Capitulo II.

Nadie escoge su amor,

Ni el momento,

Ni el sitio, ni la edad,

Ni la persona…

Arnold al llegar a la sala de profesores meditaba todavía sobre la nueva alumna que conoció, le pareció una chica dulce cuando se sonrojaba aunque esos pensamientos, no evitarían su castigo sonrió con maldad al recordar el castigo que tenía planeado; al fijarse en el reloj de la pared, se dio cuenta que por la hora que los demás profesores posiblemente estuvieran haciendo clases, por lo tanto tendría un largo rato tranquilo para poder avanzar con su trabajo, además que no quería llevar trabajo a casa, ya que tenía todo organizado disfrutar de una buena tarde con Ruth, con eso en mente se preparó una taza de té y encendió su laptop. Al pasar un buen rato, entró de repente un profesor, cuando levanto la mirada se percato que era el señor Simmons su profesor de infancia que lucía un poco más cansado que en el pasado, pero aún seguía teniendo esa sonrisa jovial y su típica ropa la cual consistía en un chaleco verde sobre una camisa blanca, unos pantalones cafés y sus lustrados zapatos negros, lo único distinto era que tenía algunos mechones blancos.

-Hola Arnold tanto tiempo, es una sorpresa verte de vuelta en Hillwood. Había escuchado algunos rumores, sin embargo no pensé que fuera cierto, no te veo desde que saliste de la preparatoria.-

-Oh Señor Simmons, estoy feliz de verlo, todos me dicen lo mismo jaja si regrese para poder ayudar a mis abuelos, dado que están muy ancianos para estar solos y además decidí que quiero formar una familia con mi novia-

- Me alegro mucho, que tengas tantos planes, sabía que lograrías grandes cosas, ahora que nos veremos un poco más seguido deberíamos ir por un café y cuéntame ¿Cómo te ha ido con los de último año que son unos chicos "especiales?-enmarco los dedos al decir esto.

Arnold, se rio un poco, dado que recordaba que siempre el señor Simmons llamaba a los alumnos especiales, se alegró por un instante que su profesor siguiera siendo el mismo.

- Bastante bien, excepto por una alumna que es un poco complicada.- Al recordarla se formó una imperceptible sonrisa en sus labios.

-¿Cómo se llama esa chica especial?-

- Se llama Helga G Pataki-

-¡oh, ya veo! Helga es una chica grandiosa, no obstante es un poco difícil de manejar, ha pasado muchas cosas a lo largo de la vida que la han convertido en una chica un poco ruda, sin embargo al conocerla a través de sus textos fue una de las mejores experiencias de mi vida como profesor. Ella tiene un interesante mundo interior-

-Mmm.. Que interesante- lo dicho por Simmons descoloco un poco a Arnold, ya que creyó que Helga era totalmente petulante, pesada y atrevida, se sintió un poco mal al pensar mal de su alumna.

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En la hora de almuerzo

Se encontraba una Helga muy malhumorada haciendo fila en la cafetería, todos al verla trataban de evitarla, sabían que cuando Helga estaba así, era mejor arrancar para evitar al terror Pataki. Cuando Harold la vio grito -¡Mamita ayúdame!- Huyendo del lugar, ocasionando la risa de todos.

-Ash llevo media hora en esta porquería de fila y no se mueve nada, más encima hoy saldré tarde-Helga miraba mal a todos los que estaban cerca, mientras tenía sus brazos cruzados.

-Helga tranquilízate no fue tan malo, además tendrás más tiempo con...-

-¡Shh Phoebe no lo digas!- Miro a todas partes sonrojada, para asegurarse que ninguna persona las hubiera escuchado- Es sólo un estúpido cabeza de balón, además ¿que se cree? Sólo porque es guapo, piensa que puede hacer todo lo que se le da la gana- Helga se sonrojo al notar que le dijo guapo, Phoebe la observo, pero opto por no decir nada.

-Está bien Helga, sólo intenta tranquilizarte, además solamente será un castigo y nada más- decía eso en el instante que se acomodaba sus anteojos, en eso entro Gerald al comedor acompañado de una chica espectacular, Phoebe miro cabizbaja la escena, sentía celos de la chica. Helga reparo en lo que observaba su amiga y se sintió frustrada

-Escúchame Phoebe, no vale la pena seguir pensando en ese tonto-

-Lo sé, sólo que no puedo evitar que me lastime, mejor me iré a sentar con Brainy, no quiero seguir mirando-

-Está bien hermana, de igual modo me queda poco para comprar, espero que quede algo que valga la pena comer y Phoebe? esta charla nunca ocurrió-

-Claro Helga, olvidando-

Lo que ellas dos no sabían es que alguien las había escuchado.

