Dragon Ball Z no me pertenece; todos los derechos están reservados por Akira Toriyama.


Un tiempo en el presente

Capítulo 2: Mi pelea con Cell

Llegué al lugar de la pelea casi al mismo tiempo que mi padre. Supuse que el preferìa que yo me mantuviera lejos asì que eso fue lo que hice, me coloqué en un risco y crucé mis brazos, esperando que comenzara el duelo.

Como era de esperarse mi padre comenzó a presumir sus nuevos poderes con Cell y no dejo de repetirle que lo aniquilaría. Entonces la pelea comenzó y Cell se dedicó a esquivar los ataques de mi padre con lo que logró enfadarlo.

Al principio confié en que los poderes de mi padre y el entrenamiento que habíamos hecho diera frutos, y creo que ambos sabíamos que podría derrotar a Cell pero conforme la pelea se puso seria comencé a dudarlo.

Cell terminó propinandole a mi padre una buena golpiza que lo dejó casi inconcsiente. La ira que sentía por dentro aumentaba cada vez que veía a lo lejos como mi padre se iba debilitando, pero no podía interferir, porque no quería hacer enfadar ya que sabía muy bien que si lo hacía me odiaría más de la cuenta.

— Si no vas a ayudar a Vegeta ese monstruo de Cell lo matará… pero si el muere no vas a decir que fue por culpa de su orgullo ¿o sí? —me cuestionó Krilin al ver como mi padre salía de entre las olas del mar al que había caido por un golpe de Cell.

Yo veía como mi padre no podía ni ponerse de pie, apreté los puños y enseguida sentí que me hervía la sangre y mi poder comenzaba a acumularse en mi cuerpo.

— Si mi padre pierde el conocimiento en la pelea intervendré para ayudarlo y si eso sucede podré pelear sin que mi padre vea que he obtenido nuevos poderes —le dije. Esa era la única alternativa en la que yo podría interferir.

—¿Todavía dices eso? —me reprochó mi amigo.

— ¡Escucha Krilin! Tú sabes que mi padre siempre ha sido orgulloso y si no sigue siéndolo querrá decir que no es mi legítimo padre eso es lo que lo hace fuerte y también es la causa de su soledad, pero quizás eso fue lo que más le agradó a mi madre de él y a mi también, me cuesta trabajo aceptarlo Krilin —le dije. Me dolía aceptarlo pero después de convivir un poco con él y observarlo entrenar en la habitación del tiempo llegué a esa conclusión. La fuente de poder de mi padre, el príncipe de los Saiyajin era su orgullo que lo impulsaba a entrenar y hacerse más fuerte. Yo carecía de orgullo como él pero también quería tener ese coraje para volverme más y más fuerte, quizás en ese punto entendía a mi mamá; mi padre no era el mejor hombre del mundo y hasta ella alguna vez me lo había dicho sin embargo en ese momento entendía por qué se enamoró de él, porque a mi también me llama la atención, a pesar de lo orgulloso y solitario que era eso hacía que yo quisiera permanecer a su lado.

Mi padre logró ponerse de pie y reuniò todo su poder para atacar a Cell en definitiva. Cuando acumuló toda la energía que tenía quise detenerlo pues corría el riego de destruir la tierra con ese poder.

Cuando mi padre lanzó su poder creímos que lo había conseguido pero sólo logró volarle un brazo al androide mismo que reemplazó enseguida por poseer las células de piccoro.

Poco después mi padre cayó inconsiciente y volvió a la normalidad, su cabello regresó a ser negro.

Al verlo tirado entre los escombros no pude contenerme más e hice que todo mi poder saliera.

Supe entonces que Cell y yo teníamos que quedarnos a solas para luchar sin restricciones ni testigos que salieran lastimados, fue por eso que le di a Krilin la semilla del ermitaño que le correspondía a mi padre y le pedí que se lo llevara a Kame-House. Le aseguré a Krilin que yo vencería a Cell, que no necesitaria ninguna semilla del ermitaño ni de ayuda. La verdad es que para esos momentos la posibilidad de morir ya me había pasado por la cabeza, si iba morir lo haría sólo y me llevaría a Cell conmigo.

