Mandarinas
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Cuando ella volvió a la ciudad de Atenas, después de Francia y después de las ausencias, ya no eran los mismos, del pasado romance solo quedaban recuerdos, ambos se habían perdido, habían luchado para olvidar. Cuando ella volvió, Él se había ido, lo busco en el Partenón, dentro de la fuente, lo busco en la biblioteca, debajo de los estantes, lo busco porque no en la escuela entre sus estudiantes, entonces le puso nombres (Perro, Teléfono, Distancia), y le cavo una tumba y le puso flores, (Crisantemos, Claveles, No me olvides), vivió entonces una vida diferente con otras causas, cambio tantas cosas que el olvido le pareció indiferencia. Él (león, fuego, Son de Griegos), vivía en la misma ciudad pero en otro universo, tenia otra mujer, otra cama. Marin era para El algunas cosas (Poema, águila, Pasado), pero sin embargo Él creía que ya no era nada. Caminaron por las mismas calles, viajaron en los mismos vagones, incluso asistieron a las mismas obras y funciones. Pero eran dos desconocidos que comparten la ciudad, junto con otros millones desconocidos que hacen lo propio (Trabajan, Matan, Conducen, Tienen sexo, Escriben), a quienes solo los unía una parte de su pasado y sin que ellos lo supieran una esperanza. Algún día ella pasó por un lugar que había olvidado, llego entonces un recuerdo, mientras desgajaba una mandarina, se adentro en el parque, encontró un árbol herido en la corteza, con un corazón, infantil jugarreta que en ese entonces sellaba algo parecido al amor. Puso su mano en el árbol, hizo presentes unos recuerdos, siguió comiendo mandarinas y se marchó. Unas horas más tarde el árbol llamo a la otra parte entonces Él apareció, también había olvidado el tatuaje de eso que antes le decían amor. encontró en la base del árbol las semillas y en las semillas de ella encontró el olor, podría estar en la ciudad o en el exilio, más ella viajaba en ese momento a la costa a su santuario , dejando semillas de mandarina con su fragancia por todos los lugares que pasó, regresó al Santuario después de 10 años y El pensó que era un sueño y lo olvido. Por algún momento pensó en palabras de ella (Nunca Volveré, Tengo otra vida, Nada me une a...), y siguió con la vida, mas enterró las semillas en su corazón.
