Aviso: los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, el contenido de esta historia si

Aviso: los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, el contenido de esta historia si.

Capitulo 2: una noche de desvelo que trae consigo la duda

doce años después del derrocamiento de Tokugawa…

Era una de esas noches de Kyoto en las que solo daban ganas de pensar y meditar, sobre "todo" y sobre "todos" en cuestión; era una de esas noches largas de las que uno jamás se olvidaría; y menos si esa noche pasaría algo que marcaría la vida de una persona, dándole un giro de 180°.

Era casi la media noche y la joven mujer, aun jugaba con el pincel deslizándolo entre sus dedos, había pasado las ultimas 3 horas frente a su diario y no le venia nada a la cabeza, últimamente Misao no había escrito en su diario y de echo ya había pasado un mes desde entonces y solo fue por error , Okina le estaba encomendando unas compras para el Aoiya y dándole algunas cuentas y accidentalmente Misao había tomado el libro azul claro y había escrito en el los mandados y estados de cuentas del Aoiya solo después de una semana se había dado cuenta de su descuido

!Rayos! — gruño frustrada, respirando profundamente deteniendo el pincel entre sus dedos y casi inmediatamente cambiando de opinión, ojeando su diario rápidamente como buscando algo que escribir — ¡Diablos si por lo menos tuviera sueño no seria tan aburrido! — murmuraba exasperada, viendo sin ver las paginas en blanco, automáticamente sus pensamientos viajaron directo a Aoshi y de inmediato la exasperación de Misao desapareció, sustituida por una gran tristeza; hizo la mueca de una sonrisa, esa que se había echo muy normal en ella últimamente, si ella había dado justo en el blanco "Aoshi".

! Siempre "TU" Aoshi! — Murmuro Misao con evidente tristeza, recordando entonces por que había evitado a toda costa el reencuentro con su diario. — "! Si! ¡Tu!.". — pensó Misao, su corazón golpeaba con dolorosa fuerza dentro de su pecho. ¡Si Aoshi Shinomori tu!, como siempre terminare escribiendo sobre ti ¿no? — soltó, mas que triste furiosa consigo misma, volviendo su atención a la hoja en blanco que había tenido frente a ella los últimos 20 minutos, con movimientos automáticos moja el pincel en la tinta se detiene un momento, como dándose la oportunidad, de detener aquella introspección como si alguna parte de ella supiera que era mejor dejar las cosas como estaban, en el fondo ella sabia muy bien que si volvía a escribir en ese diario, que guardaba todos y cada uno de sus secretos podría descubrir algo que jamás olvidaría, y realmente Misao Makimachi no se equivocada, pero por otra parte también sabia una vez frente a el, desahogaría en el todo lo que llevaba dentro "su todo" que al final de cuentas fue, era y terminaba siendo Aoshi Shinomori. Se tumbo sobre el tatami con el diario entre las manos e inmediatamente el pincel se deslizaba con rápida fluidez sobre la hoja en blanco

Y, es que por mas que lo intento, por mas que me esfuerzo. No consigo de el una cálida mirada o un simple "te quiero" por mas que lo intento, no logro que el se perdone la muerte de Beshimi, Shikijou ,Hiottoko y Hannya, ¿que debo hacer yo? ya realmente, no lo se y es que soy tan terca, que me niego a aceptarlo y vuelvo a empezar sin importarme el daño que me haga a mi misma sin importarme nada

!Total! después de todos estos años, ya me he acostumbrado — dijo Misao distraídamente sin darle importancia, casi inmediatamente sus ojos se abren completamente sorprendidos por su comentario distraído pero restándole importancia moja el pincel nuevamente y agrega:

por que yo…

Yo…

Lo amo...

el pincel se detuvo abruptamente sobre las ultimas palabras aun mojadas. Mientras que su autora solo refleja confusión, pánico, y hasta sorpresa.

¿Lo amas? Realmente puedes decir que lo amas?; ¿como puedes amar a alguien que ni siquiera te mira? ¿Como puedes amar a alguien que a decidido ser algo mas parecido a una estatua que a un ser humano? ¿Que solo se le ve encerrado en el templo o en su habitación y aun en la ceremonia del te puedes llegar a dudar si respira o te escucha?, ¿Puede el amor llegar a ser así de tolerante?, ¿Quién en su sano juicio, amaría a una persona que a decidido morir en vida?, ¿Qué se rehúsa a ser amado, a ser perdonado, que arrastra una enorme roca a cuestas por que es incapaz de perdonarse a si mismo? — grito alarmada en su interior, Misao se levanto del tatami y comenzó a caminar de un lado a otro enredando inconcientemente sus manos en la larga trenza desasiéndola frenéticamente.

