Capítulo 1

Después de seis años

Aeropuerto de Londres, Inglaterra.

9:06 a.m del 23 de Noviembre, 2023

En un prestigiado aeropuerto de Londres, la familia Davis en compañía de Lin, se encuentran despidiendo a los tres hombres pelinegros.

-¡Cuídense muchachos, por favor!

Pide Luella Davis, abrazando a su hijo mayor mientras llora como magdalena, acompañada por el muchacho. La mujer lleva una blusa manga larga blanca con un bordado de rosas en las mangas y cuello, unos pantalones negros y unas bailarinas negras sencillas. Su cabello negro lo trae en una cola de caballo que le llega debajo de la nuca. A pesar de estar entrada en años, Luella se ve bastante joven.

-¡Lo haremos, Mami! – Eugene también llora a moco suelto, abrazando a la mujer con fuerza. - ¡me asegurare de mirar siete veces cada lado antes de cruzar la calle! – dice Eugene melodramático. - ¡otro auto no me va a agarrar de sorpresa!

Eugene volvió a usar su corte original igual al de su hermano, solo que el suyo es más despeinado dándole un aire travieso. El joven lleva una chaqueta azul con varios bolsillos como adorno, debajo una playera negra sencilla, la cual se le pega al cuerpo como segunda piel, unos jeans sencillos y unos zapatos negros.

-¡Y por favor no te olvides de llamar todos los días!

-¡Lo haré, mami! ¡y me asegurare de que Noll también te llame todos los días!

-¡Por favor!

Un poco más alejados, se encuentra los demás.

Una gota de sudor resbala por la nuca de Lin observando el drama que se están montando Luella y Eugene en pleno aeropuerto.

Lin viste un poco más casual de como acostumbra. Trae una camisa de botones roja, unos jean y mocasines negros. Su corte de cabello esta idéntico, parece que los años no le han pasado encima.

-¿Por qué siempre hacen eso cuando alguno se va de viaje?

La pregunta fastidiada de una voz femenina, hacen que Lin dirija su atención a la menor de los Davis.

Taylor Davis es una jovencita de catorce años muy bonita. Tiene una estatura promedio para su edad y su cuerpo es delgado, pero se le nota saludable. Su cabello es de un negro muy oscuro, como la noche misma; Lo trae largo y trenzado hacia un lado, dejando caer unos cortos mechones a los lados de su rostro. Sus ojos son de color verde, de forma recta y mirada profunda. Muy similares a los de Oliver. La chica viste una blusa de tirantes negra, sobre la cual tiene un torerito manga larga de color rojo, en el cual se aprecia un diseño bordado de rosas; unos pantalones blancos y unas bailarinas rojas con una cinta negra de adorno.

-Déjalos ser, Taylor. – Le responde una voz masculina, a la cual Lin reconoció como Martín. – algún día se cansarán de hacer estos shows.

Martín lleva una camisa verde bosque de mangas cortas, un pantalón blanco y zapatos marrones. Su cabello negro azulado lo lleva peinado hacia atrás, y unos lentes de armazón delgado descansan sobre sus ojos borgoña. Martín parece otro traga años, sin embargo en él si se puede apreciar un poco de la edad en la expresión madura de su rostro y las leves líneas que amenazan con aparecer en su frente.

Taylor, Oliver y Lin voltean a ver a Martín como si fuera estúpido, aunque eso no se nota tanto en la mirada de la chica.

Al lado de Taylor, Oliver viste una camisa manga larga color vino. Sus pantalones son negros, al igual que sus zapatos. La mirada del muchacho se dirige hacia el show que se están montando su madre y hermano. Niega un poco con resignación, y dirige la mirada hacia Martín.

-Dudo mucho que algún día se cansen, lo hacen desde hace 15 años, no lo van a dejar de hacer nunca – responde Oliver serio, como siempre – y hasta entonces seguirán dando pena ajena.

Taylor asiente, de acuerdo con el comentario de Oliver. Una sonrisa nerviosa crece en los labios de Martín y la gota de sudor que resbalaba por la nuca de Lin aumento su tamaño. El hombre chino nunca se acostumbraría a la enorme diferencia entre los cinco Davis. Dos tan cálidos como el verano, dos tan fríos como el invierno y uno, que era el equilibrio entre ambos polos.

-Pasajeros del vuelo 234 a Tokyo, Japón, por favor dirigirse a las áreas de carga.

El llamado para abordar su vuelo, saca a Lin de sus pensamientos.

-Es hora, hijo – dice Martín, acercándose a Oliver para darle un abrazo – cuídense bastante, Oliver. – susurra en el oído del muchacho, sintiéndolo asentir.

-Lo haremos, padre. – responde Oliver antes de romper el abrazo con suavidad.

Martín sonríe levemente a su hijo y se da la vuelta, dirigiéndose hacia Lin y posteriormente al par de llorones. Oliver observa desde su lugar como Gene deja de llorar abrazado a su madre, para luego guindársele a Martín del cuello, diciendo todo lo que lo va a extrañar y otras babosadas. Un brillo de lastima hacia Martín aparece en los ojos de Oliver al ver la sonrisa nerviosa del hombre, quien trata de consolar a su hijo y su esposa, los cuales no dejan de llorar.

-Noll.

El llamado de la chica a su lado hace que quite su mirada del show de los mayores de la familia y dirija su atención a la adolescente.

-Taylor.

Le devuelve el llamado, en el mismo tono serio de ella. Levanto su mano libre con la intención de darle la mano a su hermana adoptiva como acostumbran hacer cuando alguno hace un viaje, pero se sacó de onda cuando la chica se abalanzó contra él, abrazándolo con fuerza.

-te voy a extrañar.- confiesa bajito, en un murmullo tan débil que Oliver escucho de puro milagro. Al sentir su camisa humedecerse levemente, Oliver suelta un suspiro resignado. Suelta su maleta y abraza con ambos brazos a la chica, sintiéndola temblar levemente. Se inclina para quedar a la altura de la oreja de ella y susurra.

-Yo también, Taylor.

Por respuesta, solo siente a la chica apretarlo con más fuerza.

Un segundo llamado al vuelo 234, hace que Taylor se tense más y niegue en el pecho de Oliver.

