Capítulo 2: Show me your teeth
Regina se estiró perezosa y apoyó la barbilla en mi estómago.
Ya están saliendo los primeros rayos de sol-murmuró.
Tienes que irte-dije mientras me estiraba y le acariciaba la espalda curándole las quemaduras.
Mmm, lo sé-murmuró adormilada.
Ve-dije incorporándome.
Tocaron a la puerta suavemente y Casandra depositó una bandeja con comida encima de la mesa.
No sabía que tenías compañía , ama-murmuró la esclava mirando al suelo.
Oh, no te preocupes-dije levantándome y caminando hacia la mesa sin molestarme en cubrirme- Regina ya se iba , ¿no es cierto , querida?-pregunté.
Regina me miró con una cara que no supe descifrar y acto seguido había desaparecido.
Me encogí de hombros, tenía cosas más importantes que hacer que preocuparme por ella.
…
Cuatro días después…
Las pesadas puertas de roble y hierro se abrieron de repente y una muy enfadada Regina entró caminando dentro de la estancia.
Maléfica levantó, con parsimonia la cabeza del libro que estaba leyendo, Casandra cambió el peso de una rodilla a otra mientras miraba a su señora.
¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Esa puta…..!-gritó Regina paseándose de arriba abajo.
Dime querida, ¿qué te tiene tan alterada?-preguntó Maléfica cruzándose de piernas y rascando la cabeza de Casandra.
Regina clavó sus pupilas de un breve tono violeta en Maléfica.
Blancanieves… Esa furcia, esa rata callejera, esa ramera se ha casado-espetó.
Maléfica tomó un pedazo de pan y se lo ofreció a Casandra, la muchacha lo tomó delicadamente con sus dientes.
No veo qué problema hay , querida-respondió tranquilamente.
¡¿Qué problema vas a ver si estás continuamente con esa furcia!?-gritó Regina mirando a la esclava.
Maléfica cerró el libro y lo colocó encima de una mesa.
Primero, Regina las funciones que llevo a cabo con Casandra son los mismas que las que hago contigo, follamos… Lo que me lleva a pensar que también te estás incluyendo en la categoría de puta-Regina apretó la mandíbula- Segundo-Los ojos de Maléfica se tornaron más oscuros- No tienes derecho a entrar en mi casa, en mi biblioteca e insultar a mi esclava solo porque tu pequeña hijastra ha frustrado tus planes.
Maléfica se levantó del sillón.
No eres rival para mí Regina, estás por debajo de mí y harías bien en recordar tu lugar- hizo una pausa- Casandra , nos vamos-dijo saliendo de la biblioteca- ¡Ah! ¿Y Regina? Te quiero fuera de la biblioteca ya , cuándo dejes de comportarte como un animal hablaremos.
Regina observó cómo Maléfica salía de la estancia, Casandra pasó a su lado con una sonrisa en la cara.
Cuidado , majestad, si sigue apretando tanto los puños podría hacerse daño-dijo saliendo de la biblioteca.
Regina gritó y lanzó una bola de fuego contra la pared.
Iba a matar a esa perra.
…
Pov de Regina:
Cuando las puertas se cerraron no pude evitar conjurar una bola de fuego , estaba muy enfadada, ¿quién se creía esa plebeya para dirigirse a mí de esa forma?, yo, una reina.
¿Quién se creía Maléfica para reemplazarme de esa forma?
Por una puta común.
Lancé la bola de fuego con rabia hacia la chimenea , el fuego crepitó y se volvió de color lila.
Respiré con fuerza y reparé en la cinta color azul marino tirada en la alfombra, apreté los dientes, me agaché y la recogí, sosteniéndola con la punta de mis dedos.
Maléfica quería que fuera cívica, muy bien, lo sería y tendría una charla con ella sobre ello.
Miré por última vez la cinta que apretaba entre mis dedos y con un gruñido desaparecí en una nube púrpura.
…
Maléfica sonrió con reticencia mientras veía las llamas crepitar con fuerza y mientras acariciaba los cabellos de Casandra, apoyó la cabeza en el respaldo del butacón y cerró los ojos.
Regina vendría pronto.
…
Varias horas después…
Querida, no tenemos todo el día simplemente congela a la cría y sácale el corazón-susurró Rumple en mi oído.
Hice una mueca de fastidio , nunca había servido para matar ni crías ni a niños , me parecían seres inocentes, sin maldad de ningún tipo.
Parece ser , querida , que te has vuelto algo blanda-tarareó con suficiencia.
Fruncí el ceño y con un movimiento de muñeca congelé al pobre unicornio, sus ojos se encontraron con los míos, suplicándome , en silencio que lo dejara ir.
Hundí la mano en su pecho y saqué su pequeño corazón , rojo como la sangre y brillante.
