En el capítulo anterior:
Había un escaso porcentaje de que hiciéramos lo que Kumi nos dijo, pero era eso, o declararnos y ser rechazadas. Yukari aceptó encantada, Kumi había dicho que no haría nada, que su meta en ese momento era otra presa. ¿Quién? ¿O quizás estaba buscando a alguien más? Yayoi acepto con duda, y Yoshiko dijo que nada se perdía sino teníamos nada aún. Me quedaron mirando y de algo estoy segura, no iba a tomar la propuesta. La rechazaría.
"Mi pasión"
Un roce.
No sabía como había terminado aceptando la propuesta. ¡En serio que no lo sé! De un momento a otro, habíamos abandonado el campo para tomar ese helado de fresas que se estaba volviendo una rutina diaria.
No pude evitar fijarme en mis acompañantes y compararlas conmigo. Yoshiko tenía cierta delicadez en su forma de ser, se veía frágil, fina, y creo que tenía toda la elegancia que a mí me faltaba. Caminaba de una manera recta, con pasos acompasados. Me miré en el reflejo de una tienda, y no pude evitar pensar en que a lo mejor soy un hombre que por error nació en un cuerpo de mujer, porque mi andar era muy despreocupado, caminando como si fuera un vaquero y con las manos en los bolsillos, no tenía en lo mínimo algo de femineidad. Me enderecé un poco pero a los segundos volví a mi pose de macho indiferente. Yayoi que estaba a mi lado desplegaba una dulce fragancia que hacía que su personalidad fuera con ella, que con un simple paso ella irradiara de ternura. En cambio yo, estaba segura que olía a sudor por haber corrido desde la tienda donde nos compramos algunas cosas hace unos momentos hasta el campo de fútbol solo para ver a Tsubasa. Me fije un poco más en Yukari se parecía un poco más a mí, no porque camináramos como machos en territorio propio, no. Pero si ocupábamos más jeans o poleras simples. Pero su andar era más delicado que el mío. Y por último Kumi. ¿Podía acaso existir una chica más femenina que ella? No lo creo, y si fuera así, daría mucho miedo. Siempre preocupada de verse bien, con faldas, vestidos claros, con poleras monas. Aunque lo pienso bien, Kumi es de esas chicas que hasta con un saco de papas se ven bien. No como yo, que estoy segura que si me pusiera uno parecería un cavernícola, solo me faltaba el garrote, porque la caminada de hombre ya la tenía. Pero supongo que había arreglo ¿Cierto?
A los pocos minutos de seguir caminando entramos a la tienda que frecuentábamos Yukari y yo. "Amour" es una de esas típicas cafeterías donde frecuentan las chicas por ser femeninas en su decoración, por tener una gran variedad de postres y helados, cosas que a las chicas generalmente les gustan más que a los chicos. Y bueno cabe decir, porque solo atendían meseros, que según Yukari, le daban mil patadas a Tsubasa y a los otros capitanes, que por supuesto, ella consideraba guapos. Aún no entiendo como le gusta Ichizaki. ¡En serio, no logro entenderlo! ¿Ustedes si? ¡Lo ven! ¡Ni siquiera ustedes lo comprenden!
Tomamos asiento en la mesa apartada que siempre cogíamos con Yukari, donde también había un ventanal por el cual siempre veíamos pasar a los chicos o algunos del Instituto.
-Dos helados de fresas por favor-dijo Yukari como de costumbre, el mesero, cual ya nos conocía fue por la orden, mientras que nosotras mirábamos a las chicas observar la clase de helados y postres que servían. Ya cuando realizaron sus pedidos, miramos a Kumi como si ella tuviera todas las respuestas a nuestras dudas de ¿Conquista? Grabados en su rostro. Nos correspondió la mirada.
-Vamos chicas, no me miren como si yo fuera la Diosa del amor, hay un plan es cierto, pero deben poner de su parte también-dijo simplemente, no pude evitar soltar un suspiro de frustración. Tsubasa. ¿Tan difícil era estar con él? ¿Tan difícil sería que él me dejara de ver como su mejor amiga o la manager del equipo? ¿Lo era? O a lo mejor ni siquiera es difícil, a lo mejor simplemente es imposible.