-No quiero que te vayas.

Oliver suspira y siente la culpa golpearle al escuchar a su hermana tan dolida. Realmente estaba siendo egoísta, y lo único que lamentaba era el no poder llevarse a Taylor para que ella no sufriera.

-Yo tampoco – miente y se muerde a sí mismo la lengua, como un castigo. No quería dejar a su hermana, pero a Ella la extrañaba más. Lamentablemente para Taylor, Ella tenía más poder sobre su persona que él mismo.

Taylor inhala profundo y se separa lentamente de Oliver, con la cabeza gacha, mientras se limpia sus lágrimas con rapidez.

Oliver la observa con su expresión estoica, cuando la ve levantar el rostro siente un pinchazo en el pecho al verle los ojos brillosos y las mejillas manchadas.

-¿Vendrás de visita? – pregunta seria, volviendo a su expresión neutra, tomando el control de sus emociones una segunda vez. Oliver asiente y la ve sonreír débilmente. – entonces, solo les pido que tengan cuidado.

- lo tendremos. – responde Oliver igual de serio que ella.

De la nada, una mancha negra se lanza contra Taylor y lo siguiente que la chica sabe es que algo se restriega con su mejilla. Oliver observa con una gota de sudor resbalando por su nuca a su hermano llorar a moco suelto, mientras abraza a Taylor y restriega su mejilla con la de ella.

-¡También te voy a extrañar, Taylor! – dice Gene mientras llora. A Taylor se le sombrea la frente de negro al sentir su mejilla llenarse de mocos. - ¡no sé qué voy a hacer sin mi linda y tierna hermanita! – dice y comienza a besar las mejillas de Taylor.

-¡ya déjame, Gene! – Chilla Taylor molesta y sonrojada, tratando de sacarse de encima al pelinegro.

Lin mira con lastima a la chica, la pobre debe vivir un suplicio con el meloso de su hermano Gene.

Un tercer llamado para el vuelo 234 y los tres que se dirigen a Japón, toman sus maletas con una mano. Gene suelta a Taylor, quien le mira molesta y sonrojada, pero el solo sonríe tranquilamente.

-Te voy a extrañar mucho, Little sis . – dice Eugene, ahora más tranquilo, sin rastros del moquero en su rostro. – cuídate y pórtate bien. – susurra, tomándola de las mejillas y dejando un beso sobre la frente femenina.

El sonrojo de Taylor crece. Cuando la sueltan, la chica desvía la mirada.

-Eso debería decirte yo a ti.

Gene sonríe otro poco y recoge su maleta. Se voltea hacia los demás y sonríe otro poco viendo a Noll y Luella abrazados, ya con la mujer un poco más tranquila. Ve a Taylor acercarse a Lin y despedirse, recibiendo un par de palmadas cariñosas sobre la cabeza de parte del hombre más alto.

Un último llamado para abordar el avión y tanto Lin como los gemelos comienzan a caminar hacia la zona de carga. Escuchando a los Davis despedirlos una vez más.

Una vez dentro del avión, Eugene se deja recostar en el asiento que le corresponde. Cierra los ojos un momento, pensando en cómo va a entretenerse en ese viaje tan largo que les toca. Se decide a escuchar música, cuando escucha un suspiro frustrado a su lado. Voltea viendo a Oliver leer un libro de portada negra, pero sabe que algo no anda bien con su hermano. Otro suspiro, uno más débil y con una mirada Gene ya sabe de qué va todo. El mayor sonríe levemente, mostrando algo de picardía.

-De tanto suspiro se escapa la felicidad. – comenta como quien no quiere la cosa – pero no creo que la tuya se escape así como así. – dice y la mirada afilada de Oliver le confirmo que su hermano capto la indirecta.

-Cállate, Gene – gruñe Noll amenazante, viendo a su gemelo reír levemente y luego voltearse, dedicándose a escuchar música.

El gemelo menor vuelve a colocar su atención en su libro, comenzando a leerlo nuevamente. Al cabo de unos minutos se rinde al ser incapaz de concentrarse, manteniendo la lectura en la misma frase sin poder avanzar al no comprender el texto en su totalidad. Cierra el libro con fuerza el libro y lo deposita en sus piernas. Se recuesta en el espaldar de su asiento, soltando otro suspiro, pero este es exasperado. No hay nada que lo molesta más que el hecho no poder concentrarse.

Solo por curiosidad, dirige una mirada de reojo a su gemelo y no se extraña al encontrarlo dormido. Gene no es tan madrugador como él, a esta hora apenas se estaría despertando, mientras que él ya se encontraría activo en el trabajo.

Oliver cierra los ojos en la posibilidad de dormir un poco también. Tuvo otra noche de insomnio y está cansado. Lo único que hizo fue dar vueltas en su cama sin poder dormir ante el estrés del viaje.

La emoción de volver a verla.

Oliver gruño levemente y maldice por lo bajo. Es imposible dormir, ese asiento es demasiado incómodo. Envía otra mirada de reojo a Gene, esta con molestia. Pues por este mismo instante, envidia la habilidad que tiene su hermano de dormirse en cualquier lado.

Una habilidad tan propia de ella.

Oliver suspira por cuarta vez en menos de media hora. Cierra los ojos y se resigna, le da el control al las emociones por un momento. Deja que la emoción y los nervios le recorran, proporcionándole una necesidad intensa de moverse, de no poder quedarse quieto. Suspira nuevamente, ahora de forma lenta y trata de distraer su mente. No puede dejarse llevar mucho por sus emociones, y lo sabe.

Empieza a pensar en el trabajo, en la ciudad, en las investigaciones que ha hecho, en su equipo, en su hermano y para cuando se da cuenta, está pensando de nuevo en ella.

El recuerdo del día en el que su hermano apareció viene a su mente.

16 de Octubre, 2017

6:34 pm.

Oliver no lo cree, no lo puede creer. Era algo imposible, su hermano no podía estar allí sentando en su sala.

-(Eugene está muerto) - Se recordó. – (fue atropellado y su cuerpo fue arrojado a un lago aun estando vivo. Lo vi, lo sentí. Es imposible que este allí sentado) - Oliver se termina de auto convencer. Ese hombre, no puede ser su hermano.