¿Ahora qué?-pregunté con fastidio.
Rumple cacareó contento.
Vaya , vaya , detecto cierta impaciencia-repuso sosteniendo una daga entre el índice y el pulgar.-
Ahora- dijo tendiéndomela – realiza un corte en el centro , en forma de cruz.
Cogí la daga he hice un pequeño corte, el pequeño unicornio chilló encolarizado.
Derrama tres gotas sobre el corte-dijo observando mis movimientos con cuidado.
Cogí el vial color púrpura y derramé tres gotas cuidadosamente en la herida, el corazón parpadeó de color gris por un segundo y luego la herida se cerró.
El potro resopló fuertemente.
Bravo querida-murmuró con malicia-Somételo-agregó palmeándolo en el lomo.
No entiendo-resoplé enfadada- Al arrancar su corazón ya puedo ordenarle hacer lo que yo quiera.
¡Muchacha estúpida!-siseó arrebatándome el corazón de las manos.
Sus ojos relucieron con malicia al contemplar la lanza que descansaba apoyada en la pared, con un chasquido de dedos la lanza se puso en posición de defensa.
Rumple sonrió con diversión.
Atraviesa la lanza-susurró.
Vi como el potro corrió hacia la lanza y como ésta le atravesó el pecho manchándose el suelo y su pelaje blanco de un rojo oscuro.
Él apretó el corazón casi sin vida del potro y éste emitió un quejido antes de colapsar en el suelo.
Eso , querida, fue una pequeña demostración-contestó limpiándose el polvo de las manos.
No dije nada , mis ojos seguían hipnotizados con el avance de la sangre sobre el suelo de piedra.
Con esto-susurró- podrás controlar a todo animal mágico, podrás someterlo , torturarlo , dejarlo a tu merced. Con su corazón en tu mano , él no valdrá nada.
Y luego , se disipó en una nube de humo.
Solté el aliento que no sabía que estaba conteniendo y agité la mano para limpiar el desastre que Rumple había creado en mi patio.
Por el rabillo del ojo vi un objeto brillar, me acerqué a la pesada mesa de madera y cogí el objeto poniéndolo a contraluz.
Una escama de dragón.
Que oportuno pensé mientras deslizaba una de mis manos dentro de uno de mis bolsillos y apretaba la cinta azul con fuerza.
….
Pov de Maléfica:
Tocaron a la puerta suavemente , agité una mano y la puerta se abrió sola, arqueé una ceja al encontrarme cara a cara con Regina.
Casandra frunció el ceño con fastidio.
Los orbes marrones se dirigieron con asco y parsimonia hacia ella.
He venido a hablar- dijo alzando la barbilla.
La miré con diversión.
Civilizadamente-agregó después de unos segundos.
Adelante querida- respuse-Háblanos.
Regina suspiró y observé cómo se desabrochaba la capa y se dejaba caer pesadamente en el butacón.
Crucé las piernas a la espera de que hablara.
Mis ojos se desplazaron inmediatamente hacia sus botas de tacón , sus pantalones de cuero de montar , su blusa blanca de corte varonil y el abrigo rojo sangre que la tapaba parcialmente.
Tarareé satisfecha.
Regina apoyó la mano en el reposabrazos y se recostó , varios mechones color chocolate se desplazaron hacia delante.
Suspiró y se desabrochó varios botones de la blusa.
Sigo esperando , querida-murmuré , mientras mis ojos se perdían en la piel oliva de su cuello.
Movió los dedos rítmicamente.
La quiero muerta-susurró.
Ladeé la cabeza con curiosidad.
¿A quién , querida?-pregunté mientras observaba a Casandra jugar con el dobladillo de su vestido.
Casandra-sentenció mirando a la chica que se estremeció visiblemente.
¿Por qué?-pregunté mientras la veía quitarse los guantes de montar.
Por que la odio-contestó alzando la barbilla.
Oh Regina, ¿y a quién no odias hoy en día?-pregunté divertida.
Casandra la miraba con seriedad.
No la matarás-susurré.
Mi esclava se relajó visiblemente.
Pero-contesté divertida al ver iluminarse esos orbes marrones- Serás libre de castigarla como te plazca.
Levanta muchacha-ordenó.
Casandra apretó los puños pero no se movió.
Regina se puso de pie y enterró una mano en su pelo.
LE-VAN-TA-siseó mientras tiraba bruscamente de sus cabellos.
Casandra aulló de dolor y me miró suplicante.
Tranquila-suspiré-no voy a dejar que te mate.
Eso pareció serenarla un poco, lo suficiente para ignorar la presión que ejercía las manos de Regina en su cuello; boqueó pesadamente hasta que Regina le permitió coger aire, tarareé con admiración mientras observa a mi esclava temblar de excitación y miedo.
