JUSTICIA DIVINA 2

Ryuichiro Isaka sabía bien que aquella elegante fiesta de la editorial probablemente no era el lugar más adecuado para hacer un recuento de todas las faltas que había cometido a lo largo de su vida, sin embargo no pudo evitar seguir enumerándolas.

Cuanto tenía 4 años le había jalado la cola a un gato por que pensó que al animal lo había visto feo, pero recordaba haberse ganado un arañazo de parte del enojado felino, por lo que ambos habían quedado a mano.

Luego, años después, se había robado todas las galletas de su cocina por que Kaoru le había comentado lo mucho que le gustaban. También pagó por aquello, su madre se encargó.

En sus épocas de estudiantes recordaba escaparse de clases algunas veces, fue descubierto muy pocas, pero estaba seguro que de todas formas esos castigos cubrían las veces que no lo habían atrapado.

Ya de adulto, alguna que otra vez terminó por cancelar una junta o reunión, pero solo era para poder pasar más tiempo con Kaoru, así que no tenía nada de malo, ¿o sí?

Siempre había intentado ser un buen hijo, buen amigo, buen estudiante, cumplir con su trabajo y sobre todo: ser un buen amante (y tenía quién lo comprobara). Por tanto, no conseguía explicarse por qué estaba siendo castigado.

La fiesta era con motivo del éxito del nuevo libro de Usami-sensei, por lo que un gran número de personas importantes se habían dado cita esa noche para celebrar a su lado.

Se suponía que el editor debía estar hablando con todas aquellas personalidades, pero por más que lo intentaba no podía desviar la mirada de dos personas que se encontraban un tanto alejadas del resto de los invitados.

Kaoru Asahina se encontraba acompañando al joven amante del gran escritor.

No era la primera vez que sucedía. En un evento anterior, Isaka había enviado a su secretario a que distrajera un incómodo Misaki. Aquello para mantener alejado al joven castaño de Akihiko y evitar que pudiera iniciarse algún rumor. ¿Podría eso contar como un crimen? ¡Pero si solo estaba cuidando al más valioso (y caprichoso) escritor de la editorial!

Esta vez había sido diferente, dado que Asahina se había acercado a Misaki por iniciativa propia, dejando a su novio solo y celoso por el resto de la noche.

Ryuichiro estaba conciente que la relación que ambos tenían era secreta y así debía continuar, pero eso no le daba ningún derecho a SU amante para abandonarlo sin más. En ese momento lo único que quería era abrirse paso entre la gente para ir a reclamar a quien por derecho le pertenecía.

Si hubiera prestado un poco más de atención a su alrededor, habría visto a Akihiko.

Habría visto que aunque se esforzaba por sonreír y mantenerse tranquilo, toda su atención estaba centrada en dos personas alejadas del resto.

Y habría visto también como el gran novelista luchaba por no romper la copa de vino que sostenía en ese momento, consecuencia de la ira que le provocaba ver a su joven novio al lado de alguien más.

Durante toda la velada, tanto Ryuichiro Isaka como Usami Akihiko no dejaron de preguntarse que crimen tan grave habrían cometido para ser castigados de esa forma.