Y traigo el segundo capítulo de este raro fic ~XD.
BELEWE
CAPÍTULO 02: MIEDO
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Di un vistazo rápido a mi reloj.
Según recordaba, yo había salido a eso de la 1:37 a.m. del último hotel y ahora mi reloj marcaba las 2:12 de la madrugada, haciéndome entender que ya llevaba en este recorrido alrededor de media hora y aun no veía siquiera al dichoso puente, cosa que me hacía pensar que quizás me había perdido. Miré el mapa que me hizo el anciano de nuevo en busca de alguna pista que me hiciera confirmar el lugar en donde me encontraba.
Ah, a pesar de que pensaba que este era un pueblo pequeño, era fácil perderse si no eras de este lugar eh…
Lo único bueno de esto era que el camino que había estado siguiendo todo este tiempo estaba bastante iluminado. Al seguir la carretera principal en donde al ser tan tarde ningún carro estaba transitándola, dejándome a mí ser el dueño y señor de la carretera. Ok no… El punto era que en el sitio, yo era la única alma que rompía el silencio de la oscura noche con mis pasos y algunas casuales maldiciones que provenían de mi creciente impaciencia. Esto volvía a recordarme que no estaba en Ikebukuro, ya que incluso en estos horarios mi ciudad era bastante concurrida.
Por ello era algo sorprendente estar en esta área tan silenciosa…
El silencio me ponía nervioso…
No era como el silencio incomodo que había experimentado con Izaya en mi camino al bar Gay.
No.
Este era un silencio cortante.
Cortante en el sentido que destruía pasivamente tu valor.
A pesar de que no había nada que fuera sospechoso ni raro en el ambiente en donde me desplazaba, sentía que algo estaba mal de nuevo. Pero antes había pensado eso a causa de la forma en que me miraban las personas, no obstante, aquí no había nadie. No había un ser que yo pudiera echarle la culpa de que cargara esa extraña inseguridad en mi persona.
Solo estaba yo.
¡¿Por qué diablos me sentía tan nervioso?!
No veía algo que pudiera asustarme aquí.
Generalmente, no hay casi nada que me asuste.
La mayoría de las veces yo soy el que asusta a todos.
Entonces… ¿Por qué?
¿Qué es lo que me sucede…?
Si tan solo el idiota de Izaya estuviera aquí. Intentaría tenerle paciencia solo para que me hiciera compañía en este momento crucial.
Lo siento, mi desesperación me estaba haciendo pensar así.
El silencio estaba mermando mi alma quizás…
[Tch…]
Chasqueé mi lengua con la ira creciendo en mi interior. Era lo único que podía narcotizar un poco ese miedo extraño que llenaba mis venas.
Y entonces vi una señal de tránsito que decía 'Stop'.
[Vaya donde vaya siempre encontraré una como esta…]
Sonreí de una forma que hubiera hecho palidecer a cualquiera. Quizás a mí mismo si hubiera tenido un espejo, estaba seguro que mi cuerpo despedía un aura peligrosa. Pero eso no importaba.
Al fin al cabo estaba solo.
Doblé la señal de transito como si se tratara de esos globos largos con los que hacen figuras los payasos en las fiestas de niños.
Había algo que yo podía controlar.
Eso me calmaba un poco, no tanto cómo hubiera deseado, pero era algo. Al menos me daba suficiente tranquilidad para seguir buscando la casa de huéspedes en la madrugada. Dejé la señal de 'Stop' doblada en su lugar y continué caminando por la calle con las manos en los bolsillos mientras silbaba alguna canción que se me viniera a la cabeza. El objetivo de todo esto era hacer suficiente ruido para mantenerme psicológicamente en pie.
Después de probablemente unos veinte minutos más encontré el puente que sería mi guía directa hacia mi destino final.
Ah, eso sonó horrible…
Ok, mi meta final.
Lo gracioso del caso es que hasta aquí llegaban las luces de los postes. El camino que seguía el puente se separaba de la carretera principal y se internaba en una desviación que no tenía siquiera calles pavimentadas. También se podía decir que era bastante angosto, estaba seguro que los autos grandes no podrían pasar por este lugar lleno de agujeros.
[¡Ah…!]
Me tropecé…
Debí haber traído una linterna o algo así. Realmente esperaba que todo estuviera también iluminado aquí.
Me levanté algo molesto por mi caída de cara de hace un momento.
Si la gente usualmente viene acá cuando no hay espacio en los hoteles…
¿Por qué demonios no se molestan en arreglar la calle?
¿Qué clase de individuos regentan los hoteles de este pueblo?
