Capítulo 2

Capítulo 2

Todo no estaba tan bien atado como pensábamos…

Islas del destino

Otro día en el paraíso, vacaciones de verano, todos los amigos alrededor, un buen zumo al lado, ¿Qué más se puede pedir?

-¡Pelota!

Adiós vaso de zumo fresquito…

-¡Sora, Riku! ¡Sois unos brutos!

La chica empapada con la bebida era pelirroja y de aspecto bastante delicado. Vestía un bañador rosa de última tendencia y a pesar de su mohín de disgusto por lo del zumo estaba bastante contenta.

-Perdona, Kairi. –Dijo el joven de pelo castaño.

-Te lo mereces por no haber jugado con nosotros. –Dijo entre risas el de pelo plateado.

-Sabéis que os digo… ¡Preparaos para las cataratas del Niágara!

Tras una carcajada se fue a perseguirlos por el mar.

-¡El último que llegue al árbol es un molusco!

Curiosamente, Kairi adelantó a Sora y Riku. Estaban llegando. Muy cerquita. Ya casi tienen la corteza al alcance de las yemas de los dedos…

-¡Fluuushh!

Todo el mundo estaba mojado con agua de mar.

-¿Qué ha sido eso?

-¿Las olas no llegan hasta aquí arriba, porque…?

-¡Goofy, te dije que este cacharro no aguantaría!

-Que raro, pensé que gumi motor volvía a funcionar. ¡Ajiuc!

-Solo porque te caíste encima y se encendió no significa que volviese a funcionar. -Dijo el pato Donald.

-¡Goofy, Donald! ¿Qué hacíais montados en la nave gumi? –Inquirió Sora.

-Sora, estoy seguro de haber visto una nave gumi volando y pensé darle un recibimiento.

-¿¡QUEEEEEEE!? –Chilló Donald. -¿POR QUÉ NO DIJISTES ESO PRIMERO?

-Hum, si Goofy ha visto una nave, significa que tenemos visita...

-Dijo Riku en tono sombrío.

Empezaron la búsqueda por la pequeña selva que había detrás de la playa. Sora y Riku fueron juntos (¡No me fío de un debilucho como tú!) expectantes de lo que podría salir de cualquier parte de la maleza. Sora tenía la llave espada en alto, sus ojos lo escudriñaban todo. Riku, con su semblante impasible estaba con todos los sentidos puestos.

Un temblor en las hojas cercanas…

Dos espadas que chocan…

-¿¡QUIENES SOIS!? –Exclamó Sora.

-Ichigo, deja de asustar a los nativos…

-¡De nativos nada! ¡Somos de la isla!

Riku soltó una exhalación:-Eso y nativos es lo mismo, Sora.

-¿Entonces sois de otros mundos?-Preguntó Sora con los ojos abiertos y obtuvo como respuesta un asentimiento de los dos desconocidos.

-Es gracias al regreso de los sincorazón por lo que estamos aquí.-Dijo una vocecilla del kimono del desconocido. El propietario de la voz sacó la cabeza…

-¡Pepito grillo!

-Volvamos, Sora.

Más tarde en la casa de Kairi. Todos se preparan para las noticias de Pepito y Rukia. Durante la merienda, Ichigo se zampó sin demasiado decoro los sándwiches que estaban servidos, obteniendo a cambio una bronca de Rukia. Tras el interrogatorio, más bien intensivo de los visitantes, se llegó a la conclusión de ir al palacio real.

-Por mí perfecto.-Dijo Donald.-Hace mucho que no veo a Daisy.

-Rukia y yo no iremos…

-¿Por qué?

-Tenemos que evitar que destruyan nuestro mundo. ¿No os preocupáis por lo que le pase al vuestro si os vais?- Preguntó, no sin cierta malicia, Rukia.

Estas palabras calaron muy hondo en Sora. Tenía razón, él jamás se había preocupado a lo largo de su viaje si una vez de vuelta su hogar seguía allí o sólo quedaría polvo de estrella. Su determinación se mermó de sobremanera.

-¿Por qué te levantas Sora? ¿Tan rápido te quieres ir?

Sora intentó mostrarse animado.

-Ehh, no, yo… sólo voy a pasear por la orilla un rato. Ya nos veremos mañana.

Pero poco antes de cerrar la puerta, Sora escuchó la voz de Riku:

-Todo no estaba tan bien atado como pensábamos…