Cuando Seifer habla de El nene se refiere a Squall, lo digo por los que tengan la versión inglesa del juego.
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Capítulo 1: Llegó el invierno
Hay noches en que un extraño sentimiento de melancolía te invade sin motivo aparente. No puedes dormir y te levantas. Abres la ventana y una fría brisa se cuela haciendo que se te ericen los pelos del brazo. Tienes frío y cierras la ventana de nuevo…entonces te das cuenta que el buen tiempo ya pasó y se acerca un largo invierno. En ese momento te sientes solo y sientes como todas tus fuerzas flaquean…
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La puerta azulada del final del pasillo se abrió y apareció una mujer con una bata de médico y una carpeta en las manos. El ruido de sus tacones resonaba y se hacía más fuerte a medida que se acercaba al banco donde estaban sentados los Seeds y el matrimonio Kramer. La tensión y el silencio que se hacían conocer en el ambiente aumentaron cuando la mujer paró ante ellos. Se levantaron, quedando cara a cara con la doctora.
Doctora- Ya tenemos los resultados de las pruebas.
La mujer hizo una pausa antes de seguir. A esas alturas de su profesión debería estar ya acostumbrada a dar malas noticias pero ella sabía que jamás le sería fácil hacerlo. Su expresión era neutral pero los Seeds ya estaban avisados de la gravedad de la situación.
Doctora- Tal y como pensábamos, se trata del Síndrome de Franklin.
Las pruebas para detectar tal enfermedad eran largas pero todo indicaba desde hacía horas que darían positivo. Por eso, los compañeros del accidentado ya habían sido informados sobre esa enfermedad.
Era una enfermedad poco común, se había dado en muy pocos casos, por lo que se sabe poco sobre ella. El órgano afectado es el cerebro, una parte del cuerpo aún muy desconocida, cosa que hace difícil avanzar en el campo de investigación sobre el Síndrome de Franklin.
Los efectos del Síndrome sobre el paciente consisten en la pérdida de algunas capacidades de comunicación y relación, como es el habla, el movimiento y la interacción con el medio. El enfermo prácticamente no habla y solo se mueve en caso de estricta necesidad. Ha habido casos en que la movilidad del cuerpo ha sido pérdida completamente. Eso se debe a que es una enfermedad que se desarrolla de maneras distintas en cada persona afectada.
¿Posibilidades de cura? Escasas pero existentes. Es una enfermedad más psíquica qué física. Algunos pacientes se han recuperado tras sufrir alguna situación límite o un shock fuerte como puede ser una muerte de un ser querido, un cambio de lugar, recordar cierto momento importante de su pasado o reaccionar ante un determinado lugar. Otros pacientes solo han recibido mejoras en el habla o en los reflejos y movimiento, sin llegar a curarse. La gran mayoría….no se han recuperado.
Doctora- El hospital asignará una psiquiatra especializada en este tipo de enfermedades al caso. Ella vendrá a ver el paciente cada X tiempo para seguir con la evolución del Síndrome. Otra cosa, no sabemos muy bien si la capacidad de recibir y asimilar información se ve afectada también. Puede que el paciente no se de cuenta de que le ocurre…y puede que sí. ¡Oh! Lo siento, debo irme…a las tres la psiquiatra les esperará a su despacho para aclarar dudas.
La mujer se fue a paso ligero, prefería no ver la tristeza que habían provocado sus palabras.
A los jóvenes guerreros les costó asimilar la confirmación del diagnostico. Fue Selphie la primera en reaccionar, echándose a llorar desconsolada y dejándose caer al banco de nuevo. Irvine, al verlo, se sentó a su lado y la abrazó. Quistis dejaba caer lágrimas silenciosas por sus mejillas mientras Zell intentaba ahogar su llanto y daba una fuerte patada a la pared. Edea Kramer se abrazó a su marido, intentando aguantar las ganas de llorar. Rinoa no reaccionaba, estaba de pie, mirando al vacío sin expresión. Poco a poco sus ojos se fueron humedeciendo hasta que se dejó resbalar hasta el suelo y echó a llorar con un llanto al borde de la desesperación. Nadie dijo nada, las palabras sobraban en ese momento.
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La morena paró ante la puerta y suspiró. Sentía que le faltaba fuerza para entrar ahí. Abrió la puerta lentamente y dio un paso hacia el interior de la habitación. Ya no había marcha atrás. Era una habitación decorada y pintada con tonos azules, como el resto del hospital. En el otro lado de la sala había una ventana y delante, una cama. Él estaba allí, sentado en la cama, mirando por la ventana de espaldas a la puerta. Rinoa sentía que las piernas le temblaban y temía que no la llevaran hasta dónde quería llegar.
Se fue acercando poco a poco, rodeó la cama y finalmente llegó frente a él. No se atrevió a tocarle. Sabía que si le abrazaba el abrazo no le será devuelto y si eso sucedía no lo soportaría.
Rinoa- Squall… ¿qué…qué tal¿Cómo estás?
No obtuvo ninguna respuesta, el chico castaño ni siquiera se movió. La bruja suspiró y se sentó a su lado. Las manos le sobraban, no sabía qué hacer con ellas, cómo moverse, qué decir…
Las manos de Squall estaban tiradas sobre sus propias piernas, parecían no tener vida. Todo su cuerpo parecía haber perdido la vida. No. Sus ojos, sus ojos seguían vivaces y expresivos como siempre. La estaba mirando. En esa mirada pudo leer miedo, miedo y confusión, algo que nunca había percibido en el muchacho.
