No soy dueña de inuyasha


La joven de ojos dorados

"Jóvenes insolentes y mi cachorro", pensé para mí mismo, que debe hacer un padre para que se lo traten como tal, todo tenia y a cambio recibo solamente un "entréname padre", con ojos de suficiencia "ah!, cuando será el día que reciba un abrazo, si tan solo volviera a tener 25 años seria todo más simple" exclame a nadie en particular. El mocoso lo único que pensaba era en poder, y más poder.

El Inu dejo sus pensamientos sobre su hijo errante a un lado cuando vio el atardecer que le ofrecía el horizonte de sus tierras. "Esta noche en particular iba a ser espectacular" sin luna esos pequeños puntos brillantes en el cielo se admiran mejor, siempre le fascinaron, sin importar los siglos que haya vivido nunca podía dejar de admirarlos, los kamis seguro se encontraban arriba juntos con las luces mirando a sus pequeños hijos cumplir su destino.

De repente, algo ocurre, una brutal energía se expande por todos lados, no solo brutal que sumamente pura. Como mi instinto curioso me llama y además sería un tonto si dejara tal amenaza fuera de observación, me dirigí al núcleo de tal explosión.

"¿Lo que en el mundo está pasando?" Me encuentro frente a un pozo, sin mal no recuerdo este mismo pozo es el comedor de huesos que usan los aldeanos del pequeño pueblo del límite de mis tierras para tirar los cuerpos de los youkays deshonrosos que atacan sin sentido, pero la explocion no era para nada de energía maligna sino más pura. "Hmm, peculiar, bastante peculiar" Doy una advertencia, a lo que sea que se encuentre dentro del pozo, y extiendo mi energía, al escuchar movimientos como de alguien temprano espero. Cuando sale, levanto una ceja interrogante, al frente mío se encontraba una muchacha humana con una vestimenta extraña "¿Qué eran esas cosas ajustadas que llevaba por sus piernas?" Por la energía que exploto en el pozo sin duda era una miko, una muy poderosa de hecho, pero… ¿por qué coños va vestida así? Cuando me ve casi que sonrió, sus ojos se abrieron como plato y su boca cayo, por poco no se desmalla. El olor de sorpresa que emana la chica casi me voltea, como si estuviera viendo un… ¿muerto? Extraño. Generalmente cuando una miko se cruza en mi camino ocurren dos cosas o me quieren aniquilar, o hacen una reverencia y siguen con su camino, pero nunca se sorprenden o más bien sí pero mezclado con sentimientos tanto como de furia o miedo…

Después de esperar unos minutos a que el shok de la niña desaparezca, mi paciencia se agota y corto con el silencio "¿Qué hace una pequeña miko en un pozo?"

Sin tiempo de aviso, me encuentro cegado por otra explosión de energía pero esta es mayor que la anterior. Cuando mis ojos se adaptan a la luz no lograba entender lo que pasaba la muchacha estaba elevaba y la luz cegadora provine de su cuerpo "¿Qué le ocurre?" Ante mis ojos la joven comienza a rejuvenecer, poco a poco veo como su pelo azabache se vuelve más corto, tanto sus brazos y piernas como su cara están rejuveneciendo.

"En que me he metido" exclamo con voz ronca todavía de la sorpresa de los últimos acontecimientos.

De repente la luz se para, y la muchacha, bueno niña empieza a caer al suelo. Llego antes de caiga y la tomo entre mis brazos no huele a ni mortalidad y ni suciedad, huele a naranjas mezclado con canela. "¿Pero quién demonios es esta niña?"


Un día y todavía no despierta, no estoy muy seguro de si el retroceso de envejecimiento hará que se acuerde de algo, pero mi curiosidad no puede más. Monte campamento en un bosque que quedaba cercano al pozo. La mire dormir, era una niña hermosa antes de montar campamento tuve que hacer una parada en un pueblo relativa nuevo y conseguirle alguna ropa adecuada, la ropa extraña que llevaba era demasiado grande para su pequeño cuerpo, asique termine en El Edo, no había mucha variedad pero sin duda el pequeño kimono obtenido le quedaba justo.

La respiración de la niña estaba cambiando, ya estaba por despertar, asique me quede observando su despertar.

