CAPÍTULO 2
Me dirigía a La Push, con Cloe en los brazos, andaba por el bosque, sabía que no me perdería, aunque fuera el camino más lento, era mi favorito. Entonces una oí un ruido detrás de mí, era un gruñido, me quedé helada, era Seth. Me di la vuelta rápidamente y le ví, solo, mirándome. Se transformó rápidamente, se vistió y se me quedó mirando, sin decir nada. Yo lo abracé.
Leah. –aún estaba asombrado de verme, no podía decir nada más, ahora seguramente todos sabían que había vuelto y se dirigían hacia donde estábamos.
Te he echado de menos.-dije sonriéndole.- ella es Cloe. Mi hija. Cloe, saluda al tío Seth.- dije despertándola.
Tu hija… vaya… Hola Cloe…- dijo acercándose a la niña lentamente. – esto es tan raro, tanto tiempo sin tener noticias de ti… - me sonrió y me volvió a abrazar, como con miedo. Poco a poco llegaron todos, en forma de humanos, quedándose a cierta distancia.
¿tan poco os alegráis de verme? A este paso tendré que volver a irme…-bromeé, todos estaban quietos. Me veían diferente.
Esta es Cloe, mi sobrina.- dijo Seth cogiendo a la pequeña Cloe.
¿es tu hija? – preguntó Jacob asombrado.
Sí, mi hija.- respondí.
¿Por qué nos mientes Leah? ¿de quién es esta niña? ¿la robaste?- me acusó Sam.
¿Cómo dices esto Sam? Te odio, veo que fue un error volver aquí. Yo he cambiado, solo por vosotros y ahora me acusas así… veo que Cleo y yo estaremos mucho mejor sin ti Sam. –me di la vuelta y empezé a correr, pero Seth me alcanzó.
No puedes irte.- me dijo agarrándome del brazo.
Vete haciendo la idea Seth, me voy, no le digas a mamá que he vuelto.
Leah, si no te quieres quedar por las buenas, tendrás que hacerlo por las malas.- dijo Jacob sonriendo. Sam se fue, y todos los otros me empezaron a perseguir. Yo corría y gritaba con Cloe aún en las manos, hasta que Seth la cogió, Jacob me empujó y caímos todos al suelo riéndonos.
Me alegro que hayas vuelto Leah.- dijo Paul aún entre carcajadas. De pronto Cloe, que se había despertado con el ruido, empezó a llorar.
Ya la habéis despertado, mira que sois inútiles.- dije en broma mientras me levantaba para ir a calmar a mi hija y decirle que todo estaba bien. A Todos les gustó Cloe enseguida y no la dejaban quieta, pasaba de unas manos a las otras.
¿y quién es el padre? ¿Cuándo lo conoceremos?-preguntó Embry mientras miraba a la niña, mi cara pasó de ser una sonrisa a estar totalmente seria.
Cleo no tiene padre, yo soy su madre, yo y nadie más, nadie que abandone a sus hijos merece ser llamado padre o madre. Además ya sabéis que yo no puedo ser madre biológica de nadie.- dije un poco enfadada agarrando a la pequeña. Nadie hablaba, pero todos se miraban entre ellos. Finalmente Seth propuso que fuéramos a casa a saludar a mi madre y yo acepté. Mi madre se llevó una gran sorpresa con Cleo, y le hizo mucha ilusión volver a verme. Preparamos una camita con barras de protección con las cosas que teníamos por casa y lo colocamos en mi habitación, que estaba igual como la dejé.
Por la tarde me paseé por la playa con mi manada, toda menos Sam, y me explicaron las pocas novedades que habían ocurrido durante ese tiempo.
Aún no te has transformado… ¿Cómo vives siempre humana? – me preguntó Jacob escandalizado. –venga transfórmate y hacemos una carrera.- yo hacía demasiado que no me transformaba, tanto que creí que ya no podría, pero tras unos instantes noté que tenía cuatro patas, una cola y que podía oír los pensamientos de Jacob, que también se había transformado.
Te advierto, niño, que aunque hace mucho que no practico, sigo siendo mejor que tú.- empezamos a correr y yo perdía, pero aunque fuera atrás sentía que era lo mejor del mundo en esos instantes, le fui mostrando a Jacob imágenes del orfanato, de los niños, de la ciudad… y el estaba interesado. Al final corriendo lo más rápido que pude llegamos empatados, pero había sido una buena carrera. Recordé que había roto toda la ropa que llevaba, pero vi que Seth me había traído un vestido. Estaba muy cansada, así que me fui directamente a mi casa, cené rápido y Cloe y yo nos fuimos a dormir. Cuando yo estaba a punto de dormirme cuando de repente llamó alguien a la puerta. Abrí y vi a Sam, estaba muy sorprendida, y aunque me hubiera gustado pegarle un portazo y gritarle no lo hice.
Bueno, perdón por lo que te he dicho antes, me sorprendí al verte y me puse nervioso. Bienvenida de nuevo.- dijo esto paseándose por toda la habitación y tras decir esto se fue. Volví a ponerme en la cama pero de repente sentí un olor que me despertó, olor de vampiro. ¿Qué hacía un vampiro en casa? Seguramente Edward había venido a hablar con Seth. Mi primer instinto fue coger a Cloe. Enseguida llamaron a la puerta y yo abrí, no era Edward, era la rubia.
¿Qué haces aquí rubia?- pregunté cogiendo muy fuerte a Cleo.
Solo venía a verte y a darte la bienvenida… me han dicho que tienes una hija ¿la puedo ver?- preguntó sin mirarme mal por primera vez en la vida.
No, no quiero que muera tan joven, no la dejaría nunca en manos de una vampira. Lo siento rubia, vete a comprar espejos y deja en paz a mi familia.- odiaba a esa chica, y ella a mí, no sabía porque ahora había venido así.
Leah… por favor… estoy siendo amable contigo… ¿Qué más quieres? Solo quiero verla…- casi me estaba suplicando, pero yo no me dejaría tan fácilmente.
Hay millones de bebés en el mundo, búscate otro.- dicho esto metí a Cloe en la cuna y me metí yo en la cama. La rubia se fue de la habitación con aire triste y ofendido. Ahora si me pude dormir sin que nadie me molestara. Por la mañana me desperté y fui a coger a Cloe, pero no estaba.