Siempre era Squall quién encontraba las soluciones a todo, quién le daba fuerzas para continuar, quién la sacaba de apuros. Él era el fuerte y ella necesitaba esa seguridad que sólo el comandante le sabía transmitir para apaciguar su miedo. Ahora era Rinoa la que debía ser fuerte por él, quién debía luchar en nombre de los dos.
Se acercó más y acogió una de sus manos entre las suyas.
No podía reprimir más sus ganas de llorar y unas indeseadas lágrimas empezaron a brotas de sus ojos. Las gotitas saladas bajaron por sus mejillas cayendo en las manos de ambos. Squall siguió la trayectoria de las lágrimas con la mirada. Entonces la morena pudo leer un sentimiento más en ese mar azul que eran sus ojos, pudo leer tristeza. Nunca antes había podido ver esa mirada, en él no. Nunca antes ese azul había reflejado sus sentimientos, siempre había tenido una mirada dura y fría.
Las lágrimas eran cada vez más insistentes aunque ella luchara para evitar que salieran. Esa situación la superaba. Hasta entonces no se había acabado de hacer a la idea de lo que estaba sucediendo, de lo que significaban las palabras de la doctora.
Rinoa- Tenía que pasar…tarde o temprano…vives entre batalla y batalla…y yo…
Su llanto se interponía en sus frases y hacía que su voz sonara quebrada y triste.
Rinoa- No quiero…perderte...No voy a dejar que esto quede así…Tu no mereces esto…tu no. Squall… Me oyes… ¿verdad?
Los ojos claros del chico subieron y se encontraron con los negros y húmedos de Rinoa. Esta vez no pudo leerlos pero a los pocos segundos notó una suave fuerza apretando sus manos. La oía, esa fue su manera de decírselo. La joven bruja se preguntó si realmente ese era el único movimiento que él podía realizar, se preguntó cuánto tiempo hacía que estaba intentando moverse y no podía. La fuerza aumentó un poco y entonces sí pudo leer su mirada. Volvía ser la mirada fría, segura y fuerte de siempre.
La chica se secó la cara con los escalfadores que llevaba en los brazos. Aún en ese estado era él el fuerte, era él quién le daba fuerzas, aunque solo fuera con una mirada o cogiéndole las manos con la poca fuerza que podía hacer.
Rinoa- De acuerdo.
Mientras pronunció eso asintió con la cabeza, muy decidida.
Rinoa- Voy a ser fuerte. Lucharemos juntos y saldremos de esta. Te lo prometo.
Unos golpes suaves sonaron en la puerta y la voz de la enérgica Selphie, que ahora sonaba ahogada en tristeza se oyó a través de la madera que los separaba.
Selphie- Rinoa…es hora de irnos. Te esperamos abajo.
Rinoa- Vale, gracias.
La morena volvió a mirar a su caballero.
Rinoa- Quería verte a solas. Luego volveré con los demás. Esta tarde volvemos al Jardín. ¿Lo sabías? Te dan el alta ya. Podrás estar con nosotros en Balamb.
Intentaba que su voz sonara alegre, no quería que el muchacho se preocupara por ella. Tenía que estar contenta como fuera…por él, por los dos.
Le acarició la mejilla y le apartó algunos mechones de pelo para besarle la frente.
Rinoa- Hasta luego.
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Trueno- Pero cuentano' qué ocurrió jefe
Trueno parecía nervioso. Estaba sentado en una mesa de la cafetería del Jardín junto a Viento y Seifer. El rubio estaba perdido en su tazón de leche caliente con una mirada dura, la chica lo miraba con interrogación.
Viento- Expliacación.
Hace poco habían llamado del hospital informando al trío de la situación el que se encontraba su comandante.
Los dos amigos de Seifer seguían expectantes a la espera de la explicación. El joven, con la misma mirada perdida en la leche humeante respondió.
Seifer- No lo sé muy bien. Estaba en la Zona de Entrenamiento y me encontré con esos tres: el gallina, el chilillo del sombrero y el nenaza. Luchaban con un arqueosarurio enorme.
Trueno-¿de eso' nuevo' que llevaron?
Viento- Silencio.
La joven del pelo gris le propinó una patada al moreno. Él ya estaba acostumbrado así que se quejó por pura costumbre.
Viento- Continuar.
Seifer- Oí que el gallina gritaba no sé qué y oí un fuerte golpe. Me fui hacia dónde estaban y vi al nene al suelo tirado inconsciente. A su lado estaba el chulo barato ese de la cola también tumbado al suelo pero se levantó rápido. Había un árbol que parecía que acababa de caer a pocos metros suyos y el arqueosaurio mal herido dando coletazos a diestra y siniestra como un loco. Ya lo sabéis todo.
Viento- ¿Y tu?
Seifer- Ayudé a esos dos a derribar el monstruo…mira que no poder con esa mierda…
Trueno- ¿y luego se llevaron a Squall?
El rubio asintió con la cabeza. A pesar de no haberse llevado nunca bien con su rival parecía algo preocupado. Viento y Trueno sabían que en el fondo Squall y Seifer no se odiaban, se buscaban las cosquillas por placer y diversión. Eran rivales dignos uno del otro. Eso motivaba a Seifer a pelearse con él para medir sus fuerzas, si ganaba a el nene era el más fuerte del Jardín.
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NOTA: Aquí llega el primer capítulo! Espero que os guste, aunque sea un poco corto. A ver si alguien deja algun review, son muy importantes para mí. Al ser posible quiero pedir que alguien me haga algunas críticas constructivas para mejorar mi escritura. SI estás leyendo esto esque te has leído el capítulo así que... ¡muchas gracias!
