, tendré al bebé quieras o no y te harás responsable —dijo con firmeza.
— No me haré responsable, no quiero un hijo a esta edad y menos contigo —inclinó su cabeza hacia ella.
— No te tengo miedo Malfoy —le dijo.
— Deberías estúpida —enredó unas de sus manos en su melena castaña y la jaló fuertemente hacia atrás.
— Pues no, no te temo—dijo con los labios apretados.
— No sabía que eras tan valiente —su respiración chocó contra su rostro.
— No me conoces —le dijo.
— Eso crees —rozó sus labios contra los contrarios.
— Haré que te encargues de tu hijo sea lo último que haga —sintió la presión de sus cabellos disminuir.
— No me gustaría obligarte a abortar —le dijo— Hazlo por tu propia cuenta o lo lamentarás —deslizó una de sus manos hasta su vientre y palpó.
— No lo harás —le dijo con seguridad— Se quién eres —dijo— Draco Malfoy, perteneces a unas de las familias con más influencias de Europa —ella lo vio sonreír— Tu padre, Lucius Malfoy, murió hace varios años, tienes una hermana de quince años de nombre Pansy, al tu padre morir tu madre Bellatrix Malfoy se quedó con toda su fortuna y se fue con su amante, la fortuna te pertenece pero solo si te casas o tienes un hijo, quieres cumplir la mayoría de edad para poder hacerte cargo de tu hermana.
— Y dime mi pequeña ratoncita —dijo— ¿Cómo sabes todo esto? —le preguntó al deslizar los labios hacia sus mejillas.
— Le pedí a Ginny que averiguara sobre ti —le dijo con una sonrisa triunfal.
— Y yo que pensaba que solo tenías moscas en el cerebro —dijo.
— Ya ves.
— Y piensas que me interesa el dinero —volvió a palpar sobre su vientre.
— Si —le dijo.
— No, ratoncita, no me interesa en lo absoluto —la miró al rostro— Tengo suficiente para poder vivir.
— Pero quieres dejar a tu madre y a su amante en la calle por lo cual necesitas un hijo.
— No sabes con quien te metes, zorrita.
La forma en que la besó fue de rabia, la apoyó contra el árbol y apretó su cuerpo contra el de ella, ella se resistió, lo empujaba inútilmente. La tomó de la nuca y la obligó a separar los labios, le mordió el labio cuando él invadió su boca, su mordida causó que una gotita de sangre se derramara entre ambas bocas. Se rindió a sus besos cuando la estrechó con fuerza contra él, su cuerpo se calentó al momento y un jadeo se le escapó de los labios.
— ¿Esto era lo qué querías no? —la pregunta fue hecha con ardor. Deslizó unas de sus manos por sus piernas hasta introducirla debajo de la falda del uniforme— Querías volver a estar conmigo —ella jadeó cuando la acarició sobre las bragas— Te mojas de solo verme —miraba su rostro mientras la acariciaba.
— N...no —un gemido se le escapó de los labios cuando él introdujo un dedo debajo de las bragas y brindó firmes caricias sobre su pequeño botón de placer.
— ¿A no? —sonrió con malicia.
Con su mano libre se bajó el cierre del pantalón y sacó su erección a través de este.
— Te daré lo que quieres —con movimientos rápidos la obligó a rodearlo con las piernas, le apartó las bragas hacia un lado y la penetró dura y profundamente.
—...ahhhh... —un grito de placer/dolor se le escapó por la dura penetración— D...e...ja...me —él empezó a embestirla con lentitud.
— ¡Oh no ratoncita, voy a joderte duro y profundo! —le prometió. Atrapó sus labios en un hambriento beso.
Su sexo se contraía a su alrededor de manera deliciosa. Ella gemía contra sus labios y él jadeaba de placer.
— Co...correte...correte para mi, ratoncita —mordisqueó sus labios.
–Dra...Draco ...
El grito del orgasmo de la castaña fue callado por sus labios, con una dura y profunda penetración se derramó en su interior. Llenándola.
Sentía su espalda doler por la presión contra el árbol. Él llevó ambas manos a su rostro y la obligó a mirarlo.
— Esto es la guerra, ratoncita —besó sus labios.
— Te...te...odio...Ma...Malfoy —dijo agotada.
Él sonrió con malicia, ella dejó caer la cabeza sobre su fuerte pecho y se abandonó a los brazos de Morfeo. Se deslizó fuera de su caliente y apretado sexo y se acomodó su miembro como pudo entre los pantalones, la rodeó de la cintura y la dejó descansar contra su pecho.
— Yo también te odio —susurró al apartarle un mechón de pelo del rostro.
La respiración de ella era lenta y pausada y sus mejillas permanecían sonrojadas.
— Un hijo —volvió a susurrar.
Si alguien le hubiera dicho meses atrás que iba a tener sexo con Hermione Granger se le hubiera reído en la cara por la sencilla razón que no la soportaba. Era delgada, de mediana estatura, era el estilo de mujer que a pesar del tiempo se sonrojaba, sus pechos cabían perfectamente entre sus manos, su piel era algo pálida por la falta de sol, sus ojos eran dos orbes color chocolate, las piernas largas, caderas pequeñas y cintura acentuada, era un cerebro en las matemáticas y en las demás materias, y según él era una histérica.
Esa era Hermione, la Hermione que en esos momentos estaba plácidamente descansando sobre su pecho.
y bien? Les gusto? Espero que si, nos vemos en el siguiente capitulo ^^
dejen reviews! :DD
bye :)