No sé en que momento ocurrió, pero frente a mí se encontraba ya un delicioso helado de fresas que esperaba ser devorado. Y yo no tenía ninguna objeción en cumplir los honores. Di una leve probada y ya me encontraba en el séptimo cielo. Dulce, cremoso. Simplemente el helado de fresas era exquisito, y siendo sincera para pensarlo bien es casi lo único femenino que me gusta.
Miré por el ventanal y de repente la conversación con las chicas quedó en el olvido. No me gustan estos momentos donde me encuentro conmigo misma. Y me pongo a pensar, que si todo lo que estoy haciendo para estar cerca de Tsubasa vale la pena.
Las chicas dicen que no tienen que perder, pero ¿Qué ocurre si me declaro y no soy correspondida? Estoy segura que no sería lo mismo entre Tsubasa y yo. ¿Sería mejor quedarme solo como su amiga y estar con él lo que más pueda sin tener miedo a perder su amistad?
No lo sé.
-nae-pero de algo estaba segura, sino me arriesgo ahora, lo doy por hecho que haremos nuestras vidas por separado y surgirán las dudas. ¿Qué hubiera pasado si me hubiese declarado? ¿Me habría correspondido? ¿Estaríamos juntos? Y más preguntas que sin duda no dejarían de surgir.
Pero el "hubiera" no existe. Tendría que arriesgarme solo para saber si ocurriría algo o no. Tengo miedo de la caída. Me temo que sea dura y fuerte, y no blanda y suave como esperaba que fuese.
-¡Sanae!-me sobresalté. Me viré para mirar a Yukari que me llamaba, lo que parece, desde hace un rato. Sonreí para hacerle saber que no ocurría nada, aunque ella sabía que no era tan así. Noté que no era la única que me miraba sino que también las demás. Alcé mi ceja como preguntando que ocurría. Kumi se llevo de golpe la mano en la frente y negó. Como si delante de ella estuviera un caso perdido.
-¿Has escuchado algo?-negué sonriendo- Bueno. Si quieres llamar la atención de Tsubasa tienes que dejar de comportarte así. Para empezar siéntate recta, saca las manos de los bolsillos y ponlos delicadamente sobre la mesa, endereza tu espalda, te saldrá una joroba si sigues sentándote así-No pude evitar mirar a Kumi como una señora amargada que retaba a su hija por no ser una señorita de buenos modales, seguí observándola como si fuera un extraterrestre, pero fijándome más en mis acompañantes al parecer el extraterrestre era yo. Pero poco importaba.
-Jeje…-reí despacio por mis pensamientos. Kumi siguió diciéndonos que hacer en diferentes situaciones, que combinaciones deberíamos realizar con la ropa y que dejáramos de ocupar la ropa amachada que teníamos, aunque este último iba dirigido especialmente a mí.
De un momento a otro, me hallé pasándola bien con las chicas, desde hace tiempo que no me reía así, sin despreocupaciones, tranquila y lo más importante, sin un tema que no sea otro que el fútbol.
Corrí lo más que pude y al fin llegué. Los chicos estaban sentados en el pasto con la respiración algo agitada, seguramente habían jugado un rato, vi a Tsubasa haciendo unos juego con el balón, apenas me divisó me sonrió y no pude evitar sonreírle. Escuché unos cuantos silbidos que hacían los chicos cuando Tsubasa y yo teníamos estas pequeñas acciones entre nosotros, pero que me alegraban todo el día.
-Sanae-pronunció mi nombre como si fuese un saludo, le volví a sonreír en forma de respuesta- Te estábamos esperando, pensé que no vendrías…-dijo tomando el balón con las manos, no pude evitar mirar feo al balón como si fuera una chica y que fuese mi enemiga mortal.
-Lo siento, había pasado donde Yukari, que por cierto Ryo, te manda saludos-reímos ante el sonrojo del Ryo y su pose de macho que aseguraba tenerla loca y que nadie podía evitar caer ante sus encantos.- ¿Vamos?-Los chicos se habían puesto de pie y Tsubasa solo me asintió.
Íbamos los más cercanos a la casa de Tsubasa, la Señora Oozora tenía ganas de vernos y que recordáramos viejos tiempos, como cuando éramos más niños y de paso probar los dulces que ella prepara. Caminamos lentamente, sin prisa, Tsubasa llevaba el balón en las manos para hacerme compañía y andar a mi paso, íbamos de los últimos y estaba segura que más de uno de los chicos se daba vuelta para ver si ocurría algo entre nosotros.