¿Por qué habían tantos agujeros en el suelo?
Cada vez eran más grandes…
Era extraño.
[Como sea… Esto no me va a detener.]
Salté los agujeros y logré al fin llegar a una parte en donde el suelo estaba todo al mismo nivel bajo mis pies. Estaba oscuro y ya casi no podía ver las luces de la carretera desde mi lugar. Dejé mi segura iluminación para seguir mi paso por aquel camino que era rodeado por un oscuro bosque.
Lo primero que logré captar con mis oídos entre tanta penumbra fueron los sonidos emitidos por algunos búhos que estaban alrededor de mi posición. Podía verme a mí mismo en una escena de una película de terror. Si en tal caso aparecía un verdadero monstruo, yo esperaba no caerme mientras corría para salvar mi vida. Sería algo muy patético de mi parte…
[Ah… ¿Qué estoy pensando…?]
Mi mente estaba divagando demasiado en esta noche…
Mientras yo llegaba a esta conclusión, el ruido de algo desplazándose detrás de mí me hizo voltear de improviso. Retrocedí un poco esperando que esa presencia que había notado me atacara, pero no pasó nada. Me acerqué al lugar en donde había visto el celaje con el rabillo del ojo antes de que desapareciera, mas no encontré nada que me dijera que ahí había habido algo realmente.
Mi mente volvía a jugármela, estaba pensando las cosas demasiado.
Sin despegar mi mirada del sitio en donde había desaparecido el celaje que me había asustado antes, comencé a caminar muy rápido no importándome el no ver hacia el frente de manera apropiada para no caerme. Temía que no solo fuera mi mente y que hubiera algo realmente en ese lugar. Ya en un punto en que podía medir con la vista que llevaba al menos cinco metros de distancia, empecé a correr sin mirar atrás con el corazón en la garganta.
Si, tenía miedo.
Lo acepto.
Ya no podía negarlo.
Me moría de miedo.
Quería regresar a mi iluminada carretera y quedarme ahí hasta el amanecer para por fin largarme de este tétrico pueblo.
Pude avistar las luces de una casa bastante grande a lo lejos.
[¡Ayuda! ¡Alguien abra la puerta!]
Lo que sentía mi descarriado corazón se canalizó en mis palabras sin querer. El que me vieran idiota y asustado no me importaba ya. Solo quería que alguien abriera la maldita puerta y me dejara estar en la luz. Y como si mis ruegos hubieran sido escuchados, vi como la puerta de la gran casa se abrió dejándome pasar a su interior.
Al entrar me caí en el suelo y me quedé acostado por un momento tratando de recuperar el aliento.
[¡¿Le pasó algo?!]
Escuché la voz de una joven muy preocupada a mi izquierda, probablemente era la persona que había abierto la puerta.
[Tal vez se cayó en uno de esos agujeros…]
Ahora la voz de un hombre mayor se sentía frente a mí.
[Entonces está herido. Hay que atenderlo… ¡Hana, trae el botiquín que está en mi maleta!]
Ordenó la voz de una anciana a una cuarta persona.
[Está bien, abuela.]
Levanté la vista y vi como una niña de quizás diez años subía las escaleras en busca del botiquín que le había pedido su abuela.
[N-No es necesario… No estoy herido.]
Dije al fin después de varios minutos en silencio. Logré sentarme en el suelo para mirar a las personas que estaban frente a mí ahora.
[¿De verdad…? Menos mal. Por un momento nos asustaste…]
La joven de lentes y cabello negro cerró la puerta tras de sí con una sonrisa, si me guiaba de su apariencia podía decir que tenía algo así como 20 años. Ella extendió su mano para ayudarme a levantarme y yo la tomé sin decir nada más.
Estaba aliviado de estar ahí.
[Pero muchacho… ¿Por qué gritabas tan asustado? Pensamos lo peor aquí.]
El hombre mayor que también llevaba lentes se sentó en el sillón más cercano con ayuda de su bastón. Su mirada severa me hacía sentir algo avergonzado por mi comportamiento anterior. Quizás estaba asustado de nada. Como siempre yo mismo dejándome en ridículo.
Estaba por contestar cuando la anciana intervino.
[No le digas eso. Cualquiera que hubiera andado a estas horas por allá afuera se hubiera asustado, Sakamoto-san. Si me hubiera pasado a mí, estaría muerta de miedo.]
¡Gracias!
Usted me entiende perfectamente…
[Siento haberlos despertado…]
Me disculpé sintiéndome aun mal por mi escándalo.