Era como si el mundo era negro, me dolía el cuerpo y no entendía por qué, ni siquiera recuerdo lo que estaba haciendo, ni quien era, ni en donde estaba. Abro los ojos lentamente y veo el cielo, estaba por anochecer, "no entiendo" mi cabeza da mil vueltas "haggggggg" me quejo "¿Dónde estoy?". Logro decir con la voz un poco ronca. Una voz me sorprende

"Quieta, no te muevas mucho pequeña llevas un buen rato dormida. ¿Tienes hambre?". "Por fin tes has levantado pequeño enigma" agrego para mí. Cuando la veo, lo primero que me doy cuenta eran que sus ojos eran sorprendentes, todo en esta pequeña miko es extraño, sus ojos son de color dorado como las de inu-youkay, mezclado con puntos amarronados "¿será humana? Claramente mortal no era" Lo raro es que no me tiene miedo, es como si en el fondo confiara en mí, nada en su olor indica miedo, sino más bien curiosidad, casi que vuelvo a sonreír parece que tenemos instintos parecidos. "Tengo el presentimiento de que me voy a divertir mucho con esta niña".

Corro mi cabeza para ver quién es y lo veo. Era un señor, tenía el pelo atado en una coleta alta, llevaba un hakama blanco con los puños cambiaban de color a azul acompañado con una gran armadura, "uff sí que le debe pesar esa cosa". Su cara era hermosa, tenía dos franjas de color moradas y unos ojos color oro. Era un señor muy bonito y sin entender muy bien por qué sabía que no me iba a hacer daño. Asiento lentamente la cabeza en afirmación de a su pregunta

Al ver la que había pasado la inspección de la niña. Tomo un pescado que había cogido del río, y lo meto a la pequeña fogata que arme.

"¿Cómo te llamas?" le pregunto

"¿Qué?"

"¿Cómo te llamas? no me repito". "Ok, soné un poco severo, más de lo que pensaba que iba a sonar."

"¿Qué no ve este señor que recién abro mis ojos? ¿Quién se cree para darme órdenes?" – Hmmm- exclamo un poco enfada y fulminándolo con la mirada. No tenía tiempo para enseñarles modales a este señor, por ahora, primero tenía que recordar mi nombre, ¿cómo era? mmm ¿quién soy?... Oh No lo sé, no tengo idea. Tranquilízate me diego, respira exhala, respira exhala, Que no cunda el pánico seguro es una pérdida de memoria temporal, seguro me caí jugando, si si eso es. Lo miro confusa.

Nunca vi a una persona cambiar tan rápido de sentimientos sentí la furia, no hacía falta sentirla en realidad con la mirada digna de un Taisho me fulmino, después el miedo, y por último la confusión e incertidumbre. Al ver cómo me mira, me doy cuenta que mis deducciones eran correctas, perdió la memoria.

"No lo sé".

Un silencio se apodera del lugar. Ambos sumergidos en sus mundos. Solo se escuchaba las chispas de la madera quemándose y el susurro del viento. Para Touga decir que estaba desconcertado era poco, estaba maravillado y sorprendido al mismo tiempo tenía antes sus ojos uno de los mayores misterios presentados a lo largo de sus 600 años de vida. Sin duda tenía que llevarse a la niña al palacio de la luna, y hablar con su compañera para ver cómo proceder ante tal cosa. La niña era un diamante en bruto, tenía un poder que se asemejaba al de su hijo. Sesshomaru de seguro me traería una migraña cuando se entere, la muchacha era una humana y encima miko, casi lanzo un gran suspiro dramático, sin duda tendría una gran discusión. Mis pensamientos se ven perturbados por el olor al pescado cocido justo a tiempo para un gran estallido del estómago de la chica. No pude evitarlo sonreí la pequeña estaba roja como un tomate por el sonido de su hambriento cuerpo.

"Veo que alguien de verdad esta con hambre" bromeo.

"Mis disculpa señor, es que no lo puedo controlar."

"No te preocupas pequeña, hay que comer" Ordeno, esta vez más sutil no necesitaba otra fulminada de mirada, y le doy el pescado atado en un palo para que se alimente.

"Gracias señor!" Y me sonrió. En el momento que vi esa sonrisa lo supe nunca la dejaría sola.

