Pues me presento aquí, en el segundo capítulo, para los que no me conozcan. Yo soy Kahenia y este es mi segundo fic largo. Esta historia trata sobre vampiros, y es un fic principalmente romántico aunque también lleno de aventuras XD. ¡Bueno, ya lo juzgareis. Tiene un carácter adulto e incluso violento a veces, pero puedo garantizar que valdrá la pena leerlo.
Aquí os dejo el primer capítulo nn donde conoceremos a los protas y a algunos personajes principales.
CAPITULO II: Territorio humano
- Vaaaaaaamos, ¡¡arriba pequeña!! - dijo una voz divertida mientras ella sentía como las sábanas se escurrían entre sus piernas - ¡¡Hoy es el gran día!!
Eva abrió los ojos lo más lentamente que pudo.
- Ahhhh déjame en paz, Haru... - murmuró medio dormida.
- ¡Ah, no no no! Si Eva-san no se levanta entonces le haré cosquillas hasta que se muera de risa!!
- No te atreverás... sabes que son mi punto débil...
- ¿Que no?
Evangeline Turner levantó la cabeza suavemente de la almohada entre gruñidos. Delante de ella había un hombre tan hermoso que podría haber pasado sin dificultad por un actor de cine. Tenía el pelo plateado, ondulante, y los ojos del mismo color.
- No sabes como te odio... - dijo Eva mientras se apartaba el flequillo de la cara para verle bien – ¿Quién te envió a por mí? ¿Es que os pensáis que me voy a escapar?
Haru le sacó la lengua divertido.
- Ah, ¿crees que he venido solo?
De repente Eva los vio. Detrás, al fondo de la habitación habían cinco siluetas silenciosas.
- Tienes razón, no confiábamos en ti – dijo medio riendo Leo, un joven de pelo muy corto (casi al estilo militar) y ojos rojizos.
Evangeline les miró enfadada. ¡O sea, que habían venido todos para asegurarse! Y encima ella en camisón de esos ajustado y cortito... menos mal que "el" no había venido...
- Deberías vestirte ya, no querríamos llegar tarde – susurró una voz a su espalda. Un joven de unos veinte le miraba con una sonrisa amable. Tenía el pelo marrón oscuro, llegándole hasta la nuca, y unos ojos preciosos... como amarillos o dorados. Los ojos de un halcón.
- ¡¡Marcus!! - Eva casi, casi enrojeció. Si Haru se veía guapo, Marcus a la luz del sol era... sencillamente espectacular.
Un momento... ¿a la luz del sol?
Eva se levantó de un salto y muy rápida cerró las cortinas de golpe.
- Estáis locos. ¿Es que queréis morir ya? - maldijo mirándoles de reojo. No, menos mal, no parecía que se hubieran quemado.
Porque... a pesar del poder que emanaban sus cuerpos... a pesar de su belleza y su atractivo... las 8 personas que allí se reunían, incluida ella, eran vampiros.
- Sabes que la luz no es un problema tan serio – dijo una fémina de cabello corto y pelirrojo, preciosa y pálida al igual que todas – A ti directamente no te afecta, y los demás la podemos soportar si no nos exponemos mucho.
Era verdad, claro... a ella no le afectaba.
- ¿Nos vamos? - preguntó otro vampiro, de pelo blanco nieve y ojos negros (un contraste increíble).
Cassandra, tras él, asintió. Aunque no lo pareciera, ella y Eva ya no se llevaban tan mal desde hacía unos años. Es decir, Cassandra seguía odiándola, pero desde que la rubia había decidido hacer un esfuerzo por superar su obsesión por la sangre humana, Eva la respetaba bastante más.
- Sí... - dijo la última vampiresa sonriente, tenía el cabello castaño y los ojos verdes – Después de todo... Es tu primer día de instituto, ¿no, Eva?
- ¡Buenos días, Derek! - saludó una chiquilla de quince años, de ojos y pelo castaño, atado a dos coletas.
Un joven le devolvió el saludo con la mano. El sol arrebataba destellos a su cabello rubio oscuro, mientras sus ojos pardos miraban hacia otro lado. Llevaba puesto el elegante uniforme masculino de la escuela.
- De verdad hermano – dijo la muchacha, comenzando a caminar a su lado - ¡¡Si no tuvieras siempre esa expresión tan seria en la cara, seguro que ligarías un montón!! ¡Desde luego, qué desperdicio!
- ¿Acaso admites que soy guapo, Hikari?
- ¡Yo no he dicho eso!
- Es broma... - dijo, y una pequeña pero dulce sonrisa se formó en su rostro.
Sí, realmente era muy guapo.
Cuando llegaron a la gran verja de hierro que protegía los terrenos de la escuela Tozuoka, Hikari casi saltaba de alegría.