¡Vaya!, ¡Ya no sabes ni lo quieres! — dijo con una nota de sarcástico humor y tristeza, riendo con evidente amargura, respiro profundo miro el libro en el que escribía como esperando que este cobrara vida y le diera las respuestas que buscaba, se acercó a el tomando el pincel y escribió:

ya no se si real mente lo amo, tal vez lo aprecio o simplemente me da lastima la verdad es...— se detuvo, tratando de aclarar el torbellino de emociones e ideas que la embargaban, cerro los ojos y los abrió de repente, con la incredulidad brillando en ellos. — ¡ya no se lo que siento! — Susurro, mientras agregaba palabras a su diario, coloco sobre la pagina un papel secante, retirándolo poco después y como autómata puso sobre la pagina una flor de Sakura seca donde se leía claramente:

"ya no se lo que siento o si realmente sentí amor por el, ¿y si lo sentí ya no es así?, ¿Ya lo olvide? ¿Al fin mi torturada alma descansara!"

— ¿Y si es así?,.¿ si no lo ame?, ¿y si confundí el cariño y el respeto, con amor?, ¿Y si lo ame?, ¿si lo olvide?, entonces... ¿doushite?, ¿ por que me duele su indiferencia?, ¿por que me preocupo por el?, ¿Por qué me importa tanto lo que piense, lo que sienta si es que siente, o si no, por que me angustio por el por que?— se decía con un deje de angustia desesperada, mas una suplica que una exigencia a si misma a responder, olvidando por un momento, que los "¿Y si?", eran los mismos enemigos que el "Tal ves si" — ¿REALMENTE NO LO AMO?... ¿NO LO HICE?... ¿ENTONCES QUE DIABLOS?— resonó el lastimero grito de angustia en su mente, cual grito de dolor de un animal herido de muerte. — ¡demo!, ¡AY!... ¡NO ENTIENDO, NO ENTIENDO QUE DIABLOS ME PASA! — Soltó olvidándose de la hora — ¡TENGO QUE SALIR, NECESITO AIRE FRESCO! — Pensó ahuecando su largo cabello con ambas manos, se levanto y abrió el shoji de su habitación y camino con rápido silencio, por los obscuros pasillos del Aoiya, aunque realmente no noto la oscuridad que la cubría, Aoshi le había enseñado a controlar su visión dándole así una visión nocturna digna de una onmitzu como ella.

¿Aun lo dudas ne?, ¿le sigues dando vueltas a eso?... Mm.! ¡Ya basta! — pensó abriendo las puertas que daban al fondo del Aoiya de golpe, con mal humor; si era una noche cálida se distrajo por un momento en los árboles que okina había mandado a plantar después de la batalla contra shishio —

¿cuánto tiempo había pasado? Se pregunto de repente sin dejar de mirar los árboles y el césped frente a ella y más allá de ellos también.

————

Una pequeña Misao con un diminuto Kimono que alguna vez fue blanco y en ese momento estaba empapado en sangre, lloraba desconsolada entre los brazos de un joven que no mostraba expresión alguna

¡DI - DIGAME Aoshi-sama!— dijo la niña entre entrecortados sollozos y sin dejar de abrasar al chico como un naufrago se aferra a la orilla. — ¿DOUSHITE? O... Okaa-Chan,... ¡Otou-Chan!, ¿Por que?, ¿DOUSHITEEEEE? — Grito con dolorosa angustia abrazando a Aoshi con todas sus fuerzas; Shikijou, Beshimi, Hiottoko y Hannya miraban a Aoshi con aprensión esperaban que le diera alguna palabra de consuelo a la pequeña, Aoshi entendió el mensaje silencioso de los otros e intentaba sonar algo mas paternal.

Tranquila, misao-Chan yo... Yo cuidare de ti se lo prometí a tu padre y por mi honor que lo cumpliré — dijo Aoshi sin sonar tan frió mirando a Hannya en busca de apoyo.

