Simples juegos

Ditzy despertaba más animada que los días anteriores, agita sus pequeñas alas al levantarse y va a prepararse para el nuevo día de clases. Se mira al espejo y contempla su propia sonrisa por unos segundos.

Oye a su madre llamarla para tomar su desayuno y va con ella. El día anterior no pudo verla porque usualmente ella llegaba tarde de su trabajo y cuando estaba en casa, Ditzy ya se encontraba dormida.

Al hablar con ella mientras desayunaba, le contó acerca del nuevo amigo que hizo en la escuela, algo que su madre no podía creer porque sabía que generalmente todos se alejaban de ella por los ojos de la pequeña pegaso, sin embargo se alegró con su hija esperando que el amigo de quien ella le hablaba no se trataba de alguien imaginario.

Sintiendo el inicio de una etapa más alegre en su vida, Ditzy fue a la escuela. Por primera vez se sentía feliz de ir porque ya no iba a estar sola durante el recreo.

Al llegar allí, ve a lo lejos a Time que conversaba con otros potrillos. Se notaba que era alguien que decía cosas interesantes, la pequeña pegaso gris creía que él era un muchacho muy inteligente y de hecho lo era; Ditzy recordaba de lo que le habló el día pasado y aún creía que fueron más trabalenguas que una charla normal, sin embargo, se sentía bien tener a alguien hablándole y no evitándola como todos hacían.

-¡Tiiiiimeee!- saludó Ditzy mientras caminaba agitando un casco en alto llamando tanto la atención de él como los que estaban con el potrillo café, quien responde al saludo con una tímida sonrisa. Ditzy iba a un paso ligeramente rápido y con solo tres patas llevando el ritmo de avance, el equilibrio era menor y como esperaban todos de ella, tropieza con una piedra y cae de cara al suelo.

Lo que ella oye en ese momento son las risas de burla de los que la vieron... y aquello otra vez se arruinó el día, no había cambiado nada, era torpe, era fea, nadie la querría, nadie se importaría en ella, pero...

-¿Estás bien, Ditzy?- Time la alcanzó y ayudó a que se levante.

-Sí...- Respondió mientras soltaba unas lágrimas por el golpe.

-Ya, tranquila, no pasa nada, amiga- dijo él en un tono gentil y limpiando un poco del polvo que ella traía encima.

Las risas y burlas se acallaban poco a poco viendo a Time Turner socorrer a la rara. Luego sonó la campana de ingreso a clases y los pequeños ponis empezaron a correr a sus salones de clase.

-Vamos Ditzy.

-Te sigo...- Responde la pegaso rubia de color gris.

Fue reconfortante ese apoyo por parte de él, lo que devuelve la sonrisa a su rostro hasta que se despiden y van a sus respectivos salones de clases.


El tiempo de clases duraba una eternidad para los juguetones, para otros pocos, solo duraba poco porque hallaban fantástico el aprendizaje, entre esos pocos y en realidad solo era uno, estaba Time Turner.

El recreo llega y un descanso después de que su joven y lúcida mente haya adquirido conocimiento, era lo mejor en ese momento. ¿Cómo olvidar ir con Ditzy? la primera verdadera amiga que conoció en su corta estancia en la escuela y que por casualidad tenía una no muy grata fama, razón por la que no tenía más compañía que él. Ahora lo saludaba en el mismo lugar del día anterior, solo tenía un raspón en su mejilla por la caída de la mañana, nada grave y que curaría en el trascurso de las próximas 8 horas.

-¡TIME! ¿Cómo te fue?- pregunta la pequeña pegaso gris.

-Muy bien- responde Time -la clase estuvo más que interesante, ¿sabías que-

-¡Acabo de ver mariposas!- le corta -Son tan lindas... quería atrapar una y mostrártela para que la vieras pero se escapó.

-Oh, no te preocupes. Conozco diversos tipos de esas y creo haber visto una gran mayoría, ¿te conté la vez que hice un insectario?

-¿Insectario? ¿Y eso con qué se come?- pregunta ella más confundida.

El potrillo empezó a hablarle de lo que ya para Ditzy era otro idioma cuando en realidad se trataba de un pequeño discurso acerca de insectos.

