Recomiendo leer esto en un lugar intimo. Luego no digais que no os avise.
Capítulo 2: Heda
Clarke miraba a esa chica sin saber que decir mientras la otra la fulminaba con la mirada aun empujándola contra el respaldo de la silla impidiendo sus movimientos.
- ¿Qué te he dicho que hay que hacer cuando te hago una pregunta? -gruñó.
-Lo… lo siento -tartamudeó Clarke- Es mi cumpleaños y… mi amiga decidió traerme aquí… te juro que yo no sabía que trabajabas aquí.
Heda la miró fijamente durante unos instantes evaluando si decía la verdad o no, al parecer quedó convencida porque de repente suspiró y se separó de Clarke pasándose las manos por el pelo.
Clarke no pudo evitar recorrer con su mirada su cuerpo de nuevo, dios mío, esa mujer la iba a acabar matando de una manera u otra.
Parece ser que ese gesto no pasó desapercibido por la otra, porque cuando Clarke regresó de su ensimismamiento se dio cuenta que Heda la miraba con una ceja levantada cuestionándola, pero sin poder evitar que una leve sonrisa apareciese en su rostro.
- ¿Cuántos años cumples? -preguntó de repente.
- ¿Qué? -dijo Clarke confundida no esperándose esa pregunta.
-No me gusta repetir las cosas -frunció ligeramente el ceño.
-Lo siento -sacudió la cabeza ligeramente avergonzada – 22, cumplo 22.
- ¿Y yo soy tu regalo de cumpleaños? -Heda se acercó a ella y pasó la mano por sus hombros acariciándoselos mientras la rodeaba.
-Si -dijo rápidamente Clarke- No -se sonrojó profundamente- Quiero decir… Mi amiga me quiso regalar un baile y bueno… -explicó intentando evitar seguir a la otra con la mirada.
Heda sonrió ligeramente y se colocó frente a ella, inclinándose para estar a su altura.
-Entonces vamos a darte tu regalo, Princesita -dijo sin más y de repente la música comenzó a sonar de fondo.
Clarke no tenía ni idea de cómo había hecho lo de la música, pero le importaba bien poco en esos instantes en los que las caderas de la otra comenzaban a moverse lentamente al son de la música.
La rubia no se movía temiendo hacer cualquier cosa inapropiada, solo miraba a la chica frente a ella con la boca ligeramente abierta.
Heda siguió moviendo las caderas alzando los brazos y pasando las manos por el pelo mientras giraba lentamente dejando que apreciase su trasero con los movimientos, cosa que hizo Clarke con gusto por supuesto.
Cuando estuvo otra vez mirándola fijamente comenzó a abrirse la chaqueta dejando ver su bronceada piel ligeramente para después volver a cerrarla sonriendo con picardía. Clarke no pudo evitar morderse el labio queriendo ver más de aquel cuerpo que parecía volverla loca.
- ¿Quieres que me quite la chaqueta? -preguntó Heda volviendo a abrirla ligeramente sin mostrar más que un centímetro de piel.
Clarke asintió rápidamente haciendo que la otra alzase una ceja.
-Lo siento -dijo dándose cuenta que no había respondido de manera adecuada- Si, por favor -dijo con ansia, la estaba volviendo loca.
-Así me gusta, que pidas las cosas bien -sonrió con suficiencia.
Muy lentamente abrió la chaqueta por completo dejando ver no solo su bronceada piel, sino su ropa interior compuesta de lencería negra de encaje que se aferraba a su piel como si fuesen solo una.
Clarke contuvo la respiración creyendo que le iba a dar un ataque allí mismo ante la imagen que tenía frente a ella.
La chaqueta cayó al suelo con un sonido sordo que Clarke ni siquiera oyó, todos sus sentidos estaban pendientes de aquella mujer frente ella.
Heda se acercó a ella apoyándose en sus rodillas para después abrir sus piernas bailando entre ellas. Movía su cuerpo rozando el de la otra, lo suficiente para que sintiese su calor, pero sin llegar a tocarla.
-Dios mío -murmuró Clarke totalmente excitada sin ya poder evitarlo.
La morena se giró colocando su trasero a la altura de la entrepierna de la otra, pegándolo a ella y comenzando a moverse, restregándose mientras se echaba ligeramente para atrás apoyándose ligeramente contra Clarke.
En el momento en el que Clarke sintió como rozaban una zona tan sensible toda su cordura se fue por el retrete.
Sin poder evitarlo llevó sus manos a la cintura de Heda acariciando su piel e intentando pegarla aún más a su cuerpo.
Justo en ese momento Heda se alejó ligeramente perdiendo todo contacto con ella y haciendo que Clarke soltase un pequeño gruñido por la falta de calor repentino.
Se giró y se volvió a enfrentar a ella, sentándose sobre una de sus piernas y mirando a Clarke fijamente mientras la otra automáticamente regresó sus manos a esa pequeña cintura que se movía ligeramente al ritmo de la música.
