Nota importante: Este capítulo del fic fue reescrito, así como todos los demás lo serán en su debido tiempo. En los capítulos posteriores que vean esta nota significara que ya está debidamente reescrito y corregido; la historia en sí no tendrá cambios tan significativos, pero sugiero que si ya lo habían leído, lo hagan nuevamente. De todas formas tienen cambios y diálogos que anteriormente no tenía, ya sea porque por la prisa de hacerlo los olvide o porque decidí (al leerlos nuevamente) que hacían falta. Vayan ustedes a saber por qué, pero los cambie. Espero les guste y gracias por su atención (:

Disclaimer: SCC no me pertenece, así como tampoco sus personajes. Son propiedad de CLAMP.

Aclaraciones:

-Hablan los personajes –

'Sueños'

"Recuerdos"

-Hablan los personajes en otro idioma. – (Usualmente será Sakura la que lo hace)


Capítulo 1

Encuentros

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Touya Kinomoto, de ya veintidós años, abrió la puerta tras escuchar el timbre sonar. La queja murió en sus labios tras ver a la persona que lo miraba con ojos burlones y en cambio su ceño se frunció en una proporción aun mayor a la ya acostumbrada.

-¿Qué demonios es lo que quieres…mocoso? –interrogo con un tono de voz que trataba de sonar tranquilo. Claro, sin éxito.

Li Syaoran en cambio sonrío burlón, entrecerrando sus ambarinos ojos.

-Vine a buscar a Sakura Kinomoto ¿puedo verla? –pregunto con tono serio, dejando que su expresión cambiase a una seria y formal. Touya lo fulmino con la mirada, cruzándose de brazos y recargándose en el marco de la puerta. Sus ojos llameaban.

-Eso solo me dice que tú no lo sabes. –aseguro tras suspirar un tanto irritado. Detrás de Touya apareció Yukito con su tranquilidad de siempre, pero Syaoran distinguió algo que no supo como clasificar.

¿Preocupación? ¿Miedo? ¿Sorpresa? No lo sabía, pero podía percibir algo distinto en él. Algo que anteriormente no estuvo ahí. Frunció el ceño, eso solo podía ser a causa de su inútil dueña ¿no?

-Sakura se marcho de Tomoeda hace seis años. –aclaro el guardián seriamente. Syaoran abrió los ojos tanto como pudo.

-¡¿Se fue?! ¡¿A dónde?! –pregunto desesperado, desconcertando a los mayores. -¡Es de suma importancia que la vea! –

-A mí también me gustaría saberlo, mocoso. –gruño Touya, bajando la mirada. –Hace cuatro años que nadie sabe nada de ella…y hay algo que me dice que es mentira el hecho de que está bien. –añadió con un suspiro.

Syaoran tuvo la pronta necesidad de maldecir a los cuatro vientos a quien sea que se le hubiese ocurrido la misión de buscar a la maestra de cartas. De haber sido ellos los que tuviesen semejante problema entre manos, seguro que se retractaban de haberlo hecho. Sí, pero ellos no tenían por que mover ni un dedo y él tampoco era el tipo de persona que maldecía.

A pesar de eso estuvo tentado a hacerlo. Pero ahora lo importante era ¿en donde se suponía que encontraría a Sakura ahora?

-Gracias por la información. –dijo el castaño finalmente. –Supongo que tendré que buscarla hasta encontrarla…en donde sea que este. –

-Suerte con ello. –replico Touya chasqueando la lengua. Lo miro una vez más e ingreso de nueva cuenta a la casa, mientras negaba con la cabeza.

Yukito permaneció parado en el mismo lugar, viendo el camino que tomo el mayor de los Kinomoto y, tras asegurarse de que se había ido, regreso su vista hacia el joven chino que lo miraba con extrañeza.

-Te lo advierto: no la busques. –frunció el ceño profundamente. –Es mejor que la dejes en paz. Lo que encuentres no te gustara. –

-¿Qué quieres decir con eso? –pregunto consternado. –Mi deber es buscarla y… –

-No. –corto Yukito. –Déjala…solo déjala. –lo miro fijamente, serio, firme, intranquilo…muy, muy intranquilo.