Hambrienta era poco no sabía si el pescado estaba de verdad delicioso o si cualquiera cosa que ingiriera lo iba a sentir así delicioso, da igual me lo comí entero. Mire de nuevo al señor amable que me lo dio, ¿quién era? ¿Por qué me ayudaba? ¿Habrá conocido a mis padres?, ¿quién era yo? Muchas preguntas y pocas respuestas, mi curiosidad no daba más y hable: "Señor, ¿quién es ustedes? ¿Sabe dónde viven mis papas?"

"Mi nombre es Inu no Taisho, soy el Señor de las Tierras Occidentales, pero tu cachorra puedes llamarme Touga. Y no, no conozco a tus padres, pero créeme este Touga te promete que vamos a descubrir juntos que paso"

Primero me miro un poco con desconfianza, pero luego de unos momentos afirmo con la cabeza, me sonrió y dijo "Eso espero señ ee Touga, gracias por todo de nuevo!"

"Hm, cachorra para poder hacer eso necesitamos ir al lugar al que vivo y tratar de descubrir más de donde provienes, te doy mi palabra de honor de que nada te ocurrirá"

No sabía que pensar, pero sabía que no me haría daño y estaba sola en un lugar que no conocía no había muchas opciones asique asentí y me deje llevar a donde sea que el señor Touga vivía.

"Niña inteligente", sus ojos para su favor revelaban todo lo que pensaba, y sabía que dudaba pero sus instintos le ganaron y así como él sabía que no era una amenaza ella lo supo. "Vamos."

El señor Touga era muy rápido, antes de salir me dijo que me agarra fuerte de él y de repente estábamos volando. Me sentía como un pájaro, aunque estaba un poco asustada, pero me había dado su palabra de honor y no parece un tipo que se toma a la ligera eso.

Luego de dos horas de viaje, veo hacia el horizonte el Palacio de luna. Imponente era poco, este gran palacio había pertenecido a mi familia a lo largo de los siglos, el frente era espectacular los jardines llenos de árboles de zakura por todos lados, en el centro había un estatua de mármol de un gran Inu blanco aullando a la luna a los al redores de la estatua tenia tallado todo el siclo lunar, mi pecho siempre se hincha de orgullo, nunca me iba a cansar de ver mi hermoso palacio. La pequeña miko se había quedado dormida en mis brazos, no iba a despertarla, solté mi energía para que los siervos y mis tropas sepan que había llegado, a su vez avisaba al paquete que estaba con ellos de nuevo.

Empiezo a dar órdenes apenas entro, esquivando las miradas que mi compañera curiosa que me mandaba desde la puerta de entrada con una ceja levantada, era de esperar que al haber pasado tan poco tiempo de mi partida me mirara de esa forma.

Apenas habían pasado días de que me fui y cada vez que la dejaba y volvía la admiraba era hermosa, curiosa, enojada, contenta, o simplemente aburrida. Su porte era un espectáculo ante mis ojos, su cuerpo perfecto propio de una diosa, sus ojos fríos pero cálidos, dorados con pequeñas manchas de color rubí, su símbolo en la frente la media luna marcada como beta de mi manada y Señora de las tierras de Occidente. Dulce pero severa, ella era perfecta ante mis ojos."compañero" Saludo.

Quería saber que ocurría, estaba tomando el té como de costumbre hasta que sentí el aura de mi compañero que me saludaba ante su se llega, "se suponía que Touga llegaría en una semana aproximadamente" pensé, y aquí estaba frente a mí, dando órdenes y con algo en su brazos, y no "algo" sino más bien "alguien" sumándole que era una pequeña humana y encima miko, su energía se podía olor a leguas. "Oh no", pensé un poco divertida, " mi pequeño hijo no estará contento con el nuevo invitado del palacio", ella y su compañero no poseían ningún sentimiento negativo hacia los humanos siempre y cuando mostraran ser honorables tal exigencia no era unánime a ellos si no ambas especies, ambos gobernantes llegaron al acuerdo que cualquier ser con honor era bienvenido a La Casa de la Luna, sin embargo su pequeño cachorro todavía debía comprender eso y él con su codicia directamente los había nombrado seres inferiores. Casi suelto una pequeña carcajada, aun así una minúscula sonrisa se asome por mi boca, iba a ser un experimento interesante. Sin embargo antes debía saber quién era esta niña y que hacía con mi compañero.