-¿Cómo has estado?

Y aun así, sabiendo su realidad ¿Por qué siente esa emoción y las enormes ganas de abrazarlo?

Se mantiene en su lugar, sin moverse ni un milímetro. Mirando de forma fija al hombre delante de él, más realmente no le presta atención a los movimientos que este hace, sino a la pelea que se libra dentro de él. Su mente peleando contra sus emociones y el resto de su cuerpo respondiendo al conflicto de estos dos.

Siente una opresión que le corta la respiración y un nudo en la boca del estómago.

-(¿podría ser?)- se pregunta, viendo al adolescente acercarse. Siente nervios, tristeza y esperanza. La muerte de Eugene era una herida no cerrada, y que Oliver estaba seguro nunca podría cerrar.

Entonces el adolescente invitado lo toca, y una corriente eléctrica recorre a ambos desde el punto de contacto hacia todo el cuerpo.

Memorias de su infancia, adolescencia y de sucesos que ambos vivieron durante su separación son compartidos.

Eugene ve todo por lo que paso Oliver después de su supuesta muerte, durante su coma y los casi dos meses después de despertar.

Oliver ve lo que hizo Eugene antes del accidente, durante el coma y después de recuperar la consciencia.

Entonces para el menor está claro. Sus hombros tiemblan al igual que los objetos en la habitación comienzan a levitar levemente.

-¡Oliver! – lin lo llama, tratando de hacerlo entrar en control al ver las cosas empezar a desafiar la gravedad en la habitación.

Sabe que Lin se preocupa por su salud, más no se siente cansado. El compartimiento de energía cumple su trabajo y su cuerpo no se sobrecarga, al menos no de esa forma.

Oliver todavía tiembla, pero de una felicidad contenida. Tiene tantas ganas de abrazar al chico delante de él.

Su hermano, su gemelo.

Al que había venido a buscar para llevar a casa.

Al que había dado por perdido.

Al que había dado por muerto más de un año.

Entonces la alegría se convierte en ira, indignación. ¿Por qué no se comunicó directamente con él? ¿Por qué no le dijo a través de sus conexiones oníricas que se encontraba vivo y en coma? ¿Por qué no le ahorro la angustia y el dolor de pensarlo muerto? ¿Por qué espero dos meses después de despertar para volver a casa?

Oliver apretó los puños, y los objetos dejaron de flotar. Volviendo a su lugar de una forma brusca, provocando que algunos se rompieran. El muchacho cerró los ojos y respiro hondo, para él, siempre fue más fácil controlar la ira que la alegría.

Sin embargo, no podía quedarse sin descargar un poco de esa emoción.

Un puñetazo a alta velocidad se estrelló contra le mejilla izquierda Gene, quien perdió el equilibrio ante el golpe, quedando sentado de rabo en el suelo.

El gemelo golpeado levanta la vista hacia el agresor, sobándose su mejilla golpeada y mostrándose indignado.

-¿¡y eso porque fue!? – Grita indignado desde el suelo - ¡tienes un año sin verme, ¿¡y así es como me recibes!?

Desde arriba, Oliver observa indiferente a su gemelo, agitando su mano derecha ante la tensión que le provoco el golpe que acaba de propiciar.

-por lo mismo que tengo un año sin verte te recibo así – responde seco, ganándose una mirada fulminante de parte del golpeado. – considéralo como un ajuste de cuentas por hacerme creer que estabas muerto todo este tiempo.

Eugene exhala indignado ante el argumento del menor.

-¡pero si no fue mi culpa! ¡Ese auto salió de la nada! – replica, manteniendo su tono indignado. - ¡y como que ese golpe afecto mis habilidades, porque cuando trataba de comunicarme contigo no podía!

Oliver levanto una ceja, recordando los sueños de Mai donde Gene aparecía para propiciarle información sobre el caso en el que se encontraran trabajando. Como sabiendo la línea de pensamientos de Oliver, Eugene desvía la mirada, no siendo capaz de sostenérsela a Oliver pues la culpa lo atormente. Sabe lo mucho que sufrió su hermano por su culpa y él no ser capaz de ahorrarle ese sufrimiento le duele a él también.

El gemelo menor suspira levemente, mostrándose resignado.

-Puede que el golpe allá atrofiado un poco tu capacidad de comunicación onírica. – Analiza Oliver serio – y siendo Mai más sensible a los espíritus que yo, eso explicaría porque si pudiste comunicarte con ella y no conmigo. – continua, sintiendo la atenta mirada de Lin sobre él. – pero eso es algo para investigar después...

Al sentir a alguien delante de él, Gene dirige la vista hacia el frente, topándose con la mano extendida de Oliver. Sin pensarlo dos veces la acepta, poniéndose de pie con la ayuda de su gemelo, quedando ambos frente a frente.

-Por los momentos, nos conformaremos con saber que no estás muerto, Medium estúpido. – finaliza Oliver, con una sonrisa ladeada en sus labios.

Eugene sonríe también, de forma más amplia y cálida que su hermano.

-Me alegra no estarlo, científico idiota. – responde Gene, mostrándose divertido.

Lin también sonríe levemente, observando todo como un simple espectador. Sabe que este momento es para los muchachos, ambos lo merecían. Más la alteración de uno de sus shikis le hace prestarle atención. Era el del perro, este se encontraba agitado y haciéndole saber que la persona a quien se lo asigno para vigilar se encontraba cerca. Vio a los gemelos y frunció el ceño, tenía que sacar a uno de ellos antes de que ella llegara, sino todo se vendría abajo.

Antes de que Lin pueda actuar, una voz femenina y sonido de la puerta abrirse rompe el silencio de la sala.

-¡Naru! ¡Olvide mi cuaderno!

Mai entra de golpe en la oficina, abriendo la puerta de par en par, agitada pues se encontraba a una buena distancia cuando se dio cuenta que dejo su cuaderno en la oficina.

Los tres pelinegros presentes se sobresaltan y dirigen la mirada hacia la entrada, viendo a la castaña. Mai permanece de pie en la puerta, viendo con los ojos bien abiertos a los gemelos. Sus labios se separan levemente y de estos empiezan a salir unos balbuceos que los hombres difícilmente logran comprender.