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Cuando finalmente Helga pago por su almuerzo y fue escoger sus alimentos, se sintió feliz, dado que observo que quedaba la última tapioca y ella amaba ese exquisito postre, sintió que de a poco su día comenzaba a mejorar

Justo cuando iba a tomar el postre, alguien se le adelanto tomándolo, Helga sintió una furia iracunda surgir desde su interior juro que matare al mequetrefe que se haya atrevido a tocar mi postre. Cuando giro la cabeza para increpar al susodicho se fijó que la persona que había tomado la tapioca no era nada más y nada menos, que el profesor Shortman a la única persona que no espero, maldijo su mala suerte. Arnold al ver la mano de Helga, se dio cuenta que ella tenía la intención de tomar el mismo postre, medito unos segundos lo que debía hacer y opto por dárselo, como una forma de disculparse por ser tan rudo con ella.

-Toma quédate el postre, si lo quieres- se lo entrego sonriendo en el proceso.

Helga examino la cara de su profesor no creyendo lo que escuchaba, reflexiono unos pocos segundos quizá él no es tan malo como yo pensé hasta parece amable ¿Por qué me lo encontrare en todas partes? - Esta bien, gracias es muy amable de su parte- mientras estaba tomando el postre desde la mano de Arnold, este resbalo y cayó encima de ella, embarrando toda su polera.

-Disculpa Helga, yo no quería…- la miro con cara de aflicción y preocupación.

Todos los que estaban en la cafetería se rieron a carcajada de la escena.

-Miren Helga tiene chocolate en toda la polera jaja- se ría Harold limpiando una lagrima de sus ojos.

-Que torpe es- dijo sid burlándose.

- Eso no arreglara su fea blusa- Rhonda miraba sus manos con despreocupación

Helga los observo con su peor mirada y ellos callaron de golpe, todos miraron la escena formándose un ambiente tenso. Helga apretó sus puños con fuerza tratando de controlarse, no obstante fue inútil, lo único que pensaba era golpear a esos pelmazos y a su profesor.

-Usted es… Usted es un idiota- Salió corriendo del lugar, tratando de no llorar, se sentía frustrada, humillada y decepcionada, se fue al baño tratando de lavar su polera, para poder ir a sus clases restantes. Ahora si lo odio, definitivamente merece mi repudio.

Arnold sólo se quedó ahí en silencio, sintiéndose estúpido

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Phoebe al presenciar toda la escena, recordó que siempre tenía una polera de repuesto en su casillero y se fue corriendo a ver su amiga en el baño.

Al verla de inmediato supo que la estaba pasando mal, estaba tratando de lavar su polera en el baño con todas sus fuerzas, siendo una tarea infructuosa, dado que la mancha no se quitaba.

-Toma Helga te traje esto- le paso la polera rosada que tenía- no es mucho, pero servirá-

-Gracias Phoebe, sabes tengo un problema, en verdad no es que tenga un gran problema o algo así-

-¿algo te preocupa Helga?-

- ¡Rayos que es esto la inquisición española!- dijo exasperada moviendo sus brazos.

- Lo siento Phoebe, digamos que hipotéticamente le grite a un profesor que es perfecto, pero odioso, ya que hizo algo indebido ¿Qué crees que debería hacer?-

-Bueno Helga creo que deberías disculparte con él, ya que quizá no fue su intención lo que sucedió-

- Esta bien Phoebe creo que tienes razón, quizá exagere un poco-

- Helga eres una chica fuerte, sé que podrás solucionar la situación- la abrazo fuerte para darle un poco de consuelo a su amiga.

-Está bien hermana, me asfixias necesito oxigeno-

Phoebe sonrió, ya que su amiga había recuperado su buen humor, le ordeno irse a cambiar para poder ir a las clases restantes.

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Arnold seguía en la cafetería comiendo su almuerzo, se hallaba enojado y frustrado, ya que él había sido amable con ella para que lo tratara así, por un pequeño incidente. Además, ya le he pedido perdón ¿Qué más puedo hacer?, bufo frustrado moviéndose el cabello mientras más reflexionaba más ganas le daban de darle un pequeño escarmiento.

Estaba comiendo tan ensimismado que no se fijó que una alumna se acercó. Laila lo miraba con una tierna sonrisa y con sus mejillas sutilmente sonrojadas que combinaban perfectamente con su melena pelirroja.

