Silver se apresuro para ir a ver a Blaze, después de lo que había pasado con el Ibilis hacía algunos años, aprovechaba cada segundo que pudiera al lado de la felina.

Como siempre la encontró en la colina del campo donde hacía tanto tiempo ella se había sacrificado para sellar al Ibilis.

Un escalofrió recorrió su cuerpo al recordar aquel mismo sitio cubierto de fuego y ruinas, y a ella flotando en el aire con las dos Sol Esmeralds entre sus manos, preparándose para desparecer por siempre.

Una mueca de dolor apareció en su rostro, pensando, y recordando, que quizás esa Blaze ya no existía, y por lo tanto, la que ahora estaba dándole la espalda, sentada sobre el pasto, no era la misma Blaze, no era su Blaze.

—¿Qué hay Blaze? —Saludó Silver tratando de sonar contento.

Blaze no respondió, por lo que el erizo fue a sentarse a su lado, una vez sentado, le ofreció un pastelillo de chocolate que había comprado para ella, pero ella le dijo que no lo apetecía.

Silver se quedó extrañado, pero decidió no preguntar.

—Silver —Comenzó a hablar ella. —Perdóname

No supo por que lo dijo, pero sin duda se sintió muy bien al decirlo, fue como si un gran peso se desprendiera de su cuerpo, dejándole respirar tranquila.

Volteó a ver al erizo que le miraba con intriga, sabía la pregunta que vendría a continuación.

—¿Perdonarte? ¿Pero por que?, tu no me has hecho nada malo Blaze

—Quiero creer eso Silver, pero, por alguna razón, siento que debo pedirte una disculpa, siento que te cause mucho daño, siento que te hice sufrir, no se por que, pero, aún así, te pido que me perdones… sea lo que sea que pude haber hecho que te hirió, debes saber que nunca haría nada que te perjudicara, eres mi amigo…

Blaze fue interrumpida por un afectuoso abrazo de parte de su amigo.

No pudo evitar el sonrojo en sus mejillas al sentirlo tan cerca. Quiso decir algo, pero al sentir como el erizo ocultaba su rostro en el cuello de ella, las palabras se le fueron de los labios.

Me he perdido de algo, lo sé, ¿Pero de que?

Y entonces escucho la voz del Erizo.

—Te perdono Blaze, tu sabes que nunca podría reclamarte nada, antes yo… yo debería… —Silver comenzó a dudar de sus palabras, como si tratara de elegirlas con sumo cuidado pero mientras lo hacía, se aferraba más a Blaze cuyo sonrojo se hacía mas intenso. —Yo debería agradecerte que estés siempre aquí —Dijo el erizo por fin, y la soltó.

Blaze se apresuro a desviar la mirada hacia el lado contrario de donde estaba Silver, el mientras tanto miro hacía el cielo, y un par de lágrimas bajaron por sus mejillas.

Blaze no podía saberlo, no debía saberlo, pero Silver recordaba cada segundo de aquel día en la perdió en las llamas, aquél día en que ella cumplió, lo que el no pudo.

Pero había arreglado las cosas, junto a aquellos erizos dorados que comenzaban a ser borrosos en sus recuerdos, efecto quizás de viajar en el tiempo. Habían derrotado a Solaris, y el futuro, su presente, estaba a salvo.

Shadow… Sonic —Susurró en su mente.

Estaría agradecido con ellos eternamente, aunque estuviese destinado a olvidar sus rostros o sus nombres, el agradecimiento jamás desaparecería, pues tenía la presencia de Blaze para recordarlo por toda su vida.

—¿Por qué estas llorando?

La voz de Blaze le sacó de sus pensamientos, limpió las lágrimas de sus ojos con su antebrazo, y le volteo a ver a la gata con una sonrisa en los labios.

—El atardecer es hermoso

—Aún no atardece… Silver, no me gusta verte así

Silver asintió.

—Entendido, ¿quieres ir a comer?, yo invito

Blaze enarco las cejas, sabía que el erizo iba a cambiar de conversación costara lo que costara. Pero ella tenía que saber.

—Dime, ¿Qué te ocurre?

La sonrisa de Silver fue cansada, la misma que solía tener desde hacía mucho tiempo.

—Blaze —Dijo al tiempo que se ponía de pie —Estoy muy agradecido y feliz de tenerte a mi lado, y no sabes como quisiera pedirte… —Se calló antes de terminar, y desvío su mirada hacia el lado contrario de donde estaba Blaze —Y quisiera pedirte que no vuelvas a preguntarme al respecto, perdóname Blaze, pero es necesario enterrar este tema, no… no hagas caso a mis lágrimas, son por que estoy contento, ¿De acuerdo?

Blaze asintió, y luego Silver le ofreció su mano para ayudarla a ponerse de pie, Blaze accedió, y una vez de pie, tomo la mano de Silver.

—Sea lo que sea Silver, no importa que haya ocurrido, yo siempre voy a estar aquí

—Gracias

—No Silver, gracias a ti, no se por que, pero tenía que decírtelo también, gracias y si sirve de algo —Dijo abrazándolo —Recuerda que hagas lo que hagas, haya pasado lo que haya pasado, yo te perdono, por que te quiero… por que eres mi mejor amigo.

Silver no pudo resistirse a corresponder el abrazo.

Blaze no sabía por que, pero esa noche se sintió más tranquila. Incluso cuando fueron a comer, sentía que un pesos sobre sus hombros que tanto tiempo había sentido, ahora se había ido y que jamás volvería.

Se sentía estupenda por haberle podido agradecer a Silver su apoyo y su amistad, aunque aún quedaba una pequeña molestia respecto a ese tema que el no quería tocar de nuevo, a saber por que razón, motivo o circunstancia.

Lo que le faltaba era pedirle perdón por algo, y ese algo era sin duda por lo mismo que el se sentía tan triste, por lo mismo que el se estaba reprochando, ¿Pero que era?

Lo único que ella llegaba a pensar en el momento en que su mente comenzaba a hacerse tantas preguntas, era en un fondo negro, un vació, y luego, una explosión en medio de la nada, y un atronador rugido como el de algún animal salvaje.

Quizás solo fuese la forma en que su mente interpretaba los problemas, o sus emociones reprimidas.

Al final todo se redujo, al fuego…