-¿qu..e-e...pe...pe...ro – tartamudea la chica, retrocediendo, pegándose a la pared. – ha...hay do...dos...Naru's...

Lin solo lleva su mano hasta su rostro y niega levemente. Oliver suelta la mano de su gemelo y se voltea hacia la castaña, mirándola frío, en espera que la chica se calme un poco. Gene por su parte, voltea también hacia la chica y sonríe de manera amigable. Pero las acciones de ambos son contraproducentes, pues no hacen más que poner nerviosa a la chica ante los polos tan opuestos de caras tan similares.

-Mai, tranquilízate. – ordena Oliver, dando un paso hacia la chica, quien empezó a negar fuertemente con la cabeza.

-E...esto no es real...probablemente estoy durmiendo, si, eso debe ser. Estoy dormida. – afirma Mai nerviosa, tratando de controlarse, buscando la respuesta lógica como siempre le dice el Naru real. Como buscando afirmar su teoría, se pellizca a si misma el brazo y suelta un chistido. – Eso dolió...- murmura sobándose el brazo pellizcado. Entonces su rostro torna expresión de circunstancia y un aura sombría la rodea – lo sabía...sabía que tarde o temprano iba a terminar enloqueciendo por tanto trabajo...- murmurada decaída, lo suficientemente alto para ser escuchada por los tres presentes.- maldito Naru explotador, esto es tu culpa...

Gene, al escuchar las palabras de la chica, suelta una carcajada. A consecuencia, Mai pone una expresión de acongojo y Naru lleva una mano hasta su frente, comenzando a negar. Su hermano no ayuda.

Cuando Eugene tuvo controlada su risa se enderezó y avanzó la poca distancia que lo separaba de Oliver. Paso un brazo por los hombros del gemelo menor y sonrío amigable a la aterrada castaña.

-No te has vuelto loca, Mai. No estas alucinando, no estas soñando. – comienza divertido, pero con voz tranquila, tratando de tranquilizar a la chica – y definitivamente no es el fin del mundo. Somos gemelos. – termina de decir tranquilo, viendo como el terror de la chica cambio a curiosidad.

.

Oliver sonrío levemente. Una sola vez desde que había llegado a Japón se había permitido fantasear bajo influencias de una fiebre sobre cómo reaccionaría su equipo al saber que él tenía un gemelo. La reacción de Mai fue como la imagino.

El recuerdo de la chica lo hizo suspirar levemente. Él había tenido poca comunicación con los del equipo después de volver a Inglaterra. Una que otra llamada y carta de los muchachos, sumando las visitas de Masako cada cierto tiempo, pero de la que nunca supo fue de Mai. De ella no había sabido más nada después de que se le confesará. Pensó que la chica no quería hablar con él, pero cuando Gene le había dicho que él tampoco había sabido de la castaña se extrañó.

¿De mí o de Gene?

Oliver gruño por lo bajo. Esa maldita pregunta era la responsable de todo. Maldito el momento en que lo dijo.

-(la culpa no es toda mía. Ella se había hecho muy amiga de Eugene en las semana que permanecimos en Japón, no fue mi culpa dudar.) – pensó, seguro de ello.

Recordó las lágrimas que le vio derramar y la sonrisa triste. El sentimiento de culpa lo ahogo. Igual de intenso que esa vez, había pasado seis años y todavía le dolía. La cicatriz le dolía, más que la herida en sí. Tal vez era por todo lo que podía haber hecho para evitarla.

Oliver suspiro buscando calmarse. Se le habían ido encima después de que se enteraran de lo de Mai.

Luella, Madoka, Eugene...

¡Incluso Lin y Martin!

Haces honor a tu título de científico idiota, Noll.

Había dicho Lin después del asunto, y el chino nunca había tenido tanta razón.

Oliver Davis era un científico idiota.

[...]

Sentados en la cafetería del aeropuerto de Tokyo, se encuentra los ex's miembro de Shibuya Pshychic Research : Ayako, Houshou, John, Masako y Yasuhara, en ese orden.

Ayako ha sufrido ligeros cambios en su apariencia. Su cabello corto lo tiene estilo Bob, sus ojos se han rasgado y su contextura se ha feminizado más, la curva de su cintura es más estrecha y las caderas más anchas, mostrando la madurez de sus 29 años. La mujer viste un abrigo negro y largo, el cual le llega hasta las rodillas y lo trae cerrado, por ello no se aprecia la camisa que lleva debajo. Sobre su cuello descansa una bufanda roja, igual a sus guantes y botas de gamuza. Trae unos pantalones blancos cubriendo sus piernas.

A la derecha de la mujer, se encuentra Houshou, a quien parece que los años no le han pasado por encima. Nuevamente trae el cabello largo, en una cola de caballo. Viste una chaqueta sintética blanca con adornos en verde. Unos jeans azules y unos tennis deportivos verdes. En su mano izquierda, sobre su dedo anular, descansa un anillo de oro blanco, señal de matrimonio.

Al lado de Houshou, se encuentra John. El muchacho rubio si ha experimentado el pasar de los años en su cuerpo, de forma que Houshou los ha bautizado como "el golpe atrasado de la pubertad". John se encuentra más alto y fornido, viéndose ejercitado. Mantiene su mismo corte en el cabello, y aunque sus facciones se ven más maduras, mantienen esa facción angelical característica de él. El muchacho lleva una chaqueta blanca sintética con adornos azules, similar a la de Houshou; Un pantalón verde seco cubre sus piernas y unos zapatos deportivos azules cubren sus pies.

Al lado de John, está Masako. En ella es quien más se destaca el pasar de los años. Su rostro se ha afinado, dejando atrás las facciones de niña. Su cabello antes corto, ahora lo trae a mediados de la espalda, con un flequillo recto cayendo sobre su frente. Su cuerpo es adecuado a su estatura, senos del tamaño apropiado, cintura pequeña y caderas esbeltas. Sigue vistiendo sus tradicionales kimonos. El que tiene puesto es uno azul rey, adornos de flores blancas y el obi negro. Adicional al kimono, unos delicados guantes cubren sus manos debido al frío.

