Hinata y Hanabi permanecieron calladas desde el momento en que terminó la conversación con Hiashi. Continuaron caminando juntas por el lúgubre pasillo que llevaba hasta las habitaciones, en un silencio muy frío e incómodo, únicamente interrumpido por el crujido de la madera bajo sus pies. Hanabi continuó caminando hacia su habitación, mientras que Hinata se dirigió hacia la puerta de la mansión. Hanabi miró de soslayo a su hermana y se metió en su habitación. Hinata, salió por la puerta de la mansión y continuó caminando hasta la parte trasera de ésta, por donde fluía un estrecho río rodeado de árboles. Se sentó a la orilla de éste y se cogió las rodillas con los abrazos, abrazándose a sí misma, pensando en todo lo que acababa de suceder minutos antes. No podía ser… su padre había decidido hacerla heredera del clan… ella pensaba desde hacía mucho tiempo que eso nunca sería posible… era imposible. Pero más desconcertante y fuerte fue la condición que le impuso para llegar a ser la heredera… Debía casarse con Neji. Imposible. Eso sí que era imposible. Él la odiaba, ignoraba su existencia fuera del tiempo en el que no entrenaban… ¿ Cómo iba a pasar el resto de su vida con él?
Lágrimas comenzaron a resbalarse por sus mejillas, pensando en todo el dolor y el desprecio que tendría su futura vida. Se sentía fatal.
Justo en ese momento una voz apareció entre la oscuridad de la noche.
No sólo es duro para usted, Hinata- sama-
Hinata sobresaltada activó rápidamente su Byakugan y escudriñó las sombras, para encontrar entre ellas a… Neji.
Neji caminó lentamente hasta el borde del río y se sentó, enfrente de Hinata, mientras miraba el lento cauce, como una nube en el cielo. Su semblante era más serio que de costumbre, y estaba tenso en todo momento.
Ambos permanecieron callados hasta que Neji rompió el silencio de la noche.
La decisión es suya-
Hinata le miró con gesto de sorpresa. ¿Suya?
No... es solo… mía-
Neji la miró con gesto serio pero a la vez sin un ápice de crueldad o desprecio en él.
Yo sabía que tarde o temprano esto pasaría. La guerra es inminente y su padre desea dejar todos los cabos atados, es sabio por su parte, piensa en el bien de su clan. Aunque eso represente una dura decisión. – reflexionó Neji en voz alta – Pero la verdadera decisión está en sus manos. Yo aceptaré si usted lo decide así, puesto que es mi deber, pero usted es quien debe decir a última palabra.
Neji se levantó y desapareció en la espesura de la noche.
Hinata se quedó allí durante un buen rato, pensando… hasta que tomó una decisión, que probablemente cambiaría el resto de su vida.
Caminó por los pasillos de la mansión hasta llegar al salón de su padre. Hinata llamó suavemente a la puerta, a través de la cual se escuchó un leve "Adelante "
Hinata abrió suavemente la puerta y entró a la estancia, tras su entrada la volvió a cerrar suavemente. Caminó un par de pasos y se sentó frente a su padre, el cual se hallaba sentado en el suelo, mirando hacia fuera de la mansión por la gran puerta deslizante que daba al jardín de la mansión.
Hiashi miró a su hija con gesto inquisitivo, a cual alzó la vista y con determinación le contestó a su padre.
Sí
Hiashi asintió levemente y meditó durante unos instantes.
Sabes perfectamente lo que significa tu respuesta, ¿verdad?
Hinata asintió con la cabeza sin apartar la mirada de su padre.
Esta bien... la boda se celebrará en las próximas semanas, y en cuanto ésta se celebre, te proclamaré hereda del clan Hyuga.
"Heredera" pensó Hinata… Aquella palabra cayó con fuerza sobre ella.
Puedes retirarte, en un par de días daremos a conocer la noticia en el consejo. Peor nadie de la aldea sabrá nada hasta que todo haya pasado.
Hinata hizo un gesto de reverencia hacia su padre y salió lentamente de la estancia, cerrado la puerta tras de sí.
Todo está ya hecho
La voz de Neji, apoyado en la pared del pasillo la sobresaltó, e hizo que el corazón casi se le saliese por la boca.
Neji se incorporó y caminó hasta el final del pasillo, saliendo de la mansión.
Hinata se quedó allí, de pie, y pensativa… ¿Y ahora qué?