-Hola profesor Shortman, espero no molestarlo- al sentirse observada por su profesor Laila enancho más su sonrisa. Le resultaba bastante atractivo ese hombre, lo único que quería era seducirlo, ya que no soportaba la idea que ese hombre no se fijara en ella, le gustaba que todos babearan por ella.

-Profesor, quería decirle que vi la situación hace un rato y considero que Helga fue muy grosera al no aceptar sus disculpa, por eso como un modo de demostrarle que no todos los alumnos somos mal educados le traje mi tapioca, espero que la disfrute-

-Muchas gracias Laila, tú si eres muy sofisticada -cuando dijo eso a Laila se le calentaron las mejillas haciéndola lucir aún más adorable-

- Disculpe por mi atrevimiento, pero ¿me puedo sentar con usted almorzar, si no es mucha la molestia?-lo miro con la cara más inocente que tenía y con unos grandes ojos de cachorro que Arnold no pudo resistir.

-Claro que puedes, me hará bien un poco de compañía -le sonrió con simpatía y le ofreció el asiento. Laila se sintió satisfecha con lo que había conseguido.

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En la salida

-Es increíble que me esté pasando esto, este es el peor día de mi vida – se quejaba hasta más no poder.

-Está bien Helga, nosotros te esperamos en la tienda con un gigantesco helado después de tú castigo-

-Si Helga, tienes nuestro apoyo, nunca lo olvides-

-Además Helga eres genial-

- Si ya lo sabía, gracias son los mejores no sé qué haría sin ustedes- Los tres se dieron un tierno abrazo

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Al llegar al salón

Helga se quedó en la entrada mirando a Arnold embobada, ya que estaba con unos lentes que le daban un aire de maduro e intelectual, no obstante recordó lo sucedido y se golpeó mentalmente una abofeteada.

Arnold al ver que no se movía de la entrada decido hablarle – y bien ¿esperas quedarte ahí todo día?- sintió que sonó un poco tosco su tono de voz, debido a que aún estaba enojado con ella.

Helga al escuchar esa pregunta se llenó de coraje y decido entrar, para terminar lo más rápido posible. ¿Cómo se le ocurre tratarme así?

-Bueno Pataki, espero que termines velozmente el ensayo para poder irnos a casa, por esta vez será un tema libre, por ende escribe sobre lo que tú quieras sobre el amor, sueños, etc- trato de suavizar el ambiente que se estaba dando, ya que sabía que estaba actuando un poco infantil, se debatió un poco si hablar sobre el incidente de la cafetería, aunque odiara la manera en que ella lo había tratado, sentía que debía disculparse, dado que se sentía muy mal y quería hacer la paz.

Helga al sentirse observada se sonrojo y recordó el incidente de la cafetería y las sabias palabras de Phoebe.

-Profesor, sobre lo que le dije en la cafetería yo…- sintió que sus mejillas estaban muy coloradas como las de un pimiento.

-Sí, ¿Qué sucede con eso?-no se esperaba que ella hablara primero, la observo más detenidamente quitándose las gafas.

- Lo que quería, decir es que yo…- se sintió más avergonzaba, ya que Arnold no dejaba de mirarla. Vamos Helga, no seas cobarde, tú puedes ya comenzaste hablar no te quedes ahí, di algo.

- Profesor yo- cerro los ojos tratando reunir las fuerzas necesarias, para poder hablar- yo sólo quería pedirle disculpas por haberle gritado y haberle dicho idiota, estaba muy furiosa y no pensé bien antes de hablar- se tocaba el brazo con nerviosismo, mirando a todas partes tratando de evitar la mirada de Arnold, sentía mucho calor en ese momento.

Arnold al escuchar eso, quedo asombrado y pensó que tal vez había pensado mal de ella-Esta bien, yo también me quiero disculpar fue un accidente y espero que comencemos de nuevo, ser más amable entre nosotros- le sonrió demostrándole lo feliz que era, porque se habían arreglado las cosas entre ellos.

Helga quedo embobada con esa sonrisa, sintiendo un leve cosquilleo en su vientre y aprecio mucho las palabras dichas por su profesor ¡Oh Arnold! Sabía que eras justo, amable y generoso, gracias a esas palabras sintió una repentina inspiración la cual nunca había experimentado y comenzó a escribir el ensayo contenta, sólo quería escribir versos y versos de poemas sobre su nueva musa, se sintió plena al terminar más rápido de lo esperado, al terminarlo lo dejo encima del escritorio.