Finalmente, sentando entre Masako y Ayako, se encuentra Yasuhara.

Yasuhara ha cambiado bastante. Dejo de ser tan larguirucho y ha obtenido la musculatura adecuada. Su cabello lo trae más largo, llegándole por encima de los hombros. Con los lentes de armazón delgado descansado sobre su nariz y esa sonrisa que lo hace parecer un zorro travieso.

Los cinco se encuentran conversando tranquilamente, sosteniendo una taza de té en sus manos.

-¡Oigan, chicos!

Ante el llamado, los cinco voltean y sonríen al ver a Gene acercase con su maleta en mano. Un poco más atrás, vienen Oliver y Lin.

Eugene lleva una enorme sonrisa en su rostro, alegre de ver otros rostros. Ha pasado mucho tiempo solo con Lin y Naru, se muere del aburrimiento.

Cuando llego con el quinteto, los atrapa en un abrazo, siendo correspondido por el grupo.

Naru y Lin se acercan al grupo, manteniéndose al margen, pero Gene y Houshou tiran de ellos, obligándolos a participar en el abrazo.

Cuando se separan, entre risas y abrazos individuales señalan los cambios que han tenido cada cual. En medio de eso, Oliver se da cuenta de la ausencia de alguien. Pasea sus ojos sobre su equipo casi completo, y frunce el entrecejo.

Ella no estaba entre ellos.

Oliver se voltea hacia Houshou, quien está hablando con Lin y lanza la pregunta, lo suficientemente alto para captar la atención de los demás.

-¿Dónde está Mai?

La sonrisa del monje se extingue de su rostro de forma lenta. El hombre voltea hacia Oliver con una expresión que el muchacho no supo comprender, pero que identifico como sorpresa.

-¿C-cómo?

Oliver boto un suspiro exasperado, él había hablado claro y alto para que lo estén obligando a repetir. Lin y Gene también cayeron ante la interrogante del científico Davis. El gemelo mayor, se suelta de su abrazo con Masako de manera suave y pasea su vista por el lugar, buscando a la castaña mencionada. Al no encontrarla, dirige su mirada hacia su hermano y el monje, quienes ahora se encuentran frente a frente.

-Bou-san, creo que fui suficientemente claro. ¿Dónde esta Mai? – vuelve a preguntar Oliver serio y ve como el rostro del monje s e contrae y una chispa de ira e indignación se posa en sus ojos.

Houshou aprieta las manos y tensa la mandíbula. Enojado ante el descaro o tal vez el cinismo de Oliver de preguntar por la chica. El monje siente una mano en su espalda y respira hondo, debe calmarse.

-No está aquí.

Es Ayako quien responde, parada al lado de Houshou y apoyando su mano sobre la espalda del hombre. Su mirada es fiera y hasta afilada contra el muchacho.

Oliver voltea hacia la pelirroja, y se saca un poco de honda ante su molestia. La última vez que la vio así, fue cuando se disculpó por no ser capaz de asistir a su boda.

-(¿seguirá molesta por eso?)- inevitablemente se lo planteo., aunque la idea la fuera descabellada, pues por muy rencorosa que fuera la mujer, dudaba que siguiera molesta por algo que paso hace casi dos años. Más le restó importancia al tema, la ausencia de Ella era lo que realmente lo carcomía.

¿Por qué no había venido a recibirlos? ¿Y si era que no lo quería volver a ver? ¿dejaría de tratar a Lin y Gene por lo que él hizo?

Se contuvo de negar con la cabeza. Ella no haría eso. Mai no castigaría a alguien por las acciones de un tercero, ni siquiera por las propias.

¿Cierto?

-Ya vi que no está aquí, Takigawa-san. – le responde a la mujer, ahora usando el apellido de su actual esposo para dirigirse a ella. – Por eso pregunte.

Ayako, por respuesta, suspiro lento y negó con la cabeza, elo que le pareció a Oliver una señal de resignación.

-Me refería a que no está aquí...- la mujer hace una pausa y luego prosigue- Mai no se encuentra en Japón.

Ella no está aquí...

No estaba siquiera en el mismo continente que él...

Vaya balde de agua fría.

[...]

Como el aeropuerto no era un buen lugar para hablar, el equipo se trasladó a la que fue y volverá a ser la oficina de SPR, ahora como un cuerpo de investigación oficial. Todos se encuentran sentados en los muebles de la sala. Oliver sentado en el mueble individual a la cabecilla del grupo. El muchacho sostiene una taza de Earl Grey té entre sus manos de la cual toma con aparente tranquilidad, en espera de comiencen a hablar.

Gene sentado a la derecha de su hermano, en la esquina del mueble más cercano a él mira al equipo con atención. Con la excusa de que la ausencia de Mai era una historia larga, les habían recomendado cambiar el lugar para contarla.

Houshou soltó un suspiro, y los tres pelinegros provenientes de Japón posaron su atención en él. Por lo visto, era el monje quien les iba a explicar todo.

-Verán chicos, después de que ustedes se fueran Mai se vio involucrada en un caso de intento de secuestro. – Los recién llegados demuestran horror en sus rostros, siendo Gene el más expresivo. Ante las muestras de los hombres, Houshou se apresura a continuar. - El atentado no fue contra ella no se preocupen...- aclara, y la presión que las manos de Oliver ejercían sobre su taza de té se detiene. – De lo poco que Jou-chan tenía permitido contarnos, sabemos que ella se encontraba saliendo de su trabajo en una cafetería nocturna y que cuando paso por un callejón vio a unos tipos acorralando a una chica con un cuchillo y arrastrándola a una camioneta-

-Y como es ella de imprudente, se involucró. – interviene Ayako molesta, frunciendo el ceño. – Tomo un piedra del suelo y golpeo a uno de los tipos con fuerza, dejándolo inconsciente.

-¿Y el otro? – pregunta Gene, mostrando la ansiedad que siente y la cual su hermano esconde.

-De ese otro se hizo cargo una chica y un chico que pasaron por allí y escucharon los gritos de la víctima. – continua Houshou, mostrándose tranquilo. Aunque de la nada, una pequeña sonrisa aparece en su rostro – lo bueno de ese evento es que Mai se vio involucrada con la policía de una forma en la que cosas de su pasado fueron reveladas.