Si pequeñas todas cuidaremos de ti misao-Chan, los Oniwabanchuu seremos tu familia! — Dijo el hombre de la mascara, mientras lo otros asentían corroborando sus palabras.

————

¡Mi familia! si, desde ese día ellos fueron mi familia, el me protegió como mi padre lo hizo hasta que lo mataron, ¡si el fue mi padre y yo su hija, el siempre me vio como su hija!,¡como su niña!... — murmuro perdida en los recuerdos.
¡Momento!...

¿Me vio?..

!No!...

!NO!... ¡no, el no me vio! — dijo para si con amargura, regresando de golpe a la realidad. —¡Me ve! A pesar de que hace mucho tiempo, que no soy una ¡NIÑA! — solté molesta pasando de la autocompasión a la rabia y mientras me sentaba, la tristeza me embargo completamente sin poder evitarlo, que bajo he caído, ahora hablo sola

¡Okaa-Chan... Otou-Chan!! Doushite? Como desearía que estuvieran aquí conmigo, los necesito,¡Siempre estuvieron aquí conmigo, dijeron que nunca me dejarían, pero lo hicieron!, lo trate, intente ser feliz, intente que los horrores que conocí esa noche no me afectaran, mas de lo que me había afectado perderlos, sonreí, llore, sentí, justo como dijiste que hiciera madre, ¿recuerdas?, "no importa, lo malo, o lo cruel que sea la vida, una sonrisa es tu mejor arma, es mágica, puedes cambiarlo todo" murmuro abatida, sin poder evitarlo de mis labios de escapa un sollozo que no logro reprimir a tiempo, impresionada por mi gran descuido, noto algo que me alarma; maldiciendo internamente, mientras seco las condenadas lagrimas en mis mejillas se que alguien me mira, alguien detrás de mi.

!OH por dios, cuanto tiempo tiene allí? Me habrá escuchado? Obvió — pensó pateándose internamente por su descuido, sin embargo aliviada, "no era el" aunque por un momento de terror la llevo a pensar que "el" la había escuchado; se levanta sin volver la vista hacia el intruso dijo con firmeza:

¿Cuánto tiempo has estado allí Omasu-chan? — pregunto sonando completamente relajada, muy al contrario del torbellino de emociones que experimentaba en ese momento, dio gracias a dios mentalmente, por haber aprendido a controlar, en ciertas ocasiones sus arranques de emotividad, aunque de vez en cuando solía explotar, haciendo a sus compañeros huir despavoridos como si se hubiesen encontrado cara a cara con el mismo demonio y no con la dulce niña que se había criado y crecido en el Aoiya. De las sombras justo detrás de ella, surgió una mujer joven aunque algo mayor que Misao que la miraba con aire preocupado

¡Te vi salir de tu habitación Misao-chan! — Confeso Omasu con tranquilidad, ni ella ni Okon se acostumbraban a llamarla Okashira y ella no les permitía El "Sama", demasiada similitud tenia ya haber recibido el liderato a la misma edad que Aoshi, como para que encima, la torturaran llamándola del mismo modo que a el; no, ellos eran sus compañeros y también su familia, a demás habían muchas formas de mostrar respeto mas allá, de los honoríficos referenciales, y ella era feliz así.

¿Como?... pero... ¿por que?, ¿Acaso todo el Aoiya esta vigilándome? — contesto Misao con tranquilidad, haciendo mas evidente la preocupación de la mujer mayor.

¡No!! , solo soy yo misao-chan, es que temía despertar y encontrarme con que habías huido del Aoiya como hace tres años, ¿recuerdas? Contesto con rapidez, parándose al lado de Misao que había fijado la vista en el césped.

¡Dime Omasu-chan! ¿Que te hizo pensar que haría algo así?, Hace tres años yo era una niña inmadura y entupida, ahora no lo soy, soy una mujer, la Okashira del Onniwabanchu, con responsabilidades y no cualquieras, ¿por que según tu haría eso?

!Por si no te has dado cuenta Misao-chan, últimamente has estado muy extraña ayer Jiya te vio muy distraída cuando te daba las cuentas del Aoiya y creo que fue a hablar sobre ello con Aoshi-san!.— Dijo la mujer finalmente,— si le iba a estallar el infierno al menos estaría en guardia — Pensó sintiendo como la ki de la Mujer junto a ella se elevaba a volúmenes preocupantes.