Cell comenzó la pelea con una patada y yo lo seguí intentando alejarlo del lugar donde yacía el cuarpo de mi padre inconsciente. A propósito dejé que me golpeara una y otra vez lanzándome a varios metros de distancia; cuando vi que me encontraba lo bastante lejos le hice una seña a Krilin misma que entendió y fue directo a recoger a mi padre.

Los vi partir y mentalmente despedí a mi padre porque quizás no lo volvería a ver. Estaba agradecido de haber tenido la pequeña dicha de pasar unos días a su lado y tambien estaba feliz porque mi madre y el bebé Trunks del presente tendría a su esposo y padre a salvo por muchos más años más. Le había hecho la promesa a mi madre del presente que no moriría, pero si sucedía rogaba para que me perdonara.

No se cuanto tiempo estuve peleando con Cell; al principio la pelea permanecía pareja, ambos atacabamos con intesidad y por ratos sentía que iba a ganar pero poco a poco las esperanzas fueron muriendo.

Me di cuenta que la trasformación que estaba realizando no surtiría ningún efecto contra Cell, mi padre lo había intentado y se había dado cuenta de que era inútil. Tomé la decisión de darme por vencido regresé a la normalidad mi cuerpo y le pedí a Cell que me matara.

En vez de eso me vi envuelto en una serie de preguntas extrañas que me hizo el monstruo:

— Cuando ustedes estaban a punto de derrotarme no tenian estos poderes esto significa que en muy poco tiempo los incrementaron, di que demonios fue lo que hicieron—. Me quedé callado sin mirarlo a los ojos aún decepcionado de mi mismo. No iba a responder ya que Cell no debía saber sobre la existencia de la habitación del tiempo—. No quieres hablar, entonces te cambiaré de pregunta, si yo les doy más tiempo ¿hay la posibilidad de que se hagan mas fuertes? ¿Qué dices?

— No lo sé y eso no lo sabré hasta que lo compruebe —contesté tratando de no decir nada en concreto que puediera usar a su beneficio—. Pero ¿porqué me preguntas eso?

— Entonces si existen posibilidades. La siguiente pregunta es ¿qué esta haciendo Goku en estos momentos? ¿Porqué no viene a pelear conmigo?

— Goku está entrenando duro para derrotarte muy pronto el es el único capaz de exterminarte jamás perderá las esperanzas y cumplirá nuestro deseo y eso te lo puedo asegurar.

Cell sonrió y cuando pronunció su respuesta, me tomó por sorpresa:

— Buena respuesta, haremos un torneo de artes marciales.

Me quedé sorprendido ante lo que acababa de oir y por más que le pregunté cual era su proposito él contestó que no deseaba conquistar la tierra ni el universo, simplemente quería divertirse y ver la cara de terror de los humanos.

Cell emprendió el vuelo sin antes decirme que él nos avisaría por televisión acerca del torneo.

Me quedé parado observando como se iba sin saber muy bien que hacer; el androide nos estaba dando 10 días más para entrenar, para que el pudiera divertirse, para que fuéramos su circo.

Estaba tan furioso conmigo mismo por no ganarle a Cell que exploté lo último que me quedaba de poder y caí de rodillas al suelo. No fui capaz de sentir la presencia de Krilin y mi padre hasta que éste ultimo bajó frente a mi y me dio la espalda.

— Papá —lo llamé calmándome y deteniendo mi transformación.

— ¿Qué pasó con Cell? —me preguntó con voz seca y menos dura que antes. Sabia perfectamente que mi padre estaba molesto, por su pelea fallida y porque yo le habia pedido a Krilin que se lo llevara y por supuesto por mi evidente fracaso.

— No le gane —admití enterrando los dedos en la tierra—. No pude ganarle… lo lamento no pude hacer nada para detenerlo.