-No he dicho que puedas tocarme -regañó Heda.
-Lo siento -Clarke rápidamente alejó las manos como si su piel quemara.
- ¿Te gusta lo que ves? -preguntó Heda con una sonrisa traviesa en su rostro.
-Si… -murmuró Clarke mirando el hermoso cuerpo frente a ella- Mucho.
Justo en ese momento la entrepierna de Heda acabó apoyada justo sobre el muslo de Clarke y esta pudo sentir, incluso a través del fino pantalón que llevaba, el calor que emanaba de allí haciendo que un pequeño gemido se escapase de su boca sin poder evitarlo. Al parecer no era la única excitada con la situación.
Heda llevó las manos a su espalda y con un ágil movimiento su sujetador quedó liberado de su agarre. Lentamente lo sacó por uno de sus brazos y luego por el otro para después dejarlo caer a su lado sin dejar de mirar ni un solo instante los ojos de Clarke, penetrándola con la mirada.
Clarke lo intentó con todas sus fuerzas, de verdad que sí, pero después de unos segundos de resistirse, sus ojos sin ningún tipo de control, se dirigieron a los pechos que acaban de ser liberados frente a ella y volvió a faltarle el aire de nuevo.
-Dios mío -volvió a repetir.
Frente a ella tenía los pechos más perfectos que había visto en su vida. Eran del tamaño perfecto para su mano con unos pezones que apuntaban hacia ella como si la estuvieran llamando y Clarke lo único que quería era inclinarse y saborearlos durante horas, pero no podía, sabía que no podía.
-Creo que estamos en una situación injusta -dijo Heda de repente haciendo que Clarke la mirase a los ojos de nuevo, confundida- Yo estoy desnuda y a ti tu ropa te tapa demasiado.
Sin decir nada más, pero mirándola a los ojos intentando encontrar algún signo de que no quería que continuase, Heda dirigió sus manos a la blusa que llevaba la otra comenzando a desabrocharle los botones uno a uno hasta que quedó completamente abierta dejando al descubierto un sujetador blanco que abarcaba los grandes pechos de Clarke. Cabe destacar, que por supuesto, Clarke estaba totalmente a favor de que hiciera aquello.
Heda los miró de manera descarada llevando sus manos hacia ellos comenzando a acariciarlos sobre el sujetador.
- ¿Puedo besarte? -preguntó Clarke de repente sorprendiendo a Heda.
La miró durante unos segundos y una pequeña sonrisa se formó en su rostro.
- ¿Quieres besarme? -mientras decía eso deslizaba el sujetador a un lado liberando los pechos de Clarke comenzando a acariciar sus pezones duros como piedras.
-Me muero por besarte -susurró Clarke entre gemidos ya que sus pechos eran muy sensibles,
-Entonces pídelo adecuadamente – se acercó a su rostro quedando a escasos centímetros de sus labios.
-Por favor… -murmuró Clarke totalmente desesperada.
Heda por fin cumplió con la petición chocando sus labios contra los de la rubia besándola con pasión.
En ese momento Heda se descontroló, la besó penetrándola con la lengua y haciendo lo que le daba la gana con su boca y con su cuerpo mientras que su cadera comenzaba a, inevitablemente, moverse contra el muslo de Clarke provocando leves gemidos en ella también.
-Déjame tocarte por favor -suplicó Clarke entre besos queriendo tocar esa suave piel que la volvía loca.
Heda ni siquiera se molestó en responder, simplemente mordió levemente el labio de la otra a la vez que con sus propias manos guiaba las de Clarke hasta su cintura, dejándolas allí.
Movió su boca hasta la oreja de la rubia y mordió levemente el lóbulo haciendo gemir más alto a Clarke.
-Shhh, no querrás que nos escuchen, ¿no? -dijo Heda entre gemidos mientras sus caderas se movían un poco más rápido.
Clarke intentó controlar sus gemidos, pero lo que estaba sintiendo en esos instantes era demasiado. Heda seguía jugando con sus pezones, tirando de ellos en cada ocasión que podía mientras comenzaba a sentir como la humedad de la entrepierna de la morena se filtraba por su pantalón hasta su muslo.
Definitivamente aquella mujer la iba a matar.
-Silencio -ordenó Heda después de un gemido demasiado alto.
Clarke se mordió el labio intentando contenerse mientras los labios de Heda derivaban a su cuello, chupando con fuerza y sabiendo que acabaría con una gran marca en él.
Parecía como si la estuviese marcando como suya, como su propiedad y eso excitaba aún más a Clarke y al parecer también a Heda porque sus caderas cada vez se movían con más fuerza contra ella.
-Necesito… por favor… -comenzó a balbucear Clarke.
- ¿Qué necesitas Princesita? -dijo con sorna Heda.
