AMARGA VENGANZA
CAPÍTULO II: Cadáver
Hillary.
Despierto repentinamente de un extraño sueño en el que me ahogo, abro los ojos y lo primero que veo es la figura de Remi en la oscuridad, lo cual me hace gritar. Remi susurra que guarde silencio, y luego entra mi papá y enciende la luz, la cual "me quema" por decirlo de alguna manera.
-¡¿Qué ocurre?! -pregunta mi padre-.
-Esto... Lo siento, he tenido un mal sueño, es todo... -«Al parecer»-.
-¡La próxima vez que sueñes algo malo intenta no expresarlo! De lo contrario, los vecinos nos expresaran su ira -dice él, en un susurro audible, luego apaga la luz y cierra la puerta-.
Miro el reloj, son las 03:00 am. « ¡Maldición!» Es lo único que puedo pensar. Intento conciliar el sueño pero se me hace imposible, así que me levanto y enciendo la luz, tomo mi diario y comienzo a escribir lo que ocurrió el día de ayer, y lo que soñé esta misma madrugada, mientras Remi me mira, extrañada:
-... ¿No crees que es un poco tarde para escribir en tu diario? -dice ella, decidida a romper el silencio-.
-Lo es, pero cuando me despierto en las madrugadas es la mejor forma que tengo para recuperar sueño. Además, no había escrito hoy, tenía que hacerlo.
-¡Qué dedicada eres con tus cosas! -dice, con una sonrisa orgullosa-, me encanta que seas así, me caes bien, ¿sabes?
-¡Gracias! -«Diría que tú también pero, no te conozco lo suficiente, así que me reservaré el comentario hasta el momento en que descubra si eres buena o no»-.
Cuando termino de escribir el resumen del día, de mi sueño, y mis comentarios respecto de ambos, cierro el diario y lo coloco en su sitio. Luego apago la luz y me acuesto a dormir en la cama nuevamente...
Suena la alarma, « ¡Rayos! ¡Justo cuando estaba a punto de soñar algo!». Abro mis ojos, y Remi está ahí «Parece mi sombra...», en fin, luego de un cálido "buenos días" de parte de ambas, de cepillarme y cambiarme de ropa, bajo para comer el desayuno. Cuál sería mi sorpresa al ver que mi padre no está, y mi madre ha dejado una nota:
«Tu padre ha tenido que irse al trabajo con antelación porque le han llamado para una emergencia. Y yo me cansé de esperarte para desayunar, así que me fui a la oficina. Puedes prepararte lo que quieras, lamento no haber dejado tu desayuno listo. ¡Te amo!» -Tu madre.
-¡Perfecto! ¡Ahora debo prepararme el desayuno e ir caminando al colegio otra vez!
-¿En qué te afecta?
-Es costumbre para nosotros pasar las tres comidas en familia. Pero más importante aún, quería que alguno de los dos me llevara al colegio para ahorrarme la caminata.
-Ah... Pero, ¡no seas sosa! Puedes caminar de aquí al colegio sin problemas, además, ¡yo te haré compañía!
-Gracias pero, ¿vas a estar acompañándome todas las veinticuatro horas del día, todos los días?
-Debería, aunque te daré un poco de espacio si lo deseas, pero no puedo dejarte. Al menos no hasta que se acabe la Death Note.
-¡Estoy harta! ¡Más de una vez te he dicho que no quiero tener nada que ver con el Death Note! ¡No me sirve y no me servirá y por eso no lo quiero ni quiero tenerte a mi lado todos los días del resto de mi desgraciada vida!
-¡Calma! -ríe-, ¿por qué no le das una oportunidad antes de mandarme por donde vine?
-¿Por qué debería?
-Porque estoy casi segura de que no te arrepentirás, y porque me caes bien y quiero conocerte mejor, es todo.
-Ponte en mi lugar, si una criatura mitológica relacionada con la muerte te ofreciera un cuaderno con el que puedes matar gente con tan sólo escribir sus nombres y mantenerte vigilada las veinticuatro horas del día, ¿aceptarías?
-¡Pues claro que sí! -ríe-.