"Touga, se puede saber qué es lo que te traes entre manos"

"Pronto, querida, pronto te lo explicare, espérame en el estudio y llama a Sesshomaru. Tenemos que hablar." Dije en tono serio.

"Hm"

Miro a mi alrededor, y veo a mi sirvió más de confianza. "Koru"

"Sí, Touga-sama"

"Lleva a la niña al ala occidental ponla en el curto al lado del nuestro."

"Sí, Touga-sama"

"Hm"


En el dojo, se encontraba el heredo de las tierras de occidente.

"Eres igual a tu padre". Todos decían eso, era su orgullo. Pero él quería más, él quería ser su propio. Quería ser él mejor, tenía que serlo. Entrenaba todos los días, era casi un arma perfecta, pero casi. Siempre faltaba algo. Desde pequeño me decía que era el calco de mi padre, de no ser por la luna que lleva mi frente y por la diferencia de marcas, éramos casi idénticos. "No quería" por eso nunca me ate el pelo como él, nunca me vestí como él, nunca actué como él. ¿Lo admiraba? Sin duda, era uno de los mejores señores que había poseído la cresta de los Taisho. Pero yo necesitaba más, necesitaba destacarme, dejar de estar a la sombre de eso el igual a, y ser su único.

De un golpe gano el duelo. "Ríndete" digo severamente.

"Ya, ya Sesshomaru estaba bien tu ganas, la próxima se un poco menos duro amigo me has hecho polvo, no hace falta alarmar"

"Hm"

Miro al hijo del general, Toru. Era lo más cercano a un hermano que podría tener, fuimos prácticamente criados juntos. Aunque de grandes ambos sabíamos que yo era el señor y el mi soldado. Pero en el fondo siempre hermanos.

"¿Qué ocurre Jaken?" El pequeño sapo había entrado para molestarme, a veces se preguntaba por qué lo había tomado como retenedor.

"Sesshomaru-sama el señor ha vuelto y exige que vayas a su estudio."

"Hm"


Cuando entre al estudio, me ahogue las ganas de suspirar. Mi despacho estaba lleno de papeles cinco días fuera de este lugar y ya había papelerío. Lo peor era en que su mayoría eran de los otros señores cardenales y algunos de menor rango exigiendo que una de sus Himes se acople con mi hijo. "ke, como si fuera eso posible"

"Que es eso imposible koi?"

"Nada, querida siéntate hay cosas más importantes."

Como mi compañero me indica, me siento en uno de los asientos del estudio. Y lo miro paciente. Ambos esperamos a Sesshomaru.

Golpe

"Entra cachorro."

"Padre, madre", Sesshomaru saluda "a qué se debe que se encuentre aquí?"

"Hijo siéntate con tu madre y les contare todo." Y Así fue les conté lo de la niña, que antes era una mujer, que no huele a mortalidad, lo de la gran luz, su poder y que ahora no se acuerda de nada y que pretendía mantenerla aquí en el palacio. Mire a mi hijo, "oh si sabía lo que se venía, tres, dos, uno…"

Al principio sentí curiosidad, pero en el momento en que mi padre dijo que pretendía adoptarla como hija del occidente me enfurecí.

"Cachorro cese el enojo, vas asfixiar a todos en el palacio."

"Padre, este Sesshomaru no lo entiende dice usted que trae una niña que no sabemos nada de ella humana y miko con un alto poder, es decir que es un peligro para todos y que la quiere adoptar? No estoy de acuerdo, esa inmundicia pertenece a su especie."

Lo miro severamente y aumento mi energía suprimiendo la de él. Mi compañera miraba asombrada por toda la información que había obtenido.

"Cachorro usted no tiene opinión en el asunto. Se queda y es un hecho."

Sesshomaru, logra controlar su furia, pero con sus ojos tira dagas a su padre.

"Compañero, tu qué opinas?"

