El Sol le pegaba muy fuerte en el rostro. ¿Por cuánto tiempo había dormido? ¿Qué había sucedido? Ese día… se había despertado temprano, acompañó a mamá Michiru a hacer las compras, estudió algo de historia con mamá Setsuna y había jugado a las cartas con papá Haruka. Los llamaba así desde pequeña, aunque desde hace un tiempo atrás supo la verdadera historia de su vida. Su padre verdadero era un gran científico, quien actualmente se encontraba en rehabilitación. Dentro de ella no sólo se encontraba su Yo, sino también la rencarnación de Sailor Saturn y una entidad maligna, la Dama 9. Al despertar la primera, ella recupera su memoria y sus poderes verdaderos. Durante la batalla contra la Dama 9 había fallecido, pero resucitado luego como un bebé.

Recordó el monstruo que parecía una gran sombra, que habían peleado, el ataque de todas las Sailors. Recordando esto, se sentó y comenzó a preguntarse que había pasado luego.

-Una explosión, una gran luz brillante – intentaba recordar. - ¿Dónde estoy?

Miró a su alrededor y allí estaban sus compañeras. Todas habían perdido la transformación y, mirándose a sí misma, comprobó que ella también.

-¡Ami! Ami, ¡levántate, vamos! –alentó a la muchacha que más cerca se encontraba de ella.

-Q… ¿Qué…? ¿Dónde…? ¿Ho-taru? – dijo Ami distinguiendo a la niña que la había despertado.

-Me alegro que estés bien. No sé dónde estamos pero podríamos despertar a las demás, ¿qué te parece?

-S-Sí – y así, la chica del cabello azul se incorporó lentamente.

Juntas, fueron despertando una a una a las muchachas. Ninguna recordaba qué era lo que había ocurrido luego del último ataque. Tampoco reconocían el lugar en el que estaban. Era una colina y ellas se encontraban al lado de un árbol. A lo lejos se veía algo de humo proveniente de una casa no muy lejana. Sin embargo, no había más que algunas flores a la vista y una suave brisa.

-Creo que lo mejor será investigar el lugar. – comentó Rei.

-Podríamos comenzar viendo si mi computadora puede darnos algo de información.- declaró Ami sacando su pequeño aparato. –Pero… - comentó luego de escribir un poco – es como si… no…

-¿Cómo si no reconociese el lugar? – preguntó, sospechando lo que ocurría, Setsuna.

-Sí… ¿qué crees que sucede, Setsuna?

-Si la computadora no lo reconoce es porque no estamos en nuestro hogar… tampoco en el pasado ni en el futuro…

-¿Qué quieres decir con eso? – consultó Serena.

-Desde que Pegaso ha despertado nuestros nuevos poderes, la computadora de Ami puede reconocer no sólo el lugar donde vivimos sino también el pasado y el futuro. Sin embargo, el que no pueda detectar dónde estamos sólo significaría una cosa…

-Que estamos en otro mundo… - dedujo Rei.

-Es decir… ¿una dimensión paralela? – concluyó Michiru.

-Exactamente. – afirmó la guardiana de la Puertas del Tiempo.

-No… - comenzó decir Serena - ¿y Darien? Él estaba… ¿derrotamos a ese monstruo, verdad?

-Claro que sí, amiga – la alentó Mina – Debemos encontrar el modo de regresar.

-Bien, haremos una cosa… - dijo Setsuna – ustedes cinco irán hacia donde está ese humo. – le indicó a las cuatro Inner y a la princesa - Seguro hay un pueblo allí. Mientras, nosotras investigaremos algo más este lugar.

-Es una buena idea. – Aseguró Ami – Mi computadora puede armar mapas nuevos y así también podremos averiguar por algún lugar para pasar la noche, al menos.

-Ami, ¿tú dices que no regresaremos hoy mismo? – consultó Serena, muy preocupada por rencontrarse con Darien.

-Espero que sí. Pero, mientras tanto, sería bueno averiguarlo. ¿No crees?

-Cómo tú digas. – Le sonrió Serena.

-Bien, regresaremos cuando se ponga el Sol. – Informó Lita.

Mientras Serena y las demás se alejaban de ellas, Haruka se dirigió hacia Setsuna y le consultó:

-Las enviaste porque hay algo que no le has dicho a ellas que nos debes decir a nosotras, ¿verdad?

-Veo que no es fácil engañarte Haruka. – Admitió la Sailor del tiempo. – Es cierto. No será fácil regresar a nuestra dimensión. A decir verdad, ni yo sé la forma de hacerlo.

-Entonces – intuyó Michiru – nuestra misión será averiguar cómo llegamos aquí y, así, buscar la forma de volver.

-Exacto… - asintió Setsuna.

-Espero que lo averigüemos pronto. – Se lamentó Hotaru. – No me gusta ocultarle este tipo de cosas a las muchachas…

En otra parte, no muy lejos de allí, las chicas se acercaban cada vez más a la ciudad.

-Me pregunto por qué siempre quedarán los mismos grupos formados. – desconfió Lita.

-¡Vamos Lita! – rió Mina – Es sólo una cuestión de afinidad… o ¡al menos eso creo! Ya sabes cómo dicen… "el verdadero amigo te acompañará cuando quiere."

-¡No! ¡No es así! – Sentenció Ami – Es "el verdadero amigo es aquel que a pesar de saber cómo eres te quiere." Y creo que no viene al caso… - concluyó mirando de reojo a la jovencita que había hecho la mala cita.

-¡Ja ja ja! Bueno, ¡ya saben! ¡Eso! ¡Ja ja ja!

-Bien, olvidemos lo que acaba de suceder. –Se metió Rei – Creo que lo mejor será que nos dividamos nosotras también al llegar al pueblo. Ami debería estar por un lado para armar su plano en la computadora mientras otro grupo busca algún lugar para comer y dormir esta noche.

-¡Sí! ¡Y rápido! – Lloró Serena – Ya estoy sintiendo hambre. – Admitió tocándose el estómago.

-¡Bien! ¡Ya está decidido! – Se adelantó Mina – Yo acompañaré a Ami. Ustedes irán por el otro lado.

-Me pregunto si esta decisión no la habrás tomado teniendo en cuenta que Ami es la más inteligente del grupo… - la observó Lita.

-Bueno, no sólo eso… si estuviese acompañada por Serena seguro terminaría involucrada en algún lío. – A Serena le comenzaba a subir la ira por la espalda. – Por eso es mejor que vaya con Rei: su mal humor la calmaría al instante. – Rei empezaba a tener el mismo síntoma. – Y si viese a un muchacho apuesto, no sólo Rei, sino también Lita saltarían sobre él. – Lita se unía en el sentimiento a sus dos amigas.

-¡Miren! ¡Llegamos a la ciudad! – dijo Ami, intentando calmar las aguas. – O debería decir pueblo…

Las muchachas se habían quedado atónitas. Esta dimensión realmente se veía muy diferente… parecía un pueblo atrasado unos siglos. Algunas personas vestían en forma algo anticuada, mientras que otras podrían pasar desapercibidas en la Ciudad 10. Sin embargo, algo aún más extraño vieron: había… ¿animales? Que actuaban como personas, vestían como ellas… ¿era eso realmente un zorro?

-Bien muchachas… - cortó el silencio Rei – creo que lo mejor será actuar con normalidad.

-¡Sí! – dijeron las demás al unísono, sin salir, aún, de su asombro.

-¡Andando!

Así, Serena, Lita y Rei por un lado y Ami y Mina por el otro, comenzaron a investigar ese extraño pueblo al que habían llegado.