- ¡¿No estás contento por volver al insti?!
En la cara de su hermano mayor se reflejó un enorme "¿En serio me preguntas eso?"
El portero les abrió y entraron junto con otros alumnos que volvían de las vacaciones. En los jardines se encontraba prácticamente toda la escuela, jóvenes de todos los tipos. También algunos profesores que charlaban antes de las primeras clases.
Derek suspiró. Otra vez volvían a empezar.
Repentinamente un gran murmullo de voces cerca de allí les sorprendió. Mucha gente se arremolinaba alrededor de un camino de grava. Algunas voces eran muy claras...
- ¡Ya llegan! ¡Ya llegan!
- Me muero por verles de nuevo...
Hikari arrastró a su hermano contra su voluntad hasta allí, y no se sabe cómo, acabaron en primera fila. Justo para verlos pasar.
... A ellos...
... La Clase Avanzada...
Derek cerró los puños con mucha fuerza mientras uno tras otro, "esas" personas salían de una gran limusina. Su cara no mostraba expresión ninguna, pero su hermana supo al instante que no era bueno que estuvieran allí. Sin embargo, la muchedumbre les impedía moverse.
- Ey, Derek – dijo un chico a su lado. Tenía el cabello negro y era uno de los mejores amigos de Derek, Kaoru - ¿Has oído los rumores? Dicen que hay una nueva chica en la clase avanzada...
El otro no contestó. Porque en ese momento, una mujer, la última del grupo, salió del coche y empezó a caminar justo al lado de Marcus, el líder de grupo.
Era una chica preciosa. Su cabello largo, azabache caía como indomable más allá de los hombros. Tenía facciones suaves y delicadas, y una complexión delgada, haciéndole parecer casi una quinceañera, aunque por su expresión severa debía ser uno o dos años mayor. Era algo más alta que las demás mujeres del grupo pero aún le quedaba mucho para alcanzar el 1,90 del hombre que iba a su lado. El uniforme de la clase avanzada, de color negro, le sentaba realmente bien.
- Joder – fue lo único que alcanzó a decir Kaoru al verla, una acción que imitaron casi todos los alumnos varones de la escuela Tozuoka.
- Es... guapísima... - murmuró Hikari con un tono que reflejaba un poco de envidia – Incluso puede que más que Cassandra, Alice o Yuri.
- Sí, aunque siempre es así, ¿no? - dijo Kaoru – Siempre que llegan para ir a la torre de la noche todos los demás alumnos, sobretodo las chicas, arman un lío tremendo por verlos llegar. Mira a Marcus, realmente parece un rey o algo así y todos nosotros... sus súbditos. Es...
- ... penoso – Derek pronunció esa palabra muy despacio, justo en el momento en el que los primeros "nocturnos" (como se les llamaba también a los miembros de la clase avanzada) pasaron frente a ellos.
Y en ese momento, igual que si hubiera escuchado sus palabras, la joven nueva se giró hacia él y le miró directamente a los ojos. Tenía unos grandes ojos azules, que se encontraron con los pardos del chico violentamente, como en un combate para ver quien aguantaba más la mirada del otro.
Esos ojos azules...
Derek se quedó paralizado por completo. Él conocía aquella mirada muy bien. La había visto 5 años atrás, en la peor noche de toda su vida. La noche que todavía atormentaba sus sueños.
Le pareció que también ella le reconocía, sin embargo no hizo ningún esfuerzo por demostrarlo. Sus miradas se apartaron, y de nuevo el tiempo empezó a continuar con normalidad.
Hikari le estiró de la manga para llamar la atención.
- Hermano... ¿ella también...?
- Sí – contestó él – Es una de ellos.
Hikari bajó la mirada. Estaba triste.
- Derek, yo no quiero verte sufrir, pero... no tienes por qué odiarles más. Los de la Clase Avanzada son... diferentes de otros...
El joven castaño se giró hacia ella y le miró, con unos ojos tan duros y oscuros que hasta le dio miedo. Sí... a veces Derek daba mucho miedo.
Porque lo que los demás alumnos no saben...
es que todos los nocturnos de la Clase Avanzada...
... Son en realidad vampiros.
Evangeline todavía se estremecía horas después, recordando la mirada de aquel chico.
¿Cómo... podía él ir a su misma escuela?
Pensó que nunca volvería a verle. Pero era él, no había ninguna duda. Aunque hubieran pasado 5 largos años, era el mismo muchacho asustado que ella había salvado una vez.
Aunque algo en él... había cambiado, más allá del físico. Le rodeaba un aura poderosa... Eva no estaba segura de qué era.
