Antes de ir al fic, aclaraciones y datos...

- Con respecto a Shounen Sunday, no es una editorial, es una revista. Perdón por el error.

- Nishino significa en japonés "del oeste".

- Edad de los personajes:

Rin Suzuki - 17

Sesshoumaru Daiyoukai - 22

Inutaisho Daiyoukai - 48

Aviso: los personajes de Inuyasha que aparecen o que aparezcan en este fic no me pertenecen, son propeidad de la mangaka Rumiko Takahashi.


No es un cuento de hadas

Capítulo II: cuando la suerte termina

Los estudiantes de tercero de preparatoria ya no toleraban más hacer los aburridos ejercicios de inglés. Todos rezaban para que el timbre sonara.

Rin tambaleaba su lapicera de un lado a otro impacientemente. Suspiraba hastiada y creía que la aguja del reloj de la clase no giraba con más rapidez porque quería hacer sufrir a todos los que se encontraban en aquella aula… Exacto. Algo como un reloj, que no tiene vida, que no tiene sentimientos, quería que los alumnos padecieran.

El timbre sonó.

- Por fin… – murmuró Rin guardando sus cosas entusiasmadamente.

Ella estaba muy ansiosa por la entrevista de trabajo que tendría en menos de dos horas. Iba bajando las escaleras de la institución con una expresión risueña. La pelinegra presentía que la iban a aceptar. Sentía que a partir del mes que entraba tendría su propia plata. Plata de ella y para ella. Auspiciada por la buena labor que demostrara en el bar.

Al ver que tenía tiempo de sobra, decidió ir caminando hasta aquel lugar.

Ese día soplaba un viento frío, es por eso que la muchacha llevaba puesta la famosa chaqueta verde que le produjo el accidente del té helado y la reja. De sólo recordar al joven hombre, el rostro de Rin mostró disgusto.

- Espero no volver a verlo en mi vida. ¿Quién se creía para darme órdenes? Igual, eso ya es pasado. Presiento que a partir de hoy voy a tener más suerte - pensaba Rin mientras en sus labios aparecía una sonrisa que le cubría gran parte de la cara.

La muchacha caminó cuadras y cuadras hasta que finalmente llegó al bar. El nombre de éste era "Nishino". Rin se adentró en el lugar y pudo sentir que la atmósfera era muy tranquila. La mayoría de la gente que estaba allí eran parejas jóvenes y de mediana edad. El establecimiento se encontraba muy limpio y el aroma en el aire era una mezcla de diferentes tipos de comidas dulces.

- ¡Esto es el paraíso!– pensó Rin aspirando con goce.

Repentinamente, la jovencita distinguió a un individuo de cabellera plateada hablando con uno de los empleados que se encontraba detrás de un largo mostrador. Ella no pudo evitar arquear las cejas del asombro al identificar al hombre.

- ¡¿Qué es lo que hace acá Daiyoukai, Sesshoumaru?!¡No puede ser!¿Por qué a mí? – se preguntaba la muchacha estupefacta con un dedo alzado y señalando al plateado.

El empleado con el que estaba hablando Sesshoumaru, se acercó al oído de éste y, mirando a Rin, le murmuró algo. La chica, al darse cuenta de lo maleducada que estaba siendo, escondió la mano detrás de ella.

El hombre se volteó y, para sorpresa de Rin, tenía una sonrisa dibujada en el rostro. La jovencita se refregó los ojos y vio que aún esa sonrisa seguía allí. Sin embargo, al detenerse en las facciones del individuo, pudo observar una expresión más madura y rebelde que la de Sesshoumaru. También tenía algunas arrugas en la frente y en la comisura de los labios.

El plateado se dirigió hacia la muchacha y, al tenerla frente a él, apoyó sus manos en los hombros de ella. La miró fijamente a los ojos y luego escaneó de arriba a abajo el cuerpo de Rin, quien se encontraba, como siempre, totalmente confundida.

- Vos sos Suzuki, Rin. La chica con la que hablé ayer por teléfono¿verdad? – cuestionó el hombre.

- ¿Inutaisho-san?