— Eso es natural, un insecto como tu jamás le ganaría a Cell y mucho menos ahora que se ha perfeccionado —soltó mi padre con burla.

La verdad es que a esas alturas hubiera sido raro que no se pusiera a insultarme y ya me estaba acostumbrando así que no dije nada, sin embargo a Krilin casi se le sale el decirle que pude superar los poderes de un super saiyajin pero lo detuve a tiempo. Mi padre no podía saber que mis poderes eran mayores que los suyos porque si lo hacía perdería el poco acercamiento que ya tenía con él y quizás por mi culpa llegara a odiar a su hijo del presente, asi que por ningún motivo podía enterarse.

Después les conté lo que Cell me había dicho sobre que quería organizar un torneo de artes marciales y les expresé mi deseo de entrenar nuevamente a la habitación del tiempo para volverme mas fuerte aunque mi padre se negó diciendo que con él sería suficiente.

Posteriormente partimos de regreso a la corporación capsula llevándonos al androide 16 quien nos habia dicho que nos ayudaría si hacíamos que mi madre lo reconstruyera. Volamos en silencio hasta casa pues no había nada más que decir, el sabor d ela derrota estaba presente en todos nosotros; mientras volaba en mi mente solo estaba el tratar de olvidarme de lo sucedido y ponerme a entrenar cuanto antes así tuviera que desafiar a mi padre. Por supuesto que también tenía unas enormes ganas de ver a mi mamá de ese tiempo, me imaginaba que se había preocupado demasiado.

Al llegar nos encontramos con una señora rubia y muy alegre que saludó a mi padre.

— Hola ¿como estas Vegeta? cuanto tiempo sin verlos —le dijo a mi padre y sentí miedo de que la atacara, pero simplemente la ignoró—. Sigues siendo igual de encantador y tambien el joven que viene contigo se ve muy guapo —dijo acercándose a mi— supongo que eres amigo del apuesto Vegeta.

— Hola mucho gusto en conocerla —respondí un poco sonrojado. Casi de inmediato me di cuenta de que acababa de conocer a mi abuela materna la reconocí porque mi madre solía contarme de ella cuando yo era mas pequeño; siempre decía que la abuela había sido una persona muy feliz y despreocupada y que le encantaba elogiar a mi papá cosa que a ella le daba mucha gracia aunque otras la avergonzaba.

Después apareció un señor de lentes montado en una bicicleta. Supe que se trataba de mi abuelo gracias al color de su cabello mismo que yo había heredado de él. Me sentí tan feliz de poder verlos con mis propios ojos tal como mi madre me los había descrito. Mi abuelo había forjado su fortuna gracias a su incrible intelecto que también poseeía mi madre y por lo cual yo me encontraba en esos momentos en otra dimensión, su conocimiento e inteligencia fueron el legado que llevó a mi mamá a construir la máquina del tiempo.

Los dos parecían muy buenas personas y sobretodo se veían contentos, para mi significaba mucho tenerlos cerca e instantaneamente empecé a quererlos.

Pasé la tarde en compañía de mis abuelos, Yamcha, Krilin, Ulong, Puar, el maestro Roshi y mi padre que a pesar de estar apartado a unos cuantos metros se quedaba para escuchar los planes. Todos estaban más tranquilos y entusiasmados con la idea de pelear en un torneo de artes marciales y eso me ayudó a calmarme un poco y relajarme con su compañía.

Se hizo de noche y mi madre no había vuelto con mi versión bebé del presente. Mi abuela me había asignado una habitación desocupada y yo no puse objeciones porque me encontraba muy cansado.

Al día sioguiente todos nos habíamos reunido en la sala frente al televisor esperando indicaciones del androide Cell, inclusive mi padre se nos había unido curioso.

Yamcha y Krilin se habían dispuesto a ponerse a entrenar cuando mi padre comenzó a vanagloriarse e insultarlos.

Estaba apunto de detenerlo cuando la puerta de la habitación se abrió y de ella salió mi madre con el bebé en brazos.