-Te ves bien-me sobresalté al escuchar a Tsubasa, lo miré sonrojada y lo pude percibir gracias al calor que sentí en mi rostro, se rascaba la cabeza como cuando estaba nervioso y un leve sonrojo se asomaba por su rostro, algo que enfatizó aún más el mío, murmuré un leve "Gracias", estoy segura que él miro y no pude evitar mirar el suelo de vergüenza.
En realidad no esperaba que él notara el pequeño cambio, había utilizado una falda ni tan larga ni tan corta, pero más corta que larga, una de las playeras que me había comprado la otra vez, una blanca bien mona con un sencillo escote y que tenía un estampado bien femenino como de flores sencillas y pequeñas en un borde. Yukari me había peinado sencillamente y me había perfumado un poco. A mí parecer, no era la imagen que yo estaba acostumbrada a ver, pero tampoco era un cambio radical, pero creo sinceramente que para empezar a ser más femenina o tratar de llamar la atención de Tsubasa tenía que ser con calma. Yo no tenía prisas y él tampoco.
Caminamos en silencio, mi mirada en ningún momento se despegó del suelo, mi paso tenía ciertos movimientos torpes al sentir que a veces la mirada de Tsubasa se mantenía sobre mí por unos instantes. Por unos segundos mantuvimos la mirada y terminamos apartándola. Me abaniqué con la mano, cada vez hacía más calor.
El camino silencioso, a ratos agradables, unas risas por aquí y por allá. Una que otra mirada cómplice y unas cuantas palabras efímeras. No sé en que momento mi mente viajo a otra parte, ¿Dónde? No lo sé. ¿Cuándo? Mucho menos.
Lo único que sabía era que mis pensamientos nuevamente iban dirigidos a la misma persona.
Tsubasa.
Es donde comienzan mis dudas… ¿Valdría realmente la pena que empezara a ser más femenina para llamar la atención de él?
Se supone que cuando una persona está contigo es porque te aceptan por como eres y no por quién tratas ser. Pero es entonces, que cuando uno quiere luchar por una persona tiene que poner esfuerzo y ser mejor para tratar de ser su persona especial.
¿Podré llegar a ser la persona especial de Tsubasa?
¿Valdrá la pena tirarme al precipicio únicamente porque es ciego y no se da cuenta de mis sentimientos cuando ya todos los han percatado? ¿Y si me lanzaba y no había una caída blanda y perdiera su amistad?
Pánico
Era lo que sentía cada vez que pensaba en que nuestros lazos de amistad se perderían. Me da pavor el solo hecho de pensar una vida sin Tsubasa. ¿Estaré empezando a ser muy dependiente de él? ¿Y si lo mejor sería buscar otra persona especial para nunca perder nuestros lazos? Seguramente me alejaría un poco más de él, pero de algo estaba segura, no se romperían esos fuertes lazos que nos unen.
Esperanza
Y ahí está escondida como una luciérnaga en un túnel, donde solo se ve la pequeña luz tantear en las sombras, así estaba mi esperanza.
Tanteando.
Tenía la vaga idea de que a lo mejor un día dejaríamos de ser amigos, para ser algo más. Pero de ahí venía mi conciencia y me recordaba que para Tsubasa no habría otra pasión más que el fútbol.
Miedo
Pavor de solo el hecho de pensar que a lo mejor, le puede llegar a gustar más Kumi que de lo que yo podría pensar que le gusto. Y lo entendería perfectamente, ella es femenina, delicada, divertida, coqueta, es muy diferente a mí y para mal, aunque no debería decirlo, mi desgracia.
Después venía esa típica frase cliché que no me gustaba en lo más mínimo pero que era cierta. "Si él es feliz, yo también lo seré"
Y así era conmigo, solo que yo deseaba ser feliz a su lado.
Incertidumbre
De no saber que va a ocurrir, de pensar si a lo mejor cumplirá su sueño de irse a Brasil y adiós amigos e incluyéndome a mí. Su amor por el fútbol me desequilibraba completamente, en ocasiones era un "Tengo fe" y en otras era mejor pensar en un "Ríndete" Y así de simple era.
Y eran más, muchos sentimientos más. Sentimientos que a su vez me colapsaban y me daban ganas de gritar, de renunciar a todo, de alejarme de aquí, irme tranquila y en paz y si fuera necesario dejar el corazón jugando como un tonto, solo acá.