- ¡Así es! Bueno, antes que nada quiero comentarte que en realidad no habrá entrevista.

- ¿Cómo que no? – el rostro de Rin se mostró incrédulo.

- Lo que pasa es que tuve que despedir a una camarera por robarse plata de la registradora - el hombre, empujándola desde atrás, la llevó hasta un lugar donde se encontraban los uniformes –. Tomá, seguro que te va.

- Este… ¡Sí, claro! – el rostro de la pelinegra irradiaba felicidad.

- Bueno, Rin-chan, lo que quiero que sepas es… ¿No te molesta que te llame así? – se interrumpió.

- ¡Para nada! – cómo le iba a perturbar aquello. Estaba sumamente feliz ya que había conseguido su primer empleo sin tener que pasar por la presión de una entrevista.

- Lo que quiero que sepas es que la chica que despedí era la que se encargaba de sacar la basura. Así que vas a salir un poco más tarde que los demás. Por otro lado, yo por lo general me quedó contando lo recaudado del día, pero hoy no puedo, así que te lo encargo a vos – le anunció mientras le entregaba las llaves para cerrar el local.

Rin las tomó y contempló como el dueño del local se retiraba agitándole la mano en gesto de despedida.

La pelinegra bajó la vista hasta las llaves, las llevó al pecho y aspiró profundamente.

- Creo que le cree demasiadas expectativas... O sea,¡me dejó a cargo del local! – Rin cerró los ojos con fuerza y se encogió de hombros, pero luego reaccionó – Un momento… Si yo le demuestro que soy sumamente capaz por ahí pueda darme un sueldo especial, jeje.

Rin, con una gran sonrisa en el rostro, se dirigió inmediatamente al cambiador y en minutos ya estaba preparada para trabajar.

Se presentó con sus compañeros quien la recibieron con los brazos abiertos. Todos estaban dispuestos a ayudarla en lo que a ella le generara dudas. Asimismo, se ofrecieron a quedarse un tiempo extra para ayudarla con la basura y el recuento de la plata.

Todo parecía maravilloso para Rin: fue contratada de inmediato, conoció gente solidaria, pudo llevar los pedidos a las mesas sin que se le cayera o derramara algo. ¿Qué podía arruinar ese día? Ni siquiera el enterarse que sacó un uno en el examen de matemáticas. Aunque luego tendría que lidiar con su madre si eso llegara a ocurrir… Pero eso no importaba.


El reloj de Rin anunció que eran las ocho de la noche. El local había cerrado hacía media hora, pero Rin, que ya había sacado los residuos, se encontraba contando lo recaudado en el día.

La pelinegra había rechazado cordialmente la ayuda que sus compañeros le habían ofrecido. La razón por la cual hizo aquello fue que en su imaginario pasó que si ella realizaba muy bien la labor encomendada, quizás se la confiarían siempre dándole algo extra de plata.

En cierto momento Rin creyó escuchar un ruido. Dejó lo que estaba haciendo y miró para un costado y para otro. No había nada, el lugar estaba completamente vacío.

A la muchacha le recorrió un escalofrío ya que tan sólo una luz tenue la iluminaba, la que le alcanzaba para hacer lo que se le había encargado. Moviendo la cabeza de un lado a otro, trató de no dispersarse con tonterías y seguir con su trabajo.

Volvió a escuchar otro ruido.

- Ha- ¿Hay alguien ahí? – preguntó con algo de temblor en la voz.

Contempló el local y volvió a dar con el resultado de que estaba sola. No había nadie más. No podía haber nadie más a excepción del dueño, pero Inutaisho seguramente se anunciaría.

Cuando la chica estaba guardando el dinero en los diferentes compartimentos de la registradora, una mano tomó su muñeca y la llevó contra su espalda. Luego le tapó la boca e hizo que parte del cuerpo de la adolescente quedara apoyado sobre el mostrador.

- ¡Mmm!¡Mmm! – gemía Rin con desesperación mientras trataba de zafarse de las manos de la persona que la tenía atrapada.

El hombre apretó con más fuerza la muñeca de la jovencita que se encontraba totalmente aterrada y luego apoyó el peso de su cuerpo sobre el de ella. La boca del individuo quedó junto a la oreja de Rin.