Syaoran no pudo replicar nada más, dado que Yukito ingreso nuevamente en la casa y cerró la puerta sin dar ninguna clase de explicación para esa advertencia. Frunció el ceño ¿ahora que se suponía que debía hacer?

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El viento mecía suavemente las ramas de los árboles, y el ligero aroma de las hojas en otoño inundo todo el espacio. Sus pasos resonaron en el vacío parque y una sonrisa nostálgica se apodero de sus labios al parar frente al rey pingüino. Su mente se hundió en los recuerdos de una época en la que fue feliz…complicada, pero feliz. Esa época se remontaba a cuando conoció a Kero, a Eriol, Meiling…a muchas personas.

Lástima que todo fue demasiado bueno como para durar. La realidad pronto la golpeo con fuerza y todos se marcharon. Ella se quedo sola y opto por marcharse. Vaya estúpida había sido.

-…me gustaría…me gustaría regresar a esa época. –susurro dolida, acariciando con lentitud al rey pingüino. Kero la miro tristemente desde donde se encontraba, dejando a su mente divagar por esa época en la cual su dueña sonreía con emoción y felicidad.

-El pasado nunca vuelve. –comento una voz sobre ella, una voz seria y despreocupada. Sakura alzo la vista y sonrío al ver a Spi mirándola con aburrimiento. Se giro cuando noto que descendía para posarse frente a ella. Kero imito las acciones y fue junto a Sakura.

-¿Cómo te va? Has sido muy astuto al encontrarme. –sonrío de forma ladina. –Es un gusto verte…al menos eso creo. –

Spi alzo sus patitas en señal de paz. –Todos te buscan. –la señalo.

Sakura alzo una ceja y río un poco. -¿A mí? –pregunto divertida. -¿Cómo para qué? –interrogo mientras se sentaba en los columpios, jamás despegando su vista de la graciosa figura de Spi. –Puedes gritarlo si así lo prefieres, no me estoy escondiendo…al menos no de ellos. –añadió cuando se dio cuenta de que Spinel estaba enviado una señal al elevar su poder.

La criatura se sobresalto.

Una sonrisa sagaz se estiro en los labios de la joven, mientras se acomodaba en los columpios y Kero se sentaba en su hombro izquierdo; ambos esperando al grupo que se acercaba armando bullicio.

Spi suspiro negando con la cabeza y se acomodo en el hombro libre de la castaña, quien se levanto con gracia al ver a los dos jóvenes que aparecieron frente a ella respirando agitados y cansados.

-Encontré a Sakura. –sonrío el felino, escuchando como la Kinomoto se reía por lo bajo.

-Cierto. –concordó la otra. –Es un gusto verlos nuevamente…chicos. –hizo una ligera reverencia y se irguió nuevamente, mirando detenidamente a los dos magos.

Li Syaoran fue el primero en salir del trance provocado por la sorpresa inicial, moviendo su cabeza negativamente. Acababa de estar en la casa de Tomoyo para ver si ella sabía algo sobre Sakura, pero no se imagino jamás que la Daidouji también acabase de regresar a Japón el día anterior. Irónicamente ella también apenas se enteraba de la desaparición de la castaña.

Por su lado, Eriol miraba serio y fijo a la dueña de las cartas. Algo en ella estaba mal, algo le decía a Eriol que esa persona parada frente a él estaba sufriendo; solo era necesario ver sus ojos para notarlo. Frunció el ceño.

-Acabo de estar en tu casa en la mañana… ¿en donde habías estado? Tu hermano y Tomoyo están preocupados. –reclamo molesto. –Tomoyo estaba casi histérica. –

Sakura se encogió de hombros. –Así que ya regreso…vaya sorpresa. –comento más para sí. –Bueno, realmente he estado por aquí y por allá, nada concreto ¿sabes? –sonrío un poco.