Decidió dejar de pensar en ello, estaba oscureciendo y era ya hora de irse a dormir o a casa (quedarse en los dormitorios de la escuela era opcional) para los alumnos de Tozuoka.
- Entre tanto jaleo... Ni siquiera has podido ver bien la escuela – dijo sonriente Haru - ¿Quieres dar un paseo conmigo?
- Pero el director dijo que no podíamos salir hasta que todos los alumnos...
- Bah, ese viejo a veces se pasa un poco. Ya están casi todos en sus habitaciones. Vente, el jardín se ve muy hermoso al anochecer.
Haru había permanecido varias horas callado, así que Eva se alegró de que volviera a animarse y decidió seguirle. Haru y ella eran muy amigos, y además él era el vampiro con mejor humor que conocía. Estando con él era difícil no sonreír.
Afuera hacía algo de frío, aunque eso a los dos les pareció genial. El calor no les gustaba, ni a ellos ni a los demás de la clase avanzada.
Tras andar y charlar un rato, viendo la belleza del jardín y los árboles, oyeron voces cercanas.
- Se supone que deberíamos ir ya a la cama, Shizu... - dijo una voz – la profe dice que andar por el jardín de noche es peligroso.
- Está bien, se me ha hecho tarde – dijo otra.
Eva paró de caminar.
- Humanas – dijo, tranquila – Será mejor que volvamos.
- ... ¿por qué... no nos divertimos un poco?
- ¿..?
Pero el joven del pelo de plata ya se había mostrado ante las dos chicas. Debían tener unos quince años y parecieron muy sorprendidas al verle. Y una de ellas, para horror de Eva, tenía una herida en la rodilla.
Olía a sangre.
- ¡¡Yagami-senpai!! - dijo la de la herida, llamando al nocturno por su apellido, de manera formal. Se sonrojó en cuanto le vio.
- Hola, chicas – saludó él con una sonrisa radiante, Eva estaba tras él, pero no saludó.
Algo le daba mala espina.
Y no era la única, la chica que no había hablado pareció de pronto nerviosa. ¿Sabría la verdad sobre ellos? No, pero algunos humanos realmente reconocen peligro cuando lo hay...
- Shizu... vámonos...
- ¡Calla, tonta! - dijo la otra muy bajito, pero tanto Haru como Eva lo oyeron - ¿¿Vas a desaprovechar la oportunidad de hablar con Yagami-senpai??
Haru dio un paso al frente.
- ... Puedes irte. Dile a la profesora que tu amiga viene enseguida...
La chica pareció dudar, pero al final se despidió y se marchó, medio andando medio corriendo.
- Dime – dijo Haru a la joven llamada Shizu - ¿Qué haces aquí? Ya casi es de noche...
- ¿Eh? Ah... perdona, Yagami-senpai, es que mi amiga y yo queríamos ver el jardín a la luz de la luna... y sin querer tropecé y...
Haru alzó la cabeza a la luna, y el viento le revolvió los cabellos con suavidad. Cuando volvió a mirar a la niña, parecía todavía más guapo que antes. Se acercó un paso más a ella.
- Haru – dijo Eva. No había dicho más, pero el otro podía entender todo el significado en esa palabra.
Shizu también pareció notar algo raro en el tono de voz de la nueva nocturna, porque como instintivamente, dio un paso hacia atrás.
Haru suspiró y se volvió hacia Evangeline.
- ¿Por qué asustas a todas las chicas que... me interesan? - preguntó con una voz seductora.
Shizu se sonrojó todavía más y pareció olvidar el miedo.
- Yo... ¿le intereso, Yagami-senpai? - dijo en voz baja.
- Sí... - dijo él, y rapidamente agarró a la chica entre sus brazos y la atrajo hacia él.
Eso ya era demasiado.
- ¡HARU! - gritó Eva - ¿¡Qué coño haces!? ¿Es que has olvidado las normas de la escuela?
- ¿A quien le importan... las normas?
Haru abrió la boca mientras la inocente Shizu cerraba los ojos. Los colmillos se acercaron a la garganta de la joven... pero Eva fue más rápida.
Cogió al vampiro por el cuello con una fuerza impensable y le lanzó a dos metros de distancia. Shizu gritó de sorpresa, no entendía nada. Al instante después de aterrizar Haru ya estaba de pie... y parecía más peligroso que nunca. Sus ojos... sus colmillos... Todo lo indicaba.
Haru tenía sed. Y cuando un vampiro tiene sed, puede convertirse en una bestia.
- Apártate – dijo Haru lentamente. No era él el que hablaba, sino su instinto.
- Y una mierda – fue la respuesta de Eva, mientras se colocaba en frente de Shizu.