— ¿Trunks? ¿Dónde estás Trunks? —gritaba buscándome por el cuarto y hasta pasó por encima de la pelea entre Krilin, Yamcha y mi papá—. ¡Hay que bueno que estás ahí! —exclamó cuando al fin me vio y comenzó a examinarme dando vueltas en torno a mi.

Sólo atiné a quedarme de pie inmóvil mientras ella me revisaba de pies a cabeza, confieso que su reacción me asustó un poco y no sabía ni que decir.

—¡Qué alivio! Estas sano y salvo hijo —dijo ella acercándose mucho a mi cara yo me eché para atrás tan solo sentirla cerca, me sentía extraño y me había trasmitido su nerviosismo pero me algraba ver que ella estaba bien—. ¿Sabes? Picoro me dijo que ese monstruo no te había matado pero estaba muy preocupada porque pensé que te habian lastimado gravemente y por eso vine volando.

— Disculpa por haberte preocupado.

— ¡Oye! No vuelvas a preocupar así a tu madre ¿entendiste hijo?

De pronto noté que Trunks bebé me ofrecía sus bracitos, así que me incliné hacia él, pero antes de que pudiera hacer algo Trunks ya me había tomado un mechón de cabello y tiraba de el con ganas.

Todos rieron al ver que yo le pedía al pequeño que me soltara porque en verdad dolía. A pesar de ser encontrarse en etapa de bebé Trunks tenía mucha fuerza.

Entre el barullo de risas por Trunks bebé y yo, Cell apareció al fin en la televisión y explicó las reglas del juego. Al parecer ya había dispuesto de la plataforma para la pelea en la región 5 no muy lejos de la capital. Tal y como lo sospechabamos las reglas del juego no eran del todo limpias ya que si no lográbamos ganarle él mataría a todos y cada uno de los humanos.

Después del conmocionante anuncio del androide mi padre dijo que se iría a entrenar y no dudé en decir que lo acompañaría; sentí miedo de que se pusiera a gritarme y me lo prohibiera pero no lo hizo y me alegró, poco a poco daba pequeños y milimétricos pasos en nuestra relación. Sólo soltó un bufido al escuchar que mi madre se ofrecía acortarme mi ahora largo cabello pero enseguida le dije a ella que me encontraba bien así. No fue por despreciar su ofrecimiento ni mucho menos, simplemente no quería que mi padre se fuera sin mi ya que era obvio que no iba a esperarme.

Pero había olvidado quien llevaba las riendas de la casa, me equivoqué al pensar que mi madre se iba a dar por vencida asi como así.

— Si te dejas ese cabello como está y entras a la habitación el tiempo una vez más terminarás con el pelo hasta las rodillas —sentenció

— P-Pero mamá… tengo que ir con mi papá, él no va a esperarme… —le expliqué temeroso.

— No, Vegeta no irá a ningún lado, el va a esperar a que te corte el cabello ¿verdad Vegeta? Además que caso tiene que se vayan tan rápido, Goku aún se encuentra adentro y mientras el no termine su entrenamiento ustedes no podrán hacer nada—. Mi padre soltó un gruñido de molestia y juré por un momento que se iría, que mi oportunidad estaba perdida pero para mi sorpresa se recargó en la pared cruzado de brazos y desvió la mirada.

— ¿Qué demonios esperas Bulma? Córtale el maldito cabello a Trunks para que podamos irnos —ordenó a lo cual mi mamá presurosa me pasó a Trunks bebé para que lo cargara y salió en busca de unas tijeras.

Aquella escena no era el mejor cuadro familiar, ni el mas acogedor ni amoroso pero ellos dos eran mis padres con todo y la extraña relación que habían construido y por fin me sentía parte de eso.


*o* Amo a Trunks! juju los veo en el próximo cap, gracias x sus reviews siempre los leo prometo ya darme tiempo para contestarles :)

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Princesa Saiyajin presentó...

Ángeles fuimos y desde el cielo semillas dimos de amor

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