- ¿Quién es?¿Será un ladrón?¿Un violador?¡Por favor, que alguien me ayude! – suplicaba la pelinegra en su interior.

- ¿Intentás robar otra vez? – murmuró el individuo en el oído de la joven – Eso está mal…

- ¡Mmm!¡Mmm! – era lo único que "decía" la confundida muchacha.

- Él no te denunció, pero yo si lo voy a hacer - seguía murmurando el hombre a Rin. Repentinamente, soltó su muñeca y la hizo girar bruscamente para mirarla a los ojos –. Te voy a de…

- ¡Yo no hice nada!¡Soy inocente! – exclamó Rin con los ojos cerrados y sus manos, una arriba de la otra, en el centro de su pecho.

- …

Rin abrió abruptamente los ojos y se encontró con aquella famosa mirada ambarina. Lentamente fue subiendo un dedo hasta llegar a la altura del rostro del hombre a quien, por desgracia, ya conocía.

- ¡Vos!¡Daiyoukai, Sesshoumaru!

- No sos la ladrona – fue lo único que salió de la boca del plateado.

- ¡No!¡Obviamente que no! Eh… Perdón por gritar… ¿Pero qué decís Rin?¡Deberías gritarle de todo después de lo que te hizo pasar! – la jovencita desvió la mirada.

- ¿Sos nueva en el local de mi papa? – preguntó Sesshoumaru pasándose una mano por el cabello.

Rin, volviendo la mirada al plateado, se quedó contemplándolo. En verdad que era bello. La ropa casual que llevaba le quedaba pintada. Bueno… ¿Qué no le podía quedar bien a un hombre como ese? Sin embargo, a la vez tenía un carácter muy frío y arrogante.

Repentinamente, la pelinegra volvió a la realidad, y al volver a trasmitir la pregunta hecha por el plateado en su cabeza, su reacción fue la de llevarse las manos a las mejillas y abrir bien grande la boca.

- ¡¿Papá?!¡¿Sos hijo del dueño de este local?! – gritó totalmente sorprendida.

- Qué ruidosa.

- Bueno… Ahora que lo pienso tiene sentido. Por algo me lo confundí con Inutaisho-san – reflexionaba la pelinegra con un dedo junto a la comisura de sus labios y la mirada abstraída.

Sesshoumaru aún seguía de pie sin efectuar movimiento alguno y como era de esperarse, su rostro seguía igual de inexpresivo. Pero luego, dando pocos pasos, se dirigió a la registradora y terminó de guardar la plata.

- La verdad, tu papá y vos se parecen, pero no me imaginé que fuesen padre e hijo. Es decir, lo hubiera deducido si Inutaisho-san me hubiera dicho su apellido – comentó Rin mientras observaba como el hombre repartía el dinero en los diferentes compartimientos.

El plateado no respondió. Pero su mente no podía dejar de pensar en lo confianzudo que era su padre con los empleados. Directamente les daba su nombre para que lo llamaran por el.

- Esta situación me está incomodando… ¿Por qué este cretino nunca me responde? – Rin se cruzó de brazos, desvió su mirada para un costado y luego suspiró.

- Ya te podés ir. Sólo me tenés que dar las llaves del local – habló Sesshoumaru repentinamente extendiendo su mano.

- Esta bien…

Luego de entregarle las llaves, Rin se dirigió al cambiador ignorando por completo los ojos ambarinos que se posaron en su cuerpo mientras ella se alejaba. El hombre se percató que la pollera bordo, recta y corta, la blusa color blanco y encima el chaleco también bordo, le quedaban demasiado bien a aquella estudiante.


Nuevamente el cielo de la noche se encontraba sin el brillo de las estrellas, pero sin embargo, de las nubes no cayó ni una sola gota de lluvia. ¿Cuándo caería el agua?

Rin cerró la ventana de su cuarto y luego pasó a desplomarse en la cama tomando consigo el diario donde escribiría lo ocurrido en el día.

