Al entrar a la casa de las que tenia unas copias después de habérselas robado al dueño vio a William somnoliento, este al escuchar un suspiro volteo y vio a el pelirrojo sonriendo, se preguntaba como es que consiguió entrar y de la rabia le grito.

-¡Que mierda haces aquí!

-Esa no es forma de tratar a tu novia Will.

-Tu no eres mi novia.

-Claro que lo soy, solo que no lo aceptas.-Como siempre, terco.

-¡Tengo suficiente aguantándote todo el día a ti y a ese estúpido de Ronald, déjame descansar!-No era tanto el enojo de que el pelirrojo entrara así a su casa, era mas que todo el día le había resultado difícil, tenia varios trabajos pendientes y sus superiores lo estaban presionando y como a el le gusta que le salgan bien las cosas ya no aguantaba.

-¡Lárgate de mi casa Sutcliff!

-¿Cómo te atreves a sacarme así?

-¡Largo!

-No, dime que te ocurre Will y me iré tranquilizada.

-Dije que te fueras-Se levanta del sillón y se para frente al pelirrojo.-¡Largo!

-¡Nop!-toma las manos de su amado y dice dulcemente-Dímelo mi amor.

Harto de ese carácter que odiaba pero a la vez amaba de parte de Grell, combinado con el cansancio y estrés no evita golpear en el cachete a Grell.

-W-wil…¿Por qué?-Sus ojos a cada segundo se llenan de lagrimas hasta que comienzan a rodar por sus ya no sonrojadas mejillas.

Lo toma del cabello y lo lanza fuera de su casa-¡Ahora estúpido fenómeno travestido!-y cierra la puerta.

Solo en el frio de la noche Grell se refugia en huyendo a el mundo humano, en el camino choca en el tejado con alguien. Frente a el se hallaba una oscura figura que al ser iluminada por la luna se diferencia por unos ojos esmeralda brillantes y serios, un cabello demasiado des alborotado y de un majestuoso color marrón con toques de naranja que le recordaba tanto a los otoños con su familia humana, el joven fumaba y al ver a Grell se impacto y viéndose mutuamente noto las lagrimas del contrario.

-William…-De tanto correr solo pudo desmayarse en el acto, dejándose indefenso ante el joven que aun estaba viéndolo.

A la mañana siguiente Grell sintió los primeros rayos del sol y despertó pensando que lo ocurrido era nada mas una pesadilla pero luego vio que el cuarto no era precisamente suyo, de repente una joven con un vestido y delantal entro y viéndolo le dijo

–¡Buenos días Grell-sama!-Mientras sonreía.