Pero no era la forma correcta de hacer las cosas, nunca se debía huir de los sentimientos, porque siempre iban a estar ahí recordándote lo que has vivido y los errores que tontamente cometiste o cometerás.
Ahora me siento en una cuerda floja, rodeada de sentimientos que me empujan para que caiga al abismo y no tenga escapatoria de ellos.
Y yo quería alejarme de ellos, correr tontamente, sabiendo que aún así ellos correrían conmigo.
Un pequeño movimiento, su mano estaba apoyada en mi hombro y reaccioné, me miraba con preocupación e incertidumbre.
-¿Te ocurre algo?-me preguntó con su voz calmada, mirándome fijamente a los ojos.
-En lo absoluto-le sonreí sinceramente, y era cierto, en realidad no ocurría demasiado. O a lo mejor, era que ya me había acostumbrado.
Seguimos caminando, miré nuevamente su balón y pensé tontamente que me gustaría hacer eso. Tomar todos mis sentimientos y hacer una pelota y cuando por fin éste terminada, mandarla lejos de una patada.
Esperanza
Y de nuevo estaba aquí, en el mundo real. Con mi pulso acelerado, con mi mirada nerviosa y mi rostro sonrojado. Era cierto y era muy cálido.
Miré para fijarme que era un sueño, pero no. Ahí estaban.
Sus dedos levemente entrelazados con los míos, levanté mi vista, vi su rostro sonrojado, mirando hacia el frente y con una sonrisa algo nerviosa que se asomaba por sus labios.
Reí levemente.
¿Por nervios?
¿Por felicidad?
No lo sé, pero ahí estaba mi risa. Sonando levemente, afirmé un poco más el agarre, sin llegar a tomarnos completamente de las manos pero con nuestros dedos juntos, entrelazados.
Hubo un juego de miradas indiscretas, unas sonrisas que eran cómplices de nuestra jugarreta, y una risa que se asoma levemente entre nosotros.
Y ya no estaban, habían desaparecido. Ese tumulto de sentimientos ya no estaba. Era increíble como el solo hecho de pensar en él y estar con él, me tenía colgada en el mundo real y en mis pensamientos. Pero poco importaba.
Me miró.
Pude sentirlo.
Lo miré.
Un sonrojo por mi rostro se asomaba.
Una sonrisa leve se asomó por mi rostro y de algo estaba segura.
La pequeña luciérnaga estaba dejando de tantear para quedarse ahí.
Esperando vagamente, una pequeña esperanza.
Muchas Gracias por los reviews de:
TEMPERANCE B, Yakari612, SoccerGirl, Marcos94, Sanae-chan-14, Arika, Melina Kudo Ozora, (Literalmente sin nombre xD), JhungYuki, Hikari, Caro Saku Hina 15 y Nice
No tengo tiempo para agradecer los reviews ahora, pero después subiré el próximo capítulo con los agradecimientos debidos. Muchísimas Gracias por sus comentarios que me alentaron muchísimo a proseguir con la historia.
Dejen comentarios sobre que les pareció el capítulo. Al parecer Sanae está muy dudosa sobre sus sentimientos y sobre que hacer.
Bueno, bueno. Ando con prisa.
Cuídense, Besos, Con Amor.
Frutilla CLC
AVANCES DEL PRÓXIMO CAPÍTULO
Fue un simple roce, pero era cálido y muy agradable. Sentir sus dedos jugando con los míos generaba un sentimiento inexplicable.
Celos. ¡Demonios! Yo no siento celos, es sólo que no quiero que hable con él y que mucho menos lo mire. ¿Lo ven? No son celos.
Su actitud me había dejado perpleja, no sabía que hacer ni mucho menos que decir. Se fue pateando el balón, dejándome con dudas. Miré a los chicos y pude asegurar que mi rostro era igual al de ellos. Yo era lenta, distraída, pero eso…
-Son celos-me confirmo Yukari sonriendo.
Yayoi estaba sonriendo alegremente, mientras apretaba en su pecho con calidez y emoción unos guantes. Los olió, tenían el aroma de Misugi Jun y no pudo evitar sonreír tontamente. Ahora sabía cual era mi rostro cuando Tsubasa me prestaba alguna chaqueta cuando hacía frío.
