Konan

Sus alas se abrieron, dejando ver el hermoso y blanco papel de la pequeña avecilla. Sus ojos admiraron cada detalle, asombrada por tal belleza en una pequeña criatura.

Belleza. Nunca había conocido algo verdaderamente bello, más que sus origamis, pero es que nunca tuvo la oportunidad de ver lo bello de la vida. Era como si la oscuridad en la que vivía consumiera todas las facetas de la belleza.

¿Y si no hay belleza en el mundo? ¿Y si la única belleza es la salvación hacia la paz? ¿Cuánto más llevaría encontrar la paz? ¿Cuánto más tenía que sufrir para que los demás fuesen felices? ¿Por cuanto más duraría el dolor?

Pain le había asegurado que el dolor la llevaría a la paz, pero ese dolor era tan profundo que creyó morir en ese instante.

Sus manos se crisparon, su respiración se agitó y sus pupilas se dilataron. Odiaba el dolor y odiaba tener que sufrir por un mundo mejor.

¿Existiría una vida sin dolor? ¿Una vida en donde las sonrisas sean más constantes? ¿O la vida no estaba de humor para darle felicidad?

Después de todo, Pain era lo único que tenía en su vida, y no quería perderlo. No quería ver la decepción en sus ojos si supiera que ella no quería seguir ese camino. Ya no.

Con fuerza, abolló su tan preciado y hermoso pájaro de origami. Al igual que ella, el pájaro se había extinguido a causa dolor.