Apoyé la barbilla encima de la palma de mi mano , contemplando con interés el juego de poder que estaba sucediendo ante mis ojos.
Smack
El sonido del primer golpe rebotó en la habitación , sonreí al contemplar el látigo y el mango negro con pequeñas incrustaciones firmemente apretado .
No pude evitar sentirme orgullosa ante la elección , era un látigo de una sola tira de cuero trenzado, negro y , a juzgar por el peso y la longitud de este así como el chasquido supe enseguida que se trataba de un látigo hecho con piel de vaca , adecuado para castigar y en casos muy extremos para matar.
Adelante querida-murmuré- Enséñame de lo que eres capaz.
Los ojos de Regina se clavaron en mí y lentamente esbozó una sonrisa sádica.
…
Pov de Regina:
Siempre me habían gustado los látigos grandes ya que tenían un gran alcance y permitían golpear desde una distancia considerable, chasqueé la lengua con desagrado mirando a la muchacha que se encontraba de rodillas y con la espalda descubierta.
Noté los ojos azules de Maléfica observándome con curiosidad.
Apreté el mango del látigo con firmeza y volví a golpearlo contra el suelo muy cerca de la piel lechosa que tanto ansiaba desgarrar.
La muy perra se estremeció ante el sonido.
Apreté la mandíbula con fuerza y descargué el primer golpe en su espalda, inmediatamente Casandra se fue hacia delante frenando la caída con los brazos.
Sonreí con satisfacción al ver la raya roja que atravesaba casi toda su espalda.
Veamos, ¿qué debería hacer contigo?-pregunté con suficiencia.
No lo sé-murmuró.
¡Te he pedido que contestes, perra!-alcé la voz asestándole otro golpe.
No, señora-dijo débilmente.
Arrugué la boca en una mueca de disgusto y clavé el tacón de mi bota justo en el centro de su columna vertebral.
Ella aulló de dolor intentando revolverse, apoyé todo mi peso en esa pierna; sus brazos cedieron y su cabeza golpeó el suelo con un ruido sordo, por el rabillo del ojo vi una lágrima deslizarse por su mejilla.
Oh querida, no sabes cómo voy a disfrutar esto , pensé.
Levántate-dije firmemente.
Observé con aburrimiento como los músculos se contraían debido al esfuerzo.
Le-van-ta-te-volví a repetir marcando cada sílaba con un latigazo.
Gruñí y enterré mi mano en su pelo , tirando de él y empujándola con brutalidad contra una de las mesas. La cintura de Casandra golpeó el filo de la mesa con un golpe sordo.
Mantente de pie puta, cada sollozo que oiga , cada grito solo acelerarán u condena a muerte-pronuncié descargando una serie de latigazos.
No paré hasta que no vi la sangre deslizarse perezosa hasta alcanzar la base de su columna.
Sonreí.
Date la vuelta-ordené.
Casandra se dio la vuelta a duras penas y cuando lo hizo su cara mostraba dolor y cansancio.
Descúbrete los pechos-dije alto y claro.
Clavó su mirada en mí, desafiándome.
Chasqueé el látigo contra el suelo de piedra.
Ella obedeció con reticencia, avancé hasta que nuestras narices casi se tocaban.
Puedes gritar ahora-susurré.
Casandra abrió los ojos cómicamente e intentó balbucear algo pero solo emitió un agudo silbido; saqué la mano de su pecho, su corazón en la palma de mi mano.
Me reí y apreté el corazón con fuerza, Casandra cayó de rodillas en el frío suelo, me agaché a su altura y aún con su corazón en la mano , lo apreté y contemplé satisfecha cómo caían las lágrimas por sus mejillas.
Por favor-suplicó.
¿Quién ríe ahora querida?-pregunté ocultando mi sonrisa y clavando mis uñas en la piel de sus hombros.
Ella es mía-gruñí-Solo mía.
Regina-dijo una voz a mi espalda- Suéltala.
La ignoré y tracé una cruz en el corazón , presioné el pulgar encima de la cruz y observé complacida como un se escapaba un hilo de sangre de la boca.
Estaba a punto de rematarla cuando el corazón que estaba en mi mano desapareció.
Me giré enfadada , mis pupilas dilatadas y mi corazón golpeándome frenéticamente en el pecho.
¡Tú!-grité al ver a Maléfica volver a colocarle el corazón de nuevo.
Caminé hacia ella y tiré de su muñeca mientras la niebla morada nos envolvía.
….
Pov de Maléfica:
Las esposas se cerraron con un chasquido sobre mis muñecas, me revolví inútilmente notando el frío metal contra mi piel.
No podía ver nada, solo notaba el cálido aliento de Regina provocándome escalofríos, sus dedos me recorrieron el cuello desabrochándome los botones del vestido a su paso...