-¿cosas malas? – pregunta Gene, preocupado, más una sonrisa más amplia de parte de los demás lo hacen extrañarse.

-Al contrario – interviene Masako, escondiendo su sonrisa detrás de la manga de su kimono. – Cosas muy buenas.

Oliver encarna una ceja ante la respuesta de la pelinegra. Eugene ladeo su rostro, mostrando curiosidad por las palabras de la chica.

-Resulta que Mai no estaba tan sola como ella creía – continua Ayako, mostrándose alegre, recordando cómo se puso Mai al enterarse de que no era la última de su familia. – Descubrió que tenía un hermano, un mellizo siendo exacta. – Gene levanta las cejas con impresión, la misma que Oliver y Lin esconden mediante expresiones estoicas. - Cuando ambos tenía siete años, se vieron involucrados en un terrible accidente automovilístico. En este, Mai sufrió una contusión que provoco la pérdida de su memoria y su hermano había terminado cayendo en el río al intentar escapar de las explosiones de los autos sobre el puente, separándose de la zona del choque ya que fue arrastrado por la corriente. El chico fue salvado por unos turistas, quienes lo adoptaron y se lo llevaron de país.

-¿Y sus padres? ¿ no buscaron a su hijo perdido? – gene frunce el ceño, y los demás lo miran como si fuera estúpido, más recuerdan que él chico no conoce la infancia de Mai.- ¿y el muchacho tampoco busco a su verdadera familia?

-El padre de Mai cuando ella tenía tres. – comienza a explicar Houshou, con voz tranquila. – la madre de Mai había quedado un tiempo en coma, así que los cuerpo policiales se tomaron la libertad de dar al niño por muerto, ya que había sido un accidente terrible donde murieron muchas personas. A sus ojos, un niño de 7 años era el que menos posibilidades de sobrevivir tenía - la indignación se muestra en la voz del monje, la igual que se ve reflejada en los ojos de aquellos que escuchan el relato. – Y pues, el chico también había sufrido de fuertes contusiones en la cabeza que le provocaron una amnesia reversible, al igual que Mai.

-Oh...-murmura Gene, sin saber que más decir. – pero, si no recordaba a su verdadera familia, ¿cómo se reencontró con Mai, más aun, como consiguió reconocerla?

-A eso vamos, no te exasperes, Gene – regaña Ayako, mostrándose divertida. - Pues el día en el que Mai hizo su buena acción de año, el chico que había ayudado a detener a los secuestradores casualmente era el mellizo de Mai, quien se encontraba en Japón por un trabajo de "guerrero de la luz"

-"Guardián del cielo" Ayako-san – corrige John, ganándose una mirada fulminante de parte de la pelirroja.

-Es lo mismo – gruñe la mujer y el rubio sonríe nervioso, levantando sus manos en señal de paz. Un carraspeo capta la atención de los presentes, quienes voltean hacia Gene.

-Este...pregunta, ¿qué es un guardián? – pregunta el chico con tono inocente, más su rostro se ve inclinado hacia adelante ante un zape en su nuca. Indignado, voltea hacia su hermano - ¿¡y eso por que fue!?

-Y todavía lo preguntas. – Responde Oliver con aparente fastidio- por la tremenda estupidez que acabas de decir, Gene. Fuimos con padre a una convención sobre eso hace no más de un mes – le recuerda, y Gene silba, haciéndose el desentendido.

-¿convención? ¿Qué convención? Yo no recuerdo ninguna convención – responde Gene, riendo nervioso, ganándose una mala mirada de parte de Oliver. Sin embargo, el menor de los gemelos suspira resignado, se lo veía venir.

-Un guardián es una persona entrenada para enfrentarse a espíritus malignos, demonios y criaturas, en función de proteger a la humanidad y mantener estos entes bajo control. – explica Oliver, procediendo a despejar la duda de su hermano – Hasta ahora, ser un guardián es un privilegio que se hereda dentro de la familia. Ha sido un trabajo que se mantiene en la "sangre" desde hace milenios. – Termina de explicar Oliver ahora dirigiéndose a su equipo – lo cual no coincide con el hecho de que el mellizo de Mai sea un guardián, aunque fuera adoptado por una familia de...

-¿Guardianes? – le interrumpe Yasuhara, con diversión. – digamos que la iglesia se ha hecho más flexible respecto eso. La familia que adopto al hermano de Mai no tenían hijos, por lo que se les permitió heredarle el privilegio al muchacho y que posteriormente, él lo compartiera con Mai pues son hermanos mellizos, llevan la misma sangre. – Continua explicando Yasuhara – de esa forma fue como Mai comenzó su entrenamiento para ser guardiana, y se fue con su hermano de Japón cuatro meses después de que ustedes se fueran.

-Ya...- dice Eugene, comprendiendo la situación y lo que pasó en su ausencia - ¿y cuándo fue la última vez que supieron de Mai? – Pregunta y al ver los rostros decaídos de la mayoría, pone expresión de horror - ¡no me digan que no saben nada de ella desde hace cinco años! – Chilla y sin darles tiempo a contestar se pone de pie de un brinco- ¡yo la mato! ¿¡Cómo va a abandonarnos así como así!? No...esperen...¿¡ y si ese tipo la secuestro, asesino, descuartizo y tiro en una zanja!? – dice horrorizado el muchacho y lleva sus manos hasta su rostro, formando una perfecta "O" ante el camino que toman sus fantasías- ¡tenemos que ayudarla!

-¡tranquilízate, Eugene! – dice Masako, tratando de calmar al histérico pelinegro, el cual ya se encuentra al lado del teléfono, listo para llamar al 911 y denunciar el secuestro de su amiga – No hagas una locura, Mai no está secuestrada. Si la hubieras visto con su mellizo, tú no te atreverías a negar que sean hermanos, de no ser por el color de ojos serían idénticos. – comenta Masako, recordando las diferentes tonalidades entre los ojos de Mai y su hermano – de Mai no sabemos desde hace 7 meses, cuando nació Akira-kun. Ella hizo una video-llamada dos días después de que ustedes se fueran – Eugene deja el teléfono a un lado y concentra su atención en la pelinegra. – nos comentó que había comenzado sus últimas pruebas para ser una guardia totalmente. – Finaliza Masako, viendo al pelinegro tomar asiento y ella lo imita. No se dio cuenta en qué momento se puso de pie.

