CORAZÓN COBARDE


CAPÍTULO 1

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"El dolor de una decepción es directamente proporcional a la cantidad de ilusión imaginada"

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EL camino hacia Forks sigue tan verde como siempre, parece que nada ha cambiado, sin embargo en estos seis años fuera, puedo intuir que nada es igual a cómo lo dejé. Un día me fui de aquí casi huyendo, después de haber cometido el peor error de mi vida. Pero ese error no fue embarazarme, la equivocación que cometí fue confiar y entregarme a alguien que con su inmadurez, me demostró que aquellas palabras bonitas que me decía al oído, eran sólo cuentos para llevarme a la cama.

Sé que sigue odiándome, por lo que me han dicho. No me importa su rencor, yo tomé la decisión de resolver el problema a mí manera, quizás apresuradamente… ¡Por dios tenía 17 años! ¿Qué se puede pedir a una niña? Hice lo que tenía que hacer, con o sin el apoyo de Edward, puse fin al problema y continué con mi vida.

Las románticas dirán que soy un monstruo, he leído cientos de páginas y testimonios de mujeres que optaron por la maternidad… yo no. Yo quería más del mundo. Tenía sueños, metas que cumplir. No quise ser una estadística más de madres adolescentes.

"Ódiame Edward Cullen, ódiame porque vas a tener que soportarme mientras investigo en tu escuela. Aborréceme, maldíceme, despréciame, no me importa. Al menos yo no fui cobarde aquella vez. No me escondí, no evadí el problema."

Varios años atrás…

—Son dos rayitas Edward— dije con lágrimas en los ojos mientras esperaba que me abrazara.

— ¿Eso quiere decir…?

—Estoy embarazada… vamos… vamos a tener un bebé— sólo la idea de ser madre me aterraba. Por lo que sé, parir es doloroso. Y mi vientre va a crecer, mis padres se van a dar cuenta… ¡Y van a matarme! Estoy segura que mi madre vendrá de Jacksonville apenas se entere. Y papá perseguirá a Edward con su escopeta.

—No es posible…

—Hicimos el amor ¡Claro que es posible!

—Pero me protegí, usé preservativo.

—Al final… quizás, quizás…— me eché a llorar. Era cierto, usamos preservativo pero en un inicio no… no era la primera vez que teníamos intimidad, él nunca había terminado dentro de mí. Para eso habíamos comprado el preservativo para que acabara en mi interior. ¿Estaría roto? O tal vez, sólo tal vez algunos espermatozoides lograron colarse antes de que se ponga el condón. ¿Cómo saberlo?

—¿Qué vamos a hacer Bella?— suspiró.

—¿Qué?— me separé de él para mirarlo a los ojos.

—Que no sé qué debemos hacer— su mirada estaba dilatada, estaba aterrado.

—No lo sé…

—Mi padre va a decepcionarse de mí— suspiró. –Y, estoy… estoy esperando la beca de la universidad de Seattle— se llevó las manos al cabello.

—Yo también tengo planes ¿Lo olvidas?— dije a manera de reproche.

—¿Es mío verdad?— preguntó. Me le quedé mirando como si no lo conociera.

— ¿Qué?— dije temblando. No sabía si de rabia o nervios.

—Sólo es una pregunta, lo siento.

—No tengo que responder a eso ¡Imbécil!— me levanté para mirarlo. —Sólo di que no quieres hacerte cargo… es más fácil— caminé hacia mi camioneta, había ido a verlo a su casa.

— ¡Bella!— escuché su voz que me llamaba pero no vino por mí.

No salió a detenerme, no encontré el apoyo que buscaba ni me llamó aquel día. Fue una de las noches más espantosas en mi vida. Las tinieblas alcanzaron mi herido corazón, desesperada, ansiosa y con un profundo sentimiento de soledad y reproche, decidí que debía resolverlo sea como fuere.

Al día siguiente muy temprano le llamé a mamá y luego de haber conversado largo y tendido, intentando ser lo más madura posible, decidió venir en mi ayuda. Evité por todos los medios a Edward, no contesté sus míseras dos llamadas, sólo le escribí un mensaje diciendo que no me molestara.

Lo importante para mí, era que mi padre no lo supiera. Eso quería evitarlo a toda costa. No iba a decepcionarlo, yo vine a Forks para hacerle compañía estos dos últimos años, no imaginaba que sería tan tonta para embarazarme.

Me encontré con Renée en Port Ángeles ese mismo día y tras una larga noche de conversación decidí acompañarla a una clínica para darle fin al problema.

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—Ya llegamos, reservé un par de habitaciones pero sólo por un día ¿Cree que podamos conseguir una pensión?— preguntó Mike. Nos habían designado para trabajar juntos en la revista.

—Claro que podemos, yo conozco varias, deja que nos instalemos.

— ¿Tu padre no vive aquí?— preguntó.

—Sí, pero se casó hace dos años, no pienso pedirle alojamiento, no sería correcto, además la señora esa tiene dos hijos, su casa debe estar llena.

—Ok, también tengo un padre con otra familia, prefería dormir en la calle— me sonrió.

Algo bueno que tenía Mike es que no hablaba mucho y me comprendía lo que le decía sin necesidad de volver a explicarle las cosas. Me agradaba, porque sus atenciones conmigo eran sinceras. Al principio creí que quería algo más que mi amistad pero luego me di cuenta que él es así de amable con todo el mundo.

Luego de encontrar el lugar que había reservado nos pusimos a trabajar en el asunto. El problema era el siguiente. Un escándalo por extraños embarazos adolescentes envolvía la secundaria.

—Vamos a tener un problema aquí Mike— empecé mi confesión.

—¿Problema?

—Yo no fui honesta con el director de la revista, me designaron a mí porque creyeron que al haber nacido en este pueblo podría tener alguna ventaja pero estaban en un error.

—¿No es así? ¿Pasó algo que no sabemos?

—¡Exactamente!

—¿Quieres hablar de ello? A mí no me importa, si gustas yo puedo hacer las entrevistas…

—Si quiero hablarlo, ahora estoy preparada.

—Escucho.

—Tenía 17 años y quedé embarazada de mi novio pero él no me respondió como yo esperaba.

—¿Qué hiciste con el bebé?

—Resolví el problema, no quiero entrar en detalles, el punto es que aquel idiota que me falló, es ahora el director de la escuela que vamos a investigar— Mike soltó un silbido de sorpresa.

—¿Crees que se oponga a las entrevistas? ¿Ustedes terminaron mal?

—Él me odia, cuando ya había "resuelto el problema" me llamó para decirme que si quería al bebé…

—Ese si es un problema Bella. Pero aun así, el idiota fue él no tú.

—No sé cómo reaccione cuando me vea.

—Lo averiguaremos mañana, ya llegaron los del New York times los del Heraldo. No creo que se la tome contigo, podríamos acusarlo de obstaculizar a la prensa— me sonrió. –No te preocupes Bella, actúa como si no lo conocieras y si se pone grosero contigo, aquí estoy yo— me sonrió nuevamente.

—Eres un encanto— le di un beso en la mejilla para agradecerle.

—Soy un encanto comprometido ¡Atrás mujer tentadora!— se rió y fue a ocuparse de su cámara y sus grabadoras.

Sabía que el primer encuentro sería el más difícil, luego tendría que soportarme. Mal por él si le molestaba mi presencia, yo vine a trabajar y su escuela estaba en el ojo de la tormenta en este momento, así que sus susceptibilidades me tenían sin cuidado.


Sé que el tema que trato no es fácil. No juzguen aún sin saber, Bella todavía no cuenta toda la historia.

PATITO