[No pasa nada. Nos alegra que no estés herido. Igual estábamos despiertos. Etto… Mi nombre es Emi. ¿Cuál es tu nombre?]
La chica llamada Emi interrogó.
[Me llamo Heiwajima Shizuo… Mucho gusto.]
Sin percatarme de mi error, di mi nombre sin pensar en ese instante.
[Mucho gusto, Shizuo-san. Entonces los presentaré. Ese de ahí es Sakamoto-san. La señora con su nieta son Kaori-san y Hana-chan.]
Emi se encargó de presentar a los demás inquilinos que se encontraban en la casa. Ella fue muy amable de traerme otra silla para que me sentara, ya que los sillones los estaban ocupando Sakamoto y Kaori-san. Pude ver con el rabillo del ojo a Hana bajar del piso de arriba con el botiquín que no necesitaba. Sakamoto seguía mirándome de la misma forma, pero al Kaori-san intervenir no dijo más sobre el asunto.
[Debo suponer que ustedes tampoco pudieron encontrar habitación disponible en el pueblo. ¿Verdad?]
Dije yo para corroborar la información, hubo un momento en que pensé que todos me estaban haciendo una broma en el pueblo.
Pude escuchar que Kaori-san en ese instante le dijo a su nieta que ya no necesitaban el botiquín.
Lo siento, Hana-chan…
[Si, así fue… Nadie nos quiso alquilar una habitación. A pesar de que apenas eran las cinco de la tarde. Siento que no habían tantas personas para que se llenaran esos hoteles.]
Emi se quejó contando su desventura al llegar.
[Nosotras igual. No queríamos dormir en la calle…]
Kaori-san suspiró abrazando a su nieta quien me sonreía.
[Lo mismo… Este pueblo es lo peor. Al menos aquí hay bastantes lujos y no nos están cobrando un centavo, pero llegar aquí fue un verdadero horror. No entiendo que son todos esos agujeros en la entrada.]
Se quejó también Sakamoto estrellando varias veces su bastón contra el piso levemente.
[Me pregunto si en mi caso no me alquilaron una habitación por llevar azul en mi ropa… ¿Tal vez?]
Solté mi duda esperando que no se rieran más de lo que habían hecho con mi estrepitosa llegada.
[Pues lo dudo, es un poco raro…]
Emi me miró extraño. Lo sabía, estaba pensando las cosas más de lo que debería. Por su parte, Sakamoto no agregó nada a mi duda. En cambio, Kaori-san parecía que acababa de recordar algo importante por la expresión que tenía en su cara.
[¿Azul…? Me parece que Hana dijo algo de eso. ¿Qué fue lo que me dijiste en la estación sobre eso…?]
Kaori-san interrogó a su nieta quien volteó hacia ella con duda.
[Abuela, recuerda que decía que evitaran el azul porque traía mala suerte. Y si… ¿Qué seguía? Creo que era algo para su propio riesgo… No me acuerdo bien.]
¡Hana-chan tienes que recordar!
¡Mis dudas solo pueden ser respondidas con tu memoria!
[¿No sería algo así como 'y si entran será bajo su propio riesgo'? ¿Quizás…?]
[¡Sí! ¡Eso!]
Hana-chan contestó confirmando lo que dijo Emi.
[…]
Me quedé en silencio.
Emi acababa de darle sentido a mis temores.
El azul…
Entonces repasando todo…
Me percaté de algo que no había dejado pasar cuando llegué. Todos sin excepción llevaban alguna prenda del maldito color en sus ropas. Más bien en sus pijamas…
[El azul de nuevo…]
Dije entre dientes aún más molesto.
"Por cierto, soy Orihara Izaya. ¿Cuál es tú nombre, hombre de mala suerte?"
Mala suerte.
Es cierto, el azul era el color de mala suerte.
Ya por fin lo comprendía.
Tenía mala suerte… ¿Y entonces qué…?
Se podía decir que lo peor había pasado ya. ¿No?
Solo era soportar estas últimas horas hasta el amanecer para escapar de este raro pueblo.
[Son patrañas. Mejor me largo a dormir y les aconsejo que hagan lo mismo.]
Sakamoto después de buen rato volvió a hablar para levantarse del sillón y tomar rumbo hacia su habitación, dejándonos ahí con dudas en nuestras mentes.
[Él tiene razón. Tengo sueño. Mañana hablaremos.]
Se despidió Emi subiendo por las escaleras. Tal parecía que Sakamoto dormiría en una de las habitaciones de abajo por el problema con su pierna o eso pensé yo, ya que él usaba un bastón. Solo se me podía ocurrir esa razón.