-Correrme… Necesito… por favor… -su cabeza ni siquiera era capaz de formar una frase- Tócame…
Por suerte para Clarke, Heda no se hizo mucho de rogar y con un hábil movimiento desabrocho los pantalones de la rubia metiendo su mano hasta encontrar su clítoris totalmente empapado.
-Tan mojada para mi… -dijo Heda con un gemido.
-Si… si… -fue lo único que fue capaz de formular Clarke mientras arqueaba la espalda queriendo sentirla aún más.
Heda comenzó a acariciar su clítoris sin miramientos, sabiendo que, a pesar de acabar de empezar a tocarla, la rubia ya estaba casi a punto de correrse, como ella.
Los siguientes minutos fueron un sinfín de movimientos erráticos. Clarke se aferraba a la cintura de Heda ayudándola a restregarse contra su muslo, mientras Heda la acariciaba a la vez que movía sus caderas y la besaba sin dejarla apenas respirar para mitigar los gemidos que inevitablemente se les escapaban a ambas.
-Me voy… me voy a correr… -dijo entre besos Clarke clavando sus uñas en la cintura de la otra sin poder evitarlo.
-Córrete Princesita…. -respondió Heda sintiendo que ella también se iba a correr.
Las dos se corrieron prácticamente a la vez entre gemidos, arañazos, mordiscos y sobretodo calor, mucho calor.
Al terminar las dos se dejaron caer sobre la otra respirando pesadamente. Estuvieron así durante unos minutos recuperando el aliento. La mano de Heda aún se encontraba dentro de su pantalón y Clarke podía sentir su pierna totalmente empapada.
Lentamente, como si no quisieran moverse o no tuviesen fuerzas para ello, Heda se separó, incorporándose. Se miraron durante unos segundos a los ojos, pero ninguna de las dos dijo nada, así que cada una comenzó a vestirse desviando la mirada.
Clarke se colocó el sujetador y se abrochó la blusa y el pantalón mientras que Heda recogía su sujetador y su chaqueta del suelo, poniéndose primero una cosa y luego otra. Si alguien decidiese entrar en esos momentos, nadie podría decir lo que acaba de ocurrir. Solo vería a una stripper vistiéndose después de un baile privado y a una mujer excitada por lo que acababa de ver. Que engañados estarían.
Clarke no sabía muy bien que hacer a continuación, pero cuando vio que la otra tenía intención de irse sin mas no pudo evitar querer retenerla un poco más.
- ¿Qué significa Heda? -preguntó haciendo que la morena alzase la mirada y la fijase en la otra.
-Comandante -susurró Heda- Mis amigos me llaman así, así que lo vi adecuado para este lugar -desvió levemente la mirada.
-Mi Comandante…. -murmuró Clarke más para sí misma que para la otra- Me gusta.
Heda la miró fijamente de nuevo haciendo que Clarke notase como sus pupilas se volvían a dilatar delatando que la había excitado que la llamase así.
-No me provoques Princesita… -gruñó Heda excitada de nuevo.
Clarke sonrió cálidamente ante ese apodo que le había puesto la otra.
-Clarke.
- ¿Disculpa? -preguntó Heda confundida.
-Me llamo Clarke -aclaró la rubia.
La otra la miró durante unos instantes, como evaluándola, pero al final respondió.
-Lexa.
-Encantada de conocerte Lexa -dijo Clarke con una amplia sonrisa mientras se incorporaba y le tendía la mano a la morena a modo de saludo.
-Igualmente, Clarke -susurró Lexa respondiendo al apretón de manos sin poder evitar que una pequeña sonrisa se formase en su rostro.
Se quedaron mirándose, aun con sus manos agarradas como si no quisieran separarse, hasta que un golpe en la puerta las sacó de su ensimismamiento.
-Heda, ¿Todo bien? -escuchó Clarke la voz del hombre que la había acompañado hasta la habitación.
-Todo bien Gustus, ahora mismo voy -dijo Lexa alzando la voz para que lo oyese a través de la puerta- Parece ser que se me ha pasado el tiempo volando -bromeó, esta vez bajando la voz para que solo Clarke la escuchase.
Clarke automáticamente se le formó una enorme sonrisa en su rostro. Quien hubiese imaginado que aquella chica tan sería y en el control tenía sentido del humor.
Lexa soltó su mano y se dirigió hacia la puerta, pero antes de salir se giró y miró por última vez a Clarke.
-Feliz Cumpleaños, Princesita.
-Gracias, mi Comandante -respondió aun con la sonrisa en su rostro.
Lexa se rio ligeramente y después salió de la habitación dejándola sola con sus pensamientos.
Aun no se creía lo que acababa de pasar, de hecho, aún esperaba que todo fuese algún sueño, muy muy caliente.
Clarke llevó la mano a su muslo, notando aun la humedad de la otra y después se llevó los dedos a la otra saboreándola provocando un pequeño gemido que se escapó entre sus labios.
Definitivamente no había sido un sueño, y tenía claro, que quería que se volviera a repetir. Preferiblemente en un lugar más íntimo, como su cama.