-Apenas puedo creer que digas algo tan irresponsable. –mascullo Li. –Deberías saber cuan preocupados están por ti…Kinomoto. –

Sakura alzo una ceja y se cruzo de brazos. –Y definitivamente apenas puedo yo creer que quieras inmiscuirte en algo que no te corresponde. –se sentó nuevamente en los columpios. –Creo que lo que yo haga no debe importarte. –

-¡Eso…! –

-Sakura. –Kero la miro. –Tranquila…no te pases. –

La castaña suspiro. –Sí, sí…lo lamento. –dijo entre dientes. –Aun así lo que digo es cierto. Lo que yo haga o deje de hacer es mi problema…y es mejor así…lo sabes. –

-Si lo que hagas me tiene sin cuidado. –interrumpió Syaoran. –Lo que me importa es… –

-…Sakura. –intervino Eriol. -¿Segura que estas bien? –

La chica lo miro confundida y bajo la mirada. No se sentía del todo capaz de mentirle precisamente a Eriol, pese a todo trato de sonreír y alzo el rostro con falsa alegría. Syaoran parpadeo sin entender.

-¡Desde luego que sí! –sonrío. -¿Por qué no habría de estarlo? –

Eriol entrecerró los ojos. –No lo sé, dímelo tú. –

-¿Por qué la insistencia? –pregunto hastiada. –Ya he dicho que estoy…bien. –dudo. Al final dudo. Era notable que no estaba bien, Eriol lo había visto.

-Bien. –se acerco a ella con cautela, agachándose para quedar a su altura. –Pero si necesitas algo…solo dímelo ¿sí? –una gentil sonrisa. –Sabes que te quiero y que no me gusta verte triste ¿verdad? –tras ello, Eriol la abrazo delicadamente. Sakura primero se tenso y tras un par de segundos, correspondió.

-Parece que todo estará bien por ahora. –Kero menciono mientras observaba la escena desde donde se encontraba Syaoran. El chico lo miro serio.

-¿Qué quieres decir con eso? –pregunto sobresaltando al guardián.

-…eso es…un secreto. –

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Había tomado una decisión que seguramente atraería algunos problemas a su familia, pero quería verlos aunque fuese por última vez. Pasar esos días en su compañía la reconfortaría y así podría irse nuevamente sin remordimientos…por lo menos no tantos. Quería verlos y sentir su cariño. En verdad quería.

Por eso no opuso mayor resistencia cuando Fujitaka la atrajo en un abrazo asfixiante, tras verla parada en la puerta de la casa. Sakura se separo lentamente de su padre y le brindo una media sonrisa, volviéndose un poco hacia a Eriol.

-…gracias…por acompañarme. –le sonrío. –Eriol. –

El mago negó con la cabeza y se retiro tras dar una ligera reverencia, saliendo al encuentro de Syaoran que lo esperaba al otro lado de la reja con los brazos cruzados. Le sonrío burlonamente, mientras negaba con la cabeza.

-Ese fue un mal reencuentro, Syao. –palmeo su espalda. –Deberías vigilar más tu lengua. –

El castaño apretó los dientes y lo fulmino con la mirada, sintiendo en ese momento el deseo de estrangular al peli azul. –No juegues conmigo, Hiraguizawa. –gruño furioso. –Me saca de quicio. –

Eriol suspiro. –Ten cuidado con lo que le dices. –su rostro se torno serio. –Algo en ella está mal. –sus ojos brillaron ante la perspectiva de un misterio. –Hay que averiguar lo que le pasa. –

-Ni se les ocurra acercarse nuevamente a ella. –Kero los miraba con molestia, cruzado de brazos. –Mucho menos los quiero investigándola. –

-¿Por qué? –cuestiono Syaoran. -¿Acaso hizo algo que la avergonzó? ¡O no! ¡Ya sé! ¡La expulsaron de la escuela esa por idiota! ¿Es eso verdad? –su sonrisa burlona solo provoco la furia de Kero, y Eriol los miro espantado.

-Cuida tu boca mocoso. –siseo el guardián. -¡No vuelvas a decir en tu vida que Sakura es idiota! No puedes ni siquiera imaginar todo lo que ha pasado aquí, así que cierra tu maldita boca si no quieres que te la cierre yo en este momento. –sus ojos chispeaban con odio. Y su poder se elevaba con la clara intención de atacar.