Incliné la cabeza hacia delante hasta apoyar mi frente contra la suya.
¿Qué quieres Regina?-pregunté con cansancio.
A ti, por supuesto-susurró mientras me mordía el cuello.
Que te jodan-contesté.
Ella se rió contra mis labios.
Eso, querida, es precisamente lo que planeo hacer contigo-respondió besándome mientras terminar de desatar los botones que me llegaban casi hasta el ombligo. Noté el aire frío y mis pezones se endurecieron, Regina murmuró contenta y noté sus dedos bordeando mi aureola.
Regina-mascullé haciendo fuerza con los brazos.
¿Incómoda , querida?-preguntó tirando con brusquedad de mi pezón.
Silbé de dolor y inconscientemente me arqueé en busca de más contacto.
Te odio-murmuré con rabia.
Lo sé-contestó ella-¿Algo más que decir , fae?
Apreté la mandíbula con fuerza.
Cállate y pon esa boca tuya a buen uso-murmuré.
Como quieras-masculló separando mis piernas.
Gemí al notar su lengua en mi clítoris, apreté las manos con fuerza y mi cabeza chocó contra la pared , Regina tenía que estar usando magia no podía ser posible que se sintiera tan bien.
Mmpd-mascullé entre dientes.
¿Decías algo, fae?-preguntó sarcásticamente.
Desátame-murmuré.
Mmm-tarareó pensativa- Déjame pensar… No-susurró mientras introducía dos dedos en mi interior.
Regina-murmuré.
Tan mojada-susurró maravillada.
Joder-grité cuando noté otro de sus dedos.
Tan caliente-murmuró contra mi piel antes de morder con fuerza justo encima de mi corazón.-Siempre he sentido una gran fascinación por esta piel tuya.
Estaba casi , casi a punto de venir.
Gruñí con frustración al notar que Regina se había parado.
Sigue-exigí tratando de sonar como si estuviera suplicando.
Para qué, para que después vayas a follarte a esa desgraciada a la que tienes por costumbre llamar "Casandra"-escupió con rabia.
Por favor-respondí ignorando su tono venenoso.
No-respondió ella-Contéstame.
Respiré con fuerza y me negué a decirle nada, aun sabiendo que tenía las de perder.
Maléfica, no me hagas enfadar-murmuró torciendo uno de sus dedos en mi interior.
Gimoteé.
Por favor, por favor-lloriqueé.
No si vas a volver con ella-dijo depositando varios besos a lo largo de mi mandíbula.
No-murmuré-¿Cómo puedes hacerme esto?-protesté.
Puedo hacer cosas peores , querida-susurró, su pulgar haciendo presión en mi garganta.
No volveré-dije.
¿Porqué?-preguntó moviendo los dedos en mi interior.
Parpadeé confundida al encontrarme cara a cara con esos orbes casi negros que me miraban con profundo deseo.
Apoyé la cabeza contra el muro, Regina lamió y mordió desde las clavículas hasta casi mi barbilla.
Dímelo-susurró antes de mordisquear mis labios.
Entrecerré los ojos.
Porque soy tuya-respondí.
¿Y de quién más?-preguntó reanudando las embestidas.
¡Solo tuya!-volví a contestar.
Me perteneces-agregó apretándome más la garganta y cortándome poco a poco el flujo de aire al tiempo que embestía con más fuerza.
Re..gina-gemí- Voy a..
Regina apretó aún más mi cuello , mi visión se puso borrosa y luego.. todo se volvió negro.
Cuando me desperté , Regina estaba desvistiéndose.
¿Qué ha pasado?-pregunté confundida.
Te corriste y luego te desmayaste-contestó mientras se quitaba los diversos pasadores.
Apoyé la espalda contra la almohada mientras observaba a Regina apartar las mantas.
Fruncí el ceño al verla al lado mío , desnuda y mirándome fijamente.
¿Qué?-pregunté molesta.
Ven, tengo frío-dijo.
Suspiré y me coloqué justo al lado de ella, Regina rodeó con sus brazos mi cintura y apoyó la cabeza en mi hombro.
No necesitas que…-intenté decir.
No…- me interrumpió.
Estaba a punto de quedarme dormida cuando la oí susurrar.
Eres mía y juro por dios que si esa zorra te toca o tú a ella habrá graves consecuencias-murmuró en el hueco de mi cuello.
….
Nota de autora: He estado bastante ausente debido a los exámenes y porque mi familia y yo acabamos de superar la muerte de un familiar querido y debido a ello no sentía ganas de escribir…
Aunque tarde, este cap se lo dedico a Step.
Canciones en las que me basé:
Show me your teeth-Lady Gaga
Devil may cry-The Weeknd
Might not-The Weeknd