¿Qué?, Pero... que?, ¿Por ¡que? —Gruño molesta olvidando lo que la había llevado allí
¿Como demonios Okina se le ocurrió tan entupida idea? —gruño Misao frunciendo el ceño al máximo, por otro lado Omasu, parecía mas tranquila viendo una autentica expresión de Misao. — ¡Voy a matar a Jiya ! — declaro molesta —¿Es que por que?, ¿Por que tiene que discutir lo que me pasa con Aoshi-sama?, ¡Ya no soy una niña!, ¡Rayos! voy a cumplir 20 pronto, soy legalmente una solterona!, ¿por que? — Pregunto a la noche mas agotada que angustiada, tenia años tratando de convencer a Okina, que dejara de quejarse con Aoshi, cada vez que algo no le parecía, respecto a ella y el siempre la ignoraba, y si tenia la esperanza de que cambiara de parecer cuando tomo el mandato del clan, las esperanzas murieron antes de nacer.

¡Jiya solo se preocupa por ti Misao-chan, y en realidad todos lo hacemos y aunque Jiya sabe que no eres una niña, para el siempre serás su pequeña Misao!— Contesto Omasu poniendo una mano en el hombro de Misao y palideciendo inmediatamente cayendo en cuenta de lo que le había dicho; tanto ella, como Okon, sabían perfectamente el calvario que vivía la joven Okashira, lo habían sabido desde el primer momento que se había puesto furiosa ante la sola mención de arrebatarle la habitación de Okashira a Aoshi para cedérsela a ella, ambas supieron al instante los tiernos sentimientos que guardaba dentro de si.

¡Si creo que tienes razón!, ¡Jiya siempre me vera como una niña! — Acepto Misao con la mirada perdida en las copas de los árboles, desvió la mirada observando a Omasu que la veía con cara de terror

Misao yo… — balbuceo palideciendo ante la mirada de la Okashira.

¡Igual que el, Aoshi-sama siempre me vera como una hija!, ¡como una niña!, ¿Sabes?, ¡Creo que ya es hora de que yo lo vea como mi padre!, ¡Y no como hombre!, ¡Creo que por fin entendí que eso nunca ocurrirá! — dijo interrumpiendo a Omasu que miraba a Misao con la boca abierta y sin poder creer lo que acababa de escucha de la propia boca de la Kuniochi. — ¿¿ENTENDISTE?? O QUIERES CREER ESO?— grito en su fuero interno sacudiendo ligeramente su cabeza con genuina, diversión frente a Omasu que aun la miraba boquiabierta sin articular palabra

¿Qué, que?, ¿como? ¿Cuando? — Dijo Omasu finalmente totalmente confundida, mirando desconcertada a Misao mientras esta sonreía con franqueza ante su expresión.

¡Okaa-chan!— chillo un niño de unos tres años corriendo hacia ambas medio dormido Omasu se agacho para cargar a su hijo, Misao miraba la escena, con lastima, hacia ella, hacia lo que nunca tendría, por que sabia que así, siendo un desastre emocional, no seria buena compañera para nadie, si ni siquiera lo era para si misma.

¡Ya todos han hecho sus vidas!...
-¡Omasu y Shiro casados y con un hermoso niño!...
-¡ Okón y William casados y con unas lindas gemelas!...
-¡ Kuro y Oshin casados y esperando su primer hijo!...

¡El Aoiya se ha llenado de niños! Ahora hay mas vida, mas energía pero... ¿y yo?

¡Misao! — la llamo Omasu sacándola de sus pensamientos

¿Hum? — Dijo automáticamente

!Pasa tienes que descansar un poco, te vez realmente agotada; es mas, pronto va a amanecer — agrego Omasu mirando las vetas de rojo en el cielo. — ¿Tienes idea de cuanto tiempo has estado aquí? — Pregunto Omasu con disgusto fingido

¡Wa shiranai! — Respondió Misao mientras entraba tras Omasu y cerrando las puertas tras si, y era la verdad, no se había dado cuenta hasta ese momento, cuanto tiempo había estado perdida en sus recuerdos, en sus preguntas, en sus Incertidumbres...

Agradecimientos:

Jessica Fraga: sin ti no habría podido hacerlo posible gracias por estas allí apoyándome.