-Kero. –la suave orden que implicaba solo su nombre lo hizo detenerse. Los dos magos se giraron hacia ella en ese instante, pero el guardián no se molesto en girarse. –Solo ignóralo, recuerda porque estamos aquí, no hemos venido a causar problemas. –

-Lo sé. –gruño el león. –Pero alguien debe enseñarlo a respetarte, Sakura. –

La muchacha rio con suavidad. –No es necesario. Venga, vamos. Papá piensa que salí a ver si Touya ya llegaba. –lo apuro.

Kero les dedico otra mirada de advertencia y Sakura se aparto un poco para que entrase a la casa, ella se quedo parada en el mismo sitio, con la mano deteniendo la puerta y su espalda pegada al marco de la misma. Entrecerró los ojos y les dedico una mirada seria.

-Más les vale seguir el…consejo de Kero. –el tono de su voz no dejaba lugar a replica alguna. –No los quiero investigando algo que no les incumbe. Espero que lo entiendas Eriol, y te lo pido porque aun te considero un amigo. –

El oji azul la miro con sorpresa. -¿Aun me consideras? ¿Qué es lo que quieres decir con eso? –

Sakura afilo su mirada. –Interprétalo como quieras. –retrocedió un paso al interior. –Pero haz lo que te digo. –

Y sin esperar respuesta Sakura cerró la puerta de la casa, sin dejar de fruncir el ceño. No estaba muy feliz de lo que acababa de hacer, pero sabía que era lo correcto. Por lo menos eso quería creer. No quería a nadie más tratando de inmiscuirse en sus problemas. Por haberlo hecho en el pasado, las cosas habían terminado como lo hicieron. Ahora prefería hacerlo a su manera, como debió haberlo hecho desde el inicio, ahora era la hora de pagar el precio por su estupidez.

-¿Ya llego Touya? –la gentil voz de Fujitaka la hizo alzar la cabeza, mientras se disponía a contestar.

-No. –negó sin apartar la mano del picaporte, volviendo su cabeza hacia donde se encontraba parado su padre. Sin notarlo, giraron la perilla y la puerta fue jalada con todo y Sakura, quien apenas y tuvo tiempo de reaccionar, dado al dolor del golpe que se llevo en la frente.

Touya Kinomoto parpadeo sorprendido y bajo la vista hacia el suelo, en donde Sakura había caído de sentón luego de haber chocado contra él.

-¿Sakura? –

La castaña alzo la vista con los ojos semi llorosos y asintió. –Sí. –se sobo la frente. –Estoy de vuelta. –

Touya no supo si debía reír o sí debía primero ayudarla a levantarse, pero ella suspiro y se levanto sin esperar a nada. Ciertamente Touya estaba muy sorprendido, apenas esa mañana el mocoso había llamado a su puerta preguntando por su hermana, pero él no sabía nada y luego cuando regresa del trabajo, lo primero con lo que se encuentra es precisamente con ella. Qué ironía ¿no?

Sakura se sacudió la ropa y dio un ligero suspiro. –Bienvenido a casa. –le dijo con tranquilidad. –Umm ¿Estás bien, hermano? –pregunto al verlo parado sin moverse, aun con la puerta entreabierta. Touya reacciono y la miro con el ceño fruncido.

-¿En donde habías estado? –pregunto de pronto, sobresaltándola por el tono brusco que utilizo. Fujitaka también pareció sorprendido.

-Se supone que eso ya lo sabías ¿no? –sonrío misteriosamente. –En fin, eso es un secreto. –

Touya frunció el ceño, cerrando la puerta sin cuidado y siguiendo a su padre y a su hermana a la sala de la casa; en donde la chica se dejo caer en el primer sillón que tuvo cerca. Curiosamente en ese estaba sentado también Kero, fingiendo ser un simple peluche.

-No te apures, estoy viva ¿no? –se encogió de hombros de forma despreocupada. Touya gruño.

-Llegue a creer que no. –mascullo por lo bajo.

-No exageres hermano. –rio divertida, sintiendo el sorpresivo vibrar en el bolsillo de su pantalón de mezclilla. Sakura llevo su mano y saco su celular. Alzo una ceja al notar que le llego un mensaje.