"Cariño, todo lo que me estas contando es muy raro. Deberíamos contactarnos con alguien, de confianza, aunque Sesshomaru actua de forma poco educada coincido con él que no sabemos nada de la niña…"

"Cariño antes de que ustedes llegar, hice llamar con un siervo para que viajara con demonio dragón para que contactara a la Miko Midoriko para que nos dijera que pensara acerca de todos los acontecimientos y de la niña" Dijo Touga

El aura de Sesshomaru creció violentamente. Como se lo ocurre, encima se lleva mi dragón para que traiga otra miko al palacio!

"Que cese cachorro, no me hagas enojar o tengo que dejarte en claro quién es el alfa!."

"Hm." Sin embargo Sesshomaru hizo todo lo contrario mirando desafiante a su padre aumento más su aura, y Touga hizo lo mismo.

"Hombres", pensó, siempre se la juegan a machos. El aura de Inu-kimi creció reprimiendo ambos "Bueno paren ambos, ya de una vez que así no vamos a solucionar nada". Mirando a su hijo con desaprobación hablo "Sesshomaru, hijo, es solo una niña no sabemos de donde proviene y seamos sinceros es un diamante en bruto, no te has preguntando ¿qué pasaría si otro Señor la encuentra y la cogiera con fines deshonrosos? Piensa como futuro heredero lo mejor para tus tierras, esta niña puede ser una gran potencia a favor del occidente" Giro su cabeza y ahora mirando directo a los ojos de su compañero esbozo " Y tu Touga sé un poco más compresivo lo has tomado de sorpresa y encima usas su mascota!"

-Hm

-Hm

Inu-kimi negó con la cabeza poniendo una mano en la frente, "hombres" se repitió mentalmente.

De repente se siente un golpe de puerta.

"Entra"

"Touga- sama, la niña ya despertó."

"Hm, puedes retirarte Koru."

Y así salió de la habitación. Los tres nos miramos hasta que dije "Voy."

"Te acompaño, querido"


Estaba asustada no sabía en donde estaba, y el señor Touga no estaba conmigo. Empecé a llorar, "por qué no recuerdo nada, ¿qué era lo que me había pasado?"

Cuando entramos nos topamos con un olor a tristeza mezclado con sal. Estaba claro la pequeña estaba asustada y triste. Me acerco a la cama, la pongo sobre mi regazo y empiezo hacerle ruidos con mi pecho para que se tranquilice.

"Cachorra, no te dije que te iba a cuidar? Mira estamos en mi palacio, este es tu nuevo cuarto hasta que no sepamos más sobre el paradero de tu familia" Le hago un gesto a mi compañera para que acerque, me entiende a la perfección. "Ella es mi compañera, inu-kimi con ella te vamos a cuidar."

Inu-kimi se acercó con cuidado de no asustar a la niña que ya estaba bastante alterada y le sonrío, a la pequeña criaturita que tenía ante sus ojos "Hola pequeña, Touga me conto que fue lo que te paso te prometo que nada de va a pasar aca".

La niña al escuchar las palabras le sonríe, "sin duda ya sé porque Touga le agarro cariño tan rápido era preciosa, sus ojos grandes eran de color dorado con puntos amorronadas (muy curioso, no es un color común en humanos), tenía una pequeña nariz respingada y unos labios carnosos color rosa pastel, su pelo era negro azulado, sin duda iba a ser una hermosa mujer cuando crezca". "Me dijo Touga que no te acuerdas de tu nombre, es eso cierto". Me mueve la cabeza como afirmación, un poco tímida. "Mmmm, que te parece si te elegimos uno nuevo, ¿quieres?" Me mira nuevamente un poco curiosa, y asienta nuevamente." Qué te parece, a ver a ver… Akane"

Si bien estaba segura que ese no era su nombre, no podía pedir nada mejor como nombre sustituto –"Sí! Akane es un lindo nombre". Digo entusiasmada, "esta señora me cae muy bien, me transmite serenidad además es muy bonita". Por fin tengo nombre! A-KA–NE y me lo repito mentalmente para que no se me olvide

"Pues Akane será, cachorra." Me dice el señor Touga con una sonrisa

Así el señor y la señora de occidente se miran felices del nuevo integrante del palacio.

Detrás de la puerta, se encontraba un muy enojado principe.

Y desde día Kagome Higurashi, paso a ser Akane una nueva hija del Palacio de la Luna.


Fin del segundo capitulo!

Si hay algun error gramatical mis disculpas! No tengo beta y es mi primer fic!