-... y así podemos concluir que los arácnidos no son insectos- Time terminó su exposición del tema y Ditzy había quedado pensativa sobre qué color de mariposa era la que vio.

-¿Alguna pregunta, amiga?

-Hmm...- dejó de pensar -¡Claro! ¿Quieres jugar?

-Por supuesto, el horario de descanso y recreo es justamente para eso, los expertos dicen que-

-¡Entonces deja de hablar y vamos!

La pequeña pegaso jala a Time a otro lado lejos de donde jugaban los demás.

-Pero el parque está por allá...- dijo él.

-Yo no juego allí, ellos me botaron de su lugar...

-¿Qué? ¿Pero por qué?

-Ya lo sabes...

-No me parece una razón suficiente para... exiliarte, si es válido el término, de esa manera.

-No sé qué dijiste pero si significa que ellos me odian, estás en lo cierto, todos me odian...- decía ella en tono triste.

-Ditzy- hace que lo mire de frente -Estás en un error, no todos lo hacen.

-Sí es así...- se había puesto más sensible porque en ese momento recordaba las burlas de los demás ponis y lo que le decían. Unas lágrimas escapaban de aquellos ojos especiales que tenía.

-No es verdad. Yo no te odio, es más te quiero y eres mi mejor amiga, ¿entiendes?- Saca un pañuelo y limpia las lágrimas de la pequeña. Al terminar de hacerlo, Ditzy lo abraza con mucha fuerza casi dejándolo sin aire.

-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Me alegraste el día!

-Oxígeno, oxígeno...

Ditzy lo suelta y aletea saltando de un lado a otro mientras Time se recuperaba del estrangulamiento cariñoso de la pegaso y apenas se levanta, Ditzy lo empuja

-¡Tú las traes!- escapa riendo y saltando.

-¿Las traigo? ¿Qué traigo? ¡Ditzy, no entiendo!- el potrillo café comienza a perseguirla para que le explique pero ella corría sin parar e iban dando vueltas a varios árboles cerca hasta que de repente la pegaso desaparece de la vista del potrillo café.

-Inaudito, no pudo desaparecer, está cerca... y estimando que perdí el contacto visual en este punto y es al lado de este añoso roble, asumo que está-

Ditzy cae encima de Time.

-Sobre mí- dice él.

-Lo siento... me caí, pero mira el lado positivo, ya me alcanzaste.

La pegaso se levanta y ayuda a Time a que también lo haga.

-¿Y te divirtió?- pregunta Ditzy alegre

-Creo que sí...

-¡¿Entonces seguimos!?- dice aun más alegre.

Time mira al cielo y empieza a hacer cálculos hasta que se asusta -¡No! ¡Estamos atrasados por 11 minutos y 14 segundos!

-¿Eso significa que te toca escapar? ¡De acuerdo!

Time corre de regreso al salón de clases, ya había terminado el tiempo de recreo, ¿qué excusa pondría para regresar adentro? Tenía que ser algo lógico y pensaba durante el trayecto, esperando no tener problemas luego, sin darse cuenta que tras él corría Ditzy creyendo que aún seguían jugando.

Al llegar a la puerta de su salón, respira hondo para no jadear, repasa una vez más lo que dirá y toca la puerta. En ese momento, Ditzy lo derriba y se lo lleva a unos arbustos. La puerta se abre y la maestra no ve a nadie por lo que la vuelve a cerrar.

-¡Te tengo!- Dice ella abrazándolo y sin dejar de sonreír pero el potrillo ya no estaba del mismo humor que la pegaso y la empuja para que se aparte.

-¿¡Qué te pasa!? ¡Ya tenía que estar en clases!

Ditzy lo ve enojado y se aleja un poco -Lo... lo lamento... yo... solo quería... jugar, nadie lo hace conmigo...- se sienta y cubre su rostro con sus cascos y solloza en silencio.

Aquello conmueve a Time y se arrepiente por su comportamiento -No, está bien amiga...- la rodea con una pata y la abraza -lo siento por tratarte así. Mira, solo es una clase, mañana preguntaré lo que pasaron, ¿ok? No estés así...

La pequeña pegaso levanta un poco su mirada y ve la sonrisa gentil de Time y sintiendo su abrazo, empezaba a sonrojarse.

Si así terminaban después de jugar, quería jugar con él más seguido...