Estaré en Tomoeda en poco tiempo, aun hay cosas que debo resolver antes de ir.

No hagas nada imprudente y por el amor de Dios, ¡cuídate! ¿Quieres?

Nos vemos pronto.

Te quiero un montón.

S.S

Sakura suspiro algo fastidiada y negó con la cabeza, dejando a su lado el aparato. Sintió la mirada de Touya sobre ella.

-¿Algo malo? –pregunto preocupado.

Ella negó con la cabeza dubitativa. No sabía que pensar, ese chico siempre hacía lo que quería y a veces eran cosas peligrosas. ¿Cómo se atrevía a decirle que no hiciera nada imprudente si él era el rey en eso? Sakura bufo.

-No. Nada malo. –se levanto para abrazar a su hermano. –Estaré aquí un tiempo. –dijo tras separarse de él.

Fujitaka los miro a ambos y miro a su hija preocupado. La actitud de la castaña era completamente anormal, lo había notado desde el principio pero ahora lo confirmaba. Sakura parecía medir muy bien las cosas que decía y como las decía. No estaba hablando con libertad.

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-¡Sakurita! –la exclamación vino acompañado de un abrazo que la dejo sin aire, junto a un emocionado: -¡Te extrañe! –

Si bien había querido posponer un poco su visita a Tomoyo, sabía que debía ir a verla de inmediato. Tenía años sin verla, siete para ser exactos. Por lo que se sentía un poco culpable por pensar así y no querer ir a verla, aunque ahora se preguntaba qué tan buena idea había sido.

-¿Por qué te fuiste de Tomoeda? Prometiste quedarte y esperarme. –hizo un puchero algo infantil. Sakura se tenso.

-N-no es por nada. Me sentía sola, eso es todo. –

Tomoyo se encogió de hombros y la guio hasta el sillón que había en su alcoba, ambas se sentaron y pronto la pelinegra comenzó a hablar sobre su experiencia en Francia, todas las amigas que hizo y muchas cosas que probo estando allá.

Tras un par de segundos, Sakura se perdió en un mar de pensamientos. Recordaba que al inicio ella también había estado así de feliz. Aun era capaz de recordar esa calidez que la rodeaba cuando estaba con esas personas, la sensación de tranquilidad.

"-¡Sakura! –aquel grito la hizo alzar la mirada del libro que leía, tratando de memorizar los términos para el examen de diagnostico que les iban a poner. Sus ojos visualizaron a una hermosa chica de cabello rubio y orbes violáceos, de piel nívea y sonrisa radiante.

-Ah, Yukino. –saludo con su usual sonrisa. La rubia le sonrío de vuelta y tomo asiento junto a ella en la banca que ocupaba, tratando de recuperar el aire. -¿Qué haces por aquí? –

-Tenemos una nueva compañera. –le dijo. –Su nombre es Nagisa Furukawa. –

-¿En serio? ¡Qué emoción! –sonrío contenta, levantándose de su lugar en la banca. Yukino la observo confundida.

-¿A dónde vas, Saku? –

La castaña se giro a verla e hizo un movimiento con su mano. –Voy a darle la bienvenida, seguramente toco en nuestro dormitorio. –tras ello volvió a sonreír. –En serio espero nos llevemos bien…"

-¡Sakura! –Tomoyo la miraba un tanto disgustada, tirando de sus pobres mejillas.

-¡Auch! –

-¿En qué pensabas? –interrogo la pelinegra volviendo a su lugar, observando como la castaña dirigía su mirada a la ventana.

-En nada…solo en cosas. –murmuro. –Solo en cosas. –

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Continuara~….

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Bueno pues, aquí está el capitulo ya corregido. Quizás las correcciones las suba rápido o puede que me tarde. No lo sé, aun no he considerado el tiempo que me lleve, sumando que aun debo corregir el capitulo doce. Y escribir el que sigue. Jeh, son muchas…cosas.

Aun así espero les haya gustado, en general las cosas casi no han cambiado. Considero que los cambios significativos serán a partir del próximo capítulo o del tercero.

Espero haya sido de su agrado.

Nos leemos en la próxima, espero estén todos muy bien.

Ciao, ciao :)