Disclaimer: Ningún personaje de KHII me pertenece, son propiedad de Square-enix y Disney
Escrito para la tabla de lunas y tinta de la comunidad livejournal bajo el tema: 'Peluche'
II
Sora se revolvió en las sábanas, no se tendría que haber quedado hasta tan tarde en las afueras de la universidad. Apagó el reloj despertador, hoy tenía 'astronomía', 'ciencia' y 'álgebra'. Normalmente repudiaba el hecho de levantarse a las diez de la mañana—su característica principal no era precisamente ser madrugador, ni mucho menos por voluntad propia. Claro, su compañero de dormitorio había pasado la noche con su novia y era algo creíble que todavía no haya vuelto. Sora se acomodó los cabellos con una sola mano, revolviéndolos y haciendo cualquier cosa, menos peinarlos.
Tras lavarse los dientes y despabilarse, Sora pensó en lo que le había dicho Riku dos días antes; tal vez tenía razón, debía buscar una pareja, era aburrido a veces estar solo, mirar a su alrededor y descubrir que todos tenían a alguien con quien matar el tiempo. El problema no pasaba por buscar a alguien, su problema era decir abiertamente que su preferencia eran los de su mismo sexo, no porque a él le molestara admitirlo, sino que Riku se lo había recomendado para evitar burlas o peleas. No era fácil ser uno mismo y convivir en un edificio en dónde se estaba lejos de casa.
No demoró en escuchar la puerta del departamento abrirse y que los pasos de su compañero de habitación llegaran hasta la cocina, dónde estaba él.
-Buenos días ¿no?- provocó Riku en tanto se sentaba frente a él.
-Buenos días- sonrió y bostezó- ¿Cómo esta Kairi?- era inevitable que no preguntara, es decir, ellos tres eran amigos desde que podía recordar y el hecho de que no haya elegido la misma carrera universitaria, había hecho que ella se quedara en Twiling town- ¿Esta bien?
-Claro, como querías que esté. No te olvides que está conmigo, Sora- la sonrisa arrogante de Riku hizo que el castaño arrugara sus labios en una mueca- Por cierto, pusimos un aviso en internet- agarró una manzana de la mesa.
-¿Aviso?- Sora parpadeó- ¿De qué? ¿Van a vivir juntos?- la manzana fue a parar a la cabeza de Sora- Auch… ¿Eso por qué fue?
-Ni siquiera terminamos de estudiar- se cruzó de brazos y clavó sus ojos celestes en los azules- De 'se busca pareja' ¿Haz oído algo de eso?
-…No, Para qué querrías una pareja, si tienes a Kairi, Riku?- interrogó sin tener muy en claro a qué se refería el más alto. Parpadeando, moviendo sus manos bajo la mesa.
-No es para mí- sonrió con algo con crueldad, levantándose y clavando sus ojos en la simple ventana del departamento- Es para ti.
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Sora miró sus manos mientras iba en camino a la facultad—haber atado a Riku en la silla le había costado, sobre todo considerando estatura y fuerza. Él no necesitaba una pareja, que estupidez, tal vez sí se sentía un poco solo—cuando mataba el tiempo, pero no estaba desesperado, aparte de que esas cosas por internet sólo resultaban frías. Encontrarse con un desconocido y conversar como sí en verdad tuviera algo en común. Sora sabía que esas relaciones sólo funcionaban una de cien y eso terminaba por molestarle.
Bueno, al menos ya encontraría el sitio web y borraría todo lo referente a ello. Detuvo sus pasos abruptamente al ver un rostro desconocido, pálido – tan pálido que le dio la impresión de estar frente a un muerto. Entreabrió sus labios ligeramente y clavó sus ojos en la nueva cara; era inevitable que no llamara su atención por la forma en que estaba vestido—oscuro y, en pleno verano, con una gorra. Parpadeó y se acercó a él, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda.
-Hey… uhm ¿Eres nuevo?
Sora pudo apreciar unos ojos iguales a los suyos, solo que más opacos—sin embargo, la belleza e intensidad continuaba intactas. El sujeto apretó la patineta entre sus dedos y la fijó en su cintura. Por dónde lo viera, la piel estaba cubierta y la poca que se podía apreciar- la de su rostro- era demasiado ipálida/i. Instinto o miedo, Sora retrocedió sobre sus pasos.
-Aa- asintió, sin sonreír, sin un gesto, pero eso bastó para que el castaño sintiera más confianza.
-Ya veo ¿Qué clases tienes? Me extraña que no te hayas perdido en un lugar tan grande- sonrió- Por cierto, me llamo Sora, Leonheart Sora- se presentó estirando su mano.
Los ojos del sujeto miraron su mano y luego a él, una ligera—demasiado simple—sonrisa asomó el rostro de él, eso bastó para que el castaño sonriera con más ganas. Sin embargo, cuando éste toco la piel de su mano—la de él estaba fría, demasiado fría. Parpadeó… no sabía que existieran personas con la temperatura corporal tan baja.
-Roxas- dijo simplemente dejando de tocar su mano- ¿Sabes dónde están las clases de 'astronomía'?
-Claro, yo tengo la misma ahora. ¡A las cuales estamos llegando tarde!-le tomó la mano en un impulso, acostumbrándose al tacto frío y llevándose a Roxas con él. Se detuvo cuando creyó haber oído caerse algo, bajó los ojos azulados al suelo dónde estaba de cuclillas el rubio tomando entre sus manos un peluche.
El peluche no se podía decir que estuviese nuevo—contrario de ello, parecía tener años de existencia, Sora parpadeó y se acercó al muchacho, no retiró la vista del peluche en todo el tiempo.
-Creí que se nos hacía tarde.
-Ah, claro, lo siento- se excusó, mirando cómo Roxas caminaba enfrente suyo…
…El chico en cuestión era algo escalofriante.
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