-Pero lo hubieran dicho antes...- comenta Gene, dejando atrás el drama que se montón.

-o los deberías haber dejado terminar – comenta Oliver frío. Enviando una mirada de reojo a su gemelo. – antes de montarte ese estúpido drama.

Eugene frunce el ceño, pero al ver la penumbra en los ojos de su hermano, niega un poco. Oliver podrías esconder sus emociones de todos los demás, pero no de él. Su hermano menor estaba frustrado y no lo culpaba. Iban dos veces, en las que la tuvo tan cerca y tan lejos, que entiende que este así.

Gene sonríe levemente, tratando de ocultar la preocupación que la mirada ensombrecida de Oliver le provoco.

-Y...- comienza, buscando romper el silencio que se formó tras las últimas palabras de Oliver. - ¿el mellizo de Mai tiene nombre? Porque hasta ahora solo se han referido a él como "el hermano de Mai" o "el mellizo de Mai" ¿su nombre es tabú o algo por el estilo? – pregunta divertido, viendo a la mayoría sonreír nerviosos. No se habían dado cuenta de eso.

-El nombre del hermano de Mai es...

[...]

-¡Takeshi!

El grito de una mujer sobresale de entre el cemento y muebles de una casa, a miles de kilómetros de Japón.

Dentro de la propiedad, una mujer de cabello castaño se pasea por las habitaciones, buscando al dueño del nombre.

La mujer es joven, aparentemente apenas entrada a los 20. Su cabello castaño claro y rubio en las puntas lo trae largo hasta el final de la espalda, fino y con leves bucles que le dan un toque coqueto. Sobre su frente descansa un flequillo de lado, el cual se encuentra un poco desarreglado, tapando el ojo derecho de la femenina. Sus facciones son hermosas y femeninas, con un toque angelical. Sus ojos son grandes y expresivos de un color marrón rojizo. Su cuerpo es esbelto, de piernas firmes, caderas anchas, cintura de avispa y senos del tamaño adecuado para ella.

La mujer viste un pantalón blanco que marca sus torneadas piernas y resalta sus caderas, un suéter azul cielo pegado al cuerpo, remarcando su pequeña cintura, encima del suéter una chaqueta de cuero marrón, y unas botas a juego marrones.

La mujer bufa al no encontrar al castaño en el primer piso y procede a subir por las escaleras.

-¡Takeshi! – le vuelve a llamar, escuchando ahora una respuesta de parte de una voz masculina.

-¡En el ático!-

La mujer asiente y se dirige a las escaleras que llevan al ático. Arriba, asoma su cabeza por la entrada, buscando al hombre llamado. Al divisarlo cerca de unas cajas, levanta la ceja en señal de desconcierto.

Takeshi es un hombre alto y atractivo, con facciones idénticas a las de la mujer. Su cabello castaño lo lleva un poco largo, cortado en capas y peinado hacia un lado, dándole un aire rebelde. Sus ojos afilados y mirada cálida son de un marrón verdoso. El muchacho tiene un cuerpo trabajad. Espalda y hombros anchos, brazos tonificados y musculosos, y como se encuentra sin camisa se puede apreciar su abdomen marcado al igual que sus pectorales.

Takeshi solo lleva puesto un pantalón de algodón negro y se encuentra descalzo. Entre sus manos, sostiene un álbum grande, el cual mira con una sonrisa.

-¿Qué estás haciendo aquí arriba? – el varón voltea, viendo a la femenina en la entrada al atico.

-Estaba buscando algo...- dice el varón, sonriendo de forma cálida hacia la chica- pero encontré algo más, ven a ver, Mai.- le invita, volviendo su vista hacia el álbum en sus manos.

Mai frunce el ceño, pero se adentra en el espacio. Cuando llega con el varón se acerca, observando por sobre su hombro lo que el sostiene. Sonríe al reconocerlo como el álbum de fotos de sus amigos, y familia, tanto la biológica como la adoptiva.

El chico vuelve a pasar las páginas y Mai sonríe al ver la foto que le enviaron los de su familia en Japón, cuando nació el pequeño Akira Takigawa. En la foto se puede ver a Ayako sentada en la cama con un bebe recién nacido envuelto en telas de color azul claro, al lado de ella, se encuentra Houshou, inclinado para quedar a la altura de la mujer. Detrás del monje esta Yasuhara, sosteniendo un globo de azul que dice "It's a boy". Al otro lado de Ayako, se encuentran Masako, Madoka, John, Eugene y Lin. La chica pasa su mirada por todos ellos y siente la nostalgia recorrerle. Se lamenta tanto no poder haber estado allí para el nacimiento del que ella autoproclama su sobrino.

Otra foto y una sonrisa enternecedora aparecen en el rostro de la chica al ver a Eugene, Oliver y John entretenidos con el bebé, siendo el primero quien lo carga. Como ninguno presta atención a la cámara, Mai deduce que les tomaron la foto por sorpresa.

Más fotos de los miembros de SPR y los amigos de ambos mellizos en Francia y el álbum se termina, pero todavía quedan muchos espacios en blanco.

En la última foto, en esta se ven a los miembros de SPR, en lo que parece una fiesta. En esta, si se ven a todo el equipo, menos a Mai. La mirada de la chica se pasea por todos los miembros de la foto, deteniéndose en el serio pelinegro de ojos azules, al lado de John. Entonces su mirada se torna un poco más triste y perdida.

Takeshi cierra el álbum con una sonrisa nostálgica en el rostro. Dirige una mirada de reojo hacia Mai y se preocupa al verla con la expresión perdida y los ojos cristalizados.

-¿Mai? – la llama con delicadeza y se voltea, quedando de frente con la chica.

La castaña pestañea, como quien despierta de sus pensamientos. Se había perdido recordando los momentos que había vivido con su equipo en las pocas visitas que pudo hacer durante su entrenamiento.