Arnold observo como sonreía con satisfacción por haber terminado su trabajo, estaba con algunos mechones medios desordenados sobre su cara, debido al esfuerzo. Arnold pensó que se veía adorable de esa manera, y deseaba siempre verla así, al percatarse de lo que había pensado se removió para desecharlo rápidamente - Esta bien Helga, quedas liberada por ahora, espero que hayas aprendido la lección-

-Si profesor, prometo comportarme desde ahora-

Helga se fue corriendo del lugar para reunirse con sus amigos

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En la heladería.

-Hasta que llegaste, pensábamos que no ibas a venir, te iba a llevar el helado a tú casa-

-Gracias Brainy, sin embargo sabes que Helga nunca rompe una promesa, además el profesor tuvo compasión de mí y aquí me ven-

-Me alegro Helga, te dije que podías-

-Gracias Phoebe, siempre sabes que decir-

- Bueno ¿Dónde está el camarero que no me atiende? Camarero puede venir rápido-

-Helga…- Phoebe retaba a su amiga

-¿Qué? No hice nada- movía los hombros despreocupadamente.

Se acercó al camarero a tomar las órdenes, al oír esa voz-

-¿Qué desea señorita?- los miro hastiado, era el mismo grupo molestoso de siempre, los atendía bien, debido a las buenas propinas que daban.

- ¿Que me puede ofrecer? Zopenco- lo miro hastiada con los brazos cruzados.

- Le puedo ofrecer un plato de mantecado de limón, el cual está en promoción el día de hoy-

-Me convenciste, tráeme la orden más grande en seguida- A Helga le encantaba pedir las promociones del día. Todos la quedaron viendo con una gotita tras la nuca.

Siguieron hablando trivialidades con sus amigos hasta que llego su pedido, al probar el mantecado de inmediato pensó en Arnold y en la ironía de la situación, debido a que se parecía un poco a él, debido a la forma del limón que tenía ese mantecado – mantecado- suspiro

-¿Qué dijiste Helga?-

-Nada, sólo que creo que me gusta un poco el mantecado de limón, dijo eso mirando el techo con ojos de ensoñación.

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Arnold se dirigió a la casa de su novia necesitaba un respiro luego de un día tan ocupado y abrumador, al subir al departamento y abrir la puerta, se encontró con Ruth que se estaba sacando los tacones color rojo que usaba con un lindo y entallado vestido rojo con escote de corazón que utilizaba con unas pantis de red y unos aros de perla para completar el atuendo, luego de un largo día trabajando como modelo, al ver que Arnold entraba puso una sutil mueca.

-Hola linda, ¿Cómo te fue hoy? – la miro con cara de embobado, le gustaba cuando usaba esos atuendos, encontraba que se le veía de maravilla. Por fin puedo descansar, un rato.

- Bien, sólo estoy un poco cansada, ¿Cómo luce mi cabello con este estilo?-preguntaba mientras movía su cabeza para que se notara el movimiento de su melena rojiza.

-Hermoso como siempre amor- entró Arnold a la casa mientras se iba sacando la corbata y los zapatos, para luego tomar una cerveza del refrigerador y sentarse en el sofá con Ruth. Lo único que quería era pasar un agradable rato con su novia.

-Menos mal que esta hermoso mi cabello, ya que la estúpida de Jenny me copio mi estilo de pelo, ya que lo ubico de la misma manera que yo, es decir se hizo la misma partidura en dos en lugar de hacia atrás, como si ella lo hubiera inventado ¿puedes creer eso?- diciendo esto último rodando sus ojos, Ruth siguió explicando cada detalle de su melena.

Arnold, sólo podía responder automáticamente las cosas que Ruth mencionaba con un sutil asombroso, debido a que le aburría de sobremanera esas conversaciones, luego de un rato apareció la imagen de Helga en su mente sutilmente sonrojada, no sabía la razón de él por qué vino esa imagen a su mente, no obstante le gustó, comenzó a reflexionar de cómo le gustaba fastidiarla y verla sonrojada, al pensar que cosas haría la próxima vez sonrió bobaliconamente.

-¿Por qué sonríes Arnold?-

-Nada amor, mejor vamos a dormir-

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Aclaraciones:

Estoy muy alegre, por todos los reviews que recibi, les agradezco de corazón, ya que me dan el ánimo de continuar escribiendo, espero que sigan dejando más, como recompensa escribi rapido el capitulo, parece que andaba algo inspirada. Además les hice un bello dibujo como portada, algún día espero darles un decente dibujo digital. Si quieren ver el dibujo en mejor calidad vayan a art/Inevitable-749986655?ga_submit_new=10%3A1529125970 ; es la página que seguiré subiendo trabajos, los quiero nos vemos a la próxima :)