- Como quieras – al decir esto se hizo una herida en la muñeca con las garras y pronunció unas palabras. La sangre que manó de su mano se convirtió en un río carmín que hacía piruetas en el aire... para luego coger a Eva por las muñecas y lanzarla al suelo.
Sí, poderes de un vampiro de alto nivel.
Eva quiso llegar a tiempo, pero fue imposible. Muy violentamente, Haru mordió a Shizu en la garganta.
Ella gritó, solo un momento antes de perder el conocimiento.
Había mucha sangre, incluso Eva quedó aturdida un segundo por el olor. Pero en seguida reaccionó.
Tenía que detenerle o la mataría. Mataría a una niña inocente.
Sin embargo, se le adelantaron.
- Suéltala – dijo una voz templada pero cargada de odio – O te vuelo los sesos aquí mismo.
Y Haru se encontró de pronto con una pistola rozando su cabeza. Cuando Eva se giró para ver quien era, se encontró sorprendida con... él. Llevaba una capa negra y apuntaba con una pistola plateada, decorada con símbolos arcanos. Detrás de su oscura figura había otras dos personas.
- Derek Aizawa – dijo Haru lentamente con la boca chorreando de sangre fresca. Aún así, no dejó a Shizu libre.
- ... Estás muerto – contestó secamente el otro. Puso el dedo en el gatillo...
- Yo lo dudaría – dijo una voz susurrante tras él.
Derek sonrió. Unas garras más afiladas que cualquier espada estaban a dos milímetros de su cuello.
- Me olvidé de tí. Qué idiota.
- ¡Derek! - dijo una chica tras él, preocupada.
- ¡Quieta, Hikari! - ordenó – no te acerques.
Durante un instante todo se quedó muy quieto.
- ¿Vas a bajar el arma...? - preguntó amenazadoramente Evangeline.
Lentamente, él obedeció. Eva apartó su mano también y se colocó delante de Haru. El vampiro estaba bien, pero aún así Eva le miró a los ojos . Él la miró, pedía perdón con sus ojos plateados. Pero la sangre que aún corría entre sus dientes era demasiado acusatoria.
Eva se giró hacia Derek. Él viento revolvió su cabello castaño. No parecía afectado en absoluto.
- ¡Tomar sangre en los terrenos de la escuela está prohibido! - dijo serio.
- Joder... - murmuró Haru mientras soltaba a la chica y la dejaba en el suelo.
Derek funció el ceño.
- Ahora muestras tu... verdadera naturaleza. Después de todo, sólo eres una bestia disfrazada de humano.
Hubo un silencio tenso.
- Ese arma... ¿es una pistola para matar a los de nuestra raza? - preguntó Haru.
El otro no contestó.
Eva se levantó.
- Ya basta. Todo esto ha sido un error – explicó – La chica se hizo una herida, Haru no estaba del todo "saciado" y el instinto le pudo. Lo lamento de verdad... pero ellas tampoco deberían rondar por aquí a estas horas. Por favor, yo me encargo de este tonto.
Derek tardó un rato, pero al fin suspiró y guardó el arma.
- Llévatelo fuera de mi vista. Ahora.
Eva lo fulminó con la mirada.
- ¿Y la chica...?
Un joven detrás de Derek, Kaoru, habló entonces.
- Nosotros nos encargamos. Le borraremos la memoria de lo que ha sucedido. Olvidemos también nosotros lo que ha pasado, ¿vale, Derek? Turner tiene razón. Ha sido un accidente.
Derek miró a Eva unos instantes. Se veía muy hermoso a la luz de la luna. Pero toda su hermosura quedaba tapiada tras el odio de sus ojos pardos. ¿También le odiaba a ella...?
- Supongo... que te lo debo... Pero será mejor que esto no vuelva a pasar.
Eva y Haru se marcharon.
- Eva... lo siento mucho... - dijo Haru.
- Eres un idiota – contestó la otra, realmente estaba enfadada – Volvamos al dormitorio.
- Eva...
- ¿Sí?
- ¿Se lo contarás a Marcus...?
- ... No.
Haru sonrió de forma adorable. Eva le restregó la manga de su uniforme contra su cara, ya que aún tenía sangre.
- Oye, esos tres... ¿son cazadores, no?
- Sí. Humanos que se creen...hehe, más fuertes que los vampiros. No nos caen mal, puesto que ellos dos son los guardianes de la escuela, pero aún así...
- Ya veo. Derek Aizawa odia a los vampiros.
- Sí, aunque es normal. Después de todo... asesinaron a su familia...
Eva no dijo nada más.
Y mientras subían hacia el dormitorio de la Clase Avanzada, no pudo evitar pensar en las palabras de aquel cazador, Derek...
¿Se alimentan solo
por la necesidad de sobrevivir?
¿O son los vampiros realmente...
... bestias de forma humana?