-¿estás bien?- pregunta takeshi, pasando una mano por la mejilla de la chica, limpiando una silenciosa lágrima.

-Si...lo siento, es solo que...Los extraño, Ta-chan – responde Mai, enderezándose y limpiándose un par de lágrimas con las manos- la última vez que los vi en persona fue cuando el matrimonio de Ayako y Bou-san...y sin embargo, no tuve la oportunidad de verlos a todos...no vi a Madoka...ni a Gene...ni...

- Davis...- pronuncia Takeshi con cierto tono de odio. Mientras se pone de pie, demostrando que es más alto que la chica, sacándole una cabeza y media - no entiendo por qué quisieras ver a ese imbécil, después de lo...

-Ta-chan.- le interrumpe Mai, mostrándose seria, pero su mirada cristalina no hace más que aumentar el enojo que empezó a crecer dentro de su hermano – déjalo, yo no le guardo rencor. Tú tampoco deberías. Siendo que ni lo conociste. – dice firma la chica, regalándole una sonrisa cálida a su hermano.- Cambiando de tema, Ethan me llamo. Dice que quiere que vaya a la oficina, tenemos un trabajo.

Takeshi levanta una ceja, mostrando interés.

-¿Tú último caso de prueba?- pregunta y sonríe al verla asentir emocionada.

-¡No me ha dicho de que trata, pero estoy emociona! – responde la chica, ganándose una mirada divertida de su mellizo. - ¡Estoy a punto de subir de rango!

-Ya ¿y que te hace pensar que no fracasarás? – pregunta burlón, viéndola dejar su expresión emocionada por una arrogante.

-¿enserio me preguntas eso a mí? – responde ella con otra pregunta, sonriendo de forma ladeada y arqueando una ceja - ¿Por qué debería fallar ahora que no lo he hecho en dos años?

-Porque eres tú, te lo pregunto – responde él, golpeando la frente de la mujer con sus dos dedos, quien lo miro molesta, mientras se soba la frente con sus dedos- Y deja de ser tan confianzuda, en una de esas te van a venir cortando el cuello por eso.

-¡Claro que no! – repone indignada, dejando atrás su arrogancia para ahora mostrarse indignada y desafiante - ¡voy a cumplir esta misión de manera impecable y tú te tragaras tus palabras!- grita, apuntándolo con un dedo, amenazadora.

Takeshi solo se encoge de hombros- como digas...solo espero que Ethan no me llame diciéndome que un demonio mató a mi hermana porque esta se confió- dice indiferente, pero el brillo y la sonrisa burlona en su rostro lo delatan. – ya bastante desventaja tienes con lo torpe que eres ¿no lo crees? – pregunta y se muerde la mejilla para no soltar una carcajada ante la expresión de la chica.

-¡Yo no soy torpe! – grita ella molesta, dándose la vuelta y comenzando a bajar los escalones para salir del ático. Sin dejar de refunfuñar maldiciones contra su hermano.

Takeshi, quien ve la espalda de su hermana alejarse hasta que esta se pierde por la entrada, mantiene una mirada fría. Sus puños apretados fuertemente son señal de su enojo. Dirige su mirada a una foto en el suelo, la recoge y su ceño se frunce más al ver quienes están en la foto.

En esta, se encuentran todos los miembros de SPR, incluyendo a Mai de dieciséis años, la cual está parada entre los gemelos Davis.

La mirada molesta de Takeshi se concentra sobre el gemelo de ropas negras y mirada fría.

-¿De mi o de Gene?

Takeshi gruño con fiereza y fulmino al gemelo de la foto una vez más- serás imbécil. –

A él no le importa que en ese momento no la recordara, que no se conocieran, que ni siquiera supiera que ella existía. Ella es su hermana, y ese imbécil de cara bonita la lastimó de una forma que aun en día la persigue.

A ella le persigue el dolor. A él le persigue el odio.

Gruñe nuevamente y procede a dejar la foto dentro del álbum. Sabe que es valiosa para Mai y no la va a dañar.

[...]

En uno de los edificios en el centro de la ciudad de Lyon, Francia, se encuentran las oficinas de investigación paranormal Shadow, donde Mai corre por los pasillos, saludando a todos los que la ven. La castaña se detiene frente al despacho de su jefe, y suspira tocando levemente.

-adelante...-se escucha una voz masculina provenir del otro lado, haciendo caso a la indicación Mai abre la puerta y se adentra en la oficina cerrándola detrás de sí.

La oficina es sencilla con dos estantes repletos de libros de diferentes temas de demología y actividad para normal, dos archivadores grandes grises, un gran ventanal del cual cuelgan unas cortinas azul marino a juego con el suave blanco en las paredes. En medio de la habitación un escritorio de color caoba, donde un apuesto joven se encuentra leyendo unos documentos.

El joven aparenta tener entre los 25 y los treinta. Es apuesto y desprende un aire de elegancia ante su porte. Su cabello plateado está cortado en capas, llegándole hasta la nuca, peinado hacia atrás con unos salvajes mechones sobre su frente. Sus ojos son de un plata rasgado, que le dan una mirada felina contra arrestado por esa frialdad en sus ojos, su piel es blanca casi pálida, pero no se ve mal. El chico viste una chaqueta de corte recto negra, una camisa blanca debajo y unos pantalones negros al igual que sus zapatos.

Mai toma asiento frente al peliplata. Esperando a que el hombre termine con los documentos en los que trabaja.

Al terminar de firmar los documentos en los que ha estado trabajando retira su vista de estos, para posarla en la femenina de él- como te dije cuando te llame Mai...se nos ha presentado un nuevo caso, donde por los reportes que nos dio el cliente sospecho de una posible criatura- la castaña asiente con comprensión- saldremos mañana en la mañana, así que necesito que vayas con Elizabeth y Sebastián para que los ayudes a cargar el jet.

Mai vuelve asentir con compresión

-¿puedo hacerte una pregunta, Ethan?...-el peli plata asiente- ¿A dónde vamos a ir?...

-a Japón.

Continuara...

Wao, de 3724 palabras a 8140.

Terminado de editar el 17-10-17