Luego de desayunar un tazón de cereal, y de caminar varias cuadras en compañía de Remi y su insistencia; llegué al colegio. Mi vida desde hace un tiempo hasta ahora es rutinaria y aburrida, y el colegio es sólo una pérdida de tiempo; Cuento con buenas notas, tal vez la cuarta posición de las diez mejores de la clase, no tengo amigos ni mucho menos amigas porque ya no confío en nadie, todo por culpa de Umeko, a quien solía considerar mi mejor amiga y resultó ser una estúpida víbora. Como es de esperarse, no socializo con nadie y siempre estoy sola en los descansos, leyendo libros o revistas en la biblioteca o el patio; igualmente ocurre a la hora de salida. El día de hoy, vi clases de matemática y de historia, «qué aburrido», y luego llegó el momento del primer descanso; Todos salieron, menos yo, tomé mis cuadernos y los guardé en el morral, excepto el Death Note, pues no me había dado cuenta de que estaba en mi mesa, justo cuando estoy a punto de tomarlo una fastidiosa voz se dirige a mí:
-¡Pero qué tenemos aquí! ¡Hillary! -dice él, riéndose-, ¡la prostituta estudiosa! ¿Cuántos libros lees por año? ¡Tanto que lees y no eres la mejor de la clase! Pero claro, seguro eso es porque lees libros titulados "Cómo llevar hombres guapos a la cama para mujeres amateur".
Sus amigos, más estúpidos que él, se ríen del chiste mientras abandonan la habitación. Es Shun, un imbécil cuyo único propósito es hacerme la vida imposible y/o reírse de mí junto con sus allegados; él fue el primero a quien Umeko le contó mi secreto, mi amor por Sora (y según ella, algo más), y Shun se encargó de difundirlo a todo el colegio. No sé a cuál de los dos soporto menos.
-¿Quién era ese? -pregunta Remi, cuando todos se han ido-.
-Un idiota llamado Shun... ¿Sabes qué? ¡Estoy cansada! No me importa si me arrepentiré de esto o no... -abro el Death Note- ¡Explícame cómo funciona por favor!
-¡Aaaah! ¡Jajajajaja! -ríe ella, revoloteando y volando de un lado a otro, notablemente feliz- ¡Me alegra saber que estás interesada en usarlo! ¡Sabía que tarde o temprano lo probarías! ¡Te gustará, te lo prometo!
-¿Serías tan amable?
-Escribes el nombre de la persona a quien quieres matar, debes pensar en el rostro de la persona para que esta pueda morir; trata de escribir lo más rápido que puedas, pues si no escribes la causa de muerte en cuarenta segundos, morirá por una causa predeterminada: ataque al corazón. Luego de los cuarenta segundos, tienes seis minutos para especificar los detalles de la muerte.
-Vale... ¿Y luego de que escriba el nombre la persona inmediatamente morirá?
-Corrección, cuarenta segundos después de que escribas la causa de muerte, la persona fallecerá.
-Bueno, es suficiente para mí -digo, respirando profundamente y poniendo el lápiz sobre una de las hojas, para luego escribir-:
«Shun. Causa de muerte: Paro respiratorio.»
«Eso será suficiente» pienso, «Estoy lista para lo que sea». Luego de unos cuantos instantes algo vacíos y silenciosos en los que Remi y yo sólo intercambiábamos la mirada, se oyen gritos de desesperación, e inmediatamente una sonrisa se dibuja en el rostro de mi acompañante Shinigami. Ambas nos dirigimos hacia el patio, de donde provienen los gritos, y efectivamente hay una considerable cantidad de gente agrupada alrededor de algo, me acerco y pregunto a alguien:
-¡Hola! Disculpa, ¿Qué ha pasado aquí?
-¡Shun ha muerto! -responde él, casi rompiendo en lágrimas-.
-¡Oh, Pobre! ¡Gracias!
Luego, disimuladamente, busco una forma de ver el cadáver; cuando lo consigo, todo alrededor se torna gris y mis ojos sólo pueden ver el cuerpo muerto de Shun: «Lo he matado... ¡Lo he matado!».