[La habitación junto a la nuestra está libre, duerme ahí. Por cierto, estaba preguntándome esto pero… ¿Y tu equipaje?]
Kaori cayó en cuenta por fin de mi falta de equipaje.
[No tengo… Pensaba volver a mi casa hoy.]
Mentí sin más, alguien que huía de todo no podía necesitar equipaje. Técnicamente me estorbaría, aunque en estos momentos podría hacerme un poco de falta. Había pasado cuatro días desde que me había ido de Ikebukuro. Cuando me fui no tenía pensarlo hacerlo, por ello no tuve tiempo de empacar. Solo tomé mi dinero y ya.
Aunque no quiero hablar de eso…
Menos con Kaori-san y su inocente nieta que me miraba con curiosidad.
[Ah, entiendo. No estaba en tus planes quedarte en este pueblo.]
Kaori-san entendió mi mentira de otra forma, pero a mí no me molestaba eso. Entre menos preguntas hiciera era mejor.
Dejando de lado a Kaori-san y sus preguntas…
Había algo que me hacía feliz. Por fin podría dormir tranquilamente en una cama suave y alejaría toda la pésima noche que había tenido ese día.
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[¡…!]
Me removí un poco en mi cama al ser despertado ligeramente por un sonido de golpeteo en el pasillo. En plena oscuridad no se me antojó pararme a averiguar que había sido eso. No tenía caso hacerlo. Era factible que se tratara de alguno de los otros inquilinos que se estaba levantando algo temprano para quien sabe qué.
Quizás eran de los tipos de personas que se levantaban a las… ¿4:30 a.m.?
Ah… Me quedé mirando el reloj al verificar la hora. Definitivamente amaba ese reloj que me habían regalado mis padres. Esos relojes con luces LED en los números eran lo mejor, no tenías que molestarte en encender la luz para ver la hora.
Regresando al tema de los ruidos en el pasillo, no era mi asunto, así que por ahora yo seguiría durmiendo.
[¡…!]
[¡…!]
[¡…!]
Esta vez los golpeteos fueron más fuertes. Podía escuchar a algo rasguñando la puerta de mi cuarto. Me quedé estático debajo de mi cobertor.
¿Quién se pararía a las 4:30 a rasguñar una puerta que obviamente no era la suya?
Quizás solo estaba imaginando cosas.
Decidí que mejor era dormirme y si no podía, me golpearía la cabeza con mi puño para perder el conocimiento si era necesario. Si algo me atacaba, lo atacaría de vuelta, no importaba quien fuera. De algo debía servir mi odiada fuerza.
Y en medio de mis cavilaciones, la puerta se abrió lentamente. Estoy seguro que hasta escuché la puerta rechinar de una forma que cada centímetro de mi cuerpo se crispó solo con el sonido. Luego de quizás treinta segundos, unos pasos débiles y quizás un poco tambaleantes se empezaron a acercar a mí. Hasta mi cama. Aquel ser no había encendido la luz para mi desgracia, eso me decía que quizás no era alguien de la casa.
Me debatía si moverme o simplemente lanzar algo.
Mi mente estaba plagada de miedo, ninguna idea salía a relucir en medio de ese caos.
[¡…!]
El cuerpo que se dirigía a mi cayó al suelo antes de llegar a mi cama.
¡Shizuo levántate y encáralo!
Me grité a mí mismo para reunir todo el valor que podía. Alcé lo que me cubría y observé en la llana oscuridad una figura muy pequeña en el suelo.
[S-Shizuo-san… Mi a-abuela… Yo…]
Reconocí la voz de inmediato.
¡Era Hana-chan!
[¿Qué pasó, Hana?]
Me levanté de la cama ahora lleno de sorpresa.
Y pensar que estaba por atacar a Hana-chan…
[L-La abuela no está…]
Hana al decir esto se puso a llorar mientras temblaba de miedo bajo mis manos.
[V-Vamos a buscarla. ¿Sí?]
Propuse no muy seguro de que fuera buena idea, pero me preocupaba que una señora de su edad desapareciera así de la nada.
[Tengo miedo… T-Todo está oscuro.]
Siguió llorando Hana. Yo la comprendía perfectamente, pero había que hacerlo.
[Lo sé… ¿De casualidad tu abuela tiene una linterna?]
[Si… En su cuarto.]
Contestó ella con duda.
Menos mal su habitación estaba junto a la mía.
Jojojo~ ahora le tocará a Shizuo buscar a Kaori-san. Quien sabe qué pasará… D8.
DEATH GOD RAVEN~