25/9/07

Este día lo comencé con el pie izquierdo ya que en la preparatoria me tomaron el examen de matemáticas y creo que no me fue muy bien. Sin embargo, cuando mi día escolar acabó, por alguna extraña razón pensé que llegaría a la noche con una gran sonrisa. Cómo me equivoqué.

Ni bien puse un pie fuera de la preparatoria, sentí que todo me saldría como yo lo esperaba. Es decir, presentía que me iría muy bien en la entrevista por el puesto de camarera.

¡Sin duda me fue excelente en el bar! El dueño ni siquiera me entrevistó. Directamente me contrató. Yo estaba en las nubes de la felicidad. Mis compañeros de trabajo resultaron ser muy simpáticos y colaboradores. Por último, también cumplí muy bien con todos los pedidos de los clientes.

Hasta ahí todo bien. Pero, de algún modo, mi suerte llegó a sus límites.

Cuando me encontraba contando la plata recaudada en el día (Esto por orden del dueño del local), repentinamente, fui violentada por un "desconocido". El muy cretino me tomó por la muñeca, me la llevó hasta la espalda, me tapó la boca y tuvo el descaro de acusarme de ladrona. ¡Qué miedo tuve! Pero cuando el extraño me volteó, sin duda no imaginé ver a la persona que vi. Sí, era ese tal Sesshoumaru (el bellísimo-sensual-antipático-mangaka hombre).

La sorpresa que me llevé al enterarme que era el hijo del dueño. Pero eso no me importa, yo voy a seguir trabajando allá.

Ahora que lo pienso, no se disculpó por la gran equivocación que cometió. ¡No lo soporto! Es más, cuando terminé de cambiarme nuevamente a mi uniforme escolar, lo encontré parado junto a la puerta del local. Me estaba esperando para cerrarlo. Yo me dirigí hasta ahí y noté que sus ojos estaban todo el tiempo posados en mí. No sé por qué, pero me incomodó bastante, mi corazón latía muy rápidamente. Encima, cuando me despedí, Sesshoumaru tan sólo siguió mirándome, pero no dijo absolutamente nada. ¡Cómo me exaspera!

¡Ay, no entiendo por qué no puedo sacarme su mirada penetrante de mi cabeza! Esos ojos ambarinos tan fríos, pero hermosos… y su cabello sedoso… y su cuerpo escultural… No debería estar escribiendo esto, pero por alguna razón no puedo detener a mi mano. En fin… estoy describiendo lo único que tiene de bueno que es su cuerpo, nada más. De actitud le doy un gran CERO

Mejor me voy a descansar que mañana me espera otro día de colegio.

Cuando la muchacha cerró el diario un fuerte trueno se escuchó. Perfecto, el último toque para terminar otro desafortunado día en la vida de Rin. Ella odiaba las tormentas.

La jovencita se acurrucó en su cama, suspiró y rezó para que el día siguiente el cretino de Sesshoumaru no apareciera en el local de su padre.

Continuará…


N/A: como verán, o mejor dicho, como leerán, pude actualizar el fic antes de diciembre. Y eso se debe a quel último examen lo tuve hoy. Aún así, todavía no sé los resultados de ellos (Salvo de uno en el que no me fue bien) pero en fin, ahora tengo mucho más tiempo libre ya que no tengo que cursar. El próximo capítulo sí tengo pensando subirlo en diciembre.

Pero dejemos de divagar con mi vida y vayamos al fic:¿Gustó este nuevo capítulo? Espero que sí. Como habrán leído tanto Sesshy como Rin se encuentran atraídos, pero sólo físicamente, por lo tanto no hay ningún tipo de sentimiento... aún.

Por último, pero no por eso menos importante, quiero agadecerles a arcueid27granger, Ardwen-san, Miara Makisan, haruno soraya, Novelle de Telleyrand y Atori-chan por sus reviews. ¡Me pusieron muy contenta! Espero seguir recibiéndolas.

Con respecto al lemón... Sí, habrá. Pero más adelante. No se preocupen que voy avisar.

Me alegro que a todos les haya gustado el comienzo de la historia. Espero no decepcionarlos y nos leemos en el próximo capítulo.

¡Espero sus reviews!

Chela-sama